Okami HD
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Carátula de Okami HD

Okami, Análisis para Switch: la ruta del arte interactivo

Sergio Melero sermella

Revivimos el ukiyo-e jugable a través de la piel de Okami, encarnación de la diosa Amaterasu en forma de loba blanca y celestiales dotes caligráficas. Una aventura esencial que llega a Switch con algunas novedades jugables.

Cuando dedicas parte de tu formación académica al milenario arte de la acuarela —los que os habéis enamorado de esta técnica a lo mejor estáis en sintonía con este comentario—, vives en propias carnes el carácter transmutable de tan bella técnica. El pincel, cargado con una mezcla de pigmento y agua, entra en contacto con el soporte (ligeramente humedecido) para dar lugar a un torrente cromático que se aloja de forma desigual a través de la superficie.

Al dominarla (no es fácil, se necesitan años de práctica y pocos lo consiguen), la técnica aguada se convierte en una de las más gratificantes a la hora de elaborar conjuntos visuales vivos, donde la representación del cielo contrasta con la roca de las montañas, donde la línea temblorosa se funde para delimitar formas cambiantes en edificaciones y motivos naturales. Artistas a la altura de William Turner o Vincent Van Gogh han demostrado sus posibilidades plásticas en el campo paisajístico, mientras que contemporáneos como Mary Whyte o Scott Burdick han hecho lo propio con el retrato.

Por su parte, el ukiyo-e japonés ha sabido transmitir esa pureza artística de forma muy particular, combinándola con otras técnicas (como el grabado o la litografía) para dar lugar a paisajes de semblante mágico, carácter de claras reminiscencias sintoístas y, sin embargo, sin dejar de lado lo terrenal, mundano y popular. Trazos gruesos de pincel, decididas aguadas que dan lugar a olas que parecen inalcanzables por la vista, precisas líneas que delimitan la perspectiva de las estructuras arquitectónicas del periodo Edo y, en conclusión, un alarde artístico que da lugar a imágenes que parecen tener movimiento, de un dinamismo esencial para transmitir la sensación de vida. Y es en esa sensación donde encontró la inspiración el creador de obras a la altura de Viewtiful Joe o Bayonetta.

Una aventura celestial

Okami, la particular visión de Hideki Kamiya sobre el arte interactivo (por fin en Nintendo Switch tras varias remasterizaciones llevadas a cabo desde su estreno en 2006), desvela rápidamente su idiosincrasia, refleja de forma fidedigna cada una de estas particularidades, y no sólo en el plano artístico, sino que como extensión del jugable. Su estructura de aventura de acción con breves matices de rol se apoya en una historia basada en la tradición japonesa y sus figura retóricas clásicas, donde no faltarán elementos como la exploración ligera, el combate y el plataformeo, articulándose todo el conjunto alrededor de un mundo oriental pseudo Open-World con reminiscencias a los los primeros The Legend of Zelda en 3D. Y todo ello desprende vida, a través de una representación tanto visual como jugable rica en matices, detallada por las formas temblorosas y cambiantes tanto de su diseño jugable como de su planteamiento estético.

Al coger el mando el manejo de Amaterasu, tanto en sus veloces desplazamientos como a la hora del combate, responde muy bien, genera una sensación realmente satisfactoria en el jugador (gracias a la espectacular sincronización de las animaciones) y, más allá de algún que otro quebradero de cabeza con el —lento a veces— manejo de la cámara libre, se sitúa a un gran nivel de diversión. Esto, unido a lo divertido que resulta avanzar a través de la historia, realizar pequeñas misiones secundarias conociendo a los distintos personajes y deidades que pueblan el mundo de Nippon, y la fascinación que provoca descubrir nuevos horizontes y lugares de ensueño (mientras conseguimos nuevas habilidades y disfrutamos de un sistema de backtracking ligero) nos permitirá disfrutar de 30 horas de juego realmente mágicas que, a día de hoy, siguen con un estado de excelencia vigente.

Si queréis saber más acerca de sus particularidades, y de aquello que nos emocionó en su lanzamiento original, os recomendamos leer el análisis de Okami primigenio. A partir de aquí, vamos a ahondar en las particularidades de Nintendo Switch.

