Willy Jetman: Astromonkey's Revenge
Willy Jetman: Astromonkey's Revenge
Carátula de Willy Jetman: Astromonkey's Revenge

Willy Jetman: Astromonkey's Revenge, Análisis

Analizamos este metroidvania indie con sabor propio e influencia de los clásicos para Nintendo Switch, PS4 y PC, de los españoles de Last Chicken Games

Los héroes espaciales suelen tenerse en un pedestal. Individuos valientes que se atreven a adentrarse más allá de nuestro mundo al espacio exterior. Willy puede parecer un héroe durante los primeros minutos de Willy Jetman: Astromonkey's Revenge, venciendo a ese dragón y salvando a un pueblo alienígena. Pero como no tardaremos en saber, su cometido allí era muy diferente.

Tras un aparatoso accidente espacial, el barrendero galáctico Willy y su fiel y chistosa ayudante Gladys tienen que encargarse de limpiar ese desastre, recoger las piezas extraviadas por el planeta alienígena de Gravos y reciclarlas en pos de cuidar el medioambiente… y ganar un dinero en el proceso. Los españoles de Last Chicken Games no dudan en bañar esta experiencia de una ironía y buen humor presente desde el minuto uno en esta aventura nostálgica, que ahora hemos podido analizar para Meristation en su versión de Nintendo Switch.

Porque hemos visto numerosas veces lo bien que puede salir esto, Willy Jetman es otro de estos juegos de estilo retro que capitalizan en la nostalgia. Lo hace de un modo desenfadado y puramente referencial, sin apoyarse demasiado en ella, pero jugueteando lo suficiente como para regalar momentos bastante simpáticos, como enfrentamientos contra jefes que parecen el clásico Donkey Kong o el Arkanoid.

Su formato de metroidvania no debería coger por sorpresa a muchos, el juego utiliza la estructura clásica del género. Grandes niveles bidimensionales que se expanden a lo largo de varias pantallas cada una ofreciendo a la vez diferentes caminos. El mapeado nos obliga a zigzaguear constantemente entre las diferentes rutas, matando los mismos bichos y obteniendo las mismas monedas hasta el siguiente punto de guardado, o hasta que sepamos qué cambio o qué herramienta nos harán avanzar en la historia.

El jetpack se adueña de la función en Willy Jetman. Eterno secundario en juegos de todo tipo, toma aquí un rol protagonista y hace buen uso de él. Los niveles están diseñados para cruzarlos flotando, son muy verticales, las plataformas están espaciadas entre sí y las pantallas están repletas de enemigos voladores. El control es tan cómodo como puede ser un jetpack en 2D, manteniendo pulsado un solo botón nos elevamos y podemos ir regulando la altura mediante pulsaciones medidas. Si lo complementamos con un salto y nos elevamos en perpendicular ganaremos altura muy rápido, mientras que si lo activamos mientras nos desplazamos en alguna dirección le costará algo más cargar con nosotros.

Regular la altura adecuada para cada situación y enfrentamiento no deja de ser un desafío en ningún momento. Y tenemos que saber manejarlo porque prácticamente todos los enfrentamientos están medidos para superarlos usando el jetpack. Los enemigos van en grandes hordas, ya sea por tierra o volando en formas ondulantes, tocarlos nos hace daño y a menudo nos disparan, por lo que esquivar en el aire es también una mecánica importante que tendremos que dominar.

Incluso en los jefes finales, que tienen su propio sus propias reglas, es una mecánica esencial en la mayoría de los casos. Uno de ellos por ejemplo nos obliga a volar por la pantalla esquivando una horda de renacuajos voladores mientras el incesante jefe trata de absorbernos todo el rato, otros nos obligarán a hacer uso de él para poner grandes distancias en pocos segundos y así esquivar mortales placajes o ráfagas de balas.

A menudo Willy Jetman tiene mucho de bullet-hell, enemigos que nos disparan en horda mientras vuelan, jefes con complicados patrones de disparo… Los escenarios se llenan de balas y nuestro personaje no es precisamente inmune a ellas. La agilidad y rapidez de reacción es clave en un juego que, por si no está quedando del todo claro con estas líneas, es bastante complicado a pesar de su aspecto simpático y desenfadado.

