Pokémon Sol / Pokémon Luna
Pokémon Sol / Pokémon Luna
Carátula de Pokémon Sol / Pokémon Luna

Análisis Pokémon Sol y Luna

Pelayo Argüelles

Pokémon Sol y Luna nos adentran en la region de Alola y celebran de mil maneras los 20 años de la serie. Seas fan o no de la franquicia encontrarás aquí unos títulos trabajados hasta la saciedad, con profundidad en todos los apartados y dando pasos en frente para prácticamente cualquier ámbito que podamos imaginar. Sin duda, el mejor trabajo de Game Freak desde Oro y Plata. Conozcamos más a fondo estos cartuchos

Hace 20 años, en el ahora lejano 1996, la omnipresente Nintendo nos sorprendía con un curioso título en el que se nos proponía una aventura en pos de diversión, peligro y sobre todo montañas de criaturas que atrapar, entrenar y evolucionar. En aquel entonces, muchos eran los que se echaban las manos a la cabeza, pensando que se trataba de un banal juego orientado al público infantil. Quién iba a sospechar que 20 años después, todos aquellos niños y no tan niños con los ojos brillantes ante la emoción iban a hacerse mayores, al igual que un juego que generación tras generación ha ido creciendo y evolucionando con nosotros.

Alola: Algo nuevo, algo añejo

¿Alguna vez habéis comprado una nueva edición de vuestro libro o película favorita? Nos suele producir una sensación curiosa, ya que es algo nuevo y desconocido, pero a la vez, tiene ese olor a conocido, a cómodo y confortable. Es una sensación que tendremos una y otra vez con esta nueva entrega de Pokémon, en especial para todos aquellos que han ido siguiendo la saga; pero que también sorprenderá a los recién llegados.

Pokémon Sol y Luna nos traen todo lo que cabría esperar en nueva entrega de Pokémon: nuevas criaturas que capturar, una Pokédex que completar, objetos, ataques, desafíos, un grupo de villanos, Team Skull, que quieren hacer de las suyas y un enfrentamiento épico con una criatura legendaria. Nada nuevo hasta aquí. Pero lo cierto es que esta entrega no nos encontramos ante un relevo generacional al nivel de una mera actualización con nuevo contenido y gráficos más bonitos. En este caso, nos encontramos ante una auténtica evolución del concepto de juego, un salto cualitativo que la saga necesitaba para no estancarse.

Por una parte, podemos achacar ese déjà vu a una particular mezcla de Pokémon de generaciones antiguas y nuevas, sensación que se acrecienta con la aparición de las Formas Alola, es decir, las versiones adaptadas a la climatología de estas islas paradisíacas de especies que ya conocemos; en concreto, de ciertas especies de la Primera Generación, que se desarrollaba en la región de Kanto.

También contamos con una aventura típica en la saga: un viaje iniciático de un niño y su nuevo compañero Pokémon en pos de aventuras, fama y gloria; con abundancia de pruebas a las que enfrentarse, un grupo de antagonistas, giros en el guión y un enfrentamiento final con la criatura que adorna la portada de la versión que hemos elegido del juego. Pero también esto ha cambiado, ya que el propio planteamiento de la historia por fin nos presenta una narrativa mucho más compleja, donde desde el primer momento se nos plantean personajes y tramas de las cuales no sabremos nada más hasta horas más tarde, en la medida en que vayamos avanzando en la historia.

Un mundo repleto de vida: Pokémon cambia de rol

Uno de los mayores cambios de Pokémon Sol y Luna respecto a sus predecesores es que por primera vez, Game Freak y The Pokémon Company han sido capaces de pasar de un ecosistema rico y complejo sobre el papel a hacer que sea algo real y que se respira en el juego a tiempo completo. Ahora más que nunca podremos ver Pokémon salvajes revolotear por el aire, pasear con sus entrenadores e incluso, ver cómo personas y criaturas se relacionan de manera cotidiana. En otras aventuras era impensable ver algo tan sencillo como los comederos de los pokémon en las casas, y ahora incluso podemos ver nuevas formas de relación con los Pokémon; tales como las que tienen los 7 capitanes con los Pokémon Dominantes, en los que los primeros funcionan más como preparadores de los últimos que como entrenadores al uso.

