Mundos reales

7 juegos de Realidad Virtual para jugar después de Half-Life: Alyx

Títulos para descubrir después de haberte maravillado con la obra maestra de Valve.

Hace unos meses Valve anunciaba por fin el retorno de su saga por antonomasia tras más de una década. Muchos, ansiosos por probar tamaño evento en la historia del videojuego se habrán hecho con uno de los muchos visores de realidad virtual del mercado, ya sea una de las más económicas ofertas del mercado o el modelo Index de Valve. Una docena de horas más tarde puede que hayan comenzado a dudar de su compra. Tras un primer vistazo a las tiendas digitales uno puede pensar que la realidad virtual se compone de adaptaciones de juegos tradicionales, primeros intentos de pequeños estudios indie o experiencias audiovisuales con escasa interactividad.

Lo cierto es que a lo largo de los últimos años el catálogo de la realidad virtual se ha ido poblando de títulos de la más diversa índole y ambición. Desde pequeños proyectos de un solo hombre que han madurado para convertirse en verdaderos patios de recreo para la imaginación hasta aventuras completas que ya tienen poco que envidiar a los juegos tradicionales, nos hemos propuesto haceros de guía para atravesar esta nueva frontera. Asi pues, os ofrecemos una serie de títulos de realidad virtual que explorar después de experimentar Half Life: Alyx. Nótese que esta lista se trata de sugerencias que tengan algo en común, aunque esto sea tangencial, con la obra de Valve para que asi sirvan como exploración de las distintas facetas de esta última.

Si quieres otra gran historia: Lone Echo

La mayoría conoceréis a Supermassive Games por su notable Until Dawn. Este título demostró en su día las capacidades técnicas de la PS4 y de paso ofrecía una historia interactiva con garra que muchos completaron del tirón. Lo que quizás no sea sabido por la mayoría es que el estudio también es pionero en el mundillo de la realidad virtual. Ya en PSVR lanzaron uno de los primeros títulos que ofrecieran una experiencia completa, Until Dawn: Rush of Blood. Este spin-off de Until Dawn nos ponía al frente de una montaña rusa terrorífica mientras recorremos diversos escenarios a cada cual más truculento con un ligero elemento de disparos. Aunque ofrecía una experiencia muy intensa gracias a su excelente presentación visual no dejaba de ser una galería de tiros móvil.

Pero no quedarían aquí los pasos de Supermassive por la realidad virtual. Un año más tarde la compañía sacaba al mercado Lone Echo, título que hasta el lanzamiento de Half Life: Alyx era la mayor superproducción en realidad virtual hasta ahora. Gracias al uso de “cinemáticas inversas” el estudio fue de los primeros en dar al jugador unos brazos que se correspondiera en la medida de lo posible a sus brazos reales. Esto permitía al jugador desplazarse por un entorno de gravedad cero, agarrándose a cualquier objeto del entorno y usándolo para impulsarse. Si a este novedoso uso de la tecnología le añadimos una historia pulida, excelente captura de movimiento para los personajes involucrados y momentos inolvidables el resultado es una aventura que no os podéis perder. Como únicas pegas su escasa duración y limitada jugabilidad.

Si os gustó su atmósfera opresiva: The Walking Dead Saints and Sinners

Es raro que los juegos basados en licencias den buen resultado pero en realidad virtual hay algo sobre el hecho de sumergirnos en nuestros mundos favoritos que hace que incluso los que menos esfuerzo llevan detrás tengan algo especial. Juegos como Batman VR o Westworld: Awakenings hacen esa labor pero se quedan en la superficie, sumergiéndonos en los mundos ficticios que representan pero por poco tiempo y con interactividad limitada. Sin embargo, The Walking Dead: Saints and Sinners utiliza su licencia como mera referencia para crear un mundo completo, repleto de mecánicas y sistemas interconectados que termina por ser, a nuestro juicio, una de las mejores experiencias de realidad virtual disponibles.

