Ys Origin
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Carátula de Ys Origin

Ys Origin: Análisis Switch. Aroma a vieja escuela

Un juego que ha viajado en el tiempo desde su lanzamiento original en 2006 a nuestros días, y que a pesar de ello sigue siendo igual de divertido y adictivo

700 años antes de los acontecimientos de Ys I & II, el reino de Ys estaba al borde de la destrucción. Las hordas de demonios obligaron a las reinantes Diosas gemelas y a sus súbditos a huir de la superficie. Con sus poderes divinos, las Diosas elevaron el santuario de Solomon y sus inmediaciones hacia los cielos, salvando así a gran parte de los humanos. Sin embargo, los obcecados demonios erigieron una colosal torre con tal de darles caza. El enfrentamiento que tuvo lugar por doquier inició su ascenso para un segundo asalto por todo lo alto. Y un día, entre la confusión y el caos, las Diosas desaparecieron de Ys sin dejar rastro alguno. Tan solo quedaba un lugar al que pudiesen haber ido: la torre del Demonio. Se envió a un grupo de reconocimiento formado por caballeros y hechiceros a la superfície, con la esperanza de recuperar a las deidades fugitivas. Entre sus filas se encontraban Yunica Tovah, aprendiz de caballera, y Hugo Fact, un afligido hechicero.

Deberíamos empezar diciendo que Ys Origin es un juego viejo. Muy viejo. Puede que en Occidente no nos parezca tan antiguo porque a nosotros nos llegó en 2012 para PCs, mientras que la PS4 y Vita lo pusieron a la venta en 2017. Sin embargo, este título salió para el mercado japonés a finales de 2006, y eso es algo que se nota en muchos aspectos del juego, que tampoco han recibido ningún tipo de pulido para ponerlo al día.

Esto no significa que Ys Origin sea un mal juego. Los múltiples ports y relanzamientos para consolas modernas de títulos antiguos demuestran que si hay oferta es porque hay demanda, y, dentro del pequeño nicho que la saga Ys tiene para sí, siempre hay demanda de nuevos títulos. Y es que esta es una saga que nos presenta con un estilo de juego frenético en el que debemos machacar botones y movernos a toda prisa para derrotar a las hordas de enemigos que se nos vienen encima, pero siempre con cabeza, pues ciertos combates, especialmente contra los jefes de cada sección, necesitan de mucha estrategia si queremos sobrevivir a ellos. Esto, combinado con una banda sonora que combina el metal con arreglos de violines, ha dado un toque muy característico a la saga.

No obstante, Ys Origin es una excepción con respecto a su franquicia en muchos aspectos, como veremos a continuación.

Historia

La trama nos sitúa 700 años antes de los hechos de Ys I & II, el primer título de la saga, y pretende ahondar en el lore de lo que vimos en la primera aventura del espadachín Adol. De hecho, este es el único título de toda la franquicia en el que no controlaremos al guerrero pelirrojo: en su lugar elegiremos entre Yunica Tovah, una joven aprendiz de caballero armada con un hacha, y Hugo Fact, un hechicero que usa su magia para derrotar a sus enemigos. Una vez hemos completado la historia de cada uno, se nos abrirá un tercer camino, el de la Garra.

Como podéis imaginar, necesitaremos completar los tres caminos para poder conocer todos los detalles de la historia. Por suerte, el estilo de juego de cada uno de ellos y los fragmentos de historia que nos mostrarán cada uno son suficientemente diferentes y dan suficiente profundidad sobre la trama que dotan a Ys Origin de un alto grado de rejugabilidad.

Mecánicas

Si has jugado a algún juego clásico de Ys, como The Oath in Felghana o The Ark of Napishtim, sabrás exactamente qué esperar de Origin. El estilo de juego es prácticamente idéntico, a pesar de que podemos controlar a distintos personajes; de hecho, incluso nos encontraremos con muchos de los power-ups de entregas anteriores, como el doble salto o el tornado para salvar grandes distancias. De nuevo, el estilo de combate es sencillo y consistirá mayormente en apuntar al enemigo adecuado y machacar botones, activando los poderes especiales a discreción del jugador. Aunque repetitiva, esta fórmula resulta muy satisfactoria y ha llegado a convertirse en el emblema de la saga.

Sin embargo, Ys Origin presenta una serie de diferencias con respecto a otros títulos que hacen que la experiencia sea menos disfrutable. El primer problema es que este juego no es un JRPG común, en el que vamos explorando el mundo y descubriendo todo tipo de aldeas y mazmorras, sino que se trata de un dungeon crawl (tipo de juego que consiste únicamente en explorar una mazmorra). A lo largo de toda la aventura no veremos más escenarios que la Torre Darm, que escalaremos poco a poco, con frecuentes retornos a la base para avanzar la historia. Esto puede resultar frustrante para los fans de Ys, ya que esta saga se caracteriza precisamente por los mundos tan coloridos e interesantes que el jugador tiene por descubrir.

