Forza Horizon 2
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Forza Horizon 2

Salva Fernàndez salbaFR

Playground Games lanza en Xbox One -también hay versión prevista para 360- la secuela del spin-off de la saga de conducción por antonomasia de Microsoft. Un trayecto eterno en medio de un mundo abierto lleno de eventos en los que demostrar nuestras cualidades como pilotos. Sale el 30 de septiembre a la venta.

Uno de los títulos más salvajes del género de la conducción. Forza Horizon 2 se presenta en Xbox One como un título imprescindible para los amantes de la velocidad que encontrarán, en él, muchas otras sensaciones. Como el de libertad. Playground Games aprende rápido, y junto a Turn10 y Microsoft lanzan una secuela del original Forza Horizon que supera a su predecesor en todo, que muestra otra manera de hacer juegos de carreras competitivos y que se postula como uno de los primeros grandes títulos de Xbox One en este año de vida de la consola sobremesa. Bienvenidos a la lucha por intentar recortar una décima. Aunque sea pasando campo a través.

La saga Forza se estrenó en el año 2005 para la primera Xbox. Era la respuesta de Microsoft a la apuesta por la conducción que tenían en Sony con Gran Turismo. Y fue en 2007 cuando para muchos dieron el gran paso. Forza 2 llegó en 2007 para Xbox 360 y se coronaba como uno de los reyes de la conducción en consola. Esto, gracias sobre todo a la importancia de la competitividad sobre el asfalto y a elementos como la posibilidad de toquetear y poner a punto nuestro vehículo de manera integral. A diferencia de Gran Turismo, la apuesta de la franquicia ha sido siempre ofrecer un título cada dos años hasta la llegada de Forza Motorsport 5 a Xbox One, tan referente de la consola por su acabado técnico (1080p) como discutido por su modelo de micropagos.



  

En medio de las cinco entregas de Turn10 apareció en 2012 un spin-off de la saga que rompía con los eventos de competición en circuitos cerrados. Forza Horizon apostaba por un juego de carreras callejeras ubicado en el estado de Colorado mientras rodábamos a toda velocidad en medio de un mundo abierto. Manteniendo las bondades de Forza 4 –incluso en términos de simulación en lo que conducción se refiere- y apostando por un cambio de ubicación, nuevos tipos de carrera y un estilo más desenfadado. La acogida fue más que buena, y ahora Forza Horizon 2 quiere llevar a otro nivel esta manera –que no es nueva ni un invento de Playground- de entender el género de la conducción.

Forza Horizon 2 cumple con todo lo que se esperaba de un título de estas características. Aprovecha el potencial de Xbox One, mejora elementos que podían dar más de sí en el primer Forza, es divertido, variado y consigue eso tan complicado de conseguir: darle al jugador un lugar en el que disfrutará tanto de los eventos de competición como del simple hecho de perderse por cualquier escondrijo del mapeado. Playground Games aprende, además, de los errores de Turn10 con Forza Motorsport 5, sobre todo en modelo de negocio, y aprovecha por otro lado muchos de sus aciertos (Drivatar). ¿El resultado? Simple y llanamente, el juego que se esperaba cuando se anunció.


  

Sentir al volante

El título que nos ocupa apuesta por un juego de conducción en medio de un ambiente festivo. Esto queda claro en el vídeo introductorio en el que se enumeran las razones por las cuales Forza Horizon 2 es imprescindible. Todos se relacionan con las sensaciones que da conducir los más de 200 vehículos por esta zona del sud de Europa comprendida entre Francia e Italia. Y el propio vídeo es capaz de transmitirnos esa libertad de la que hace gala el juego. Lo que vemos allí, con escenas reales, es lo que podemos hacer también en el juego. Empezando por una pequeña ruta con un Lamborghini hasta el primer Festival de Forza. Empieza lo bueno.

