Thronebreaker: The Witcher Tales
Thronebreaker: The Witcher Tales
Carátula de Thronebreaker: The Witcher Tales

Thronebreaker: The Witcher Tales, Análisis. Una partida a las cartas

CD Projekt nos presenta un nuevo título, mezcla de una buena historia en el mundo de The Witcher con una gran introducción a lo que es el Gwent.

Queríamos Gwent fuera de The Witcher 3. El juego de cartas favorito de Geralt se convirtió en un notable entretenimiento en las (muchas) horas de aventuras que nos llevó The Wild Hunt. A pesar de que no estaba refinado y se le veían las costuras por numerosos lado, la caza de cartas y los diferentes encuentros con especialistas demostró ser un buen bálsamo para relajarnos entre monstruo y monstruo. Finalmente, CD Projekt concedió un deseo que se daba por sentado, además a lo grande, en un juego que se codea con los referentes en un género, el de competitivo de cartas, en pleno auge y con muchísima competencia de primer nivel -sólo hace falta fijarse en la llegada de Artifact, el primer título nuevo de Valve en mucho tiempo-.

En todo caso, el gwent ya es una realidad de nuestro panorama competitivo de cartas, pero el equipo polaco sintió que necesitaba darle un impulso. ¿Y cuál es la mejor herramienta que tienen a su disposición? Obviamente, la narrativa, el trabajo cuidado de unos escritores que han sabido plasmar el mundo y las historias del brujo en un videojuego durante tres entregas que han ido de menos a más en lo técnico y en lo jugable, pero que siempre han estado a gran altura en su capacidad de poner RPG de calidad sobre la mesa. Es por ello que han preparado este título, dirigido por parte del equipo narrativo de The Witcher 3, empezando por el director Mateusz Tomaszkiewicz, que fue jefe de diseño de misiones en Wild Hunt y sus expansiones.

Un planteamiento inteligente

Se pueden vislumbrar tres objetivos que hacen de la existencia de Thronebreaker un juego inteligentemente planteado. Uno, a la espera del ansiado Cyberpunk, es un nuevo juego con historia y elementos RPG de CD Projekt, y eso es algo que hoy en día tiene valor en si mismo. Es también la oportunidad de “entrenar” la capacidad del equipo en crear historias más allá de las centradas en el Lobo Blanco, introduciendo nuevos personajes y circunstancias que nos permiten ver este universo como algo más que el escenario para un único personaje. Y tercero, es la perfecta herramienta para enseñar Gwent a un novato, introduciendo una amplia campaña cuyo eje principal es el combate con las cartas, introduciendo poco a poco ideas, conceptos y barajas que hacen que interiorices la base y nociones avanzadas de los entresijos de este duelo de cartas.

Estratégicamente es un movimiento impecable, uno de los problemas principales de muchos juegos de cartas que existen hoy en día es que su método de aprendizaje consiste en meterte en un saco y tirarte al agua a ver si sales (o lo que es lo mismo, duelos competitivos con otros jugadores que si bien, técnicamente, están en un nivel parecido al tuyo, no dejan de ser terroríficos cuando no tienes ni idea de qué hacer. No hay mejor tutorial que la experiencia, la observación y puesta en práctica de los conceptos que estás aprendiendo, y Thronebreaker es un enorme “tutorial” en el que aprendemos casi sin darnos cuenta los entresijos del diseño, hasta el punto de que al terminarlo tendremos el aplomo suficiente para ir al multijugador con la confianza de lo que queremos hacer y cómo hacerlo.

Por si hace falta mencionarlo después de lo contado, el nuevo juego de CD Projekt es un juego de cartas en el que libramos contra la máquina toda clase de combates usando las mecánicas del Gwent. No hay combate de ningún otro tipo y los elementos de desarrollo personal pasan por elegir la configuración de tu baraja con las cartas que vas encontrando o comprando. Puede que haya despistados que lo de The Witcher Tales, o la ausencia de “Gwent” en el nombre del juego les haya hecho pensar otra cosa, pero lo cierto es que estamos hablando de una gran campaña individual alrededor de las cartas, con algunos elementos de exploración y multitud de situaciones argumentales en las que deberemos decidir qué curso tomar, con sus consabidas consecuencias y varios finales que coronen nuestro viaje según lo decidido. Pero lo fundamental, la mecánica jugable y el objetivo del título sigue siendo el Gwent, lo cual no le resta valor al resto de la campaña pero conviene tenerlo en cuenta a la hora de evaluar una compra para evitarse desengaños.

