Death's Door
Death's Door
Carátula de Death's Door

Death's Door, análisis. Una aventura entre la vida y la muerte

Los creadores de Titan Souls sorprenden con una aventura inspirada en los grandes clásicos. Viajamos en busca de almas y os contamos qué nos ha parecido.

The Legend of Zelda, Shadow of the Colossus, el universo Ghibli… Fueron muchos los elementos a los que recurrimos para tratar de describir a Death’s Door, lo nuevo del estudio responsable de Titan Souls (Acid Nerve), cuando fue presentado el pasado mes de marzo. Hoy podemos deciros tanto que ya se encuentra disponible en PC y Xbox Series X|S, como que ya lo hemos jugado de inicio a fin y nos ha parecido una grata sorpresa. Te contamos las claves de un título muy especial, que a buen seguro dará que hablar durante los próximos días.

Un día más en la oficina

Death’s Door se divide en dos partes: una en la que exploramos un extenso mundo y nos adentramos en peligrosas mazmorras de la que os hablaremos un poco más abajo, y otra en la que pasamos por la oficina para gestionar nuestras habilidades, así como ponernos al día sobre todo lo que se cuece en la misteriosa empresa de la que formamos parte. Para situaros en contexto, nos ponemos en la piel de un cuervo responsable de cosechar almas de todos aquellos que han pasado a mejor vida. El Segador, nos llaman.

El trabajo parece sencillo —y aburrido—, pero las cosas se ponen interesantes en cuanto descubrimos que alguien ha conseguido apoderarse del alma que nuestro superior ha decidido asignarnos. Por supuesto, ni está dispuesto a tolerar un trabajo mal hecho, ni a escuchar las excusas que se nos ocurra poner. En otras palabras: tenemos un nuevo enemigo y no importa dónde se oculte; debemos seguir su rastro hasta el mismísimo fin del mundo si es preciso.

El guion, si bien es cierto que esconde algunas sorpresas y que la premisa argumental resulta muy atractiva, peca de previsible y queda relegado a un segundo plano, más allá de los momentos álgidos en los que somos testigos de ciertas revelaciones. No obstante, la historia va más allá de lo que sucede durante el día a día en la oficina y lo que más nos ha gustado son, precisamente, las pequeñas historias asociadas a los jefes finales a los que nos toca hacer frente.

Aventura con mayúsculas

Aunque los jefes son los grandes reclamos del juego, la gran diferencia entre Titan Souls y lo nuevo de Acid Nerve se encuentra en todo lo que sucede entre un enfrentamiento y otro. Death’s Door es, a todas luces, una aventura tradicional al más puro estilo The Legend of Zelda. Habilidades de campo, exploración y búsqueda de secretos, backtracking, rompecabezas… El título cuenta con prácticamente todos los elementos característicos de las grandes aventuras de antaño, y el inteligente diseño de niveles se encarga de que todo funcione a las mil maravillas.

Lo primero que hay que saber es que el mundo cuenta con lo que podemos definir como dos nexos o puntos de unión. Por un lado, tenemos la oficina, lugar en el que podemos interactuar con diferentes personajes, adquirir mejoras con las almas obtenidas en combate y acceder a las puertas que nos permiten viajar a todas y cada una de las regiones del mundo. Por otro, el Cementerio Olvidado, un extenso —y hostil— paraje en el que se cruzan los caminos que llevan hasta cada mazmorra, y en el que debemos avanzar en función de las habilidades que hayamos obtenido previamente. Por supuesto, en ambos hay secretos a la espera de ser descubiertos.

En lo que a las mazmorra se refiere, la cosa se pone todavía más interesante. Y no solo por lo bien que están diseñadas, sino por el hecho de que todas las pantallas que las rodean son piezas de un enorme rompecabezas que debemos ir resolviendo poco a poco. En este sentido, Death’s Door propone algo prácticamente idéntico a lo que tantas veces hemos visto en las aventuras del Héroe del Tiempo: ayudar a un determinado personaje, encontrar una llave que nos permita acceder a una zona inédita, explorar hasta el último rincón de una habitación por si resulta que habíamos dejado un interruptor sin activar… Acid Nerve ha realizado un trabajo fantástico en cuanto a diseño de niveles.

