Frozen Synapse 2
Frozen Synapse 2
Carátula de Frozen Synapse 2
  • 6

    Meristation

Frozen Synapse 2, Análisis

  • Jose Luis López de Garayo

Frozen Synapse 2 nos trae una buena experiencia por turnos que no llega a superar a su predecesor.

Frozen Synapse fue una pequeña obra maestra dentro de la escena indie allá por el ya lejano 2011. Su excelente sistema de combate, que mezclaba a la perfección la estrategia por turnos con el tiempo real, le llevó a cosechar una gran recepción tanto por parte de la crítica como de un pequeño contingente de apasionados jugadores. Siete años más tarde y tras una pequeña incursión en el aún más peculiar género de los deportes por turnos con Frozen Cortex, los desarrolladores de Mode 7 regresan a su premisa original con Frozen Synapse 2. Con abundancia de contenido y quizás sobreabundancia de ambición han creado un título que expande y mejora al original en casi todos los aspectos, pero no llega a cumplir con lo que se propone.

Tus tres mercenarios se enfrentan a unas posibilidades de supervivencia imposibles. Un par de ellos están armados con poderosos fusiles capaces de aniquilar enemigos a cualquier distancia en apenas segundos. El otro desgraciado solo ha traído un cuchillo. En el otro bando cuentan con lanzallamas, granaderos y el doble de fusiles. Con la ayuda de tu entorno, una buena dosis de imaginación y otra de tiempo invertido en planear tus movimientos puedes superar esas situaciones aparentemente insorteables. Es esa sensación de que con paciencia y conocimiento de las mecánicas de juego y las posibilidades de tu rival siempre estamos en control del tiroteo la que hace de Frozen Synapse 2 en su nivel más fundamental una gran experiencia.

Para quienes no hayan jugado a la primera entrega, se trata de un juego de estrategia en el que controlaremos un pequeño escuadrón de mercenarios con los que hacer frente a peligrosos escenarios. Cada turno tendremos que imaginar a través de la interfaz jugable todos los posibles movimientos y acciones de cada una de las unidades presentes en el terreno de juego para encontrar aquella solución óptima a la situación presente. Como Doctor Strange en su última gran película, deberemos tratar de encontrar el mejor resultado entre infinitas posibilidades. Las opciones disponibles tanto para mover a nuestras tropas como para ordenarlas a donde apuntar o disparar hacen de Frozen Synapse 2 uno de los referentes del género en lo que a jugar contra otros seres humanos respecta, siendo algo parecido a un ajedrez virtual con temática militar futurista.

Más, no necesariamente mejor

Esta secuela hace un buen trabajo para ofrecer aún más posibilidades a la hora de dar instrucciones, pudiendo ahora hacer que nuestros mercenarios se concentren o ignoren unidades concretas entre otros pequeños toques que realmente mejoran la experiencia. No estamos tan convencidos de que el nuevo sistema para apuntar, en el que arrastramos un rombo hacia la posición exacta donde creemos está el enemigo, sea una mejora sobre la mucho más simple línea utilizada en la entrega anterior. Ya sea por una mayor aleatoriedad en los patrones de disparo o en los de movimiento, es bastante más difícil predecir con exactitud los resultados de nuestras acciones que en el original. A veces nuestras tropas morirán a pesar de haberse portado bien en las simulaciones por ignorar completamente a un enemigo en sus narices, que procederá a convertir las mismas en pedazitos. Tampoco ayuda que la inteligencia artificial enemiga es esta vez mucho más impredecible y bastante más artificial que inteligente.

Igualmente conflictivo nos parece el nuevo diseño de escenarios. Estos siguen siendo generados por un algoritmo antes de cada batalla, lo que por supuesto hará más complicado cansarnos de ellos y en este caso hay nuevos elementos de terreno que aportan un grado estratégico adicional. Frente a los entornos simples y siempre rectangulares de la primera entrega tenemos los escenarios mucho más abiertos de esta secuela, repletos de objetos como coches o jarras que ofrecen una muy conveniente cobertura. Por desgracia esta complejidad adicional también hace más laboriosa la labor de indicar los movimientos que queremos realizar y predecir los resultados de nuestras acciones. Aquellos jugadores más pacientes apreciarán las nuevas posibilidades y la variedad adicional que estás traen, pero habrá quienes se vean frustrados por estos nuevos obstáculos.

Un nuevo modo, decepcionante

Por encima de todos estos cambios se encuentra la incorporación de un nuevo Modo Ciudad que trata de incorporar una capa adicional de estrategia 4X (pensad Civilization con un toque cyberpunk) a la acción más directa que tradicionalmente caracteriza a la saga. Así, deberemos tratar de formar relaciones con las facciones más poderosas o enfrentarnos a las mismas por el control de una enorme ciudad. Para ello dispondremos de la posibilidad de contratar mercenarios, crear distintos escuadrones y completar contratos con los que alimentar a todas estas hambrientas bocas. La dominación económica y militar será el objetivo en este nuevo modo, las formas de conseguirlas muchas y variadas.