Una de las formas más efectivas para vivir esto de primera mano es que en esta ocasión tendremos que hacernos amigos de los Pokémon más allá de quedarnos en la frase cliché. Al comienzo del juego, celebrarán una Ceremonia para hacernos entrega de nuestro Compañero Pokémon de entre los 3 que ya conocemos (Rowlet, Litten y Popplio), pero ellos primero tienen que aceptarnos como sus nuevos amigos, por lo que la aceptación tiene que ser mutua. En este caso, el juego hace especial hincapié en que las relaciones entre Pokémon y humanos son bidireccionales y complejas, algo que se siempre se ha dejado entrever en los juegos, pero que nunca se había puesto tan de manifiesto hasta la fecha.

Lo correspondiente a las capturas se mantiene sin muchos cambios, ya que es algo muy sólido y es difícil hacer modificaciones en una mecánica tan sencilla; pero aquí también encontramos cierto nivel de innovación. Continuaremos cazando más y más criaturas para añadirlas a nuestro arsenal y tendremos oportunidad de entrenarlas, escoger sus ataques y hacer que evolucionen, pero la nueva generación quiere que les cojamos cariño. A todos nos cuesta hacer amigos, y es difícil que un nuevo amigo o Pokémon confíe en nosotros nada más conocernos, pero los vínculos de amistad son algo que cambia y se fortalece con el paso del tiempo, y Pokémon Sol y Luna también tiene eso en cuenta.

Una de las funciones estrella en esta nueva entrega es el Póke Relax. De forma similar a todos los elementos del juego, puede resultar vagamente familiar, ya que en otras acasiones hemos contado con funciones parecidas en la saga, pero este minijuego va un paso más allá. Tendremos opción de acicalar a nuestro Pokémon tras los combates, darle de comer, secarle, e incluso usar una medicina que permitirá que se recupere de cualquier estado adverso contraído durante la batalla; y todos estos cuidados y mimos se verán reflejados en una gráfica en la que podremos comprobar el nivel de afecto de nuestro Pokémon hacia nosotros.

El verdadero cambio se da en que este “medidor de cariño” no sirve de manera meramente decorativa o para conseguir coleccionables o items cosméticos, sino que afecta directamente al transcurso de las batallas. A medida que el medidor de afecto se llene, podremos ver cambios tales como miradas de complicidad de nuestras criaturas en el fragor de la lucha o cómo los Pokémon se esfuerzan por aguantar ese último golpe que puede ser decisivo para ganar.

Gráficos para una nueva generación

Siguiendo con la omnipresente sensación de déjà vu, nos encontramos con un juego muy continuista respecto a Pokémon X/Y a nivel gráfico. Contamos con diseños de personaje muy similares a los de la sexta generación, pero también una evolución. Por una parte, la franquicia ha abandonado la sempiterna vista semi-cenital para pasar a cámaras dinámicas que se acercan y alejan del protagonista, con planos que nos permiten apreciar volumen y profundidad en el paisaje. De esta forma, no necesitaremos que nos digan que estamos escalando una escarpada montaña, ya que lo veremos con nuestros propios ojos y tendremos sensación de verdadero desnivel. Además, se ha eliminado el “movimiento por cuadrícula”, por lo que tendremos aún más la sensación de movernos de manera realista a través de las misteriosas islas de Alola. Por otra parte, continuamos con buenas cinemáticas como en su predecesor, pero integradas con corrección, de forma que la sensación de continuidad nunca cesa.

A nivel gráfico, la Pokédex también se renueva con la presencia de zoom, nuevas poses con movimiento para los Pokémon, una vista de 360 grados ágil y un diseño fresco, colorista, desenfadado y algo gamberro, labor de la que se encarga el pequeño Rotom que tendremos viviendo dentro. También contaremos con una suerte de aplicación de fotografía a través de esta nueva “Rotomdex” que nos permitirá fotografiar Pokémon en ciertos puntos y ganar nuevas funcionalidades para la misma a golpe de “Me gustas”, como si de una cuenta de Instagram se tratase.

