Necrobarista
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Carátula de Necrobarista

Necrobarista, análisis. La cafetería de los muertos

La ópera prima de Route 59 es una visual novel ambientada en una cafetería, en la que sus personajes reflexionan sobre la vida y la muerte.

“Dicen que nuestro café está para morirse”, como muertos están algunos de los visitantes de La Terminal, una cafetería muy especial que da la bienvenida tanto a los vivos como a los fallecidos. La puedes encontrar en las callejuelas de la ciudad de Melbourne, en una zona tranquila y discreta. Necrobarista, la ópera prima del estudio australiano Route 59, es una visual novel mucho más centrada en la historia que en sus escasos elementos interactivos. El argumento nos presenta a Maddy, una mujer vigorosa que se ha convertido en la dueña del local después de que el anterior jefe, Chay, le cediera tal responsabilidad. Pero La Terminal no es un negocio cualquiera, aunque se enfrente a problemas bien conocidos por el sector de la hostelería.

La falta de rentabilidad y las vicisitudes económicas suponen un quebradero de cabeza continuo. Maddy no tiene recursos ni para comprar unos cubiertos, algo que refleja el estado de precariedad en el que está inmersa la profesión. Lo que ocurre es que en un negocio tan particular como el de La Terminal, la deuda no se paga solo con billetes o monedas. La producción de este estudio independiente trenza toda una reflexión sobre la vida y la muerte, el tiempo del que disponemos y el que nos queda en este mundo. Mientras tanto, el Consejo de la Muerte cobra sus deudas en horas de vida, una divisa tan escasa como preciada. Se trata de una especie de magistratura que vela para que se cumplan las reglas de juego, aunque a veces hagan la vista gorda.

Vivir y morir, dos conceptos fuertemente ligados

La vida es como un reloj de arena: al girarlo 180 grados, su contenido polvoriento se escapa hacia la parte inferior del artefacto, lenta pero inexorablemente. Al volver a darle la vuelta, sabes que puedes recuperar parte de ese tiempo. Estás convencido, pobre ignorante, confiado e iluso, de que has engañado al descanso eterno. Y cuando abres los ojos, de pronto ha caído el último grano y la vista se empaña. Oscuridad insonsable, has perdido. Esa desesperación por consumar el pago lleva a Maddy a caer en el turbio mundo de las apuestas, donde el precio es alto y el premio son unas cuantas horas de vida extra.

Kishan entra por las puertas de La Terminal después de estar deambulando durante horas por las calles nocturnas de Melbourne. No es consciente de que le quedan menos de 24 horas en este mundo; tampoco sabe que su vida anterior ya no existe. El joven ha muerto y le ha sobrevivido su novio. ¿Qué pensarán sus allegados ahora que no está? ¿Le echarán de menos? ¿Pasarán página poco después? Todas esas preguntas serpentean en su mente, cuestiones universales que todos nos hemos preguntado alguna vez. Es el miedo a ser olvidado, el mismo terror que los hombres poderosos de la antigüedad padecían en su día a día. Por eso buscaban trascender más allá de la muerte, rubricar su firma en la historia para la posteridad; por ese mismo motivo, los enemigos intentaban borrar cualquier rastro de su existencia, eliminar su nombre, destruit las estatuas y machacar su legado.

El terror al olvido se entrelaza con el miedo a lo desconocido, a lo que hay después de la muerte. En Necrobarista se deja claro que el fallecido está de paso, por lo que debe trasladarse a otro plano cuando abandone el cuerpo defintivamente. A medida que la hora se acerca, el finado siente más malestar, una especie de picor en el alma. Kishan llega incluso a apostar unas cuantas horas con Maddy, capaz de realizar un hechizo de nigromancia para sellar esa transfusión de tiempo. Claro que jugar con la vida y la muerte puede tener consecuencia en el equilibrio, porque una de las tesis que se pueden extraer de este videojuego es que el final es una parte natural de la vida.

Todo se reduce a contar una historia, ¿a la altura?

