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ELECTRÓNICA BIODEGRADABLE

La solución a la basura electrónica: Wearables y dispositivos biodegradables

La solución a la basura electrónica: Wearables y dispositivos biodegradables

Para deshacerse de ellos sólo hay que sumergirlos en vinagre.

La locura actual tecnológica que vivimos se traduce en un mercado tan, pero tan veloz que la gran mayoría de dispositivos electrónicos que salen al mercado tienen ciclos de vida de apenas un año. ¿Y luego qué? Pues se quedan anticuados, desfasados y hay que sustituirlos por modelos nuevos. Y eso en los móviles, tablets y portátiles de hace un año, ¿entonces qué son los smartphones, tablets, relojes y pulseras inteligentes, y laptops de hace 3, 5 y 10 años? Reliquias, productos tan ‘antiguos’ que nadie los quiere y ocasionan los altos índices de basura electrónica que tenemos encima, con 50 millones de toneladas métricas de deshechos electrónicos previstas para el próximo 2018.

 

Wearables y dispositivos biodegradables

En sitios como en Japón han encontrado soluciones originales a este problema, aprovechando la enorme cantidad de dispositivos electrónicos considerados ya desperdicios que usarán para hacer las medallas de las Olimpiadas de Tokyo 2020. Pero la ‘verdad incómoda’ es que estamos hasta el cuello de mierda tecnológica por culpa del mercado actual, y por ello soluciones como la presentada por la Universidad de Stanford suponen un respiro más que necesario para no cargarnos la madre Tierra por querer tener el ultimísimo smartphone de 1000 euros que sale al mercado y presumir en las redes durante un año hasta que salga el siguiente.

wearable biodegradable derritiéndose

Estos científicos han conseguido crear un wearable biodegradable en forma de uno de los dispositivos electrónicos más ligeros y delgados que jamás se han construido. Se trata de un semiconductor biodegradable sintetizado a partir de una molécula hallada en la tinta que se usa para hacer tatuajes. Y este semiconductor se puede usar con una película muy fina creada a base de fibras de plantas que sirve de base para alojar la parte electrónica de un dispositivo wearable que incluya electrodos y esté hecha de aluminio y hierro. Pero, ¿cuál es la gracia de todo esto? Que los dispositivos construidos con estos materiales no acabarán en un basurero por los siglos de los siglos, sino que desaparecerán de la faz de la Tierra.

La solución a la basura electrónica

Y es que basta con mojarlos en un baño de vinagre para que estos wearables se derritan de forma literal, eliminando cualquier resto sólido. Eso es, wearables biodegradados en un momento con vinagre, lo que da pie a pensar en un futuro de dispositivos médicos, sensores biológicos y hasta pieles prostéticas fácilmente desechables y que no contaminarán. Y viendo más allá, podemos pensar en pulseras FitBit, móviles AAA y demás con componente biodegradables cuyo almacenaje no provocará toneladas de escombros tecnológicos contaminantes, sino biodegradables y fácilmente reciclables.