Pero el verdadero y espectacular cambio de esta entrega ocurre en los combates. Por fin se han acabado los escenarios repetitivos, los extraños círculos a modo de pedestal de los Pokémon en las batallas y las animaciones repetitivas y encorsetadas. En Pokémon Sol y Luna todos y cada uno de los combates se dan en las zonas en las que nos encontramos, de modo que podemos encontrarnos una gran variedad de escenarios de combate tan dispares como carreteras en medio de una gran ciudad, prados verdes, zonas rocosas salpicadas de agua, ríos, campos de flores o cuevas oscuras y húmedas. Es la combinación de los movimientos de cámara, los sonidos, las animaciones y el dinamismo los que nos ayudan a poder visualizarnos en la batalla como si fuese algo un poco más real.

A nivel de animaciones, podemos ver movimientos bien trabajados, fluidos y que siempre en la medida de lo posible, tienen coherencia: es decir, aunque el efecto visual de una Hidrobomba sea siempre el mismo, la animación variará sustancialmente si la realiza un Brionne o un Poliwrath. Además, encontramos novedades frescas en cuanto a los movimientos de los entrenadores, con poses más dinámicas; animaciones de captura renovadas y customizables...

Gráficamente, la única mancha en lo que podría ser un apartado brillante es el tema de las texturas, que continúan sin dar el salto de calidad que la saga pide; y continúan pecando de poca definición, lo que al final transmite una sensación de cierta simpleza y desmerece todo el conjunto. Eso sí, cabe decir que se trata de uno de los títulos que mejor explota las capacidades técnicas de Nintendo 3DS de este año, aunque no alcanza las cotas alcanzadas por Kid Icarus Uprising o Super Mario 3D World.

Un ukelele resuena en la distancia

La música es otra de las protagonistas en esta nueva aventura Pokémon. Durante todo el juego nos encontraremos una curiosa combinación de piezas nuevas y originales, con melodías totalmente reconocibles y que ya constituyen un sello de la franquicia. Es esta reinterpretación de melodías clásicas desde este nuevo punto de vista la que da sensación de continuidad, de que no hay absolutamente nada discordante ni metido con calzador, y ocurre sin importar si es un tema nuevo o algo tan famoso como la música de los Centros Pokémon.

No hay nada nuevo bajo el sol respecto al recurso de combinar lo viejo y lo nuevo, pero es el reconocible toque “isleño” que impregna todos los sonidos y músicas lo que supone una agradable novedad. Cierto es que la ambientación tropical puede no ser del gusto de todos, pero al menos a nivel musical los pequeños guiños a las culturas isleñas no suponen un problema, ya que suponen meros matices, pinceladas más bien que ayudan introducirse en el ambiente que impregna la historia, sin llegar en ningún momento a resultar pesados. Ciertas melodías nos traen recuerdos a la región de Hoenn junto con Kanto, incluso temas que ya pudimos escuchar en X/Y el pasado año 2013 con Kalos. Es bien cierto, por tanto, que la banda sonora en su conjunto bebe directamente de la primera y la tercera generación por algunos de esos temas que se pueden escuchar.

Es importante destacar que, a pesar de que todos los sonidos están pensandos para transmitir sensación de paz, armonía y energía, también contamos con sonidos más densos, mucho más ceremoniosos y graves, que consiguen transmitir la sensación de que algo importante sucede. Las batallas contra los Kahuna, los enfrentamientos contra los espíritus guardianes e incluso las pruebas cuentan con una particular banda sonora que consigue meternos en la acción y modular nuestro ritmo al de la historia.

La nota negativa en el aspecto sonoro se la llevan los gritos de los Pokémon, en los que nos encontramos de nuevo con poca variedad, haciendo que rara vez seamos capaces de diferenciar a las criaturas por sus sonidos, más allá de Pikachu, que tiene un grito propio y personal, siguiendo la estela del anime. Se echan también en falta la existencia de diálogos, pero es algo que por el momento no hemos visto en la saga y probablemente tardemos en ver.