Que nos den un vehículo potente y nos inviten a hacer un pequeño recorrido hasta el evento inaugural es toda una declaración de intenciones de lo que pretende ser Forza Horizon 2. No tenemos competidores para llegar antes que ellos, aunque nos picaremos con vehículos que circulan por nuestro mismo trayecto. No hay un tiempo concreto para llegar a meta, pero querremos probar el coche y correr a la máxima velocidad posible. Todo esto, naturalmente, mientras vamos viendo el espectacular escenario que nos rodea. Una carretera con el mar a un lado y la montaña al otro, cambios de asfalto constantes e incluso poder dejar atrás la carretera para adentrarnos en la naturaleza.

Una vez llegados a nuestro primer punto de encuentro empieza lo bueno. Escogemos entre tres vehículos –de manejo bastante similar- para estrenarnos en nuestra primera competición oficial. Una vez termine la carrera seremos libres para ir donde consideremos oportuno. Los números fríos sobre el contenido del juego hablan por sí solos. Más de 700 eventos en los que competir, más de 200 coches (está anunciado contenido descargable en forma de packs de vehículos) y un sinfín de extras y secretos que alargan la ya de por sí longeva vida útil del juego. Sin contar con el online, mejor integrado que en el primer Forza Horizon.

Se ha mencionado y mucho que Forza Horizon 2 es el heredero que los usuarios de Xbox estaban esperando de Project Gotham Racing 4. Es cierto que ambos títulos tienen un corazón alejado de la fría competición en circuitos cerrados , pero las diferencias entre juegos son claras, empezando por la apuesta por la simulación que tiene Forza en respuesta de vehículos y que no tenía la archiconocida franquicia de Microsoft. El juego de Playground Games es más exigente que los juegos arcade puros: Si alguien espera encontrarse un título tipo Burnout o Hot Pursuit, más vale avisarle de que esto no es así.

La respuesta de los vehículos es la que se podía esperar de los aficionados a la saga Forza. Aquí no vale frenar en el último momento porque el coche ladeará y acabará estampado en la curva, de la misma manera que dar tumbos a derecha e izquierda para intentar enderezar la posición del coche nos mandará a la cuneta. Calcular la frenada, saber cuándo levantar el pie del acelerador, girar sin hacer un sobreviraje excesivo que y evitar los impactos con los vehículos que tenemos a nuestro alrededor son algunas de las bases del juego. Parece una perogrullada, pero esto identifica perfectamente a Forza Horizon 2 como un juego alejado de las mecánicas arcade más extremas en las que ciertos impactos apenas tienen consecuencias en la velocidad o trayectoria de nuestro vehículo o donde los frenos son tan buenos que responden en un espacio corto de metros sin consecuencia alguna. No, frenar tarde es perder la carrera aquí.

La respuesta de los vehículos también está llena de matices, notando como la parte trasera de los que tienen tracción en estas ruedas se va más de la cuenta que otros con tracción total, viendo como algunos vehículos deportivos de gamma media se agarran perfectamente a las curvas mientras que ciertos coches potentísimos, tipo Ferrari, tienen una gran aceleración, una frenada igual de poderosa pero se descontrolan con mayor facilidad. Dentro de cada segmento de coches encontraremos perfiles distintos que invitan a probar y elegir según cada circunstancia.

Pongamos por caso los Off-road: Forza está pensado para que nos salgamos de la carretera buscando caminos alternativos,  y ahí los que se mueven como pez en el agua son los 4x4. Pero las diferencias entre ellos son evidentes. Un EXR S de Bowler (tipo Land Rover) es ideal porque se engancha perfectamente al asfalto de las carreteras y responde bien sobre la gravilla o en medio del prado. En cambio, el Rally Fighter de Local Motors es mucho más potente, una bestia parda cuando traviesa cualquier superficie… que no sea el asfalto, donde se hace más incontrolable. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, y lo mejor es que estas diferencias a la hora de controlarse hacen que una misma curva la tomemos totalmente distinta si vamos con el poderoso McLaren F1 o estamos controlando un Golf clásico de los años setenta.


