Trüberbrook
Trüberbrook
Carátula de Trüberbrook

Trüberbrook, análisis: una aventura gráfica hecha a mano

Analizamos la aventura gráfica Trüberbrook, que luce un espectacular acabado gráfico con unos bellísimos fondos creados a partir de modelos a escala creados a mano digitalizados empleando la técnica de la fotogrametría.

Hubo una época en que la aventura gráfica no solo era uno de los géneros punteros dentro del catálogo de Pc y compatibles, también era uno de los estilos de juego predilectos a la hora de plasmar en pantalla propuestas técnicas innovadoras y de resultados espectaculares, que siempre se encontraban a la vanguardia de la tecnología. Como ya hemos comentado por aquí, parte del asentamiento del CD ROM como soporte de almacenamiento de videojuegos se fraguó gracias a tres colosos técnicos como fueron Return To Zork, The 7th Guest y Myst, 3 aventuras gráficas lanzadas en 1993 imposibles de almacenar en los floppys de la época y que demostraron que el camino del CD ROM no tenía vuelta atrás. Muchos de los grandes artesanos del pixel volcaron sus esfuerzos en el género en su momento de mayor apogeo, un género que también apostó por técnicas punteras como la digitalización, el rotoscoping, la integración de actores reales con bitmaps, animación tradicional con calidad cinematográfica o como mencionábamos en nuestra reunión de La Mansión Maníaca del mes pasado, la animación stop motion empleando modelos de plastilina. Nombres como Under a Killing Moon, Cruise for a Corpse, Darkseed, Toonstruck, King´s Quest VII o The Neverhood entre muchas otras eran sinónimo de acabados visuales rompedores y de primerísimo nivel, en unas producciones que dado que gozaban del favor del gran público, contaban con presupuestos faraónicos.

 Tras unos años donde la aventura gráfica estuvo al borde de la desaparición, estamos viviendo una auténtica segunda juventud del género, con una enorme cantidad de exponentes de la primerísima calidad que lo han devuelto al candelero por todo lo alto. Dado que muchas de estas propuestas vienen de la mano de pequeños estudios, los cuales ni por asomo tienen los medios ni manejan los presupuestos con los que contaban Lucas, Sierra y otras compañías que hacían aventuras gráficas en la época dorada del género, se echa de menos esa innovación, esa capacidad para emplear los medios punteros para sorprendernos que tenían dichas producciones. Es por ello que este Truberbrook que hoy nos ocupa llamó poderosamente nuestra atención allá por 2016 cuando se supo por primera vez de él. El pequeño estudio btf, padres de la criatura, de origen alemán, con experiencia en televisión y el montaje de vídeos musicales, presentó un teaser de una aventura gráfica que empleaba maquetas reales fabricadas a mano y posteriormente digitalizadas empleando la técnica de la fotogrametría, con unos acabados verdaderamente atractivos. Volver a ver una aventura gráfica con una apuesta potente por hacer algo diferente a nivel tecnológico supuso una auténtica alegría, y esto se notó con el éxito fulminante del Kickstarter para financiar la aventura realizado en 2017.

Finalmente, este pasado 12 de marzo, hemos recibido la versión de Pc de esta interesante aventura gráfica, que recibirá sus correspondientes conversiones a Xbox One, Playstation 4 y Nintendo Switch el próximo 17 de abril. La primera incursión del estudio germano en el género ha resultado ser un título un tanto irregular, cuya principal baza es el atractivo acabo de sus fondos a partir de trabajados modelos creados a mano, que lucen de maravilla y le dan un toque de distinción a la aventura. Bajo este magnífico envoltorio, se esconde una aventura de ciencia ficción con dosis de humor, que desgraciadamente utiliza un interfaz que simplifica demasiado las cosas, y cuya trama no acaba de arrancar, de una duración un tanto escasa y cuyos personajes no destacan en exceso y resultan ser un tanto planos. Los seguidores más veteranos del género se sentirán un tanto decepcionados con las facilidades que ofrece y la poca chicha que se extrae de su narrativa. Sin embargo, resulta muy de agradecer el esfuerzo por hacer algo diferente y de semejante calidad a la hora de plasmar en pantalla unos escenarios de tan bella factura, y la aventura resulta entretenida en todo momento, siendo una opción a tener en cuenta como entrada al género o incluso para los aventureros con menos experiencia.

