Radar Mission
Radar Mission
Carátula de Radar Mission

Radar Mission, análisis retro

Aarón Rodríguez

Analizamos Radar Mission, título de Nintendo para su portátil Game Boy que ofrecía dos modalidades de juego centrados en enfrentamientos navales.

Quien más o quien menos habrá jugado alguna vez de niño durante las pausas entre clase y clase o en los recreos a Batalla Naval en su rudimentario formato de papel y lápiz o, más comúnmente conocido, en su versión casera, Hundir la Flota (Battleship en Norteamérica), que tuvo bastante auge durante los años 80 en su versión clásica y posteriormente con su revisión electrónica.

Con la llegada de las consolas y ordenadores domésticos el campo para las adaptaciones de este y otros títulos fueron muy comúnes, con mejor o peor fortuna. Una de las adaptaciones que recibió este popular juego fue Radar Mission, título programado por Nintendo para Game Boy y lanzado a la venta en 1990 para Japón y en 1991 en USA y Europa.

¡Zafarrancho de combate!

Este título constaba de dos modalidades, llamadas simplemente Game A y Game B, que ofrecían sendos estilos de juego que aunque diferentes tenían como principal premisa los enfrentamientos en combates navales, ofreciendo la opción de poder jugar en solitario contra la máquina o contra un segundo jugador a través del cable link.

La primera opción ofrecía el estilo de juego de Hundir la Flota. Previo al inicio de la partida se podían configurar varias opciones como el tamaño del tablero entre 8x8, 10x10 y 12x12 casillas, activar un aviso de proximidad que a través de un sonido denotaba la cercanía de una nave tras un disparo, la posibilidad de utilizar "disparos afortunados" ("Lucky Shots") para acelerar el proceso de localización y destrucción de la flota enemiga, poder contar con un avión como unidad adicional en combate y también personalizar el aspecto del comandante aliado y del enemigo, afectando en este último caso a la dificultad del juego.

Los "Lucky Shots" permitían lanzar varías disparos consecutivos para poder localizar a los barcos enemigos con mayor facilidad. En el juego habían dos tipos diferentes: las de estrellas blancas permitían impactar en las diferentes casillas que determinaban la forma del disparo (como por ejemplo una gran X) pero era tarea del jugador localizar las zonas de impacto de las naves, si llegaban a acertar obviamente, mientras que las de estrellas negras eran mucho más prácticas ya que al impactar en una nave instantáneamente localizaba el resto de casillas y terminaba hundiéndola. Esta opción no se podía usar muy frecuentemente y se limitaba a un máximo de una o dos veces por fase. Los aviones, por su parte, contaban como una unidad adicional de apenas una casilla de diámetro y su función se limitaba a moverse en cada turno a lo largo de la extensión del portaaviones.

Cada flota contaba con cinco navíos siendo estos un portaaviones (5 casillas), un acorazado (4 casillas), un submarino (4 casillas), un crucero (3 casillas) y un destructor (2 casillas) que había que colocar de manera que no fuesen fáciles de localizar para el enemigo. Una vez iniciada la partida el objetivo, obviamente, era destruir las naves del rival para terminar con éxito la fase y poder pasar a la siguiente donde se repetiría el enfrentamiento hasta llegar a la última fase donde, habiendo sido destruida la flota, tocaba aniquilar la base enemiga, la cual constaba de varios tanques enemigos. Una vez eliminadas todas las unidades, la base explotaba y finalizaba el juego.

La segunda opción de juego constaba de un combate naval entre submarinos con el objetivo de hundir la flota rival antes que el rival lo consiguiera primero. Al iniciar la partida se podía seleccionar entre tres niveles de dificultad (práctica, normal y difícil) y la posibilidad de comprar mejoras de desplazamiento, disparo y capacidad del sónar para mejorar la efectividad de la nave en combate, aunque dichas mejoras se iban perdiendo a medida que se recibían impactos enemigos y que en posteriores fases, un total de tres, no se podían recuperar a menos que se consiguiera dinero adicional, que aparecían en forma de bolsas gigantes en el horizonte.

Cada flota constaba de diversos navíos de guerra, el número dependía del nivel de dificultad elegido siendo el máximo de siete en el nivel de práctica y de trece en el nivel más alto, a los que había que alcanzar a velocidad de superficie o sumergidos, ofreciendo esta última opción un mapa con la localización de las naves enemigas y aliadas, y posteriormente destruirlas utilizando torpedos, necesitando de varios impactos para conseguirlo. Si bien la mayor parte de las naves no atacaban, algunas de ellas ofrecerían resistencia haciendo despegar a aviones que dejaban caer misiles o contraatacando con torpedos. Curiosamente otra opción para ganar la partida, aunque un poco más complicada, era la de destruir el submarino enemigo a base de disparos de ametralladora y torpedos, tarea un tanto complicada ya que es la más resistente y necesitaba varios impactos para inutilizarla además de tener la opción de atacar igualmente.

Con cada fase se contaba la puntuación obtenida por cada navío derribado y esta se sumaba a un total que, al termino de las tres fases que constaba la partida, otorgaba un rango militar, siendo el más alto el de Almirante fijado en 50000 puntos el más complicado de conseguir.

CONCLUSIÓN

En su conjunto Radar Mission es un título que gracias a sus dos modalidades de juego ofrece cierta variedad y entretenimiento, plasmando con éxito una interesante conversión del clásico juego Batalla Naval y por otro con enfrentamientos emocionantes entre submarinos para derrotar al rival. Su mayor pega, obviando los textos en inglés, es que es un título que se hace bastante corto jugando sólo y que estaba enfocado claramente para jugar en compañía de amigos.

LO MEJOR

  • Buena adaptación del concepto del juego original a videojuego.
  • Dos modalidades de juego diferentes y entretenidas.
  • Posibilidad de juego para dos jugadores.

LO PEOR

  • Textos en inglés.
  • Se hace corto jugando sólo.