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La importancia de elegir el momento adecuado para un reboot

Sergio C. González Sergio5Glez

Cuándo, cómo y de qué manera

Cuándo un reboot puede ser adecuado para el futuro de una saga

No es lo mismo un remake que un reboot, o no al menos a todos los efectos. Estando de acuerdo en que ambas formas de traer de vuelta un éxito de antaño implican una actualización técnica y en ocasiones también jugable, en el caso de los reinicios hay algo más que se debe tener en cuenta, y es el momento escogido para hacer este arriesgado movimiento.

Creemos acertado citar los casos de Ratchet & Clank y Crash Bandicoot. Uno dejó claro que la licencia plataformera de Insomniac Games tenía mucho más potencial del que pensábamos y evidenció que se podían hacer casi películas de animación en el ocio interactivo; por otro, Activision tuvo la acertada idea de recuperar la figura del marsupial a través de un lavado de cara que se ha traducido en uno de los 10 juegos más vendidos de 2017 en muchos de los principales mercados.

La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿hubiese sido igual el impacto de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy tres, cuatro o incluso cinco años antes? No es necesario esperar a una efeméride especial para hacer este tipo de jugadas comerciales; seguramente sea mejor hacer una lectura de lo que está pidiendo la comunidad de fans y el momento en que se encuentre esa consola o la generación.

En la actualidad tenemos un ejemplo que lleva desde el día de ayer corriendo por las redes como ríos de tinta: Pokémon. No es éste un artículo especulativo –podéis sumaros a al debate en nuestro foro– sino reflexivo, porque quizá no sea tan descabellado pensar en un reinicio para Pokémon dadas las circunstancias.

Pokémon: aludir al pasado para convencer al presente y futuro

No nos engañemos: una octava generación sonaba plausible, sonaba lógico. Ya toca. Pero debemos tomar en consideración que ya no estamos en 3DS, que el público al que se dirigirá esta entrega es muy distinto. En un informe publicado por la propia compañía tras el lanzamiento de Nintendo Switch, vemos que la edad media de sus compradores oscila entre los 19 y 34 años (46%). Eso no son precisamente niños. De ese grueso, seguramente muchos sean de la cosecha de la Generación I, de los que crecieron con un cartucho de Rojo y Azul bajo el brazo para su Game Boy.

Son esos a los que quiere apuntar Game Freak; como también lo serán los más de 750 millones de jugadores de Pokémon GO. Sería más un error no conectar el título de Niantic con lo que sea que esté por venir a Nintendo Switch que hacer lo contrario.

Un mero remake, oportunidad perdida

Pero volvamos al concepto del reboot. Un remake donde únicamente se mejorase el apartado gráfico y se dejasen de lado todas las buenas ideas introducidas poco a poco en las otras seis generaciones siguientes es menos atractivo para el potencial comprador que intentar ir más allá y contar la historia de otra manera. El manga de ‘Pokémon Adventures’ lo hizo con acierto. Ya lo dijo Tsunekazu Ishihara, presidente de The Pokémon Company, en una entrevista allá por 2002: “Este es el cómic que más se asemeja al mundo que he estado creando”. Ese mundo de viñetas fue más maduro y crudo que el que vivimos en los cartuchos originales y que los que podemos jugar en la época contemporánea.

Quizá no fuese el momento oportuno ni la plataforma apropiada, pero ahora todo encaja para que se dé el paso a ese estilo. Se tiene sobre la mesa una consola potente, con capacidades tanto portátiles como domésticas donde la infraestructura no pondrá limitaciones a la comunicación, parte del ADN de Pokémon. Y el momento es idóneo: un frenesí de antiguos usuarios de Nintendo que regresan tras haber dudado con Wii U o que sienten que 3DS ha dicho ya su última palabra. Es una cuestión de tiempo que el éxito de Switch se traduzca en decenas de millones. Y ahí debe estar Pokémon porque es responsable de encaminar ese éxito dando la mano a los que dudan y a los que están convencidos.

En el término medio radica el acierto. Quizá el reinicio, volver a lo conocido pero contado de otra forma, sea el que garantice los resultados que todos quieren. Ya habrá tiempo para una octava generación.