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ADIÓS TIANGONG-1

La estación espacial China no ha caído sobre España, sino en el Pacífico

La estación espacial China no ha caído sobre España, sino en el Pacífico

Finalmente no ha caído sobre España como algunos indicaban. La Tiangong-1 ya es historia espacial.

Puesta en órbita en 2011, la Tiangong-1 (que literalmente significa ‘Palacio Celestial’) es, o mejor dicho fue, una estación espacial china dotada con un laboratorio que sirvió de base para varias de las misiones espaciales Shenzhou. Durante 5 años prestó servicio a su país -por más que en Occidente apenas supiésemos de ella debido al secretismo del programa espacial chino. Y de hecho la vimos en el magistral film de 2003 Gravity, siendo usada por el personaje de Sandra Bullock para volver a casa.

 

El fin de la Tiangong-1

Como decimos, el programa espacial chino es ultrasecreto, aunque dado que hay muchos ojos mirando al cielo -sobre todo los ojos de otras agencias espaciales-, en septiembre de 2016 un oficial chino confirmó lo que algunos sospechaban: que la Tiangong-1 estaba fuera de control y no obedecía las órdenes, encontrándose en caída hacia la Tierra ya que era imposible subir a repararla. Y desde luego las previsiones no podían ser peores, ya que se estimaba que entraría en la atmósfera terrestre en abril de 2018 para caer sobre la Península Ibérica.

La Tiangong-1 reentrando en la atmósfera terrestre

Desde entonces, el CDTI, Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, ha liderado un consorcio de agencias espaciales de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y España para seguir la reentrada de la Tiangong-1 por encargo de la Comisión Europea, que anoche a las 1 y 16 de la madrugada hora española hizo la reentrada en la Tierra, desintégrándose prácticamente durante el proceso y realizando una ruta que llevó a los pocos restos que quedaron a caer sobre el oceáno Pacífico Sur.

El cementerio de la Tiangong-1

La CNSA, la agencia espacial nacional de China, no quiso entrar en más detalles sobre la zona de impacto. Pero gracias a la ESA, la Agencia Espacial Europea, sabemos que estos desechos -que según previsiones han sido de 800-900 kilos- cayeron en una zona del Pacífico Sur que precisamente es usada por las agencias espaciales para “reentradas controladas”. Una zona deshabitada de aguas profundas conocida como el cementerio de naves espaciales.

Lo curioso de la historia es que la CNSA señalaba en enero pasado que seguía manteniendo el control de la Tiangong-1 y por tanto podía monitorizar el descenso de esta, algo que el resto de agencias espaciales no se terminó de creer. Al menos todo ha salido bien y este eterno lunes de vuelta de vacaciones ha sido sólo eso, un lunes largo pero no mortal.