Un paso hacia delante

Otro de los cambios más agradecidos que veremos en esta nueva entrega de la exitosa saga son los nuevos menús, en los que todo se hace mucho más fácil e intuitivo. Por fin podemos decir adiós a los confusos menús de Rubí Omega y Zafiro Alfa. En este caso, todo se ha reimaginado para que sea amplio, claro y conciso, sin toneladas de opciones distintas que nos distraigan o confundan. Con una simple pulsación del botón X, traemos un menú sobrio, con 6 botones grandes que nos llevan a las funciones básicas desde las que podremos revisar a nuestro equipo, curiosear en la Pokédex, revisar nuestros objetos y guardar.

También tenemos acceso desde aquí a nuevas funciones como la Conexión Rápida, que nos permitirán intercambiar Pokémon y combatir con la gente que tengamos cerca sin necesidad de grandes preparativos mediante conexión local, y la Festi Plaza, la puerta de entrada a la zona online, donde podremos compartir minijuegos, intercambios y batallas con gente de todo el planeta a través de internet.

En una segunda página del menú, contamos con otras opciones como el Poké Relax, un lector de Códigos QR con el que podremos obtener información para llenar nuestra Pokédex o incluso descargarnos Pokémon de evento, un visor de los vídeos de nuestros mejores combates y nuestro Pasaporte de Entrenador, donde quedarán reflejadas todas nuestras hazañas. En cualquier caso, si la ordenación predeterminada no de nuestro gusto, podremos cambiar el orden de las opciones de forma similar a las aplicaciones de nuestro teléfono móvil con toda sencillez.

Lo cierto es que Pokémon siempre ha contado con ciertas mecánicas pesadas y con poco sentido. Ahora, algo tan trivial como capturar un pokémon nuevo se integra en el juego, de forma que en lugar de ser enviado directamente a nuestro PC, permitiendo que lo usemos como relevo de alguno de los integrantes de nuestro equipo; y si tenemos dudas, siempre nos permite consultar sus datos y estadísticas antes de tomar ninguna decisión. De igual manera, antes de relevar a cualquiera de nuestros amigos en un combate, podemos ver una pequeña vista previa de sus ataques y datos para decidir si será el más adecuado para enfrentarse al enemigo, lo que nos ayudará a tomar una elegir más acertadamente.

El almacenamiento Pokémon continúa sin grandes cambios más allá de una interfaz más moderna y limpia, pero si cuenta con una función nueva que nos permite marcar a nuestro Pokémon como integrante de hasta 6 equipos distintos que podremos tener preparados para juego competitivo, enfrentarnos a ciertos desafíos, etc. No va más allá de una simple función de añadidura, pero que resulta práctica.

En cuanto a los combates, hay ciertas novedades. Siempre que batallemos contra la consola, ya sea un entrenador vagabundo, un Pokémon salvaje o un Kahuna, podremos notar como la curva de dificultad de los combates ha sido alterada. En esta ocasión más que nunca, cada combate será un reto. Lejos de utilizar sólo ataques directos y algún ataque de estado, podremos ver como las estrategias de los Pokémon y entrenadores rivales son mucho más elaboradas que en otras ocasiones, poniéndonos contra las cuerdas al más mínimo despiste. Además, en los enfrentamientos contra Pokémon salvajes o los Pokémon Dominantes, tenemos la desventaja extra de que todos y cada uno de ellos tienen la capacidad de pedir ayuda a otros de su especie o de especies afines, con lo que el combate y por ende la captura, se complican a cada segundo.

Por último, existe una novedad interesante y que supone un punto y aparte en cuanto al ritmo de juego, que es la aparición de las Poké Monturas, mecánica que supone una enorme simplificación respecto a otras entregas de la saga. Anteriormente, nos veíamos obligados a enseñar a nuestros Pokémon ciertas Máquinas Ocultas (MO) que contenían movimientos tales como Surf o Corte, de vital importancia para avanzar. Esto originó a la larga que hubiese Pokémon "esclavizados" cuya única función sería la de poder llevar equipados el máximo de habilidades de campo posibles, y que ocupaba una ranura de personaje de manera inútil en la mayoría de los casos. Gracias a esta nueva mecánica, podremos sustituir todos esos movimientos por las Poké Monturas, es decir, un préstamo que podremos llamar con el Busca Montura y nos permitirán montar en un Lapras para atravesar zonas de agua, limpiar piedras en los caminos a lomos de un Tauros, localizar objetos ocultos agarrado a la peluda espalda de un Stoutland o desplazarnos volando de una isla a otra sobre un imponente Charizard. Como detalle, decir que esta mecánica lleva presente en la saga Pokémon Ranger desde sus inicios.