A pesar de que podemos subir de nivel tanto nosotros como nuestras armas, el juego mantiene siempre ajustada la dificultad para darnos la sensación de que somos algo inferiores a nuestros enemigos. Se nos mata con pocos golpes, incluso los enemigos más básicos pueden acabar con nosotros si nos despistamos, y muchos de los enemigos son una esponja de disparos. Los puntos de guardado no están lejos, pero tampoco están lo suficientemente cerca como para evitar maldecir en alguna que otra ocasión, y con la muerte perdemos tanto los créditos que consigamos (la moneda del juego) como la experiencia, incluso si esto nos hizo subir de nivel antes de morir.

Conviene saber combatir fuego con fuego en este caso. El diverso arsenal de armas es una de las principales virtudes de Willy Jetman, saber dónde utilizarlas también. Ese bonito lanzallamas que pulveriza a ciertos enemigos terrestres y voladores no sirve de nada naturalmente debajo del agua, pero el arma que podemos utilizar bajo el agua tiene un triple disparo muy concreto que nos obligará a replantear cómo nos posicionamos.

Las descripciones de las armas, como la mayoría de textos del juego, por otra parte, son divertidas y son útiles. Hay armas que son mucho más eficaces con ciertos tipos de enemigos hasta el punto de que puede llegar a convertirse en un elemento casi rolero. Los robots son especialmente débiles a un tipo de arma de energía muy concreta, pero no a mucho más. Teniendo en cuenta que solo podemos llevar dos armas con nosotros al mismo tiempo, y que el resto se almacenan en los puntos de guardado, saber que armas llevar para cada tramo del juego es también parte de la gracia del título.

Como metroidvania, cumple muchas de las casillas que se espera de él. El plataformeo y la acción 2D son las mecánicas principales. Lo primero se apoya enteramente del jetpack, con grandes recorridos que tenemos que hacer flotando de forma eficiente para conservar bien la barra de “resistencia” del aparato, rellenable automáticamente cuando estamos en el suelo.

Hay secciones interiores puramente plataformeras que funcionan como bonus o para conseguir objetos importantes para avanzar, intrincados recorridos llenos de trampas, enemigos colocados a maldad o donde el suelo es lava, literalmente. Añaden variedad visual y jugable a un mapeado que por lo demás tendremos más que visto debido al habitual backtracking. La alta dificultad nos obliga a recorrer numerosas veces las mismas zonas, pero nunca se hace tedioso, y cada vez que morimos suele ser por nuestra culpa, por haber minusvalorado a un enemigo concreto o no habernos ciudad las espaldas lo suficiente en algún área concreta.

Un mensaje ecologista (a la vez que irónicamente corporativista) protagoniza otra de las principales actividades del juego. Recoger piezas perdidas de la nave accidentada y llevarlas a puntos de reciclaje que pueblan todo el mapeado nos dará créditos. Esos créditos son los que utilizamos para mejorar las armas y objetos que conseguimos a lo largo de la aventura en las tiendas que acompañan a los puntos de guardado del juego.

Este tono humorístico acompaña toda la experiencia y es el toque final que le faltaba a un juego notable se mire por donde se mire. Desde los numerosos diálogos entre Willy y Gladys, llenos de puyas, hasta un simpático apartado visual que, si bien se queda algo corto a la hora de dar variedad y detalle a sus localizaciones, tiene personajes y elementos con identidad propia a los que se les coge cariño.

Código proporcionado para la versión de Nintendo Switch.

CONCLUSIÓN

Willy Jetman: Astromonkey's Revenge es un divertido y competente metroidvania que tiene varios trucos en la manga para salirse del juego estándar del género. El uso del jetpack configura toda la experiencia alrededor de él, creando un plataformeo variado que se sustenta en largos recorridos y en dominar el vuelo, y en combates en los que el posicionamiento en el aire y el tipo del disparo del arma se vuelve imprescindible. Hay algunas pegas en el camino, su manejo de la dificultad crea algunos enfrentamientos y zonas algo tediosas, y se echa en falta variedad visual a lo largo de la aventura, pero los aspectos positivos acaban sobrepasando los negativos.

LO MEJOR

  • Tono divertido y simpático, protagonistas muy carismáticos
  • El uso del jetpack está muy bien integrado en los combates y el plataformeo
  • Diverso arsenal de armas, cada uno ideal para diferentes tipos de enemigos

LO PEOR

  • La dificultad alcanza picos tediosos en según qué zonas o enfrentamientos
  • Falta variedad visual en los escenarios
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.

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