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El mensaje de Yoko Taro a quienes se plantean el suicidio

Sergio C. González Sergio5Glez

La otra realidad que no se ve

La industria del videojuego no es un camino fácil para nadie. Desarrolladores de renombre, a pesar de su alto estatus dentro del mundillo, es a costa de muchas horas de sacrificio que afectan a sus vidas personales y a las de sus allegados. Eternas jornadas de trabajo; salarios que no se corresponden con ese esfuerzo; vacaciones que nunca llegan; o tiempos de entrega que ahogan. Incluso en sus vidas personales, después de tocar el éxito con las manos, algo falla. No es suficiente. ¿Por qué?

Para Yoko Taro, excéntrico desarrollador japonés y recientemente consolidado dentro de los perfiles más ilustres del archipiélago nipón, esta historia es también cercana. Ese padecimiento le ha llevado a la empatía, a querer hacer un gesto de transparencia para con sus fans y transmitirle lo que siente y ha sentido durante todo este tiempo.

Que ahora NieR: Automata sea un auténtico éxito a pesar de todo es motivo de reflexión. Y es eso de lo que os venimos a hablar hoy, de la transcripción de las palabras que ha emitido a su comunidad de seguidores que, como otros tantos, se plantearon el suicidio al menos una vez en sus vidas.

Un problema social; la otra realidad

“De un tiempo a esta parte, de vez en cuando recibía MDs en Twitter del estilo “estaba con depresión y con ganas de morir, pero pienso que me he salvado después de jugar a tus videojuegos”; o “siempre me he sentido algo extraño, sin encajar en la sociedad, pero ahora me entiendo a mí mismo””, comienza diciendo alegando que nunca ha sido su intención la de salvar la vida de la gente a través de sus obras. Se trata de una coincidencia que, por supuesto, le hace feliz al saber que ha ayudado en cierto modo a la gente.

“Cuando me quedo mirando el timeline de Twitter cada noche, es habitual que vea en streamings mensajes de gente diciendo cosas como “quiero morirme” o “vivir es simplemente sufrimiento”. No sé si la gente que escribe esas cosas simplemente está perdiendo el tiempo o de verdad está sufriendo, pero tengo la sensación de que entre todos mis fans hay un alto porcentaje de personas con la autoestima muy baja”.

Para Taro esto es sorprendente, pero no tanto. Él mismo reconoce sentir en ocasiones tener su autoestima por los suelos, que su vida tiene poco sentido; con la conclusión de que en ocasiones cuando alguien exterioriza ese sentir termina despertando el mismo estímulo en quienes están a su alrededor. Es decir, que cuando uno se abre lo hacen todos los demás y se destapa una triste realidad.

Su experiencia como joven aspirante a Namco

Cuando comenzó a sembrar sus primeras semillas como desarrollador, Taro accedió a un programa de preparación para candidatos a ocupar un puesto en Namco. Llegar a primera división. Parte de ese programa implicaba estar hospedados en una suerte de campamento con instalaciones, lo cual implica también convivencia con otros de su misma edad aunque con distintas maneras de ver las cosas y de proceder. Ley de vida. Al principio todo era fantástico, era divertido: aprendía, crecía, maduraba, conoció a chicas.

Con el paso de los meses esas sonrisas de oreja a oreja empezaron a convertirse en rostros apagados, posturas alicaídas. Tristeza. “No sé para qué estoy viviendo”. “Estoy sufriendo”. “Quiero morir”. Literal.

“No sabía qué decir”, confiesa Taro. Tan solo tenían 22 años y se conocían de poco tiempo, así que la complicidad era mínima, lo que dificultaba una conversación más fluida entre ellos para ayudarse en la medida de lo posible. Lo único que se le ocurría a Taro, algo más determinado que los demás según él mismo reconoce, eran cosas del estilo “¡Tú puedes hacerlo!” o “¡No te rindas!”. Pero también se dio cuenta que por muy manida frase que fuera, lo mejor era decirles que se pusiesen en manos de un profesional.

Después del periodo de preparación

Tres meses pasan muy rápido; más aún para ellos, en periodos de aprendizaje diario y desarrollo de habilidades. El trimestre de la preparatoria en Namco terminó con una mala noticia: alguien se había suicidado. Todas esas palabras que se fundían en el silencio de la noche, aparentemente olvidadas en el amanecer, se tradujeron en la pérdida de una vida que dejó a todos sin palabras. Dolor, pena y compasión. Los compañeros del lugar estaban viviendo lo mismo, pero por algún motivo una persona no supo hacer frente a sus problemas internos y decidió dejar de sufrir de la forma más radical e irremediable.

“No estábamos tan lejos de terminar así”, reconoce Taro. “Hice lo que pude para ayudar, así que no me sentí culpable después de todo”. Valora, eso sí, la libertad de acción de las personas para elegir el devenir de sus vidas. Sea cual sea, aunque no está de acuerdo con aqullos que piensan que “sería mejor estar muerto”.

 

Lo que vino entonces: etapa adulta e Internet

Todavía hoy recuerda esos días. Todavía hoy piensa en lo ocurrido y en cómo eso afectó a sus pensamientos más frío. Más complicado todavía es ayudar a personas que son simplemente un pequeño icono delante de su pantalla. Cuando ve tanta gente en Twitter diciendo lo mismo que sus compañeros de la preparatoria, el sentimiento es todavía más complicado porque no está ni mucho menos cerca de ellos.

Ha sido tal el volumen de mensajes similares, tantos los tweets reflejando intentos de suicidio, que “mi corazón comienza a sentir dolor”. Se plantea por tanto si es mejor dejarles solos; si es mejor no intervenir. Al menos, dice, el hecho de que le sigan es que conocen un poco sobre él, así que siente la responsabilidad de transmitir un mensaje consciente y responsable.

Cansado de recomendar la visita a un perfil profesional que pueda salvarles, actualmente prefiere decir simplemente “me sentiría triste si fallecieses”.

“Quizá esas eran las palabras que algunos necesitaban aquellas noches de hace veinte años”, piensa. “No puedo recordar su nombre, por lo que hay cierto grado de hipocresía en esta reflexión. Y ahora, desde que tengo más de 100.000 seguidores en Twitter, espero que esto pueda al menos ser de ayuda para una sola persona; que esta vez no sea demasiado tarde”.

NieR: Automata

NieR: Automata, desarrollado por Platinum Games y distribuido por Square Enix para PlayStation 4 y PC, es la secuela de Nier, un RPG de acción de la pasada generación ambientado en un mundo fantástico lleno de misterios.

NieR: Automata