El fin de Weyard: El apocalipsis en Golden Sun

El mito del apocalipsis es uno de los más importantes y pervasivas en todas las culturas. ¿De qué manera nos lo muestra esta icónica franquicia RPG?

Unos dicen que el mundo terminará en fuego, otros dicen que en hielo. Por lo que he gustado del deseo, estoy con los partidarios del fuego. Pero si tuviera que sucumbir dos veces, creo saber bastante acerca del odio como para decir que en la destrucción el hielo también es poderoso. Y bastaría.

Robert Frost, “Fuego y hielo” (1920)

La humanidad siempre ha estado obsesionada con la idea del fin del mundo, como ilustra este poema. Es un tema muy recurrente tanto en la religión (como podemos ver en el libro de las Revelaciones cristiano), como en la mitología (podemos encontrar el Rägnarok, la batalla final de los dioses, en el Edda mayor y el Edda menor nórdicos), en la cultura popular (podemos observar el fin del mundo en la serie británica Doctor Who, en el videojuego The Legend of Zelda: Majora’s Mask, en la película El día de mañana, en la canción “The End” de The Who, etc.)… incluso en el mundo de los sueños de pacientes terminales, tal y como explica Carl G. Jung en Man and His Symbols (1968). Incluso existen páginas web, como Exit Mundi, que se dedican a recopilar las formas en que el mundo, o la vida humana, desaparecerán por completo.

Y no son solo fantasías o cuentos para pasar el rato. En el Global Catastrophic Risks Survey de 2008, elaborado por el Instituto del Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, se estima que la posibilidad de que la humanidad sea erradicada antes del año 2100 es de un nada halagüeño 19%. La posibilidad de que nos extingamos es muy real y pesa sobre nosotros de forma casi tan incómoda como la idea de nuestra propia muerte.

Es inevitable, por tanto, que productos culturales con tanto calado como lo son los videojuegos incorporen también escenarios apocalípticos en su narrativa. En algunos casos, el fin del mundo llega como consecuencia de nuestro fracaso a la hora de enfrentarnos al enemigo, como en Majora’s Mask; en ocasiones, forma parte de la trama misma y es inevitable, como en Final Fantasy VI; mientras que, otras veces, la posibilidad de que la humanidad llegue a su fin es más una cuestión filosófica que el jugador debe plantearse para decidir cómo quiere actuar. Y como este 1 de agosto fue el 20 aniversario de la mítica saga Golden Sun, hemos decidido echar un vistazo a la forma tan fascinante que estos juegos tienen de mostrarnos esta posibilidad.

Y no, no estamos hablando del ataque Ragnarok, que lanza una espada explosiva contra los enemigos, ni a la invocación Juicio Final, que emite una devastadora onda de energía que arrasa con todo a su paso… solo para matar a un conejito.

Como decía Robert Frost en las líneas que preceden a este artículo, el mundo bien puede acabar tanto por el fuego de la pasión como por el hielo del odio. Quizá podríamos equiparar estos escenarios con el Big Crunch, la teoría que especula que el universo implosionará cuando la fuerza gravitatoria que separa a los cuerpos celestes sea más fuerte que la velocidad a la que estos se alejan, haciendo que toda la materia colisione y se comprima en una singularidad espacio-temporal; y con el Big Freeze, que asume el escenario contrario: que la materia se aleja con una velocidad superior a la fuerza que la gravedad ejerce sobre los cuerpos celestes, con lo que estos acabarán distanciándose los unos de los otros hasta que quede un vacío inconmensurable entre planetas y estrellas. Fuego y hielo.

¿Y qué tiene todo esto que ver con Weyard y el elenco de personajes de Golden Sun? Muchísimo, tal y como corresponde a una obra tan compleja y llena de sutiles matices que a menudo se pasan por alto.

Hace unos meses hablamos de los aspectos morales y éticos de Golden Sun, y de la forma en que Camelot nos hace creer a los jugadores que somos héroes que buscan salvar el mundo hasta que la trama nos demuestra que no, que estamos muy equivocados, y que de hecho estamos haciendo más daño del que intentamos evitar.