Este título se aleja de otros juegos de zombies en realidad virtual (de los cuales hay casi tantos como no-muertos en cualquiera de ellos) que ofrecen poco más que disparar para ofrecer una campaña de más de diez horas en la cual nuestras decisiones pueden afectar a los personajes no jugables y el mundo que nos rodea. Evita concentrarse en las armas de fuego o el combate cuerpo a cuerpo para ofrecernos una experiencia placentera en ambos sin llegar nunca a destacar. Además, incorpora una mecánica de crafteo que nos permite utilizar los elementos del entorno para crear nuevas armas y utensilios. Por supuesto, esta mecánica es increíblemente resultona en realidad virtual cuando tienes que sacar tu mochila del hombro y guardar ahí los objetos que encuentras, dándole una dimensión adicional de profundidad a la a veces tediosa labor de ir buscando objetos. La escasa luz e intensidad de los escenarios hacen de este también uno de los juegos más estresantes en realidad virtual. Recordad, siempre podéis quitaros las gafas.

Si te gustó disparar armas virtuales: Hot Dogs, Horseshoes and Handgranades

Anton Hand es uno de los desarrolladores de videojuegos más absurdamente trabajadores en una industria que destaca por exprimir a veces más de la cuenta a sus empleados. Este joven desarrollador comienza hace unos años a desarrollar un pequeño escenario en el que probar armas en realidad virtual, con la adición de una tactilidad previamente inalcanzable. Mientras que en los juegos tradicionales para recargar debemos apretar un botón, aquí es cuestión de apretar un botón para deslizar el cargador vacío al suelo, introducir el nuevo y tirar de la culata. Poco a poco Anton fue añadiendo características, armas y modos de juego a este pequeño escenario hasta lanzarlo en Steam como Hot Dogs, Horseshoes and Handgrenades (Perritos Calientes, Herraduras y Granadas de Mano). Desde entonces no ha dejado de añadir contenido al juego hasta que a día de hoy cuenta con cuatro rangos de tiro, decenas de modos de juego y más de 300 armas perfectamente replicadas.

Lo realmente atractivo de este título es la posibilidad de adaptar la experiencia a lo que prefiramos. Podemos estar practicando en cualquiera de los múltiples rangos durante horas, tratando de perfeccionar nuestra precisión con cualquiera de los cientos de armas, enfrentarnos a dos desafíos roguelike completamente diferentes en los que nos enfrentaremos a oleadas de enemigos gracias a armas aleatorias o incluso jugar a una versión de Team Fortress 2 donde todos los enemigos son perritos calientes (no hay enemigos humanos en este juego). En conclusión, se trata de un patio de recreo infinito para los amantes de las armas de fuego, constantemente actualizado y repleto de secretos por descubrir.

Si echaste de menos algo de ritmo: Pistol Whip

Hay varios momentos de Half Life: Alyx en los que la banda sonora aumenta su ritmo de manera trepidante. Los dedos que aporrean el sintetizador pillan velocidad a medida que el tiroteo aumenta de ritmo, forzando a nuestro cuerpo a moverse al ritmo de la música en plena batalla: un paso a derecha, tiro de granada, un paso a la izquierda, esquivo dos balas, un paso a derecha, escopetazo en la cara... Si buscáis una continuación adecuada de estos momentos, o quizás la extensión natural de los mismos, podéis mirar hacia Pistol Whip.

Este título es parte de una boyante selección de juegos de ritmo en realidad virtual y solo lo incluimos sobre el resto dada la temática vigente. Y es que en Pistol Whip no vamos a cortar bloques al ritmo de la música ni boxear al ritmo de la música. Vamos a disparar. El juego nos llevará a través de coloridos escenarios mientras nos presenta con cuantiosos enemigos a los que acribillar al compás de canciones de música electrónica. Al contrario que en otros juegos del género, los escenarios de Pistol Whip están específicamente diseñados para cada canción y aunque esto sea su mayor debilidad (dificulta la creación de escenarios de la comunidad), es también su mayor virtud. Disparar con precisión no es imprescindible pero sí moverse al ritmo de la música, realizando incontables sentadillas para esquivar tiros furtivos de los innumerables enemigos mientras buscamos su cabeza con la mirilla. Una exhilarate experiencia que no podrás jugar más de quince minutos al día sin agujetas al días siguiente.