De esta forma, conseguimos acabar también con objetos que cambiaban de una entrega a otra de la saga y que resultaban poco memorables, tales como el zahorí, las diversas bicicletas y patines y además conseguimos un sistema más fresco y dinámico que nos permite evitar el tener que enseñar movimientos obligatorios a nuestros Pokémon. En cualquier caso, no todas las MOs se perderán en el olvido, ya que algunas como Vuelo, Buceo o Surf, han pasado a la categoría de Máquina Técnica (MT) para que podamos seguir utilizándolas si ese es nuestro deseo.

La séptima generación, patas arriba

Por primera vez en la historia de Pokémon podremos experimentar un cambio radical en el planteamiento de la historia.
Hasta la generación pasada, era innegable que pasase lo que pasase, algo fundamental en el mundillo de los entrenadores Pokémon era la existencia de los gimnasios, sus retos y sus líderes de gimnasio, los cuales nos daban una medalla tras nuestra victoria. Pero las nuevas generaciones traen cambios, y la séptima generación introduce algo tan fresco como las aguas de los mares de Alola. Ya desde el comienzo apreciamos un ritmo más pausado, ya que a diferencia de otras entregas de la saga, tardamos bastante en ser completamente libres.

Todo ello responde a un cambio drástico pero necesario en un juego de estas características. Por primera vez, nos encontramos ante un título en el que la historia no es un mero divertimento que nos ayuda a segmentar el juego de cara a alargar el tiempo de vida útil del título. No es una excusa para avanzar y conseguir criaturas más y más poderosas. En Pokémon Sol y Luna, la historia es un fin en sí mismo. Algo que merece la pena ser vivido y disfrutado a fondo. Una historia tan llena de matices como los personajes que la forman, personajes con sentimientos y motivaciones que trascienden y hacemos un poquito nuestras. Parte de “culpa” de esta profundidad a nivel emocional la tienen los diálogos, que como siempre están traducidos y adaptados acertadamente al castellano y a nuestros giros y expresiones.

Durante esta pericia podremos encontrar a los Capitanes, un grupo de peculiares entrenadores que a diferencia de los antiguos líderes de Gimnasio, no cuenta con un grupo de adeptos o alumnos, sino que cumplen una función similar a la de los guardias forestales, ocupándose de que todo esté en calma en sus respectivas áreas e introducirnos en las Pruebas, unas misiones de lo más variado que probarán nuestras habilidades de combate, observación e ingenio cuyo culmen siempre es la batalla contra el Pokémon Dominante, una criatura de mayor tamaño y poder que todos sus congéneres y actúa como alfa de la manada de cada especie. Vencerlos será todo un reto, ya que otra de las labores de los Capitanes es mimar y preparar a estas temibles bestias; pero la recompensa en forma de Cristal Z será más que justa.

Pero las dificultades no terminan aquí, ya que, además de a los Capitanes, durante nuestro viaje nos tendremos que enfrentar también a los Kahunas, los guardianes humanos y cabecillas de cada una de las islas, una suerte de jefe final de área que nos dará acceso a la siguiente isla y supondrá un duro reto para nuestro equipo. Por último, volviendo a lo que comentábamos anteriormente, además de un buen argumento, gozaremos de una dificultad bastante ajustada, nada que ver con sagas anteriores en las que casi se nos llevaba de la mano hasta el final. Durante el transcurso de la historia podremos hacer grandes amigos, pero muchos de ellos también son entrenadores, Capitanes o incluso Kahunas, y eso sólo significa problemas.

