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Xbox Live Gold y Game Pass, condenados a entenderse

Sergio C. González Sergio5Glez

Juntando ambos servicios

Microsoft comenzó la presente generación cometiendo errores, pero los de Redmond están encarando la recta final de la misma con aciertos que satisfacen sobremanera a quienes ya son usuarios de la familia Xbox One en cualquiera de sus vertientes. Habiendo asimilado que tenemos que pagar para jugar online en consola –algo extrapolable a Sony y Nintendo–, estamos todavía en ese proceso para generalizar el acceso a bibliotecas de juego en línea al más puro estilo “on demand”, como Xbox Game Pass.

Lo que no se debe perder la próxima generación

Este último, con más de 150 juegos de Xbox One y 360, tiene un índice de insatisfacción bajísimo porque cuenta con contenido para todos los gustos, para todas las edades y de todos los géneros. El único problema es que suscribirte a XGP no te da acceso a las ventajas de ser GOLD; como tampoco a la inversa: ser GOLD no te abre las puertas a Xbox Game Pass.

Y eso es una oportunidad perdida.

Lo que podría ser una pesadilla para Sony se mantiene todavía a la espera de producirse cual penalti en el descuento de un encuentro en empate. Esta analogía futbolística encaja con la idea que tiene Phil Spencer desde que llegó a la jefatura de la división de videojuegos de Microsoft. En su mente tiene un disparo certero, directo, con buenas ideas y donde el usuario está por encima de todo. Preservar el pasado para cultivar el futuro. Si sale bien puede ser un auténtico golazo, mas no llevan poca razón quienes apuntan que para anotarse ese tanto deben unificar ambos servicios: que Xbox Game Pass dé acceso a Gold.

El dilema del pecio

Ahora bien, ¿a cambio de cuánto? El precio actual de Xbox Live GOLD es de 6,99 euros al mes/19,99 euros al trimestre/59,99 euros al año; mientras tanto, Xbox Game Pass se ajusta a un modelo mensual de 9,99 euros. Lógicamente no se cobraría todo al precio de uno, pero sí es más plausible la idea de cobrar unos 15 euros al mes por todo.

Más de uno firmaría ahora mismo, aunque para otros será muy elevado. Ahí está el riesgo, ya que el objetivo principal no debe ser otro que restar usuarios a Sony con PS Plus. Meses atrás vimos que Microsoft promocionó Xbox Game Pass con Gold de regalo, pero luego resultó que ese regalo solo era durante un mes. Si durante el E3 2018 la conferencia de Microsoft anuncia algún tipo de oferta combinada de ambos servicios, ¿cómo responderá Sony?

La posición de liderazgo actual de PlayStation permite que se puedan llegar a tomar decisiones impopulares o se den juegos que no sean siempre del agrado de los fieles a PS Plus. Por tanto, que venga alguien detrás amenazando esa comodidad puede traducirse en mejoras en ambos servicios.

Una cuestión de tiempo

A partir de marzo de 2019 PS Plus solo tendrá juegos de PS4; ya no ofrecerá contenido de PS3 y PS Vita. Pero a nivel de exclusivos los japoneses tienen un catálogo mucho mayor que el que puede ofrecer Microsoft. Cada una juega sus cartas, y ahora mismo en Microsoft están optando por rescatar aquellos éxitos que brillaron en el pasado. La retrocompatibilidad es una remasterización gratuita, lo hemos visto con muchos títulos. La estrategia de Xbox, por tanto, debería pasar no solo por unificar ambos servicios sino por incorporar al catálogo de Xbox Game Pass más exclusivos que solo puedan jugarse en su plataforma.

Aunque esa librería cuente actualmente con numerosos éxitos, seguimos echando en falta algunos nombres como Forza Motorsport. Si en el futuro se tapan aquellos huecos, PlayStation Plus no va a tener más remedio que elevar el listón con su oferta de juegos mensuales. Es la única manera de mirar de tú a tú a su rival y comenzar esa próxima generación de consolas sentando un precedente al que Sony no pueda sino responder con algo parecido.

Con la competencia aguda ganaremos todos. ¿Quién será la primera en mover ficha? Xbox Game Pass y Gold están condenados a entenderse.