  

La personalización de los ajustes de juego nos permite también cambiar y modificar la experiencia. Es una de las ventajas de Forza Horizon 2, que es capaz de ofrecer una experiencia de corte más arcade –donde los impactos no son letales para el motor y según qué triquiñuelas no se penalizan en exceso- o apostar por la simulación más exigente, significando eso eliminar ayudas como el ABS, la tracción del vehículo y demás. Se puede diseñar una carrera totalmente distinta cuando escogemos los ajustes que más se asemejan a lo que esperamos del juego, aunque el control de los vehículos y sus particularidades en respuesta, aceleración, frenada y demás se mantendrán totalmente intactas. En términos generales, seguramente Playground cede algunas concesiones respecto Forza 5 (ciertos vehículos en ciertos terrenos no avanzarían demasiado en el título de Turn10 y aquí sí), pero el resultado final sigue más cerca de la franquicia original que de un Arcade puro.

La cifra de más de 200 vehículos disponibles no es nada desdeñable, aunque por el camino caen unos cuantos que llegarán en formato DLC. Cierto es que a cambio el sistema de compra y adquisición de coches para nuestro garaje no apuesta por una subida limitada de créditos que nos invite a pasar por caja para conseguirlos antes como en Forza 5, y conseguiremos buenas cantidades de dinero haciendo diversas tareas. Comprar algunos, como el citado F1 de McLaren, seguirá siendo difícil (1.200.000 créditos de nada) pero no hay esa sensación de estar ante precios inalcanzables. Lo más destacado de la plantilla de coches es la variedad de clases y tipologías. Uno para cada ocasión. En conjunto no hay queja aunque, eso sí, hay algunas clases que se nos quedarán algo cortas en número de representantes.

Puesta a punto

Hay dos maneras de poner a punto nuestros vehículos. Una es estética y la otra, interna. En el primer caso, Forza Horizon 2 mantiene el sistema de diseños que la comunidad puede crear a base de vinilos, consiguiendo auténticas obras de arte y propuestas a veces simplemente extravagantes. Horas de dedicación para los que quieran hacer sus propuestas y una bendición para el resto, que puede encontrar todo tipo de diseños hechos por la comunidad y adquirirlos. Los más votados aparecen como recomendados cuando compramos un nuevo coche.

A nivel interno, una pequeña joya para los amantes de las interioridades de los vehículos. Tenemos a nuestra disposición una enorme configuración de tuneo de coches que nos permite modificar la presión de los neumáticos, retocar la relación de marchas, la alineación de las ruedas y sus ángulos, modificar las barras estabilizadoras delanteras y traseras, los muelles, la amortiguación, la aerodinámica del coche, los frenos o el diferencial.


En el garaje podremos comprar todo tipo de mejoras según cada apartado (en motor podremos cambiar filtro de aire, inyección, encendido, escape, válvulas, la cilindrada o los pistones entre otras cosas) para modificar a nuestro gusto los vehículos. Y así con cada elemento interno del coche. Si todo esto os suena a demasiado complicado, siempre hay dos alternativas pensadas par los usuarios más simples: mejoras automáticas que hace el juego cuando le indicamos lo que queremos hacer o descargar configuraciones de otros jugadores y copiarlas, directamente. Es importante ser conscientes que las mejoras pueden cambiar la respuesta del vehículo y su clase, haciendo que a lo mejor no se adapte como esperábamos en un nivel superior.

Drivatar: los rivales más duros

Una vez tenemos el vehículo deseado y puesto a punto, toca ver a qué nos enfrentamos. Playground Games ha continuado con el camino marcado por Turn10 hará ahora un año con una revolución en el mundo de los juegos de conducción: Drivatar. Un sistema que cambia la manera de ver los vehículos controlados por la CPU. Aquí no jugamos con pilotos que tienen unos patrones marcados, sino que el juego estudia cómo juegan nuestros amigos y otros usuarios de todo el mundo y traslada su manera de competir a un Drivatar que encontraremos en nuestra consola. Las sensaciones son distintas a la clásica IA porque vemos que las maniobras de los otros pilotos son mucho más humanos y realistas.

