Dusk Diver
Dusk Diver
Carátula de Dusk Diver

Dusk Diver, análisis PS4

Acompáñanos a Ximending junto a Yumo, un carismática joven que acaba siendo la principal esperanza en la lucha contra el mal, dentro de una aventura de diseño Anime y carisma Beat’em up.

Imagina un mix donde tienen cabida matices de Persona, elementos rescatados de Tokyo Mirage Sessions, detalles que nos recuerdan a Senran Kagura y un diseño de personajes y escenarios que rinde homenaje —por no decir pleitesía— a figuras como Shigenori Soejima.

Todo ello bajo un planteamiento a caballo entre dos mundos —el real se basa en la ciudad de Ximending, mientras que el otro la corrompe para convertirla en una Youshanding plagada de Bestias del Caos que campan a sus anchas con malévolos planes invasores— donde tomaremos el rol de una joven despreocupada cuyo potencial baddass está apunto de desatarse. Su nombre: Yumo. Su misión: trabajar en un ultramarinos mientras hace horas extra repartiendo estopa.

A priori la premisa (subtitulada en inglés) resulta tan atrayente como sus imágenes estáticas, potenciadas cuando vemos algún que otro vídeo gameplay por unos vistosos efectos de partículas, un correcto uso del cel shading y unas animaciones más que decentes. El título parece no destacar en lo técnico, situándose a una generación de distancia de otros activos del género (a priori no nos preocupa, miremos el motor que mueve Persona 5 y los resultados obtenidos), mientras que conocer más acerca de su propuesta se vuelve evidente.

A caballo entre dos mundos

Es aquí donde empiezan los problemas de este videojuego de la compañía china JFi Games, apoyados en la programación por JERA. Tanto a nivel de diseño como en lo que a planteamiento jugable se refiere, todo desprende una intención algo desangelada: crear una experiencia en base a imitar lo que realizan otros videojuegos, pero haciéndolo de la manera más justa posible para salvar los muebles, lanzar el título y ver cómo funciona.

Es en el sistema de combate donde vemos más luces, no sin caer rápidamente en indicios evidentes de falta de imaginación. Su núcleo jugable beat’em up articulado en dos ataques (fuerte y veloz) se combina con la capacidad de esquivar (cual Bayonetta, si lo hacemos en el momentos justo se activa el tiempo bala) y saltar para desencadenar diferentes acometidas desde ángulos diversos. La variedad de combos es prácticamente inexistente, a diferencia de los títulos citados.

Afortunadamente tendremos a nuestra disposición el apoyo de los Guardianes, seres de gran poder que se mueven como pez en el agua en el Youshading y que podremos invocar para desatar espectaculares ataques. Es aquí donde la experiencia, aunque tarda, termina demostrando todo su potencial: combinar los combos de la protagonista, los movimientos exclusivos de los guardianes (pueden acompañarte hasta tres en un principio) y las transformaciones de Yumo, resulta una práctica ágil y divertida, a pesar de estar poco aprovechada.

Y es en parte la poca variedad de jefes y enemigos regulares, cuyas dinámicas de ataque, defensa y estados especiales resulta realmente limitada, causa de que la propuesta de combate principal no logra superar la mediocridad. Pese a ello, Dusk Diver ofrece otros aspectos más allá de los enfrentamientos, que se desarrollan principalmente dentro de las grietas que vamos abordando a medida que avanza la trama del título.

En la variedad está el gusto

El juego de acción que nos ocupa también cuenta con notas de exploración, elementos plataformeros, resolución de (anodinas en su mayoría) misiones y tareas secundarias, evolución de nuestra relación con los guardianes (principalmente llevándolos a sitios diversos y disfrutando de distintos platos en los restaurantes) e incluso se toma la libertad de tomar prestado el género tower defense en determinado punto de la historia.

El problema es el mismo. De la mediocridad no pasa en ninguno de sus aspectos, estando algunos cerca del suspenso por su poca atención por elementos tan importantes como el diseño de niveles: estamos hablando del, a veces frustrante, plataformeo. Mientras que algunas fases de combate se desarrollarán a través de las calles (distorsionadas) de la ciudad, otras se toman la libertad de proyectarse de forma más vertical.

En ellas se nos plantearán, además de los clásicos combates, pequeños puzzles de activación de plataformas (tanto estáticas como móviles) que nos llevarán a recorrer el escenario a través de distintas alturas. Es una pena que siempre nos quedemos con una sensación de carencia, tanto en talento dentro dell departamento de game design como en la intención —parece que impuesta más que nacida fruto de la ilusión del equipo de desarrollo— de ofrecer contenidos diversos en un mismo concepto interactivo.

Todo ello conduce hacia un juego estéticamente llamativo, con unos diálogos que caen una y otra vez el en cliché fácil y en la carencia de interés, y con una exploración de la ciudad tremendamente limitada, solo necesaria a la hora de conseguir piezas de dragón (también nos premiarán con ellos en las misiones principales y secundarias) que nos permitan abrir nuevos niveles. Eso sí, una vez superado el juego siempre nos queda repetir las fases en dificultades más exigentes, con el objetivo de ir mejorando nuestra puntuación (como si de Bayonetta se tratase) en aras de desbloquear ilustraciones y curiosidades varias relacionadas con el juego, que atraerá al sector más completista y curioso por lo que hay detrás de la producción artística de un videojuego de esta índole.

Siguiendo la estela de Soejima

Uno de los aspectos más llamativos del juego reside en lo visual. A nivel estético, Dusk Diver entra por los ojos gracias a un mundo con reminiscencias Anime evidentes, homenajes continuos a títulos como Persona 5 o Tokyo Mirage Sessions #FE, y un diseño tanto de personajes como de escenarios bien resuelto.

A nivel de animación también nos encontramos ante un destacable apartado: los movimientos tanto de personajes como de enemigos son efectivos, se combinan de forma meritoria con un llamativo sistema de partículas, y no desentonan para nada con el diseño de escenarios y personajes secundarios. Pese a ello, a nivel técnico parece situarse en una generación anterior, y ni la banda sonora ni los efectos ofrecen una calidad destacable: cumplen sin más.

Videojuego analizado en PS4 Pro mediante un código facilitado por la editora.

CONCLUSIÓN

Dusk Diver posee elementos interactivos correctos, cuenta con un diseño artístico llamativo, y algunos de los personajes y guardianes tienen carisma. Todo ello se diluye en un título que parece hecho de forma mecánica (como si de una cadena de montaje estuviésemos hablando) en un nuevo intento de la industria China por acercarse a los cánones japoneses. Y en estos momentos, les queda muchísimo camino por recorrer. El resultado es un videojuego de acción con escasos componentes de acción y plataformas, donde el acertado apartado audiovisual no sirve para levantar un sistema de combate demasiado sencillo y falto de imaginación como para competir con sus rivales directos.

LO MEJOR

  • El diseño de personajes
  • Las animaciones están bien realizadas

LO PEOR

  • El plataformeo está resuelto de forma mediocre
  • Acaba siendo repetitivo y falto de contenidos interesantes
  • El diseño de niveles y objetivos
6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.

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