Pode
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Pode, análisis

Analizamos Pode, la intimista producción noruega que combina plataformas, exploración y resolución de puzzles dentro de un mismo videojuego. ¿Nos acompañas?

A la hora de definir la propuesta interactiva de un videojuego multijugador, la opción de centrarla en el cooperativo no siempre es la más popular entre las grandes empresas, causa muchas veces propiciada por el auge entre la comunidad de opciones interactivas de índole más competitiva y menos colaborativa.

Esto también da una oportunidad a los estudios independientes para destacar con proyectos desde un prisma diferente, tal y como sucede con títulos como A way out, Overcooked 2 o Guacamelee 2. Todas ellas sostienen algo en común: la intención de ofrecer al jugador proyectos colaborativos de calidad.

El caso de Pode, intimista videojuego creado en Noruega por Henchman & Goon y dirigido por el carismático Yngvild Hopen, el principal pilar que llama la atención del jugador se concentra en el apartado audiovisual, para más tarde sacar a relucir una aventura divertida, interesante y bastante satisfactoria en términos generales. No inventa la rueda, pero posee una personalidad muy particular. Bienvenidos a Pode.

El periplo de la estrella perdida

El título que nos ocupa nos habla de un viaje, lo cuenta a través de la amistad de una pequeña estrella y una simpática roca, y nos lleva de la mano a través de una misteriosa e intrincada montaña. A través de todo tipo de cuevas y formaciones rocosas avanzaremos con Bulder y Glo a la zaga de un único objetivo: intentar encontrar el camino a casa de la pequeña estrella caída.

Después de la elaborada intro CG nos embarcaremos en un periplo a través de cuevas olvidadas, ruinas ancestrales y lugares inhóspitos. Y lo haremos sin tutoriales al uso, si la ayuda de interfaz y con elementos plataformeros e imaginativos puzles como principal mecanismo interactivo. Exploración, saltos y resolución de acertijos se combinan con bastante tino, la aventura se desarrolla entre paisajes caducos que recobran su lucidez y vegetación a nuestro paso, y poco a poco iremos descubriendo nuevas formas de movernos con nuestros simpáticos amigos gracias a sus habilidades particulares. Una única elección vital ¿jugamos a Pode en solitario o con la compañía de un segundo jugador?

Cooperativo local y algo más

La esencia de Pode, pese a estar pensada desde su nacimiento como una experiencia cooperativa, puede disfrutarse (de una forma bastante satisfactoria) si deseamos jugarla en solitario. En esta última opción, manejaremos a los dos protagonistas, alternaremos entre uno y otro para dar rienda suelta a sus habilidades exclusivas y, además, podremos incluso desplazar a los dos a la vez mediante un sencillo sistema de enlace de movimiento. Como símil, algo parecido —salvando las distancias— a lo visto en la serie JRPG Mario & Luigi.

En cualquiera de ambos casos el videojuego se organiza por habitaciones de variadas magnitudes, donde las plataformas se distribuyen de tal forma que funcionan como parte del puzzle de cada estancia —es decir, esto no va casi nunca de habilidad para sortear desafíos saltando—, y pequeñas pistas integradas en el escenario nos permitirán superar los distintos retos.

Lo más interesante reside en los poderes particulares de nuestros amigos. Con la roca Bulder podremos activar interruptores en el suelo, liberar formaciones rocosas de la nada o aspirar bloque pesados para colocarlos en el sitio indicado. Por otra parte, la estrellita Glo dará vida con su luz a espectaculares formaciones selváticas, creará útiles plataformas vegetales y, además, podrá planear para alcanzar zonas de otro modo imposibles de cubrir.

De estos escasos ejemplos surgen un buen puñado de mecánicas y situaciones que harán de esta experiencia algo bastante entretenido, hecho que se potencia por una jugabilidad medida y unas físicas en los personajes notablemente bien diseñadas. También habrá lugar para la exploración, y en este caso las pequeñas pistas, luces y piedrecitas dejadas en el escenario servirán como miguitas de pan que nos llevarán hasta la localización exacta de los coleccionables. Ingenioso y bastante divertido, pues potencia nuestro deseo de completar cada escenario al 100%.

El tono general del juego, que pretende acercarse a la melancolía de RiME o la emoción de Journey, consigue gran efecto —sin llegar a tan altas cotas— gracias a una buena banda sonora y un diseño minimalista de sus escenarios. No obstante, queda lejos en varios frentes de convertirse en un videojuego para el recuerdo pues, en muchos casos, las situaciones que vivimos o los puzzles que experimentamos carecen de la complejidad e imaginación de otros videojuegos similares.

Además, es posible que la duración del juego —sobre unas 5 o 6 horas— se vea potenciada gracias a una dinámicas algo “tramposas” en algunos puzzles. Sea como fuere, observando todos los detalles que nos brinda el escenario nos daremos cuenta que Pode no es un videojuego demasiado desafiante.

El encanto visual

Como hemos hablado anteriormente, Pode entra por los ojo, aunque hemos de admitir que el primer contacto in-game nos dejó un poco fríos. Todo tiene una causa: el acabado visual de la intro CG es de un preciosismo y una profundidad estética considerables, lo que provoca en el jugador el deseo de que in-game se vea tal cual; es de recibo destacar que se podría haber logrado con los medios adecuados. Por ello, la primera cueva que visitamos —lúgubre y exenta de vegetación— hace que nuestras expectativas cambien.

Afortunadamente, cuando aprovechamos las habilidades de Glo y vamos descubriendo todo un coral de luz y color en las estancias, el título gana enteros gracias a una notable dirección artística.

Lo sonoro no le va a la zaga al factor visual. Melodías de gran personalidad, donde se potencia el uso de la cuerda y los acompañamientos de piano y suave percusión, que dan como resultado un ambiente muy evocador. Además, los efectos sonoros están bien diseñados, los simpáticos sonidos de los protagonistas cuadran bastante bien con las graciosas animaciones que les brindan personalidad, y en conjunto audiovisual funciona (a pesar de no ser puntero técnicamente) como un todo coherente.

Todo ello hace que el estudio Henchman & Goon tenga toda nuestra atención, pues de seguir una evolución lógica en sus próximos lanzamientos podemos estar ante una compañía con buenos argumentos dentro del panorama independiente.

Videojuego analizado en PS4 con un código facilitado por la editora.

CONCLUSIÓN

Puede que pode no entre en los rankings de mejores videojuegos independientes del año, ni que suponga una propuesta de calado especial dentro del panorama del videojuego como experiencia cooperativa. No obstante, su delicada propuesta audiovisual, su divertido planteamiento de plataformas, puzzles y exploración, así como el carisma de su dos pequeños protagonistas, lo hacen altamente recomendable para ávidos de aventuras encantadoras y de calado emocional.

LO MEJOR

  • Poder jugar en cooperativo o en solitario, con altos índices de diversión en ambos casos.
  • Su propuesta audiovisual, basada en el minimalismo, es encantadora.
  • Buena combinación de plataformas, puzzles y exploración.

LO PEOR

  • Algunos puzzles son demasiado sencillos y algo tramposos.
  • Su potencial cooperativo no está del todo aprovechado.
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.