Si buscas valores de producción: Robo Recall

Valve no es la única gran desarrolladora que se ha dignado a crear un gran juego en realidad virtual. Antes del ya histórico éxito de Fortnite, Epic lanzaba para dispositivos Oculus el excelente Robo Recall. Un coqueto juego arcade que tiende hacia la simplicidad, no significa ello que debéis dejarlo escapar. El juego comienza con una de las mejores secuencias introductorias para después pasar a ser pura acción durante la práctica totalidad de la experiencia.

No por ello es Robo Recall peor juego. Desde que aprendemos a recargar (lanzando las armas contra los enemigos y cogiendo unas nuevas de nuestros hombros o cadera) nos damos cuenta de que se ha puesto mucho empeño en que cada una de las mecánicas del juego sea extremadamente satisfactoria de realizar en realidad virtual. Podemos así coger a enemigos y lanzarlos contra otros, coger balas del aire y devolverlas a los enemigos, coger a enemigos y usar sus armas contra otros enemigos, etc. El juego rápidamente pasa de ser un simple arcada a convertirse en una especie de ballet de muerte, una danza de destrucción donde somos los principales artífices del caos. Diversión pura de principio a fin con gráficos al nivel de la excelente acción.

Si te quedaste con ganas de más físicas: Boneworks

Alyx incorpora un excelente motor de físicas para la mayoría de los objetos, permitiéndonos manipular prácticamente cualquier elemento del escenario a nuestro antojo. Pero para Boneworks palabras como “prácticamente” o “casi” no existen. En este título tenemos total control de cualquier elemento que conforma el plano jugable. Aquí no solo podemos coger objetos de estanterías sino que si ponemos el peso de nuestro cuerpo detrás podemos tirar las estanterías encima de enemigos, dañándoles en el proceso. Si en Lone Echo se le daban brazos al jugador en Boneworks se simula el cuerpo al completo, de pies a cabeza. Esto implica, por ejemplo, que al usar un rifle de asalto su culata chocará contra nuestro hombro. Implica también que para usar una espada de dos manos deberemos simular estar blandiendo un objeto pesado pues movimientos rápidos y bruscos apenas desplazarán el arma. Cada una de las interacciones del juego se rige por un solo motor físico capaz de adaptarse a las distintas situaciones de forma orgánica.

Los desarrolladores del título han sacado el máximo partido posible de este motor físico, dotando al jugador de nuevos juguetes con los que experimentar y armas con las que jugar en cada centímetro cúbico del mapa. Raro será dar un paso sin encontrar algo nuevo con lo que trastear. Por desgracia en ese empeño por crear el motor físico definitivo se ha perdido parte de la perfección que tienen otros títulos de la lista. Un mal necesario en pos de la innovación extrema que trata de impulsar este título, indispensable para quienes quieran sentir el potencial definitivo de esta tecnología. Notese que este título solo está recomendado para aquellos que sean usuarios experimentados de realidad virtual o que se sientan especialmente cómodos dentro de la misma.

Si te gustó esconderte: Budget Cuts 2

En Alyx hay varios segmentos que nos llaman a la exploración no violenta, a rehuir el combate en la medida de lo posible. Ya sea ello por una falta de munición o por la presencia de un enemigo superior, fue para muchos un primer vistazo de la tensión que puede generar la realidad virtual. En el caso de Budget Cuts 2 el sigilo es la necesidad primaria sobre la que se basa el título. Esta secuela del título que inspiró a Valve en la mayoría de sus decisiones para Alyx expande sobre la base del teletransporte sigiloso que instauró su predecesor, incluyendo nuevas herramientas y la posibilidad de usar el movimiento fluido por primera vez en la saga.

En Budget Cuts 2 usaremos portales para movernos por el entorno tratando de eludir a numerosos guardianes robóticos. Para ello contaremos también con herramientas ofensivas ya sean cuchillos arrojadizos o un arco y flechas con las que deshacernos de nuestros archinemesis metálicos. Esta aventura repleta de sentido del humor es el título por excelencia dentro del muy pequeño subgénero del sigilo en realidad virtual. Una pequeña aventura que no llega a las cotas más altas del género en general pero que no por ello tiene poco que ofrecer