Valiant Hearts: The Great War
Valiant Hearts: The Great War
Carátula de Valiant Hearts: The Great War
  • 8

    Meristation

Valiant Hearts: The Great War

Salva Fernàndez salbaFR

Ubisoft lanzó al mercado para PC, Playstation 3, Playstation 4, Xbox 360 y Xbox One su última pequeña maravilla descargable con Valiant Hearts: The Great War. Un juego que quería adentrarse en la Primera Guerra Mundial desde el punto de vista de diversos personajes repartidas en varias de las facciones que libraron la ya centenaria batalla. Siguiendo la estela visual de Child of Light, esta nueva experiencia no dejará indiferente a nadie, ya que entre otras cosas intenta dar un paso más hacia delante en lo que puede aportar un videojuego. Más allá de divertir.

"En la paz, los hijos entierran a los padres; la Guerra altera el orden de la Naturaleza y hace que los padres entierren a sus hijos",
Herodoto

La atención sobre un título como Valiant Hearts: The Great War empieza irremediablemente en su apartado visual. Ubisoft Montpellier usa el UbiArt Framework, un motor de juego que sirve para crear auténticas maravillas para la vista como se pudo ver en nombres recientes como Rayman Legends, Rayman Origins o el también preciosista Child of Light. Crear videojuegos de dibujos animados, ese es uno de los objetivos de un motor gráfico que sigue dando grandes alegrías a los amantes de los juegos de Ubisoft. Valiant Heart es el último en aprovechar este motor. Pero como ya va siendo habitual en títulos de este calibre, no se quedan solamente en una carcasa bonita.

Pero también es la atención en un conflicto como la primera Guerra Mundial -que cumple cien años este 2014- un elemento que le da un plus de interés extra. En videojuegos la segunda guerra mundial es recurrente y la hemos visto en todo tipo de juegos y géneros, pero el caso de la Gran Guerra es distinto. Una gran olvidada en el formato virtual que tiene, además, muchos elementos que se pueden explotar en los videojuegos. Valiant Hearts apuesta por un título capaz de mezclar los rompecabezas con toques de aventura gráfica y otros de novela interactiva. Todo hilvanado para narrar algunos de los acontecimientos más importantes de la primera Guerra Mundial. En el E3 de 2014 dijeron que querían dar un toque de documental al videojuego, y en cierta manera lo consiguen.

Aunque las historias que descubrimos son de ficción, lo cierto es que el desarrollo de la aventura, los diversos puntos de vista, los emplazamientos y los rompecabezas y situaciones que vivimos están totalmente marcados por los hechos históricos de la Gran Guerra. La guerra subterránea bajo tierra, las trincheras, la presencia por primera vez de gases químicos en una guerra, el rol de cierto armamento pesado como Big Bertha, la presencia de otros elementos como los zepelins o los emplazamientos de la historia de Valiant Heart, fiel a la primera guerra mundial: Batalla de Marne, Reims, Ypren, Verdún, Somme entre otros. De hecho, cada vez que avanzamos en las fases de los cuatro capítulos de los que se compone el juego vamos desbloqueando diapositivas históricas que nos narran los acontecimientos reales. El rol de España, la presencia de soldados americanos, la llegada del invierno, las enfermedades, el papel de enfermeras o los perros exploradores, datos sobre las bajas en las batallas más sangrientas... es imposible no detenerse a leer los apuntes históricos, mirar con atención las imágenes y ver como cobra sentido lo que nos encontramos en el videojuego.

Para construir la cronologia de la Gran Guerra contamos con cuatro personajes principales. Emile, un veterano francés que cucharón en mano protagonizará algunos de los momentos más tensos que se recuerdan en ciertos momentos dentro del ejército francés; Anna, que juega el rol de infermera; Freddie, en forma de uno de los soldados norteamericanos que llegaron para dar apoyo en la lucha contra los alemanes; Karl, un soldado alemán enamorado de Anna y que es expulsado de Francia y obligado a luchar por su país; y el perro Walt, que sirve durante muchos momentos de nexo entre los protagonistas. Como si de la mini-serie Hijos del Tercer Reich (en este caso, se basa en la Segunda Guerra Mundial) se tratara, las historias de los cuatro protagonistas están enlazadas entre sí, encontrándose los unos con los otros en ciertos momentos y tomando caminos paralelos en muchos otros momentos. No hablan, pero por sus actos sufriremos con ellos -la guerra está lleno de matices grisáceos, no es un acabar con los malos del otro lado y eso se sabe representar en el juego- y a medida que avanzamos desbloqueamos páginas de diario en las que cada protagonista escribe como se siente y qué vive en cada momento.


