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Aircon, el reloj que puede hackear tu cuerpo para calentarlo o enfriarlo

Aircon, el reloj que puede hackear tu cuerpo para calentarlo o enfriarlo

El wearable es como un aire acondicionado portátil personal, y ha arrasado en su campaña Kickstarter.

En épocas en las que el clima está sufriendo una transición de un período a otro, como ahora mismo que estamos alternando días con calor para 24 horas después ver cómo la temperatura cae 6 grados y luego vuelve a subir 10º para el fin de semana, los cambios de temperatura que experimentan nuestros cuerpos son demasiado contrastados. Y el resultado es ese resfriado que no termina de estallar pero que casi, casi, lo que lleva a minarnos la energía y acordarnos de la Creación y quien quiera que controle la temperatura allá arriba.

 

El reloj que puede calentar o enfriar tu cuerpo

Por si el clima de la calle no fuese suficiente, en toda oficina y en toda casa se libra la eterna batalla de los que ponen el aire acondicionado a toda leche porque tienen más calor que unas fallas valencianas, o los que necesitan la calefacción a temperatura de cocer huevos duros. ¿Cómo sobrevivimos a ello? Pues con nuestro propio aire acondicionado unipersonal, Aircon, un ingenioso wearable en forma de reloj inteligente de pulsera inventado por un equipo de desarrolladores de Hong Kong que estaban hartos de pasar por las mismas situaciones.

Vale, la duda es ¿cómo un reloj va a enfriar o calentar el cuerpo de una persona? Pues ‘hackeandolo’ básicamente, ya que la clave del dispositivo es actuar sobre el sistema nervioso que regula automáticamente la temperatura de nuestro cuerpo en base a los estímulos internos y externos, como estar en un ambiente caluroso o helado. Aircon cambia la señal que nuestro sistema nervioso le envía al cerebro, y de esta manera podemos subir algunos grados la temperatura interna si estamos en la oficina con el aire acondicionado en marcha, o bajarla si estamos en la calle a pleno sol.

Hackeo corporal

El reloj, cuyo diseño exterior y funciones son las de un smartwatch aunque algo aparatoso, manda una señal a nuestra orden directa a las terminaciones nerviosas que tenemos en la muñeca. Estas recorren todo el sistema hasta llegar al hipotálamo, para que este reaccione según nuestra idea y no según lo que le dice el entorno. Es como el experimento que suele hacerse en verano: si tienes mucha calor, ponte un cubito de hielo justo en zonas de terminaciones nerviosas como las muñecas o los laterales del cuello y comprobarás cómo la temperatura corporal te baja con más rapidez.

Tras dos años de desarrollo, sus autores han montado una campaña de financiación popular que ha arrasado, consiguiendo en una semana 760.000 dólares de Hong Kong (y subiendo) en comparación a los 38.000 HK$ que pedían. Pero la duda que plantea su funcionamiento es si es seguro eso de enviar señales que modifican las órdenes que da el cerebro.