Tampoco tendremos aldeas en las que comprar pociones o equipamiento; las opciones de personalización son pocas, y se reducen a recoger algún material cada mucho tiempo para que mejoren ligeramente las estadísticas de nuestro equipamiento. Esto hace que la experiencia se vuelva lineal y que el jugador no perciba el progreso a lo largo de la mazmorra como un logro propio, sino como una formalidad.

A su favor hay que decir que las batallas contra los jefes son verdaderamente desafiantes, y que nos exigirán que nos entreguemos por completo para evitar que nos aniquilen por mucho que hayamos subido de nivel. Aunque grindear nos salvará de muchos aprietos, nos encontraremos con un sinfín de situaciones en las que será preciso que hagamos uso de cabeza y reflejos para evitar caer ante el enemigo, pues cada nivel de la torre nos enfrenta a criaturas diferentes ante las que tendremos que usar estrategias distintas a las que nos habían estado sirviendo hasta entonces.

Además, derrotar a las hordas de enemigos que nos saldrán al paso resulta muy satisfactorio gracias al diseño de los combates: cada vez que aniquilamos a un monstruo nos recompensan con objetos que subirán temporalmente nuestras estadísticas, además de que se nos conceden bonificadores de experiencia que desaparecen con el paso del tiempo a menos que continuemos el combate. Esto nos hará buscar la acción constantemente, metiéndonos en un ritmo muy trepidente y entretenido que hará que no queramos soltar la consola.

Gráficos

Los gráficos no están mal… para ser de 2006. Aunque siguen un estilo propio y están bien integrados en el juego, el jugador tardará un tiempo en adaptarse a lo que esencialmente es el aspecto visual de una PSP. Recomiendo jugar este título en modo portátil, pues así se verá todo mucho más compacto y nítido, haciendo la experiencia más agradable.

No obstante, más importante que los gráficos de un juego es su dirección artística. Ys Origin consigue hacer que cada sección de la torre esté lo suficientemente diferenciada y sea lo suficientemente característica como para que no echemos demasiado de menos explorar el mundo exterior. Desde la prisión acuosa, donde exploraremos trechos sumergidos bajos las aguas, hasta los lagos de lava o las arenas movedizas, todos los elementos están muy bien unidos e integrados entre sí, haciendo que los escenarios cobren vida y apetezca explorarlos.

Música

La banda sonora de la saga Ys es uno de sus grandes puntos fuertes. Sus arreglos de metal mezclados con violines, unido a melodías de corte renacentista muy solemnes y grandilocuentes, hacen que el mundo de sus juegos realmente cobre vida, además de dotar de una intensidad especial a los combates contra los jefes finales. Tal es la calidad de las bandas sonoras de esta franquicia que Falcom Sound Team jdk a menudo da conciertos con sus temas más populares y lanza álbumes con las OST de sus títulos. La música de Ys se considera de lo mejor y más influyente en el mundo de los RPGs, y ha llegado a inspirar a compositores fuera de Japón.

Por desgracia, Ys Origin también se queda atrás en este campo. Salvo excepciones concretas, sus melodías son sosas y a menudo se confunden con el ruido de los enemigos, volviéndolas completamente olvidables. Ni siquiera los temas de los jefes finales son particularmente intensos o motivadores; parece que hayan sido creados más como una formalidad que con la energía y profesionalidad típica de Falcom.

LO MEJOR

  • Mucho contenido y alto nivel de rejugabilidad
  • Estilo de juego frenético y adictivo centrado en combates interesantes y estratégicos
  • Una historia compleja que hay que descubrir desde tres puntos de vista distintos

LO PEOR

  • Una banda sonora sosa que no está a la altura de otros juegos de la saga
  • Escasez de escenarios: toda la acción se desarrolla en una sola torre
  • Gráficos de 2006 que no han sido actualizados en 14 años

CONCLUSIÓN

A pesar de haber sido lanzado hace 14 años, Ys Origin sigue siendo un juego endiabladamente divertido. Aunque flaquea en áreas que han hecho brillar a otros títulos de su franquicia, como la banda sonora o la exploración del mundo, nos presenta un dungeon crawl dinámico y adictivo centrado en un sistema de combate muy divertido. El hecho de que podamos rejugarlo con tres personajes diferentes con estilos de juego muy diferenciados y que revelan segmentos de la historia muy distintos le da un gran valor de rejugabilidad, lo cual hará que nos quedemos enganchados durante horas a la consola. Además, los modos extra desbloqueables una vez completamos la historia (modo arena y contrarreloj) añaden nuevas posibilidades de juego para que no nos aburramos ni siquiera tras completar la trama con los tres protagonistas.

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.