Drivatar cambia la manera de entender la competición offline y eso está presente también en Forza Horizon 2. Además de jugar contra los gamertag de nuestros amigos, estos se moverán como ellos: no es raro, por lo tanto, ver que hay un coche que se mete por dentro en una curva en la que todos estamos frenando; o toparnos con un rival que va primero destacado y acaba impactando con un vehículo que circulaba por allí. Lo que nos pasaba a nosotros en los juegos de conducción, un mínimo fallo que nos dejaba sin subir al podio, también le puede pasar a los drivatars rivales. Esto hace que haya mucha más aleatoriedad de situaciones y que todo pueda pasar. Para bien y para mal, porque tal vez el que nos persigue no tiene una IA “perfecta” y decida embestirnos por frenar más tarde de la cuenta.


  

Son muchas las situaciones que hemos ido viendo a lo largo de las carreras que hemos realizado. Coches que no dudan en apoyarse con el que tienen al lado, otros que cierran el paso a los que los persiguen, vehículos que se salen de la curva contra pronóstico, múltiples accidentes por culpa de un piloto temerario… La saga siempre se ha caracterizado por tener una IA agresiva y competitiva, y el siguiente nivel en este sentido es el sistema Drivatar que tanto se alabó en su momento en Forza 5. Además, se puede aumentar o disminuir en diversos niveles el potencial de los drivatar, siendo realmente imbatibles en el nivel de dificultad que lleva este mismo nombre. Nuestro Drivatar también competirá en el juego de otros amigos nuestros y podrá conseguir recompensas que cobraremos cuando volvamos a jugar.

Gana, pero hazlo con estilo

No se trata solo de quedar el primero en las carreras, sino también de hacerlo con estilo. Las victorias nos darán créditos que podremos invertir en nuevos vehículos (a menos ayudas en el nivel de dificultad, más créditos ganaremos por carrera completada) pero también podremos sumar puntos de experiencia que nos sirven para subir nivel de piloto (cada nivel nos permite jugar una ruleta Forza que nos da premios variados que van desde grandes cantidades de dinero a vehículos) y también para mejorar nuestras habilidades extras en forma de perks.


  
Empezar una carrera sin chocar contra nadie o frenar cuando estamos a punto de embestir un vehículo nos da puntos de experiencia; derrapar, también; ir a grandes velocidades lo mismo, o circular en contra dirección. Pequeños roces lateral con lateral con otro vehículo, dar un salto importante con el vehículo por los aires en un cambio de rasante, hacer adelantamientos limpios y espectaculares, cruzar a toda velocidad por una montaña o quemar rueda con el freno de mano. Todo lo que sea salirse de la norma nos da puntos de experiencia que se acumulan y se multiplican a medida que encadenamos movimientos de este tipo.

Ir a toda velocidad, ponerse primero y ver como el contador de PE va subiendo por nuestras temerarias maniobras te llena de satisfacción. Hasta que con más de 8.000 puntos de experiencia acumulados nos salimos sin querer de la curva, chocamos contra alguien o algo y esos puntos se desvanecen. Y es que si nos golpeamos con fuerza, perdemos la experiencia acumulada. De ahí que hacer locuras sea una obligación, pero precisemos de control suficiente para no dejar en saco roto nuestras hazañas.

  

En todo caso, cuando ganamos puntos de experiencia los podemos invertir en un mapa de perks que se va abriendo a medida que desbloqueamos una habilidad. Ganar multiplicadores por hacer movimientos de derrape, conseguir viajes rápidos a lugares concretos sin gastar créditos o obtener un porcentaje más elevado de botín en según que pruebas son algunos de los elementos que podemos ir desbloqueando a medida que crecemos en puntos de experiencia.

Un camino distinto

Los vehículos, sus particularidades y la conducción basada en nuestra habilidad y los trucos son solo una parte del pastel de Forza Horizon 2. La otra está en los caminos que tendremos que recorrer. Son varias las pruebas que podremos disfrutar a modo de carreras. En esta entrega no faltan los circuitos a tres vueltas que pasan por medio de las ciudades (como las sensaciones de Forza 5 en el circuito de Praga pero a lo grande), pero donde realmente destaca el juego son en las carreras que nos hacen ir de un punto A hasta un punto B. Aquí luce con fuerza la gran variedad de caminos que nos podemos encontrar en el universo Horizon, sobre todo en eventos "campo a través" o en "ascensión de montaña", donde toca lidiar con un gran repertorio de caminos llenos de contrastes.

