Deliver Us The Moon
Deliver Us The Moon
Carátula de Deliver Us The Moon

Deliver us the Moon, análisis. Una hipnótica odisea del Espacio

  • César Otero

Ponemos rumbo a la Luna en un viaje jugablemente mejorable, pero narrativamente cautivador.

Somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo”, Carl Sagan

Muchas veces hemos hablado de los ‘juegos imperfectos’, títulos con carencias en uno o varios de sus apartados que, sin embargo, luego constituyen experiencias que nos dejan un calado mayor que una obra más ‘perfecta’, con más calidad en sus apartados -partiendo del concepto de que la perfección intrínseca NO existe. Son juegos que por tal o cual causa no van a tener una puntuación brillante, que si se miran con lupa sus partes se va a detectar fallos, pero que conforman una aventura emocional que puede engancharte. Deliver us the Moon es uno de ellos.

Salvar al Mundo

El año es el 2030, la Tierra experimenta una enorme crisis energética a nivel global. El mundo empieza a perder sus océanos, que se convierten en desiertos; las tormentas de arena son una constante. El planeta está abocado a la extinción, pero un grupo de científicos logra lo imposible: encontrar una fuente de energía alternativa en la Luna, en el isótopo Helium-3. Y logran crear una base lunar que lo extrae, lo procesa, y a través de un rayo espacial, traslada esa energía en bruto a la Tierra, que durante 15 años logra ver la esperanza.

Pero algo sucede, el llamado ‘Gran Apagón’: de repente la base lunar deja de enviar la energía, y nadie sabe qué ha sucedido. Unos 5 años después es cuando arranca la trama de Deliver us the Moon, que tras debutar en PC el año pasado, llega al fin a las consolas PS -donde lo hemos analizado- y Xbox One, con un port para Switch previsto también.

WSA

Como siempre hacemos, no vamos a desvelar más de la trama, sólo deciros que nos toca encarnar a un astronauta que debe ir a ver lo sucedido en el complejo lunar. Partiendo de bases reales -la crisis de los combustibles fósiles, el isótopo Helium-3 que enfrenta actualmente en debates a expertos que lo consideran una fuente poderosa de energía alternativa-, la mayor baza de DUtM es precisamente su tremenda narrativa.

Cogiendo pedacitos de aquí y allá, es fácil ver que el estudio KeokeN se ha dejado empapar de obras magnas del cine de Ciencia Ficción adulta e introspectiva como 2001 y su secuela 2010, el Interestellar de Nolan, Gravity, la cinta de culto MOON o el Wall-E de Pixar. La historia de DUtM es sencilla pero enormemente atrayente; no es especialmente original pero sí bien construida, escrita y dosificada. Al estilo de los clásicos Survival Horror de la 5ª y 6ª Gen, te toca ir uniendo las piezas de la trama recopilando documentos, diarios sonoros, fotos y hologramas.

Juntos componen un relato eficaz y delicioso para los amantes del Espacio, la Astronaútica y las obras Sci Fi sobre el futuro de la Humanidad -si buscáis duelos de naves o xenomorfos babosos, no los encontraréis aquí.

Puzzle Narrativo

Con una duración que oscila entre las 4 - 7 horas, dependiendo de si quieres ir a fundirlo sin más o prefieres explorarlo a conciencia, el juego pide, ruega esto último. Porque los coleccionables no son un mero elemento secundario para alargar artificialmente la duración jugarle como pasa muchas veces, sino que en este caso todos son parte indisociable del argumento, y cuantos más encuentres, más sabrás del tapiz de personajes, historias y revelaciones que van sucediéndose, de tal manera que ya en el último nivel tienes el 90% de la historia atada.

Y la tienes porque la has descubierto tu, ya que las cinemáticas -hechas en base al original concepto de hologramas- te dan las pinceladas generales, pero muchas de las motivaciones y trasfondos de los personajes no. Muchos de los audios, hologramas y elementos que debes escanear no son difíciles de encontrar -la mayoría de las veces te salen al encuentro-, pero indudablemente se te pueden pasar algunos, lo que provoca que el final se quede un poco incompleto debido a dos notas de audio que precisamente se van desencriptando según descubrimos más coleccionables.

Astronaut Simulator

Pero da la sensación de que Deliver us the Moon es un ‘walking simulator’, y nada más lejos. Esto es un juego, no una experiencia jugable, y lo bueno es que es muy variado, y no siempre estarás haciendo lo mismo. Hay fases en gravedad cero por una estación espacial en silencio; hay momentos de pilotar vehículos en la superficie lunar; de sobrevivir a paseos espaciales que ríete tu de los de Sandra Bullock en Gravity -o de Kirk y Khan en Star Trek into Darkness-; de plataformas y hasta de disparos. Kudos a algunos instantes de tensión que parecen dirigidos por el Cuarón de Gravity.

Algunas están muy bien implementadas, como los saltos en gravedad cero o conducir sobre la Luna -un absoluto placer-, otros como el elemento de disparo se pueden hacer cuesta arriba por la forma de mapearlos en el mando. La mecánica que más usaréis es explorar y resolver puzzles, pero por otro lado la dificultad de las pruebas es nimia, y se resuelven rápido. Lo que no nos ha gustado son los 2-3 picos inesperados de dificultad, más por necesitar un ajuste de la jugabilidad que por la prueba en sí, y que provocan que se pierda el momentum y en un caso en concreto toda la tensión y espectacularidad de la escena.