Dejando esto claro, Thronebreaker se centra en una figura conocida pero no explorada en profundidad en los libros: la “Reina Blanca” Meve de Lyria. Desde el estudio polaco, hablando de qué les hizo contar la historia de este personaje, comentaron el deseo de contar con un personaje interesante pero que no fuera tan conocido ni estuviera tan definido como la mayoría de los que hemos visto en el videojuego. La reina guerrera aparece más esporádicamente en los libros, y hay numerosos agujeros argumentales que les permitía moldear una historia con más libertad, siempre adaptándose a la situación geopolítica actual. Lyria es uno de los pequeños reinos del norte colindantes con la más grande Temeria y en las miras de Nilfgaard y sus ansias expansionistas. Ante la amenaza del imperio, la reina acude a una reunión con reinos vecinos para forjar una alianza que les fortalezca ante una potencial invasión.

La Reina Blanca

Meve es interesante porque es uno de los pocos personajes femeninos de los libros con poder real sin ser hechicera. Es una reina en un mundo de hombres, legendaria más por sus dotes para la guerra que por su considerable belleza y respetada entre otros reyes que la consideran una igual sin ambages. Un personaje fuerte y con una gran personalidad, que nos abre la posibilidad de tomar decisiones de calado con diferentes aproximaciones. Como con Geralt, no hay decisiones absurdas o en disonancia con el personaje, pero sí nos permiten dibujar una versión más severa del protagonista o una más diplomática e incluso misericordiosa. Como siempre con los juegos de CD Projekt, los escritores se cuidan bien de que las elecciones no tengan consecuencias evidentes y que haya elementos impredecibles que le den sabor propio a la aventura.

La historia se desarrolla con buenos valores de producción, sin tirar la casa por la ventana pero teniendo en cuenta que se espera un nivel siendo la serie que es. A través de ilustraciones y pantallas estáticas con los personajes para los diálogos, un narrador nos lleva de la mano por los acontecimientos, dejando paso a las voces de Meve, sus acompañantes y rivales, recreando la idea de la introducción de que se está contando un relato ya sucedido. Está en perfecto castellano tanto el texto como las voces, además de en español latinoamericano o en polaco para los que buscan ese pequeño toque de autenticidad.

Cuando no estemos avanzado por la historia, iremos recorriendo los distintos mapas en busca de recursos, misiones secundarias y cualquier pieza que nos pueda ayudar en nuestra aventura. El estudio mencionaba inspiraciones de juegos como Heroes of Might & Magic, y la verdad es que se nota, con nuestra reina avanzando en un mapa generoso que cambia según el arco argumental en el que estemos para poder visitar diferentes localizaciones. Hay que destacar la belleza artística que se le ha dado a este mapa y al resto de detalles gráficos del juego, usando un cel shaded que da color a la cantidad de pequeños detalle que podemos encontrar en los bosques, montañas, pueblos y ciudades que cruzaremos. Por supuesto, la banda sonora no decepciona y se ha hecho a la imagen y semejanza del estilo usado con Wild Hunt, aprovechando nuevas ideas pero con un toque familiar -aunque no alcanza la épica y las altas cumbres de la aventura de Geralt-.

Durante el mapeado podremos recolectar oro y madera que iremos encontrando en el terreno, que podremos usar para mejorar nuestro campamento y acceder a nuevas cartas junto a otras ventajas. También es el recurso necesario para comprar nuevas cartas y tener un mayor abanico de ellas para crear tu propia baraja, que tiene una condiciones de cantidad de cartas y valor total que hay que cumplir. Las mejoras en el campamento te permiten otras ventajas como conseguir más dinero por combate, tener más cartas especiales en la baraja y otras mejoras que sin ser imprescindibles pueden ser una ayuda significativa.

Jugando al Gwent

Lo mejor es cuando podemos crear cartas nuevas o mejorar las que tenemos, dándonos más juguetes que probar durante los combates. Sin embargo, la evolución de la baraja deja un poco que desear, ya que aunque el sistema de cartas es muy flexible y nos permite múltiples caminos a la victoria que se pueden sentir como victorias personales, lo cierto es que hay ciertas cartas y ciertas combinaciones de ellas que son tan efectivas que nunca dejaremos de contar con ellas. Digamos que no es un juego que anime a hacer grandes experimentos con la baraja, manteniéndote en una evolución notable, con algunos cambios significativos en ciertas partes de la trama, pero que en su conjunto no resulta demasiado reseñable para los que busquen una gran cantidad de opciones y probar todo tipo de barajas, lo que entra dentro de la idea de que Thronebreaker es en muchos aspectos una puerta de entrada al gwent “de verdad”, el competitivo.

