Stay, Análisis: una tensa aventura de misterio y soledad

Conversación, puzles e incertidumbre. Un título con el que perdernos en un thriller psicológico con tintes de terror en forma de píxel. Sencillo pero inmersivo, su pasividad puede resultar una trampa que si no logra engancharte hará que pierdas el interés.

Por: Alejandra Pernias

No saber qué está pasando o dónde nos encontramos. Completamente desorientados nos ponemos frente a un ordenador ya que es lo que tenemos a mano. Se trata de la única manera de contactar con el exterior, estamos encerrados y no sabemos la razón. En este análisis de Stay vamos a desgranar las maneras de este videojuego desarrollado por el estudio barcelonés Appnormals Team.

Un título diferente que no se parece a nada a lo que hayas podido enfrentarte en otras ocasiones. El primer contacto con Stay es como si estuvieras ante algo completamente nuevo y cada detalle te sorprendiera.

Stay te pide que te quedes

Necesitamos luz para despertarnos, para que haga el camino más ligero. Luz que sea guía y con la que podamos expulsar la corrupción del alma y así transformar nuestro espíritu. Los tiempos de cambio son necesarios, de esta manera llegará la ansiada tranquilidad, la verdadera felicidad. Tranquilos somos capaces de aceptar el concepto de vida y lo que tiene para ofrecernos, con su final. Solo de esta manera encontraremos el equilibrio entre tormentas, la llamada ruina del alma. Únicamente así podremos construir un recipiente consistente que soporte vientos y mareas, uno que nos ofrezca seguridad en la deriva. Solo así aprenderemos a resurgir, a renacer mejores.

Seguro que no has entendido ni una palabra de esas líneas. No te preocupes, todo esto te quedará claro cuando juegues a Stay y vayas sumergiéndote en este thriller psicológico con tintes de terror pixelado. En primer lugar, conocemos a Quinn y al otro protagonista de esta historia inusual, el propio jugador. La inmersión que consigue Stay es uno de los puntos más positivos ya que interactuamos de manera directa y en tiempo real con Quinn.

El concepto es sencillo y despierta la curiosidad. Conectarnos al PC y que de repente un desconocido contacte con nosotros mediante un chat. Este personaje está atrapado en una habitación oscura y parece bastante desesperado. Su única vía de comunicación, y posiblemente de salir de ahí con vida, es un ordenador con el que habla con el jugador. Stay es una aventura que se basa en la conversación, su punto más potente se encuentra en el guion.

El ánimo de Quinn depende de nosotros. Si desconectamos el ordenador para irnos a dormir en la vida real, el personaje que está encerrado estará distante con nosotros y pensará que no nos importa lo más mínimo.

Escape Room a vida o muerte

El escenario es simple pero es perfecto para sumergirse en lo que está pasando. La música acompaña ofreciendo un extra de tensión a los diálogos muy bien hilados en los que solo participaremos en determinadas ocasiones. Cada elección acarreará una consecuencia que puede suponer que Quinn siga con vida o que la pierda en un instante. La selección del diálogo también ejercerá un efecto positivo o negativo en la relación con este extraño, podemos pasar de ser completos desconocidos a los mejores amigos. El grado de confianza aumenta o disminuye mientras avanzamos en la conversación y según lo que queramos decir.

No controlaremos a Quinn en ningún momento, somos meros espectadores de lo que hace, de su situación. El único momento en el que se puede interactuar a otro nivel es al resolver uno de los puzles que nos propone Stay. Algunos más enrevesados que otros, los más complicados pueden hacer que perdamos los estribos y que se rompa el equilibrio del juego. Son como dos polos opuestos, unos resultan satisfactorios porque suponen un reto moderado y con el que pones la cabeza a trabajar. En el otro lado están los que se tornan desesperantes porque no se encuentra el sentido a lo que hay que resolver.

Al encontrar la solución podremos seguir avanzando en la misteriosa historia. A pesar de la pérdida de equilibrio que supone, este sistema consigue que nos enganchemos más a lo que sucede delante de nosotros, si estos puzles no existieran el título sería un tanto monótono. La pasividad reina en Stay, a pesar de que trabaja muy bien la inmersión, esta sensación puede sacarte del juego y conseguir que pierdas el interés si el caso no consigue conquistarte con el paso de las horas. La duración del juego varía en función de lo que tardes en resolver los problemas que surgen o de las veces que Quinn muera por nuestra incapacidad para guiarle.

A pesar de sus flaquezas, el título tiene ese toque especial en el que se trabaja con la empatía. A los pocos minutos de estar delante de la pantalla se genera un interés por el bienestar de Quinn. Nos preocupamos por él.

El humor está presente, no se escabulle ante la aparente seriedad del problema. En cierto modo algunas frases recuerdan a los guiones de Tim Schafer en el que los chascarrillos hacen su aparición estelar. A lo largo de la conversación encontraremos referencias a películas, libros o series que nos sacarán alguna sonrisa. Si quieres saber más sobre Quinn solo tienes que darle una oportunidad a Stay.

CONCLUSIÓN

Stay es un título muy disfrutable si eres un amante de las aventuras gráficas o conversacionales. El punto destacable es el trabajo de guion y la inmersión que consigue si se logra superar ese punto de monotonía de un juego de estas características. Los puzles más complicados rompen el equilibrio y pueden desesperar haciendo que perdamos las ganas. A pesar de esto, descubrir a Quinn y la trama resulta placentero.

LO MEJOR

  • La inmersión está muy bien trabajada
  • El juego continúa cuando estamos ausentes
  • La tensión que sabe crear

LO PEOR

  • Se rompe el equilibrio en algunos puzles
  • Las opciones de conversación no son muy extensas