Los desarrolladores de Route 59 han sido capaces de escribir una historia rica en matices, que se vale del humor y de la ironía para plasmar todos los conceptos, pero que no deja de lado su componente más dramático. No es solo el qué se cuenta, sino también el cómo. El estudio ha encontrado una estética visual muy atrayente y poderosa, que recuerda al anime y a sagas de videojuegos como Persona u otros títulos de Atlus. Lo han diseñado en un 3D muy vistoso, cuyos personajes y escenarios han sido animados en cada una de las escenas. Los cambios de cámara y de la posición de los textos contribuyen a dinamizar cada secuencia, un aspecto importante porque casi todo el juego se basa en la lectura. Desafortunadamente, la localización al español es mejorable, pues a veces cae en expresiones coloquiales que no encajan bien con lo que el juego quiere transmitir. Además, el tamaño de la fuente dificulta la lectura en ocasiones puntuales, incluso para las personas que no tienen ninguna clase de problema visual.

A pesar de la calidad de la escritura, Necrobarista no consigue que el jugador conecte del todo con la trama y sus personajes. La repetición de algunas situaciones y el balance entre el humor y el drama no está del todo equilibrado, por lo que resulta difícil empatizar con los protagonistas. En contraste con los episodios principales, que se apoyan exclusivamente en la lectura, hay unas secciones con algo de exploración en las que te puedes mover libremente. Existe una división mecánica en lo jugable, aunque ambas partes se conectan.

Durante la aventura principal, algunas palabras aparecen destacadas en amarillo. Al final del capítulo, el jugador debe seleccionar siete términos, cada una asignado a un determinado personaje, objeto o lugar. A continuación, en las secciones de exploración, podemos desbloquear pequeños recuerdos a modo de historias secundarias. En este punto, parte del embrujo se quiebra: caminas en primera persona sobre los escenarios principales, pero el aspecto gráfico y visual presenta un aspecto más pobre. Las historias, por su parte, aportan algo más de color, pero resultan un tanto pesadas.

Cabe preguntarse si ciertos problemas de Necrobarista son inherentes al género, pero en una producción tan focalizada en la historia, esta debe funcionar a la perfección. No lo hemos percibido así, a pesar de que el debut de Route 59 ha sido lo suficientemente satisfactorio como para recomendar su videojuego. Desde el estudio ya han prometido contenidos descargables que ampliarán la historia de algunos de sus personajes. Así, alargarán su vida por un tiempo, aunque tarde o temprano la muerte llamará a la puerta. Que sea recordado o no ya dependerá de los jugadores: nosotros probablemente lo terminemos olvidando.

Análisis de la versión PC (Steam)

CONCLUSIÓN

Necrobarista es una buena visual novel que capta a la perfección el ambiente de cafetería, las charlas que allí se suceden y los momentos contemplativos y de relajación con una copa entre las manos. Sin embargo, también deja un poso agridulce en el café, una sensación de que la ejecución no es del todo efectiva. La narrativa, cargada de humor y de drama, se apoya en un precioso aspecto visual que recuerda a una estética anime al estilo Persona, la saga de Atlus. Route 59 ha dinamizado la lectura con movimientos de la cámara y de la posición de los textos, aunque esto implique a veces que la fuente sea demasiado complicada de leer. El argumento tiene sus destellos, pero su brillantez queda truncada por un mal equilibrio entre su aspecto dramático y humorístico. Además, las fases de exploración son sosas y algo toscas, por lo que el resultado final queda enturbiado. Con todo, la obra de los australianos no solo es amena, sino que reflexiona sobre el tema de la vida y la muerte con momentos de exquisita profundidad. Puede que sus cuatro horas de juego se hagan pesadas en algún punto, pero el juego contiene los suficientes alicientes como para darle una oportunidad.

LO MEJOR

  • La estética visual llama la atención
  • El dinamismo de las secuencias
  • Una interesante reflexión sobre la vida y la muerte

LO PEOR

  • La traducción al español no está del todo depurada
  • El equilibrio entre humor y drama es mejorable
  • Las secciones de exploración son muy sosas y poco memorables
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.