O por lo menos esa es la idea. En la práctica nos sería difícil decirte cual es el objetivo final de este modo, dado que tanto su interfaz como los diálogos con personajes no jugables son extremadamente poco intuitivos, un gran ejemplo de como confundir al jugador de forma irredimible y forzarle a buscar ayuda externa al juego. Sencillamente, la mayoría de menús no proveen la información necesaria al jugador para tomar las decisiones adecuadas y en todo momento tendremos la sensación de que hay una docena de cosas que no estamos haciendo y otra docena que estamos haciendo mal. Quizás con cientos de horas de experiencia este modo sea más comprensible, pero a día de hoy somos incapaces de disfrutar mucho más de él que como una complicación innecesaria antes de la acción. Es realmente una pena que no se haya puesto más ahínco en la experiencia de usuario en este modo pues tal y como se presenta ahora la gran mayoría de jugadores lo probarán durante media hora, completarán con suerte el tutorial y volverán a su juego favorito.

Hace pensar si no se han administrado mal los recursos, teniendo en cuenta que parece que una gran cantidad de los mismos se han puesto en un modo que la mayoría de jugadores no disfrutará en exceso. Además de las extensas mecánicas similares a un juego de mesa que el modo presenta hay una gran dosis de historia en el mismo, con cientos de conversaciones distintas disponibles con los personajes no jugables y hasta una historia que podemos seguir (pero no llegamos a completar). Desafortunadamente no solo brilla el castellano por su ausencia sino que en su inglés original utiliza un lenguaje excesivamente complicado con infinidad de palabrejas inventadas donde se habla mucho pero se dice muy poco. En general salimos poco impresionados de nuestra experiencia con este nuevo modo que tiene mucha promesa pero a día de hoy carece de una buena ejecución.

Mejor acogida tendrá el nuevo e innovador multijugador, Oneturn. Se trata de pequeños escenarios multijugador con clara orientación a ser pequeños puzles competitivos. Con nuestras tropas y siempre en pequeñas habitaciones deberemos tratar de superar a las fuerzas enemigas en tan solo un turno. La posibilidad de jugar varios Oneturn en unos minutos hace que sea el equivalente a comer palomitas, una adictiva actividad basada en la rápida repetición de una pequeña cosa placentera. Por otra parte, el tradicional modo multijugador ofrece una experiencia mucho más cerebral, donde dispondremos de todo el tiempo del mundo gracias a la nueva funcionalidad para turnos asíncronos de Steam. Eso sí, la casi total carencia de jugadores activos hará que debamos recurrir a foros online, Discord o incluso nuestros amigos si queremos jugar de forma regular contra oponentes reales que muevan ficha más de una vez al mes.

Por último, estaríamos haciendo un pobre trabajo informativo si no comentáramos que desde un punto de vista técnico Frozen Synapse 2 es francamente pobre. Dada la relativa simplicidad del título y la mayor experiencia de Mode 7 esperábamos una experiencia fluida y carente de problemas. En su lugar hemos encontrado un juego que nos ha mandado al escritorio durante un combate importante en numerosas ocasiones y que tarda más que Forza Horizon 4 en iniciarse. Olvidaos también de hacer otra cosa con vuestro ordenador mientras esperáis a vuestro oponente en el multijugador, pues Frozen Synapse 2 tiende a colgarse de forma violenta al intentarlo.

CONCLUSIÓN

Se trata de una secuela que se preguntó que debería añadir a la experiencia original pero no como debería añadirlo. Claramente hay una extraordinaria cantidad de contenido, con todo lo mencionado previamente y la posibilidad de jugar escenarios ilimitados y aleatorios contra la máquina, pero en nuestra opinión Frozen Synapse no necesitaba mucha de las nuevas adiciones aquí presentes. Cuesta decir si se debería o no haber puesto tanto esfuerzo en cosas como el modo Ciudad o escenarios más complejos cuando en el proceso se estaba perdiendo la perfección casi absoluta de la entrega original. Lo que está claro es que independientemente de si debería existir el modo Ciudad necesita bastante trabajo para dejar de ser indescifrable y técnicamente el título deja muchísimo que desear. Quizás un lanzamiento en Early Access habría sido beneficioso para este título. Tal y como lo hemos recibido, no podemos evitar recomendar esperar a que los ya cuantiosos parches vayan haciendo de esta experiencia lo que podría ser. A no ser que queráis escuchar la banda sonora, que perfectamente podría merecer el precio de entrada.

LO MEJOR

  • La experiencia, en lo más básico, sigue siendo buena
  • Buena presentación visual y sonora
  • Gran cantidad de contenido

LO PEOR

  • El decepcionante modo Ciudad
  • Repleto de problemas técnicos y de optimización
  • Ya hay poquísima gente en multijugador
  • La inteligencia artificial podría ser mejor
6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.