Las largas y grandes carreteras que conectan todo el mundo virtual y las diversas localizaciones nos permiten coger enormes velocidades punta y apurar en curvas no tan exigentes como las que podemos encontrar en circuitos cerrados. Pero por el camino hay una gran variedad de elementos a tener en cuenta: lo primero, es que no siempre iremos sobre asfalto. El juego nos invitará a pasar por caminos de arena estrechos y resbaladizos, atravesar campos de hierba, flores, subir y bajar montañas como si estuviéramos en Motorstorm… no hay nada -bueno, los árboles- que nos impida movernos a toda velocidad por cualquier terreno que se precie.

Esto cambia la manera de enfocar las carreras, que se convierten en algo mucho más salvaje y libre. En Forza 5, cualquier momento en el que nos salimos del asfalto son segundos que perdemos ante nuestros rivales. Aquí, muchas veces es al revés: vemos un par de curvas a lado y lado y decidimos trazar una línea recta que pase por encima de la arena y de todo. La adrenalina que sentimos se multiplica en el momento, básicamente porque no sabemos a ciencia cierta si perderemos del todo el control, si seremos capaces de enderezar el rumbo o acabaremos estampados en menos que canta un gallo.

Cuando vamos campo a través el riesgo todavía es más latente. Todos los doce corredores salimos de la carretera porque el camino nos indica que toca atravesar un campo de maíz y girar por un campo de flores rojas para terminar medio saltando por un cambio de rasante en medio de una montaña y volver a la carretera. En este momento la astucia de cada corredor permite intentar arañar segundos cortando por un lado del campo abierto, apuntando a un lado para pasar entre dos árboles que sirva de atajo al trazado del resto de corredores o intentando cerrar en la siguiente curva calculando que aunque la salida de ella sea mucho más abierta, tendremos espacio suficiente para revisar nuestra trayectoria y mantener la posición ganada.

Solo hay un “pero” en este tipo de carreras: los checkpoints. Está claro que en muchas de ellas son necesarios, ya que sino podríamos acortar por lugares de manera excesiva que romperían el sentido de una carrera, pero en muchos otros marcan demasiado el camino. Nos encontramos varias veces con zonas totalmente abiertas en las que tenemos que centrarnos en pasar por donde marca el checkpoint si no queremos tener que rebobinar la carrera,  y esto empaña un poco la sensación de libertad del juego en este tipo de eventos.

Llueve… y es de noche

La franquicia cuenta condos añadidos que aportan todavía más variables a las carreras. A losvehículos y el tipo de terreno por el que conducimos se le añade unciclo día/noche constante que nos hará vivir la puesta de sol en directopara acabar jugando con la oscuridad dominando el cielo del juego. Másdificultades de visión, sobre todo en trazados con cambios de rasante, yun acabado visual espectacular que nos dejará boquiabiertos. A estofalta un elemento diferencial y novedoso en la franquicia: la lluvia. EnForza Horizon 2 llueve por primera vez, y lo hace de diversas maneras.

Tendremosuna caída torrencial de agua que nos complicará la conducción sobretodo a la hora de frenar y de coger según qué curvas. También veremoslluvias menos intensas mientras domina el sol en lo alto del cielo oviviremos en primera persona lo que es correr por un escenario en el queno llueve, pero el suelo está mojado. Dejando a un lado lo bien queluce a nivel visual este efecto, los peligros siguen presentes en formade un control menos inestable de nuestro vehículo.  Nada másespectacular que una lluvia intensa que nos cae de frente mientrasconducimos de noche con la cámara interna, el limpia parabrisasfuncionando a destajo y los focos de luces de los coches que circulan endirección contraria a la nuestra nos molestan lo justo. Eso sí, a veces la integración del cambio climático falla. Podemos estar en medio de un torrente de agua mientras nos movemos libremente, y al llegar a un evento concreto para jugarlo, este se realiza bajo un sol de justicia. Y viceversa. Hubiera estado bien mantener la coherencia en este sentido.