Preciosismo visual en cualquier parte

Las novedades que nos llegan a través de la versión Okami HD como producto multiplataforma (también disponible en Xbox One y PS4) es una remasterización en el plano visual bastante básica. En el caso de Switch la resolución no llega al 4k/30fps, quedándose en 1080 a 30fps en dock, consiguiendo los 720p y la misma tasa de fotogramas si jugamos en modo portátil. Una pena no haber podido disfrutar de los ansiados 60fps, que habrían sido un avance lógico dentro del preciosismo de Okami, pese a que la sensación de suavidad del juego es muy sorprendente.

A nivel de control, lo más novedoso de la versión de Switch la encontramos a la hora de utilizar el pincel celestial. Como muchos sabréis, una de las características mágicas más evidentes de la diosa Amaterasu es la posibilidad de intervenir sobre el escenario por medio del dibujo de trazos y formas básicas en la pantalla. Para la ocasión, estos trazos podremos hacerlos pulsando el botón del pincel mientras dibujamos con el stick analógico, o si estamos en el modo portátil también se hará efectivo garabatear directamente con el dedo en la pantalla. Dicha forma es más ágil y precisa, mostrándose como una de las principales novedades de la versión de la consola de Nintendo. Pero existe una tercera: el sensor de movimiento nos permitirá dibujar con el Joy-con que elijamos (de forma similar a cómo lo hacíamos en Wii o en PS3, Move mediante), por lo que las opciones de personalización convierten al control de Switch en el más completo de todas las remasterizaciones.

Romper la vegetación mientras corremos ladera arriba, entrar en combate y asestar el golpe de gracia trazando poderosos mandobles sobre la pantalla, o dibujar una bomba que puede eliminar a varios enemigos a la vez, son algunas de las cosas que aportan valor al sistema de control implementado en Switch. Hemos de decir que resultará más cómodo si tenemos la consola apoyada ligeramente (sobre el sofá o nuestras rodillas por ejemplo), que si estamos jugando acostados boca arriba (donde la estabilidad de la máquina se ve puesta a prueba).

Sea como fuere, poder elegir el tipo de control del pincel es algo que añade un pequeño plus a esta, ya de por sí, excelente y mágica aventura que destaca, sobre todo, por su preciosismo visual a la acuarela. Podremos elegir entre el Aspect Ratio original, 4:3, u optar por el panorámico para añadir más espectacularidad a las estampas. El tembloroso cel-shanding, que combina superficies aguadas, contornos negros que parecen tener vida y la textura propia del papel de acuarela, hace que el cromatismo tan particular de la obra de Kamiya siga vigente a día de hoy, a pesar de no haberse incrementado la carga poligonal, diseñado un selector de dificultad (el combate no ofrece desafíos que recalcar), ni añadido técnicas gráficas innovadoras. Todo sea dicho, un remake como el de Shadow of the Colossus podría llevado a Okami hasta nuevos horizontes visuales ya que, a nivel jugable, sigue siendo tan fascinante en el ya lejano año 2006.

CONCLUSIÓN

Jugar a Okami en Switch, ya sea en su modo portátil como disfrutando en la TV, sigue siendo una experiencia realmente apasionante. Más allá de su espectacular apartado artístico, que parece destinado a no pasar nunca de moda, este videojuego sigue reivindicándose como una obra de arte interactivo, a pesar de que tengamos que disfrutarla aún con subtítulos en inglés. Gráficamente bello, luce genial a 1080p en modo dock y 720p en modo portátil, mientras que los estables 30fps dan una sensación de suavidad sorprendente para las cifras que se manejan sobre el papel. Además, poder utilizar el control táctil o el sensor de movimiento para hacer la experiencia más satisfactoria siempre es una buena noticia, pues estamos ante una de las aventuras con sabor The Legend of Zelda más mágicas y diferentes que hemos tenido el placer de disfrutar. Y es que hablar de uno de los juegos más destacados de la carrera de Hideki Kamiya son palabras mayores.

LO MEJOR

  • En lo artístico, es pura belleza en movimiento
  • A nivel sonoro sigue siendo tan mágico y evocador como siempre
  • Su estructura jugable y su manejo, a día de hoy, siguen funcionando genial
  • Poder elegir entre sensor de movimiento, pantalla táctil o control tradicional para manejar el pincel celestial.

LO PEOR

  • La tasa de 30fps por segundo se antoja mejorable, a pesar de los problemas del estudio al indagar en el diseño del juego.
  • Popping y ciertos elementos gráficos que podrían haberse mejorado fácilmente.
8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.