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Vídeo: La magia musical del maestro Nobuo Uematsu

Joaquín Relaño

Cuarto episodio de Diggin' in the Carts. Los clásicos de los 8 Bits de Nintendo Un repaso a la música clásica de SEGA

El episodio de Diggin’ in the Carts que hoy os ofrecemos gracias a la Red Bull Music Academy es, simple y llanamente, una pieza documental que en un futuro quedará registrada como un vídeo de obligado visionado para todo aquel aficionado que quiera conocer la Historia, con H mayúscula, de la música en los videojuegos. Nos encontramos ante un monográfico que tiene como protagonista a Nobuo Uematsu, el que ha sido, es y será por siempre uno de los mejores compositores (muchos dirían que el mejor) de la industria. Tendremos el inmenso privilegio y placer de que el Maestro nos reciba en su casa, en su estudio, para asistir a una charla informal y relajada en la que repasará buena parte de su carrera, centrándose obviamente en las que son sus obras más conocidas y recordadas: las que compuso para la saga Final Fantasy. Desde aquel legendario Prelude escuchado tanto en el primer FF como en episodios sucesivos (os quedareis pasmados cuando os cuente la anécdota de cómo y bajo qué circunstancias escribió tan legendaria composición), hasta las adaptaciones orquestales que actualmente triunfan en medio mundo, os aguardan un total de 16 minutos y 7 segundos de puro deleite audiovisual.

Eso sí, no todo será Final Fantasy. Y es que, ¿quién mejor que el Maestro Uematsu para resumir en una única y sencilla frase lo que significó el salto que se dio a nivel musical de los 8 a los 16 bits? También sentiremos como propio el asombro que los directores encargados de trasladar las músicas chip tune de Final Fantasy a las grandes orquestas expresan cuando hablan de las maravillas que el Maestro Uematsu llegó a componer con medios tan limitados. Nos asombraremos también al conocer el pasado del legendario compositor, cómo llegó a Square, y lo que para él suponía escribir sus primeros trabajos para los limitados 3 canales de sonido de NES… En fin, las perlas que ofrece este vídeo son tantas que darían para llenar páginas y páginas de texto; pero dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que subid el volumen de los altavoces de vuestros monitores, calzaos las pantuflas para estar más cómodos (no os preocupéis, el Maestro ha hecho lo mismo), poned el vídeo en marcha y disponeos a ser testigos de un documental tan histórico como aquello que nos narra.