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ESPIONAJE CASERO

Por qué es imposible que Obama espiase a Donald Trump con un microondas

Por qué es imposible que Obama espiase a Donald Trump con un microondas

La consejera del presidente sigue provocando controversia.

En la gran aunque un poco olvidada La Conversación de Francis Ford Coppola, un maestro de las escuchas ilegales interpretado por Gene Hackman termina sufriendo los efectos de su propia paranoia y destroza metódicamente una habitación creyendo que lo están espiando, buscando algún micro o cámara por todas partes. El film fue rodado y estrenado en plena Guerra Fría, la cual parece seguir latente a tenor de las nuevas historias de espías como el hacker ruso del que os hablamos esta semana.

 

Hackeando un microondas

Y es que si algo hemos hecho de manera inconsciente desde que empezó el siglo XXI es rodearnos de tecnología que puede escucharnos, grabarnos, espiarnos. La paranoia de que alguien puede activar la webcam del portátil es nimia a estas alturas, porque como ya hemos visto aquí, incluso nuestros móviles y los navegadores que usamos a diario para Internet nos están ‘robando’ información secreta, privada. Donald Trump, ya convertido en el presidente más polémico de la historia de Estados Unidos en apenas dos meses y beneficiado según la CIA por los hackers rusos de Vladimir Putin en su ascenso al poder, no dudó en afirmar durante las elecciones de 2016 que la administración de Barack Obama puso escuchas ilegales en los teléfonos de su Torre Trump.

Un microondas, ¿el nuevo gadget para espías?

Un microondas, ¿el nuevo gadget para espías?

Como ha sido normal durante toda la campaña de Trump, tales afirmaciones eran proclamadas a voz en grito sin ningún tipo de fundamento alguno. Y de hecho al llegar al poder, su secretario de prensa Sean Spicer intentó quitarles hierro señalando que “el presidente usó la expresión de escuchas ilegales citándola para referirse de manera general a la vigilancia y otras actividades“, no específicamente a teléfonos pinchados. Pero he aquí que Kellyanne Conway, consejera del presidente, ha hecho unas declaraciones intentando justificar las alegaciones de escuchas ‘wiretapping’ de Trump citando un artículo que había leído sobre el pirateo de dispositivos de uso común.

“Había un artículo esta semana que hablaba de cómo puedes ser vigilar a alguien a través de sus móviles, de su pantalla de TV y de otras formas diferentes. Y los microondas pueden convertirse en cámaras, etc. Así que es algo que conocemos y un hecho de la vida modera”. Si bien la asesora está en lo cierto sobre los móviles y las TV, ya que no hay más que ver el film Enemigo Público -curiosamente también con Gene Hackman- en el que la NSA vigila a Will Smith poniendo cámaras incluso en su TV, la historia de los microondas espías ya es algo distinto.

Físicamente imposible

Desde el punto de vista lógico se puede meter una cámara dentro de un microondas, pero uno que no se vaya a usar, puesto que la radiación que emiten es el principal problema para convertirlos en dispositivos de espionaje además de otros detalles. El magazine Wired consultó a un investigador de la tecnología de las microondas, que refutó a Conway aduciendo que “no puedo concebir una forma efectiva de hacer algo así con tu microondas”. Stephen Frasier, de la Universidad de Massachussets se basa en la razón de que no se puede encender un microondas mientras este está abierto, ya que están diseñados para contener todas las emisiones.

Si está cerrado para tener que funcionar y además retiene todas las emisiones, entonces las ondas no podrán salir de la caja de metal y por tanto sería complicado usarlo de objeto para espiar. De hecho si alguien viera que su microondas funciona con la puerta abierta, lo lógico es que pensara que está roto y lo enviase a reparar. Fabricantes de estos aparatos como GE y Panasonic han sido rotundos en su respuesta a la web The Verge sobre este particular, señalando que sus aparatos están diseñados para cocinar solamente y no con fines ni “para permitir las actividades que Miss Conway sugiere“.

La enésima falta de respeto de Conway y la administración Trump en una reunión con los más destacados representantes afroamericanos de EEUU que se ha ganado la crítica de toda la prensa.

La enésima falta de respeto de Conway y la administración Trump en una reunión con los más destacados representantes afroamericanos de EEUU que se ha ganado la crítica de toda la prensa.

Desdiciéndose de lo dicho

La asesora, ante las respuestas en los medios que sus palabras suscitaron, ha intentado desligarse de ellas suavizando en la CNN lo que dijo aduciendo que “no soy el inspector Gadget. No creo que la gente use el microondas para espiar en la campaña Trump […] Mi trabajo no es obtener pruebas de espionaje [sobre Trump] Para eso están las investigaciones”. Tan polémica como su jefe, Kellyanne Conway está vetada en algunos medios por su falta de veracidad -The Atlantic la tilda de vivir en su “universo alternativo”-, llegando incluso el mes pasado a inventarse una falsa masacre iraquí para justificar el veto migratorio. Como diria Matias Prats, así están las cosas.