CrossCode
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Carátula de CrossCode

Crosscode, análisis

Analizamos Crosscode para consolas. Tras su aplaudido estreno en PC en 2018, por fin puede ser disfrutado por los usuarios de PS4, Xbox One y Switch

Crosscode llega a consolas tras dos años haciendo felices a los usuarios de PC. El juego de los alemanes Radical Fish fue posible en su momento tras muchísimo esfuerzo y la ayuda del crowdfunding. Ideado en 2012, en 2015 consiguió el empuje definitivo por parte de los usuarios que apoyaron con su dinero el proyecto. De ahí a un estreno en 2018, tras varios accesos anticipados, que se recibió con los brazos abiertos por parte del público y la prensa especializada, que coincidieron en alabar la calidad del título. ¿Cumple las expectativas tan duro viaje en su última parada en consolas? Acompáñanos en el siguiente análisis de Crosscode para salir de dudas.

Crosscode, un action RPG que se mueve entre dos siglos

Visualmente no hace falta mucho para venderle Crosscode a los más veteranos del lugar. Su aspecto de Action RPG de la época dorada de los 16 bits entra por los ojos desde el primer momento. Sus fantásticos y coloridos gráficos pixelados nos retrotraen a tiempos de Super Nintendo y Megadrive. Pero hay una segunda parte de sensaciones que surge más allá de la primera toma de contacto. Las características de antaño están ahí, como sus carismáticos personajes, los poblados, los mercaderes, la subida de nivel y el aumento paulatino de las habilidades, las conversaciones con multitud de NPC, los jefes finales… pero el juego se siente moderno en su ritmo, su narrativa y, sobre todo, en su enfoque.

Y es que, aunque Crosscode es un juego offline para un solo jugador, se expone ante nosotros como si de un MMORPG se tratase. Este detalle le da la vuelta a todo. La ciudad principal pasa a ser el centro de reunión típico de los juegos en línea, muchos NPC hacen las veces de avatares de otros jugadores y como tales se comunican con nosotros, el mapa es tremendamente expansivo y da la impresión de un todo coexionado en la línea de un Azerot, por ejemplo. Esto se traduce en que un jugador joven acostumbrado al funcionamiento de los mundos persistentes se sentirá enseguida como en casa, por el contrario, el jugador de toda la vida, ese que ha llegado a Crosscode con la intención de rememorar felices tiempos pasados, pronto se verá superado y confundido por la idea de base.

Es importante tener en cuenta esto. A la larga, el jugador clásico puede encontrar acomodo, pero tendrá que esforzarse para ello entendiendo a lo que se enfrenta y cambiando el chip. Cuanto antes lo haga más pronto empezará a disfrutar de la propuesta de Radical Fish. Así, al principio, tras un arranque que nos da un montón de información sobre el mundo y sus personajes, todo se ralentiza de repente. En los Action RPG de antaño una cosa llevaba a la otra en una épica historia más o menos lineal. Aquí puede dar la sensación de que, de repente, no ocurre nada, que estamos aceptando mil misiones secundarias que no hacen avanzar la trama, que no vamos a ningún sitio y que no tenemos un objetivo claro. Aceptar que nos encontramos ante un MMORPG nos dará las claves del disfrute. Aquí hay que combatir mucho para ir subiendo de nivel, farmear por mil y un sitios para completar pedidos de otros personajes. No es perder el tiempo, sirve para imbuirnos del mundo y de sus reglas. No tengas miedo por avanzar y avanzar por el mapa en cualquier dirección. Posiblemente llegues hasta donde quieren los desarrolladores, una cueva, por ejemplo. Recuerdas entonces la leyenda que se te ha contado, los ancianos, el objetivo a cumplir, y todo encaja. Entras en las entrañas de la montaña preparado para lo que te espera, con el nivel de tu personaje bien dopado para cualquier enemigo que te salga al paso pero… ¿Está igualmente preparada tu mente?

Las mazmorras y los puzles de Crosscode. Más te vale que se te de bien jugar al billar

El núcleo duro del juego se encuentra en sus puzles. Las mazmorras son largas y endemoniadamente complejas. Cuando llegamos a ellas es un gozo darse cuenta de que las técnicas que hemos pulido en combate sirven para mucho más que para abatir enemigos. Hay salas que son un verdadero quebradero de cabeza. Por ejemplo, nuestra capacidad para hacer rebotar una bola de energía en una sala se verá exprimida al máximo cuando tengamos que tocar todos los pilares, que previamente hemos movido de todas las formas posiblesde. Tiros muy afinados, soluciones invisibles que se resisten a aparecer en nuestra mente ya al límite, pruebas y más pruebas que nos dicen que no, que no es así como va la cosa, que sigamos probando. Crosscode sí que es como los juegos de antaño en ese sentido, cuando, sin internet en el que buscar soluciones, dábamos por imposible un puzle y apagábamos ofuscados la consola. Días después, más frescos, nos sorprendíamos dando con la clave que había estado todo el rato delante de nuestras narices.