  

Una experiencia total

El juego se convierte en un espectáculo capaz de fundir jugabilidad, gráficos y banda sonora como pocos. Al inicio del análisis comentábamos que las diferencias con Project Gotham Racing 4 eran claras, pero es cierto que Horizon 2 es capaz de transmitir sensaciones que un servidor tenía en ese juego de 360. Si alguien no ha podido olvidar las carreras nocturnas a toda velocidad por las calles de Shangai en medio de una intensa lluvia, que sepa que podrá repetir esas experiencias en Forza Horizon 2. Adelantar a nuestros contrincantes circulando por los carriles que van en dirección contraria mientras esquivamos vehículos, trazamos en nuestra cabeza como superaremos por el centro esa glorieta que hay al fondo y acto seguido llevamos al límite nuestro coche atravesando un enorme túnel mientras el juego nos da medallas en las que se lee “hijo de la velocidad” te pone, valga la redundancia, a 100.

Más allá de la competición propiamente dicha, que pasaremos a repasar, el juego te invita a competir contra ti mismo en medio del mundo abierto. Vas circulando por una larga carretera y empiezas a coger más y más velocidad. Poco a poco empiezas a superar algunos drivatars que se mueven por el escenario, a coquetear con la circulación fuera de carretera o en dirección contraria. Llega una curva cerrada y pruebas un derrape freno de mano incluido. Cambias porque sí de la dirección, porque en realidad no tienes un destino fijo. Sino un trayecto que realizar durante el tiempo que tú desees. Y en ese momento, decides que quieres competir. Hacer algo más. Y la suerte de esta propuesta es que a pocos metros seguro que encontraremos algo que realizar.


  


Tú eliges

El mundo de Forza Horizon 2 es enorme y está totalmente abierto a nosotros desde que empezamos a jugar. En él encontraremos más de 300 carreteras que seguir, diversas “ciudades” que sirven como puntos de encuentro para eventos y muchas cosas más. La libertad es tal que tan punto podemos estar moviéndonos por una autopista de tres carriles que parece no tener fin como pasando por montañas llenas de altibajos como si nos hubiéramos perdido en medio de Far Cry 3. Todo lo que vemos en el mapa desplegable es posible de visitar. Dependerá de nosotros si decidimos ir por libre o seguir el camino que nos marcan los eventos de campeonato del juego.

La modalidad principal es la de los Campeonatos. Decenas de propuestas que podemos jugar en formato competición de tres o cuatro carreras en las que sumamos puntos según la posición en la que quedemos. A medida que ganamos un campeonato desbloqueamos otro de nuevo. Además, el juego empieza a desplegar ante nosotros una gran cantidad de pruebas según la clase de coche que elijamos. Llegamos a una nueva localización y nos muestran una gran cantidad de campeonatos (por ejemplo, coches clásicos americanos). Si no tenemos el vehículo adecuado para el evento que queremos, siempre podemos comprarlo con los créditos que conseguimos jugando y ganandocarreras. Cuando terminemos un evento podremos hacer un trayecto hasta otro punto que disfrutaremos tanto como las propias competiciones.

El juego invita a terminar 15 eventos de campeonato para poder disfrutar el evento final de Forza, algo que nos entretendrá varias horas. Una vez completado tal vez pensemos que hemos rascado gran parte del título, pero nada más alejado de la realidad: terminado este apartado no habremos completado ni el 15% del total -te lo marca el propio juego- de lo que se puede realizar en Forza Horizon 2. Por delante no solo nos quedará gastar los créditos en nuevos coches que nos permitan jugar en nuevos campeonatos, sino que también tenemos un sinfín de sorpresas repartidas por el universo Horizon. La primera la encontramos al terminar una carrera: se nos pregunta si queremos luchar contra un rival el circuito que acabamos de hacer, intentando rebajar nuestra marca a cambio de unos créditos extras.