Todo un mundo por descubrir en Alola

Cierto es que, siendo críticos, estamos ante una generación en la que no nos encontramos que haya una enorme cantidad de Pokémon totalmente originales, pero cuenta con una baza extra en las formas Alola, es decir, las versiones adaptadas al medio de Pokémon tan conocidos como Diglett, Vulpix, Sandshrew o Raichu, la evolución del ya icónico Pikachu. Más allá de un cambio meramente estético, estas variaciones genéticas suponen cambios en los tipos de los Pokémon, tales como el caso de Rattata y Raticate, cuyo tipo pasa de Normal a Normal/Siniestro, ganando a la vez ataques de este segundo subtipo.

Además, en esta nueva generación encontraremos multitud de sorpresas en forma de Pokémon que varían a pesar de ser de la misma especie (por ejemplo, Oricorio, cuyo subtipo y aspecto cambia en función de la isla donde lo atrapemos), nuevos caminos evolutivos y además, contamos con Pokémon procedentes de las generaciones anteriores, lo que nos ayuda a conectar de manera un poco más profunda con la saga. Los veteranos podrán encontrar a viejos conocidos como Ledyba y Ledyan, Braviary, Carracosta, Carbink, Cottonee, Petilil y otros muchos; y todos los recién llegados podrán utilizar esta ingente cantidad de Pokémon ya conocidos como punto de partida para comenzar a profundizar en esta saga de juegos.

Nintendo, con un ojo puesto en el competitivo

Evidentemente estamos ante un título accesible tanto para jugadores veteranos, como para recién llegados a esta saga, lo que permitirá que todos nos divirtamos realizando el Recorrido Insular y desvelando la trama del juego; pero ¿Y qué hay de los que quieren un poco más? ¿Hay sitio para los jugadores hardcore en esta nueva generación? Todo lo que sabemos hasta ahora apunta a que, siguiendo la tradición de los últimos juegos, tendremos muchísimo que hacer una vez nos acabemos el juego, y es aquí donde se establece la frontera entre los jugadores casuales y todos aquellos que quieren ir un paso más allá.

Cierto es que el metajuego es algo muy caprichoso y difícil de cambiar, ya que a menudo nos encontramos con ciertos dogmas y criterios de juego muy sólidos y establecidos que la gente parece negarse a abandonar. Basta con echar un ojo en internet para encontrar ideas de equipos y configuraciones de ataques y tipo realmente sólidos y con pocas fisuras, pero también es cierto que a la larga, es este metajuego el que hace que la frescura de los combates se pierda, ya que no es raro encontrar en los torneos oficiales composiciones de equipo prácticamente idénticas y con métodos de juego poco imaginativos. Podríamos decir que en esta ocasión Pokémon Sol y Luna ha intentado remediar esto desde tres frentes:

En primer lugar, han incluido una gran cantidad de movimientos y habilidades pasivas que fomentan la sinergia entre los Pokémon e intentan romper el statu quo de ciertas especies. Tenemos ejemplos como el de Salandit, capaz de envenenar gracias a su habilidad pasiva a otras especies del tipo Veneno o incluso el tipo Acero, tipos de Pokémon que antes resultaban invulnerables a dichos ataques. También nos encontramos con movimientos peculiares, como “Aria Burbuja” de Primarina, que tiene el peculiar efecto colateral de curar las quemaduras ¿que utilidad puede tener un ataque que cure al enemigo? Quizá a priori parezca no tenerla, pero puede resultar útil contra Pokémon cuyo ataque aumente bajo cambios de estado, como el de una quemadura, o incluso puede resultarnos útil si lo usamos sobre un Pokémon aliado con la Habilidad Pasiva “Absorber agua”, con lo que además de curar parte de su vida, sanaremos las quemaduras producidas por un molesto Pokémon de fuego.