De aventuras en la campiña alemana

El protagonista de la aventura es el joven físico cuántico de origen estadounidense, Hans Tannhauser, quien ha tenido la fortuna de ganar un sorteo cuyo premio es un viaje con todos los gastos pagados al pueblecito alemán de Trüberbrook. El bueno de Hans no recuerda haber participado en ningún sorteo, pero dado el estrés de sus estudios en su tesis para el doctorado, la perspectiva de unas relajantes vacaciones en la campiña alemana le resulta lo suficientemente atractiva como para ignorar tal menester. Tras llegar al acogerdor pueblecito, se acomoda en una pensión local, y se preprara para disfrutar de unas relajantes vacaciones. Sin embargo, durante su primera noche en la pensaión, un extraño se cuela en su cuarto y le roba unos manuscritos con parte de sus estudios, los cuales son de vital importancia para nuestro científico. A partir de este momento, debermos acompañarle en una aventura para descubrir quién es nuestro misterioso asaltante, y porqué está interesado en nuestros estudios. La trama tiene un trasfondo de ciencia ficción, y si bien resulta atractiva e incluso nos deja algún giro de guión sorprendente, no acaba de explotar en ningún momento, y se queda bastante a medias. Le falta profundizar en ese trasfondo que simplemente bosqueja, y que además nos deja con un final un tanto apresurado y abierto.

Sus creadores han reconocido sin ambajes la inspiración en series como Twin Peaks o Expediente X. La verdad, salvo en una circunstacia que se repite en la aventura y es una clarísima referencia a la primera serie de culto mencionada, dicha influencia no es excesivamente palpable. Y es que otro de los principales inconvenientes de la aventura es un elenco de personajes sin excesiva chispa, más bien planos, y que acaban por caer en el olvido una vez terminado el juego. Ni siquiera el protagonista logra destacar, quedando algo cojos dos de los apartados más importantes en una aventura gráfica: sus personajes y su narrativa. Resultanto entretenida y atractiva en todo momento, la trama de la aventura acaba por resultar anecdótica y olvidable, al igual que sus personajes. No es un mal punto de partida, y si como ese final tan abierto sugiere estamos ante el primer episodio de una saga, esperemos que en próximos capítulos se dote de más fuerza y empaque a ambos apartados.

Un interfaz que facilita demasiado las cosas

El otro gran problema que presenta Trüberbrook es que se esfuerza demasiado en ser amigable con el jugador. Tanto, que no nos permite la más mínima gestión del inventario, quedando este relegado a aparecer en pantalla cuando pulsemos la tecla I, sin ninguna utilidad aparente, ya que ni podremos seleccionar ningún objeto del mismo ni siquiera tendremos una mínima descripción de cada objeto al pasar el puntero por ellos. Jugablemente, estamos ante una aventura gráfica clásica, contanto con un puntero, con el que haciendo click con algún elemento interactuable desplegará un pequeño menú con las clásicas opciones como hablar, coger o usar un objeto. El principal problema, es que el juego nos seleccionará automáticamente el objeto a emplear, en ocasiones colándonos a mayores alguno que no es la solución al problema, pero siempre presentándonos el ítem a usar para resolver el problema interactuando con ese objeto en concreto, lo que no nos deja casi capacidad de inventiva ni suposición. Esto es especialmente grave si tenemos en cuenta que la práctica totalidad de puzles del juego se basa precisamente en los clásicos puzles de inventario. Unos puzles que, salvo un par de casos, no resultan especialmente inspirados ni están introducidos en la aventura de manera excesivamente orgánica, siendo a menudo una lista de tareas u objetos a reunir dejando que la interfaz piense por nosotros.

A raíz de esto, casi no sentiremos esa maravillosa sensación de éxito cuando resolvemos un puzle empleando nuestra mejor lógica, uno de los pilares que todo buen exponente del género debe perseguir, y más bien sentiremos que nos dejamos llevar y nos limitamos a hacer click en todo elemento interactuable para ver cómo el propio juego nos presenta las opciones para resolver los entuertos. También se ha implementado la opción de resaltar los puntos interactuables o hot spots del escenario pulsando la tecla espacio, lo que evita el odiado pixel hunting. Se echa de menos mayor complejidad, variedad y saber hacer en los puzles de la aventura, aunque pese a las facilidades,en alguna ocasión deberemos dar más de una vuelta para obtener ese objeto que necesitamos.Como hemos comentado, se trata de una buena opción si no somos expertos en el género, ya que si bien su reto resulta muy ligero para los más veteranos, aquellos que se aproximen al mismo por primera vez o no cuenten con una larga lista de aventuras gráficas a sus espaldas encontrarán un punto de entrada al género accesible y amigable. A ello ayuda la correcta traducción de todos los textos de la aventura al castellano. Una aventura cuya duración no es excesivamente larga, rondando entre las 6 a las 8 horas en función de nuestra pericia. El título ha salido a la venta con un precio de 29,99 euros.