Un Gwent por cierto que se presenta en su forma más evolucionada, con nuevas reglas -entre ellas el muy importante cambio de las tres filas a dos-. Para los que no hayan jugado nunca, una de las peculiaridades del título es que podemos colocar cartas en diferentes líneas que representan el frente o la retaguardia. Originalmente eran tres, con una intermedia, pero finalmente se ha decidido simplificar en dos filas en aras de agilizar la partida y reforzar la importancia tácticas de las posiciones. Por lo demás, es un juego por turnos en el que cada contrincante juega una carta a cada ocasión, pero con multitud de posibilidades y variantes dependiendo de la misma. Hay unidades que pueden poner en el campo de batalla otras unidades, otras pueden dañar de diferentes formas al enemigo, o hacerse más poderosas ante determinadas circunstancias. Por ejemplo, nuestro personaje tiene la capacidad de equiparse con una habilidad especial que tiene un contador de turnos para poder usarse: al hacerlo, hace que ciertas cartas activen condiciones especiales como hacerse más poderosas o dañar aleatoriamente a los enemigos.

Saber aprovechar todas las sinergias es, como en cualquier otro juego del género, el principal objetivo. Las partidas de Gwent se juegan además al mejor de tres rounds, por lo que también existe un factor estratégico de saber cuándo hay que intentar ganar y cuándo hay que rendirse para tener mejores oportunidades en la siguiente ronda. Perder combates no tienen grandes consecuencias, podemos repetirlos siempre que lo queramos y se procura que los encuentros sean ganables en todo momento, con algunos ajustes y revisiones a tus jugadas, pero siempre dejando un cierto margen que te haga pensar que vas a conseguir la victoria en la siguiente partida.

Los mejores momentos en cuanto a mecánicas jugables están en los llamados puzles, situaciones específicas, normalmente opcionales o encuentros con “jefes” en donde los combates se suelen librar a un turno y que funcionan con barajas fijas y mecánicas únicas. Por ejemplo, hay un enfrentamiento contra un golem de piedra en donde por cada uno que eliminemos, aparecen dos criaturas más, que cuando llegan a tres se convierten en un monstruo más poderoso con la misma capacidad, hasta que una tercera iteración se convierte en un coloso que destruirá todo nuestro grupo en dos turnos. Con un número muy reducido de cartas, tenemos que procurar hacer el daño justo para llevar al monstruo a su máxima evolución y luego tener la capacidad de abatirlo antes de que pueda moverse. Estos puzles son divertidos, ingeniosos y se sienten como auténticos puzles que se ganan con ingenio y capacidad deductiva, más que por estrategia, pero al mismo tiempo son excelentes ejercicios para entender las mencionadas sinergias entre las cartas.

CONCLUSIÓN

Thonebreaker es una oferta tan atractiva como curiosa. No hay ningún juego de cartas que ofrezca una campaña como esta, larga, atractiva e interesante, con una historia muy sólida. Pero al mismo tiempo no deja de ser un juego de cartas, que a fin de cuentas alcanza su máxima expresión en el duelo con otros jugadores. La inteligencia artificial no puede reproducir la adrenalina, el drama y las sensaciones de alegría y rabia que ofrece enfrentarse con otro ser humano, así que su valor individual resulta algo menor por apoyarse principalmente en una versión “light” del juego real. El pleno sentido de comprarlo sería alguien que no le desagradó el Gwent en Wild Hunt pero que no ha tenido la curiosidad o las ganas de meterse en el nuevo juego online de CD Projekt. En ese caso, esta propuesta pone sobre la mesa una gran historia y el mejor gancho posible para introducirse en el juego, de modo que independientemente de que decida pasar al multijugador o no, no habrá sido una pérdida de tiempo. Si no te interesan para nada los juegos de cartas, es bastante posible que sólo con la historia no tengas suficiente para justificar los 30€ que vale. En cuanto a los que ya juegan al Gwent, aunque no encontrarán mucho reto, es una buena oportunidad de repasar conceptos y de divertirse con algunos de los puzles y encuentros que se proponen, por lo que no es tampoco una mala inversión dependiendo de lo mucho que te guste el universo de The Witcher. En todo caso, es un juego un poco en tierra de nadie, no llega a ser un RPG de verdad, y tampoco ofrece todo lo mejor que puede ofrecer el Gwent competitivo, así que eso es algo a tener en cuenta.

LO MEJOR

  • Una historia excelente repleta de giros y decisiones interesantes
  • Visualmente muy bonito, con mapas que da gusto recorrer
  • El ingenio demostrado en aspectos como los puzles y algunos encuentros
  • Es la mejor introducción al Gwent que puedes encontrar

LO PEOR

  • Algunas cartas y combinaciones están completamente rotas, quitándole reto
  • Pocas y lentas variaciones reales de tu baraja, con cartas que no vas a dejar de usar
  • Es un RPG demasiado ligero, y un juego de cartas no tan interesante como el competitivo
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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