El gran objetivo de cada región es encontrar el modo de acceder a la guarida de cada jefe final, con el único fin de cosechar su preciada alma y dar un paso más hacia nuestra verdadera presa. No hay demasiados, pero necesitaremos algo más de un par de horas para conocer el terreno, tomar alguna que otra anotación y desengranar los misterios que esconden unas mazmorras que, por si no lo hemos dicho ya, son realmente buenas. Además, la ausencia total de mapas, iconos y otras ayudas da lugar a una experiencia de exploración de lo más orgánica. Todo eso, contando con que logremos sobrevivir...

Directo, sencillo y desafiante

Una de las claves de Death’s Door es la apuesta por un sistema de combate que pone las cosas muy fáciles a la hora de comprender su funcionamiento, pero no tanto de cara a dominarlo y salir airoso de la refriega. Prácticamente solo tenemos que preocuparnos de movernos, esquivar, atacar y lanzar hechizos. Todo funciona a las mil maravillas; el control es preciso y responde perfectamente. Sin embargo, el hecho de que resulte amigable a los mandos no está reñido con ofrecer una prupuesta desafiante, en la que a menudo podemos acabar preso de nuestra frustración.

El bestiario nos ofrece una oferta de enemigos bastante variada, entre la que podemos encontrar duendes guerreros, magos que atacan a distancia, caballeros de gran tamaño y otras criaturas más exóticas. No abundan en cantidad, pero lo mucho que cambia la batalla en función del tipo de rival que nos toca enfrentar nos obliga a estudiar todos sus movimientos y actuar con celeridad, pues casi todos los enemigos son especialmente dañinos. El título nos permite controlar cada situación en todo momento, pero castiga duramente cualquier error a la hora de lanzar un golpe o esquivar en la dirección correcta.

Como no podía ser de otra forma, el clímax de la acción tiene lugar cuando llega el momento de hacer frente a los jefes finales. Hay dos cosas que pensamos sobre ellos: una es que son realmente espectaculares, y la otra es que nos habría gustado que hubiese muchos más. Las peleas contra estas temibles criaturas son muy intensas y es prácticamente inevitable acabar con ellas en el primer intento. En este sentido, Acid Nerve presume de sus orígenes y nos recuerda inevitablemente a Titan Souls. Eso sí, si bien es cierto que estamos hablando de una experiencia muy desafiante, también lo es que la penalización por morir brilla por su ausencia; lo único que sucede si caemos en el campo de batalla es que tendremos que recorrer de nuevo unos metros hasta llegar al punto de nuestra muerte.

Más allá de todos los elementos jugables, la faceta audiovisual merece mención aparte. La influencia del universo Ghibli es palpable en muchos detalles del mundo, y la calidad visual —propiciada por un trabajo excelso en lo que a dirección de arte se refiere— salta a la vista nada más echar un ojo a un par de imágenes. La banda sonora, si bien es cierto que no es demasiado variada, también destaca y nos ofrece algunas de esas melodías que resuenan durante mucho tiempo en nuestra mente. Death’s Door es un videojuego mucho más ambicioso que su antecesor, y el resultado es un conjunto capaz de conquistar a cualquiera a través de los sentidos.

Las sensaciones que nos ha provocado completar el juego son un tanto extrañas, pues precisamente todo lo que propone —y lo bien que lo ejecuta— es lo que nos ha dejado cierto sabor agridulce. El hecho de poder superar la historia en unas ocho horas y conseguir el 100% en unas doce, así como la escasa rejugabilidad que ofrece, nos lleva a una conclusión muy clara: Death’s Door es tan bueno, que nos hemos quedado con ganas de más. Es cierto que el contenido opcional y la cantidad de secretos que todavía podemos encontrar una vez pasados los créditos extiende la experiencia, pero no podemos esquivar la sensación de que unas horas extra de juego, protagonizadas por un par de mazmorras y varios jefes más, habrían dado lugar a un videojuego realmente brillante.

CONCLUSIÓN

Death’s Door es uno de esos títulos que van de menos a más; comienza insinuando y conforme pasan las horas desatan su auténtico potencial. Una experiencia de lo más amena, a medio camino entre las aventuras más tradicionales y los elementos característicos de propuestas de acción más exigentes. No es perfecto —echamos en falta una mayor cantidad de mazmorras y jefes—, pero acierta de pleno en prácticamente todo lo que hace. Una grata sorpresa.

LO MEJOR

  • El diseño del mundo y las mazmorras
  • La cantidad de secretos por encontrar
  • Los combates contra los jefes finales
  • La dirección de arte es un auténtico derroche

LO PEOR

  • Sabe a poco; pedía a gritos más jefes y mazmorras
  • La historia, previsible por momentos
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.