Son muchas las otras posibilidades. Podemos disfrutar de carreras tipo exhibición que nos permitirán enfrentarnos a vehículos de lo más inverosímiles: aviones del ejército italiano, globos aerostáticos de grandes dimensiones, avionetas o un tren. La propuesta no deja de ser un contrarreloj intentando llegar a los checkpoints antes que ellos, pero la fórmula es de lo más original y emocionante, sobre todo cuando intentas llegar a la meta y no tienes claro si alcanzarás a tiempo el morro del tren que está un poco por delante de nosotros. También existe la posibilidad de buscar hasta diez vehículos abandonados en el mapa de Horizon para llevarlos al garaje y arreglarlos. Un aviso nos marcará una zona donde se rumorea que hay una clásica furgoneta Volkswagen y nosotros nos encargaremos de dar con ella.

El espectáculo es mayúsculo en algunas de estas pruebas. Con un Ford F-150, lo que vendría a ser la clásica ranchera norteamericana, nos disponemos a correr en contra de una avioneta. El circuito es una pequeña joya que ejemplifica lo que es Horizon 2: empezamos por un camino de tierra estrecho por el que no pasan dos vehículos como el nuestro, para acabar saltando a una zona asfaltada que nos lleva por un pequeño túnel y una rampa desde la que saltamos por los aires. Volvemos al camino de tierra con ciertos baches que nos despegan del suelo, llegamos a una curva cerrada que nos obliga a girar 180 grados… y así, cambiando cada dos por tres, con el sol poniéndose al fondo del escenario, hasta terminar la carrera. Impactos constantes para el jugador.

A nivel de contenido extra, también están repartidos todo tipo de radares de velocidad (fija o que calculan nuestra velocidad en un tramo concreto), carteles y paneles que podemos destrozar o incluso desafíos que nos permitirán conseguir vehículos únicos superando sus pruebas. Son eventos que están escondidos y que ya de por sí cuesta dar con ellos. En total hay una treintena de estos retos. Además, mientras estamos perdidos por el vasto universo de Forza también podremos retar a los diversos drivatars que van conduciendo por el escenario. Tan punto estamos paseando tranquilamente como de golpe decidimos ponernos detrás de uno de los drivatars, pulsamos X y acto seguido empezamos a competir contra ese corredor para llegar antes a la meta. Es tremendamente interesante por dos motivos: el primero, que en cualquier momento puedes competir por tramos de carretera inéditos superando obstáculos como el mal tiempo o los vehículos que están circulando por el escenario; el segundo, porque nuestra acompañante en forma de GPS, llamada Anna, nos avisará si hay un drivatar “de nivel” y si lo vencemos, podemos conseguir fácilmente 50.000 créditos. Casi nada.

  

Por último, además del modo foto que nos permite cazar vehículos únicos para ganar créditos, tenemos también las experiencias vitales: pruebas repartidas por el mapa que nos invitan a disfrutar de vehículos concretos realizando alguna tarea. Conseguir una velocidad máxima cuando pasemos por un radar concreto, llegar a un lugar antes de que se termine el tiempo, adelantar a una serie de vehículos, escapar campo a través, etc. En total hay treinta disponibles y por lo que se ve en el menú, vendrán más eventos de este tipo. Desconocemos si será contenido que se amplía de manera gratuita o tal vez algo que forme parte de nuevos DLC.

Mundo abierto y conectado

El sistema online también está pensado para actuar con inmediatez y naturalidad. Sin lobbies de por medio, pulsando un simple botón podemos buscar partidas online que compartir con nuestros amigos u otros jugadores de todo el mundo. Por un lado, podemos realizar viajes conjuntos compitiendo en diversos eventos que se votan entre los jugadores. El que elige la mayoría es el que se disputa con el objetivo de ganar puntos de experiencia y créditos.