“Algo más espantoso que la destrucción de Tale se avecina. Un poder terrible. Las gemas de las Estrellas Elementales albergan un poder increíble. Los faros elementales liberarán ese poder sobre el mundo. Una vez que el poder de las gemas haya sido liberado, el mundo entero…”

Sumo Curandero de Tale

Un detalle curioso de la primera vez que jugamos al primer título de esta saga ocurre casi al principio de esta historia. Acabamos de salir del Sol Sanctum, Saturos y Menardi han robado las Estrellas Elementales salvo la de Marte, e Isaac y Garet se enfrentan al juicio del clero de Tale. El Sumo Curandero apremia a los dos jóvenes a ir en busca de los “villanos” y arrebatarles estos tesoros trascendentales antes de que los usen para iluminar los faros elementales, lo cual podría hacer que la psinergia se descontrole y destruya el mundo. Sin embargo, nos dan la opción de negarnos: nos preguntan “¿Aceptas la responsabilidad del destino del mundo?”. Si rechazamos embarcarnos en esta aventura, el juego hará un fundido a sepia y nos presentará las siguientes palabras:

Si estamos jugando por primera vez, pensaremos que el mundo se va a acabar porque no hemos detenido a los malhechores Saturos y Menardi. Sin embargo, tras jugar a la secuela, Golden Sun: La edad perdida, nos enteramos de que el mundo ya se estaba acabando, y que estos dos “villanos” habían robado las Estrellas Elementales para devolver el poder de la Alquimia a Weyard y hacer que el planeta se regenere. Es decir, que la pantalla de Game Over que recibimos en la primera aventura ocurre no porque no hayamos detenido a nuestros enemigos, sino porque no les hemos ayudado dándoles la Estrella de Marte.

Entre los dos títulos se nos presentan dos escenarios apocalípticos: en el primero, el Sabio (esa roca voladora con un ojo tan simpática) nos cuenta que, si dejamos que los faros elementales se enciendan, su poder desbordará el mundo y lo llevará a su final. Como podemos ver en Golden Sun: Oscuro Amanecer, este teoría no se aleja de la realidad: tras devolver la Alquimia a Weyard, esta se descontrola y crea vórtices de psinergia que amenazan con devorar el mundo. Tan letales son estos que acabaron incluso con la posibilidad de que este juego recibiera una secuela.

“El mundo estará expuesto a la amenaza de la Alquimia. Podría ser un poder peligroso si llega a usarse para el mal… Si las Estrellas Elementales encienden las llamas de los cuatro faros, ese poder será liberado. Mientras los cuatro faros permanezcan apagados…”

El Sabio

La otra posibilidad es hacer caso al Sabio, dejar las cosas como están y no encender los faros. Esto, como se nos explica en Lemuria y vemos de primera mano en Prox y las islas Apojii, significa que el mundo irá desapareciendo poco a poco, cada vez más, hasta que lo único que quede sobre la faz de Weyard sea Tale; y después, la nada.

Fuego y hielo. ¿Qué apocalipsis preferimos? ¿Condenar a los proxianos y al mundo entero a un declive lento pero seguro, tal y como auguran las palabras del prematuro Game Over, o liberar un poder que en manos de los humanos acabará volviéndose en su contra? Los juegos nos invitan a reflexionar sobre esto y tomar nuestras propias decisiones, aunque los protagonistas se decanten por esta última. Esto es un alegato al optimismo, a la confianza en que la humanidad es más fiable que el inexorable paso de la ruina y la decadencia. Y, por un tiempo, les va bien… hasta que llegó el Oscuro Amanecer.

“Este mundo es nuestro, para destruirlo o preservarlo. Nuestra pasividad podría traernos la destrucción. No podemos esperar la salvación. Debemos salvarnos nosotros mismos…”

Sumo Curandero de Tale

Y no hace falta irnos al tercer título para ver las consecuencias que puede tener liberar los elementos. Avalanchas, continentes que se rompen y chocan entre sí, rocas psinérgicas que convierten en monstruos a simples animales, mares que hierven y matan a toda la fauna que habitaba en ellos, condenando a los pueblos próximos a la hambruna… como si fuera un incendio sin control, el poder de los elementos se extiende a lo largo y ancho de Weyard, causando tantas alegrías como penas. Si al elegir quedarnos quietos condenábamos a Prox y las islas Apojii, al tomar cartas en el asunto estamos condenando a Champa, entre otros muchos lugares, a que caigan ante el ilimitado poder de la Alquimia. Dos escenarios apocalípticos entre los que tenemos que debatirnos para llegar a la mejor solución posible.

Y nosotros, ¿qué haríamos en la vida real? ¿Confiaríamos en que la humanidad no usaría una fuente de poder ilimitada para condenarse a sí misma a corto plazo, o preferiríamos sellar la Alquimia aunque esto supusiera nuestra extinción a largo plazo?

Dinos, ¿qué elegirías tú?

Golden Sun

Mario Tennis, Mario Golf o Shinnig Force, se quedan cortos ante el inmenso trabajo realizado por Camelot con tal de producir la primera joya de la corona para Game Boy Advance. Preparáte para descubrir su obra más ambiciosa, preparáte para Golden Sun...
Golden Sun