Espectáculo visual hecho a mano

El acabado visual de Trüberbrook fue lo primero que nos llamó la atención de él, y la verdad es que deja estampas de una incomparable belleza. Los sets con modelos a escala fabricados artesanalmente a mano, lucen espectaculares, llenos de detalles y con una puesta en escena rompedora gracias a la técnica de la fotogrametría. Los juegos de luces son muy atractivos, y terminan por redondear unos entornos geniales. La secuencia inicial de créditos donde vemos el autobús que transporta a nuestro protagonista al pueblecito donde vivirá su aventura es espectacular y muestra todo el potencial de esta técnica con tanto por ofrecer al mundo del videojuego. Las ligeras transiciones de cámara en cada estancia que vistemos le dan un toque de profundidad fantástico a los escenarios. La sensación de entornos sólidos y con unas texturas creíbles y diferentes a las generadas directemente por ordenador está sumamente lograda, y en definitiva estamos ante un toque único, diferenciador y muy atractivo.

Desgraciadamente, no es oro todo lo que reluce. El modelado de personajes y objetos interactuables, generados por ordenador, no tiene toda la calidad esperable, y contrasta demasiado con el acabado de los fondos. Es una lástima dicha disparidad de calidad, y lo que es más grave, dista mucho de los primeros vídeos mostrados en la campaña de Kickstarter, donde el juego hacía gala de un acabado visual más redondo y compacto. A mayores, las animaciones de los personajes son un tanto robóticas e irreales en ciertos casos, lo que empaña aún más el conjunto. Además, el esfuerzo titánico y el enorme mimo puesto en crear los modelos de los escenarios ha mano ha pasado factura en el número de localizaciones, ya que estas son bastante escasas y nos pasamos el juego visitando las mismas una y otra vez, echándose muchísimo de menos alguna localización más a mayores.

El apartado sonoro resulta cumplidor sin más, con un trabajo de doblaje correcto con algún altibajo, y una banda sonora que pasa un tanto desapericibida pese a que se repite en exceso. Aún teniendo en cuenta que no es todo lo redondo que esperábamos, el apartado visual de Trüberbrook es una de sus principales bazas, y desde luego le da un toque especial que echábamos muchísimo de menos en el género y que es digno de agradecer, y que nos deja varias estampas de una belleza y un buen hacer encomiables. No ha cumplido las enormes expectativas que teníamos puestas en él, pero se trata de una aventura correcta con un acabado único y personal que lo hacen recomendable si somos aventureros novatos o simplemente queremos disfrutar de algunos de los más ellos escenarios que hemos visitado en aventura gráfica alguna en mucho tiempo.

 

CONCLUSIÓN

Desafortunadamente, Trüberbrook se queda varios peldaños pro debajo de los esperado. Sus puzles no resultan demasiado inspirados, y el propio interfaz del juego nos facilita demasiado las cosas mostrándonos los objetos a emplear en cada momento dentro de los que dispongamos. La historia no acaba de explotar, y los personajes que la protagonizan no hacen gala de una chispa excesiva. Pese a ello, su espectacular acabado gráfico, con unos escenarios digitalizados a partir de modelos reales a escala hechos a mano, empleando la técnica de la fotogrametría, nos deja improntas de gran belleza y le da un aire personal y único que se echaba de menos en el género. Es una aventura entretenida en todo momento, disfrutable especialmente por aquellos con menos experiencia en el género, y que al menos merece un voto de confianza por tratar de ofrecer algo diferente y por volver a emplear técnicas punteras en el género de la aventura gráfica. Pese a sus defectos, correcta, disfrutable y una opción a tener en cuenta.

LO MEJOR

  • El excelente acabado visual de sus fondos creados a partir de modelos a escala creados a mano.
  • es una aventura gráfica entretenida y disfrutable en todo momento.
  • Se agradece contar con textos en castellano en un título de estas características.

LO PEOR

  • Su interfaz facilita demasiado las cosas reasaltando los objetos a utilizar.
  • La historia no acaba de explotar, y sus personajes carecen de la chispa deseable.
  • Puzles poco inspirados y nada orgánicos, introducidos de forma algo forzosa.
  • Nos hace visitar los mismos escenarios una y otra vez, se ehcan de menos localizaciones a mayores.
6.2

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.

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