El comabte en sí es directo, como buen Action RPG. Iremos aumentando poco a poco la fuerza de los ataques directos y a distancia, así como habilidades adicionales que nos ayudarán a abrirnos camino en mazmorras y escenarios exteriores, así a resolver los endiablados puzles. A medio plazo será un paseo acabar con los enemigos de zonas superadas, pero se ha implementado un acertado elemento que nos incita una y otra vez a limpiar el máximo de zonas. Conforme acabamos con bichejos se va llenado una pequeña barra, de la D pasamos a la C, de ahí a la B... Cada subida ininterrumpida de nivel multiplica las recompensas, así que no es extraño tumbar a unos enemigos simplemente porque se han interpuesto en nuestro camino (no reaccionarán hasta que nos metamos con ellos), y vernos en una carrera contrareloj por distintas zonas buscando incautos que caigan bajo nuestros golpes. Cuanto más alto el nivel, más urge seguir batallando. Felicidades a Radical Fish, porque ha dado con una fórmula infalible que nunca llega a cansar.

La protagonista que no quería ser muda

No vamos a desvelar nada de la trama, corresponde a los jugadores ese placer. Baste decir como ligero apunte que debemos recorrer un enorme mundo llamado CrossWorlds en busca de desentramar nuestra identidad. Lea, la protagonista, ha olvidado su pasado y la capacidad de hablar. Este detalle la une a la ilustre y vieja escuela del protagonista mudo. Es algo que popularizó Link, el protagonista de Zelda, como una forma de identificarnos con un personaje principal que no emitía pensamientos ajenos a los nuestros como jugadores. Es una tendencia que llega hasta nuestros días, aunque a estas alturas resulte cuestionable por sentirse desfasada y forzada. Como hemos visto, el juego se mueve entre el pasado y el presente de los juegos de rol, y este importante detalle pasa igualmente el filtro de la modernidad. Lea quiere expresarse por sí misma, y le frustra no poder hacerlo. Nos lo hace saber continuamente de forma expresiva. Hay un personaje que trabaja desde las sombras para que esto cambie, así, de vez en cuando va añadiendo vocabulario a las posibilidades vocales nuestra protagonista. Primero un saludo, luego su nombre… En un título en el que hay incontables líneas de texto entre personajes, se trata de algo que da mucho juego en la escritura del guion. Da vidilla a las conversaciones, incluso un punto cómico. Nos hace pensar además en el avance narrativo de los propios videojuegos y de cómo ha cambiado nuestro punto de vista respecto a ellos con la evolución del medio.

Lea se beneficia igualmente de los actuales árboles de desarrollo de habilidades. Un diagrama con decenas de caminos posibles que iremos desbloqueando según nuestros intereses y nuestra forma de jugar. El concepto de MMORPG se adereza con una posibilidad adicional. Podemos recorrer este enorme mundo en solitario o pedir ayuda a los compañeros que vayamos conociendo por el camino. Se les requiere mediante una llamada online fuera del mundo persistente, y ellos estarán dispuestos a dejar lo que estén haciendo ‘en el mundo real’ para conectarse y jugar con nosotros en esa quest que se nos resiste.

El concepto MMORPG ese abraza con todas sus consecuencias. Esto quiere decir que continuamente veremos a otros ‘avatares’ corretear en solitario o en grupo por el inmenso mapa. Sí, es así como ocurre en un juego online, pero al ser esta realmente una experiencia offline, lo que hace tanto personaje entrando y saliendo de campo es quitarle emoción al descubrimiento y la aventura. Habrá quien conecte con esa filosofía de mostrarnos como un elemento más en un universo conectado repleto de jugadores, pero particularmente nos emociona menos que pensar que somos los primeros en pisar esas tierras remotas.

CONCLUSIÓN

Crosscode visualmente es un Action RPG del siglo XX que se rige en su interior por los códigos del MMORPG del siglo XXI. Y si bien se sustenta en muchos puntos en ese mágico pasado pixelado de 16 bits, su espíritu está realmente en el presente. Intenta y consigue que nos sintamos un jugador más en un mundo online persistente. Es algo que puede confundir al jugador más veterano y que agradará a las jóvenes huestes de usuarios. Poniendo unos y otros de su parte, los primeros descubrirán un juego excelente con un brillante y muy exigente nivel de dificultad en sus puzles, los segundos tal vez encuentren aquí la puerta hacia los memorables juegos del pasado que homenajea el juego de Radical Fish con su precioso envoltorio. Ni qué decir tiene, ambas partes saldrán ganando.

LO MEJOR

  • Su aspecto gráfico, que pule y embellece el de los juegos de 16 bits en los que se inspira
  • El núcleo duro del juego. Largas mazmorras con multitud de puzles cuya exigente complejidad sabrá sacarte de quicio
  • Transmite perfectamente la sensación de estar en un MMORPG
  • Su rico árbol de habilidades
  • El carisma de sus personajes
  • Escenarios exteriores intrincados que se organizan en varios niveles
  • La versión de Switch, su carácter hibrido es perfecto para este tipo de juegos
  • Su sistema de combate, directo y que incita a no parar para aumentar la cadena de recompensar

LO PEOR

  • No es preocupante, pero en la consola de Nintendo baja el framerate en las grandes plazas abarrotadas de personajes
  • Tal vez, solo tal vez, el exceso de grindeo
  • Los enemigos terminan por no ser un problema
  • Está en inglés, y con dos años así en PC sería rara a estas alturas una localización a nuestro idioma
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.