En segundo lugar, se han introducido los Movimientos Z, que son ataques realmente potentes y que cualquier Pokémon puede ejecutar, ya que el único requisito es que el Pokémon sepa utilizar un ataque del mismo tipo. Estos movimientos cuentan con una gran complejidad táctica, ya que pueden ser utilizados por cualquiera, pero una sóla vez durante el combate, con lo que tendremos que tener en cuenta que estos potentes movimientos pueden venir por cualquiera de los Pokémon del rival. Además, los Movimientos Z vienen modulados por los propios movimientos de los que parten, por lo que además, tienen efectos totalmente impensables. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor: supongamos que nuestro Pikipek ha aprendido el movimiento “Eco voz” cuya potencia aumenta cada vez que lo utilizamos, y cuenta con el Cristal Z de tipo normal. Si lo lanzamos al comienzo del combate, el Movimiento Z contará con una potencia aumentada respecto a la de Eco Voz. Pero en este caso, podríamos utilizar dicho movimiento varias veces a fin de potenciarlo y rematar con el Movimiento Z, de forma que la potencia del ataque se dispara. Si además le añadimos la posibilidad de causar estados adversos que pueda causar el ataque base que desencadena el Movimiento Z, nos encontramos con un sistema de “comodín” que puede causar grandes sorpresas y desestabilizar cualquier estrategia previa. Además, las ya conocidas Mega-Evoluciones se mantienen, por lo que contamos con dos ases en la manga para contrarrestar y desestabilizar los planes de nuestros rivales.

Por último, además de los ya conocidos combates simples, dobles y triples, Pokémon Sol y Luna introduce un nuevo tipo de batalla con componentes interesantes: el Battle Royale. En este nuevo modo que podremos utilizar en modo local o a través de internet, lucharemos cara a cara con otros 3 entrenadores con la peculiaridad de que podemos hacer blanco en cualquiera de ellos, por lo que estos combates adquieren un importante componente de aleatoriedad, ya que podríamos tener la mala suerte de que todos nuestros rivales hayan decidido hacernos blanco a la vez, o quizá hayamos apuntado con nuestros ataques al único Pokémon que se está protegiendo, desperdiciando así la oportunidad de dar un golpe decisivo a otros blancos.

Durante estas batallas múltiples, podremos utilizar un máximo de 3 Pokémon, y es importante tener en cuenta que el primer entrenador en perderlos será el gran perjudicado de la partida, quedando en último lugar. La posición del resto de jugadores dependerá de cuantos Pokémon rivales hayan sido capaces de tumbar y de cuantos tengan en pie; por lo que será fundamental que aprendamos a dosificar nuestras fuerzas y ser mucho más tácticos, ya que la batalla se presenta en multitud de frentes.

LO MEJOR

  • Son los juegos más completos de la saga
  • El enorme paso adelante a nivel técnico
  • Accesible y profundo al mismo tiempo; apto para todos
  • Mejor curva de dificultad desde Oro y Plata
  • Banda sonora a la altura de los mejores episodios de la serie

LO PEOR

  • Sigue siendo algo conservador en sus mecánicas
  • Se le puede acusar ser algo infantil en algunos momentos
  • Que no conectes con los cambios introducidos como la ausencia de gimnasios
  • El arranque es algo lento

CONCLUSIÓN

Nos encontramos ante el que posiblemente sea el juego más sólido y trabajado de la franquicia, una verdadera declaración de intenciones respecto a lo que Pokémon ha sido, es y será en el futuro. Podemos constatar que Sol y Luna son dos títulos que beben directamente del pasado, procurando evitar los errores en los que caía la saga con anterioridad; y que pretenden tender un puente entre los jugadores de nueva generación y el público más antiguo y conservador de la saga.

Todo el juego está estructurado en torno a una historia con mayor profundidad que la de pasadas entregas que le da significado, en lugar de actuar como mero hilo conductor; y que se ve influida directamente por el ambiente único de la región de Alola, algo que se consigue con un acertado aunque no siempre brillante uso de la potencia gráfica de la consola portátil de Nintendo; y un apartado sonoro decente y correcto, que hace uso tanto de piezas icónicas reinterpretadas desde una nueva óptica como de sonidos nuevos, procurando mantener ese puente, esa conexión de lo antiguo con lo nuevo.

A nivel jugable, nos encontramos con mecánicas de sobra conocidas en la saga, pero con nuevos elementos y sistemas que constituyen un agradable y necesario salto en la dificultad y que lo hacen más desafiante, mucho más rolero y complejo. Por último, podemos decir sin dudas que nos encontramos ante un título que no defraudará, ya que contamos con durabilidad, rejugabilidad y un apartado técnico bueno que serán del agrado de la mayoría del público.

9.5

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.