For the People
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Carátula de For the People

For the People, análisis: todos somos corruptibles

Una Unión Soviética alternativa sirve de marco para un juego cuyo objetivo es mostrarnos como cualquier idealista, sometido a las circunstancias adecuadas, acabará sucumbiendo a alguna forma de corrupción.

Quizá tan antigua como la propia política es la corrupción inherente al uso (y abuso del poder). Un tema tratado muchas veces, el del buen hombre inocente que, puesto en el lugar y momento indicados, acaba sucumbiendo a las inevitables tentaciones. Ese es el hilo conductor de este For The People.

Surgido de la mente de unos jóvenes rusos y publicado por 101xp, este título nos sumerge en una versión ficcionada pero altamente reconocible de la Unión Soviética en su etapa madura. Reconvertida en la Unión de Repúblicas Naranjas Populares, se nos presenta como una sociedad altamente jerarquizada y profundamente corrupta, donde una pequeña parte hace y deshace sin importar las penurias del pueblo llano al que supuestamente se deben bajo la distraída mirada de un partido más preocupado en mantener el control.

En nuestro papel de joven brillante, elegido por nuestros méritos académicos para liderar una ciudad de mediano tamaño, deberemos lidiar con la camarilla de caciques locales, el partido y las propias necesidades de nuestra población mientras gestionamos los recursos de la ciudad, a un grupo de agentes parapoliciales y resolvemos un extraño asesinato en nuestros ratos libres.

Alcalde pluriempleado

Efectivamente, hablamos de varias fórmulas jugables distintas que debemos atender en distintos momentos de cada jornada laboral como alcalde, desarrolladas cada una a su manera. La principal es atender las quejas que recibimos en forma de cartas de nuestros conciudadanos. Resolver sus problemas nos costará dinero, pero a la vez ignorarlos provocará desde pequeños accidentes a grandes desastres, erosionando de paso nuestra popularidad a los ojos de nuestros conciudadanos, del partido o de ambos.

Pero aparte de la lectura de las peticiones ciudadanas, tendremos que lidiar también con problemas que nos transmita el partido. Para ellas contaremos con una serie de fieles funcionarios, reconvertidos en una suerte de cuerpo parapolicial a nuestras órdenes, a los que deberemos encargar como proceder. Fracasar en estas misiones nos hará perder la confianza de nuestros superiores, lo que podría hacer peligrar nuestra posición al frente de Iron 1.

A todo ello se añade nuestra obligación diaria de decidir la producción de la factoría local, y a la vez decidir por qué objetos (alimentos, medicinas...) de los que carece nuestra ciudad intercambiaremos esa producción. Aumentar la producción diario provocará el estrés de los vecinos y nuestra pérdida de popularidad.

Pero por desgracia, coincidiendo con nuestra llegada a la alcaldía deberemos lidiar con una pandemia y hambrunas entre nuestros vecinos, lo que nos obligará a destinar esos recursos extra si no queremos que nuestros ciudadanos sufran y se rebelen contra nosotros. Además, deberemos cumplir con pedidos del partido, lo que nos obligará a decidir si aumentar temporalmente el ritmo de producción, a costa de enfurecer a los trabajadores.

Esta parte de gestión de recursos es un añadido un tanto inútil y poco divertido, siendo el único reto acordarse todos los días de sobre adquirir el recurso que en ese momento nos demanden los ciudadanos, y convirtiéndose en simplemente tedioso a medio plazo.

Por último, una vez acabe nuestra jornada laboral, empezará nuestra vida como detective, conociendo a distintos sospechosos y comprobando pistas para poder realizar una posterior acusación. Unas secuencias que nos permitirán conocer un poco más a fondo Iron 1, nuestra ciudad, y la clase de gente que vive en ella.

Realidad inmoral

Pero la realidad es que toda la jugabilidad es una excusa para la narrativa, la cual está centrada en mostrarnos y hacernos partícipes de la corrupción política. Desde el mismo momento que ponemos un pie en nuestra oficina tenemos la oportunidad de dejarnos llevar por los distintos poderes fácticos en juego, y por muy decentes que queramos ser, esa marea nos arrastrará hasta acciones poco decentes queramos o no. Este es un juego sobre corrupción y no vamos a poder escapar de ella, aunque podremos participar en distintos grados según nuestras decisiones.

Eso sí, la partida no se alargará mucho. La forma en la que el juego está diseñado reduce nuestro periodo en la alcaldía a apenas un par de semanas, lo que hace el elemento de gestión un tanto inútil, y a la vez deja una trama que va bastante al grano.

Esta escasa duración se debe en parte al accidentado desarrollo del propio título, tal y como explicaron los desarrolladores en su página de Steam. Nacido de una idea de amigos y desarrollado originalmente por colaboradores en su tiempo libre, con la meta de tener el juego en seis meses, la empresa resultó demasiado ambiciosa y aquel primer intento de desarrollo acabó con la gente abandonando el proyecto. Solo gracias a la entrada de nuevos inversores y la profesionalización de su desarrollo, finalmente pudo llegar a buen puerto tras varios años de desarrollo. Este pasado ayuda a entender la sensación que transmite For the People, la de un proyecto cuya ambición supera con mucho lo que realmente llega a materializar.

En lo técnico el juego muestra una estética cumplidora, pero sin alardes. La música hace su trabajo con el objetivo de sumergirnos en la atmósfera. Mientras, su accidentado desarrollo pasa factura en el apartado gráfico, que muestra irregularidades en los acabados e incluso algún toque un tanto cutre, como usar la cara de Emma Watson pasada por un filtro para uno de los personajes. Respecto al idioma, el juego solo llega en ruso, chino, inglés y alemán, por lo que al estar basado completamente en la lectura, se recomienda un buen nivel de alguno de estos idiomas para disfrutarlo.

 

CONCLUSIÓN

For the People cumple su misión de sumergirnos por un rato en el clima de decadencia moral de las décadas tardías de la Unión Soviética, a la vez que un alegato a la facilidad con la que cualquier ideología da paso a la creación de élites corruptas y explotativas. Por desgracia, lo hace con una ambición que supera sus posibilidades; quedándose en un producto que podría haber dado muchísimo más de sí de haber centrado el enfoque en sus virtudes en vez de intentar abarcar todas las ideas de sus desarrolladores.

LO MEJOR

  • La forma en que los creadores han sabido reflejar los mecanismos de la corrupción.
  • La experiencia de Iron 1 resulta creíble respecto a su organización como pequeña ciudad industrial.
  • La música ayuda a ambientar correctamente las distintas secciones.

LO PEOR

  • Se hace bastante corto: toda la historia se desarrolla en unas dos semanas de juego, y a pesar de los varios finales, la repetición de las mismas peticiones y eventos no invitan a la rejugabilidad.
  • La parte de estrategia, así como la investigación criminal, parecen pegotes que no acaban de estar pulidos, sintiéndose como un añadido innecesario al juego.
  • Para ser un juego basado en detectar suspicacias en los mensajes que leemos, la ausencia de español se puede hacer dura para quienes no controlen bien el inglés
6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.