El mapa en tu cabeza

Puede parecer que los escenarios son pequeños, pero no hay que olvidar que en las estaciones espaciales reales no hay precisamente mucho espacio físico en el que moverse. Una de las cosas que más nos han gustado es la ausencia del clásico mapa como tal. Con el hub que tienes en la muñeca lo usual habría sido llevar un mapa en él que fuese haciéndose visible a medida que exploramos.

Pero no, aquí el mapa lo llevas en tu cabeza. Bien es cierto que en cada sala ves paneles con el mapa del nivel en el que estás para no perderte demasiado, pero no te dicen más que estás en tal o cual área. La exploración la haces por tus propios ojos, y cuando estás en la superficie de la Luna es más complicado.

Y es que este es de esos juegos que no requieren prisa, sino pausa. Con un tempo más cercano a 2001 que a Star Trek (2009), Deliver us the Moon juega a posta con la baza que le proporciona el elemento espacial, esto es: trajes pesados, movimiento lento -aunque el personaje puede correr y a veces debe-, zonas de gravedad cero, etc. La contemplación es uno de sus pilares, y DUtM nos entrega momentos jugablemente contemplativos hipnóticos, con la belleza fría del espacio, de los entornos asépticos y blancos, o del tremendo brillo solar en la superficie de la Luna.

Outward

Usando el motor gráfico Unreal, a nivel gráfico no le pidáis que sea un Battlefront o un Mass Effect Andromeda -precisamente le ayuda. Pero aunque sus texturas son simples y sus efectos rallando en lo indie, el conjunto y la dirección artística hacen que te sumerjas de lleno y no te des cuenta. De hecho, la cantidad de momentos visualmente enormes es muy alta, y partes como el primer paseo lunar son hipnóticas.

Por contra las animaciones del personaje se antojan poco fluidas -apoyándose en la excusa de llevar un pesado traje espacial-, hay veces al reiniciar un checkpoint que las texturas tardan en cargarse, y al menos en PS4 da tirones y se para unos segundos cuando guarda automáticamente.

Hay un detalle que solemos ver por ejemplo en las pelis de Disney: titulares, carteles, fotos y recortes de prensa vistos en los escenarios salen en castellano, aunque si hay más texto -el cuerpo de una noticia o una nota escrita por detrás- los verás en inglés. Eso sí, todos los textos están localizados al castellano.

El sonido del Espacio

Las voces están en tres idiomas: inglés, alemán o francés, pero subtituladas al castellano. Y aunque a alguno le fastidiará eso, quedaos con el hecho de que el doblaje original inglés es excelente, con unos actores que transmiten la complejidad de los momentos y sentimientos que sus personajes viven.

Kudos al realismo, porque cuando estamos o flotando en el Espacio o sobre la superficie lunar, no se escucha nada a nivel de efectos de sonido, simplemente la música cuasi ambiental y más apagada. Y hablando de la BSO, la composición de Sander van Zanten es preciosa, triste, melancólica y esperanzadora. Sin subir de intensidad apenas, van Zanten toda distintos palos y logra transmitir la sensación opresiva de soledad, de desesperanza, de nueva esperanza. Una composición magnífica de oír por separado, y que sin duda tiene al Interestellar de Hans Zimmer o al Ad Astra de Max Richter como referencias.

CONCLUSIÓN

Aunque con fallos y elementos que arreglar y mejorar, lo cierto es que el viaje de Deliver us the Moon puede ser muy gratificante si te dejas atrapar. Es como vivir una pequeña y efectiva historia espacial sobre el ser humano, su futuro y lo que nos plantea el espacio más allá de la Luna. Y como simulador de astronautas, desde luego el juego tiene momentos en que es un auténtico regalo para los fans del programa Apollo, de los films citados o del Espacio en general.

LO MEJOR

  • La gigantesca (y opresiva a veces) sensación de soledad, constante desde el minuto 1 de juego
  • Los coleccionables de audio y los hologramas, ir desvelando lo que pasó
  • La primera vez que sales a la superficie lunar, un momento hipnótico gracias a la iluminación y a la mezcla sonora
  • Gran simulador de lo que es ser un astronauta, la variedad jugable
  • Todo el apartado sonoro, desde las voces hasta la BSO

LO PEOR

  • Los tirones que pega el juego de repente cuando llegas a un checkpoint y se pone a guardar, provoca que se quede pillados unos instantes.
  • Un desequilibrio en la curva de dificultad con picos inesperados que provocan que tengamos que empezar una y otra vez varias pruebas, lo que en caso de algunos momentos scriptados realmente espectaculares hace que se pierda toda la emoción y el momentum
  • Los tiempos de carga, largos, y algún que otro bug de escenario que si lo pillas te obliga a reiniciar el checkpoint.
  • Algunas mecánicas como el disparo necesitan un repaso y ser integradas y mapeadas mejor
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.