Otra opción es la de disfrutar de una sesión libre en línea que nos permite ir a donde queramos del escenario y hacer cualquier evento que queramos. El líder del grupo puede elegir qué eventos empezar de manera unilateral, haciendo que todos se unan a esa partida aunque estén en otro lado del escenario.  También están disponibles desafíos cooperativos repartidos por el mapa. La sencillez con la que funciona el sistema online es uno de sus ganchos, además de permitir crear un Car Club para hasta mil jugadores que compitan entre ellos con sus propios marcadores internos (y a su vez los clubs compiten entre ellos) o hacer partidas privadas con nuestros amigos.

Apartado técnico

Forza Horizon 2 es un juego espectacular a nivel visual. La compañíadesarrolladora ha conseguido mantener los 1080p de resolución en mediode un mundo detallista y espectacular para la vista. Ya no es que ladistancia de visitando nos permita ver sin fisuras localizaciones alfondo, árboles, montañas, un bosque enorme o vehículos que circulan a lolejos. Es que todo tiene un nivel de acabado impresionante. El asfalto ycomo cambia según la luz del sol, las texturas de lasmontañas que vamos dejando atrás, el diseño de los edificios yestructuras de las ciudades  o el mimo con el que se han recreado losvehículos, tanto por fuera como por dentro. Algunas ciudades, como SanGiovanni que parece una fortaleza medieval, son espectaculares de nocheporque vemos los edificios y la entrada, tipo castillo, con unailuminación que le da un toque solemne ante el que dan ganas de bajarsedel coche y pasear por allí.

Los gráficos juegan un papel muy importante en el título porque te hacen sentir en medio de un enorme mundo que parece no terminarse. Hay elementos que visitar a cualquier costado que giremos. El juego, además, luce especialmente bien con el cambio de ciclo día-noche y con el cambio de tiempo. En el primer caso, el rojo invade el escenario cuando se pone el sol y la oscuridad, aunque suene contradictorio, brilla cuando cae la noche: ver como las luces de los faros delanteros y traseros tienen incidencia en tiempo real con lo que sucede en ese momento (vehículos que pasan por nuestro lado por ejemplo) es tremendamente satisfactorio. Por no hablar de la lluvia, que deja detalles de nivel en las gotas que impactan en el parabrisas o como se quedan en el coche cuando ha cesado la lluvia y el cielo se tranquiliza. Cómo brilla el asfalto, parece que sea real el agua que ha caído, también sorprende gratamente. La sensación de velocidad a pesar de la carga de elementos en pantalla y la fluidez a la que se mueve todo hacen que sea más convincente todavía lo que vemos en pantalla.

El juego, eso sí, no es para nada perfecto y tiene algunos detalles que podrían haberse pulido algo más. A diferencia de sus predecesores, este Forza funciona a 30 frames por segundo en lugar de 60, un sacrificio que se ha hecho para conseguir el apabullante apartado visual que tenemos a nuestro alrededor. Además, hay detalles que no están a la altura. Veremos arbustos pixelados cuando detengamos el coche y la cámara se acerque a él, algunas texturas cercanas y sombras cargan “tarde” y se ve la modificación ante nosotros -en cambio, a lo lejos no se avista nada de popping- y algunos daños visuales de los vehículos no acaban de ser todo lo convincentes que esperamos después de según qué impactos.

  

La banda sonora entra en un terreno bastante particular. La música electrónica es la reina de la fiesta en Forza Horizon 2, y escucharemos una gran cantidad de canciones de estilos derivados de este tipo de música, algunos conocidos y otros olvidables. Hay 150 canciones repartidas en varias radios, y entre ellas nos quedamos con el canal de música clásica que cuenta con varias obras magistrales de Brahm, Mozart, Bethooven o Vivaldi. El sonido de los motores te mete de lleno en el fragor de las carreras, cada uno con intensidad y potencia distinta,  y también destacan los efectos especiales en forma de impactos, frenazos y demás. Contamos con un GPS llamado Anna -interactúamos con ella vía Kinect- que nos dará indicaciones y consejos, mientras que en las cinemáticas todo lo referente a voz en off, personajes que aparecen y charlan con nosotros y demás cumple su cometido -doblado al castellano- sin demasiados alardes.

9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.