A los mandos

Valiant Hearts: The Great War es un videojuego inspirado en la Gran Guerra que se permite el lujo, salvo algún momento concreto en el que controlamos cierto vehículo pesado, ofrecer una jugabilidad en la que no pegamos ni un solo disparo con armas de fuego. En un plano 2D bajo ese aspecto de cómic tan característico del Ubiart Framework nos topamos con un juego que nos invita a resolver rompecabezas para poder avanzar. Los personajes pueden subirse a estructuras, entrar en puertas para ir a otros planos, subir y bajar escaleras y poco más. Tienen por norma la habilidad de dar golpes y alguna otra extra. Freddie puede cortar alambres con unos alicates, mientras que Anna puede curar a otros personajes en un minijuego tipo QTE bastante sencillo. Por su parte, Emile puede cavar creando nuevos caminos bajo tierra y el perro Walt nos sirve para llegar a lugares inaccesibles con los humanos, traernos objetos o activar mecanismos varios.

Normalmente tenemos que hacer alguna acción para poder avanzar en el mapa. Por ejemplo, en un momento queremos mandar una carta a Anna. Emile tendrá que buscar un calcetín, lavarlo en la cocina cuando no miren los soldados aliados, secarlo en un fogón y entregarlo a otro soldado que nos dará a cambio la tinta. Luego tendremos, con el perro, que robar un trozo de pan, ponerlo en un sitio concreto para atraer una paloma y asustarla para conseguir la pluma. Misión cumplida. Tenemos que relacionar todos los elementos contextuales del escenario para poder avanzar. Otro gran ejemplo es uno en el que tenemos que ir combinando objetos, haciendo tramos de sigilo para robar diversos ropajes y engañar a los soldados para que nos dejen pasar.

 

Estas misiones más abiertas, pudiendo visitar diversos edificios, planos y lugares, son el gran acierto jugable de Valiant Hearts, que sin ofrecer puzles súper complejos nos harán estrujar la cabeza. Pero muchos tramos del juego tienen un perfil algo más sencillo. Hay fases de sigilo en las que tenemos que despistar a enemigos y escondernos entre arbustos para poder pasar. Las ya citadas "curaciones" de Anna, que no dejan de ser una serie de QTE de escasa dificultad, momentos de disparos -pocos- en los que lanzamos cañonazos a diestro y siniestro, las zonas de excavación de Emile buscando caminos nuevos sin hacer explotar minas y artilugios clavados en la arena y otras situaciones de conducción, donde a lomos de un vehículo vamos esquivando obstáculos. No todo es simple, y hay momentos interesantes en los que tenemos que combinar las habilidades del perro con las nuestras para avanzar o tramos finales -como Karl avanzando en una casa llena de gas en la que no vemos absolutamente nada- desafiantes. Pero en general, la sensación es que hay demasiados altibajos en la dificultad y en los retos presentados, haciendo que pueda ser algo tedioso el avance en ciertos momentos.

El título no es precisamente corto, y estaremos unas cinco-seis horas para terminar la primera partida. A lo largo de los niveles encontraremos objetos coleccionables. Hay cien en total y tienen su miga por dos motivos: el primero, están en muchos casos bien escondidos y no es fácil dar con ellos. El segundo, porque aportan más información histórica del conflicto. Cascos, silbatos, cartas, bayonetas rotas, cascarones de munición... todo con su explicación y el rol que tenían en la Gran Guerra. Cada cosa que sucede en el juego, cada cosa que encontramos, está documentada y ligada con la cruda realidad de la batalla de hace ya cien años. Y eso le da un empaque y un sentido a la aventura, que sabe funcionar también como libro de historia. Contamos con un sistema de pistas para ayudarnos si nos atascamos en ciertos momentos y con un modo de dificultad más elevado en el que los elementos contextuales no están resaltados en el escenario y no hay pista alguna.



A nivel audiovisual estamos ante un producto redondo, capaz de transmitir la dureza de la Gran Guerra mediante unos gráficos de cómic que no escatiman en detalles. Tanto en el plano donde el que jugamos como al fondo, o delante, encontramos todo tipo de elementos decorativos y contextuales que saben recrear perfectamente lo que sucedía en ese momento. No precisa de sangre extrema ni nada por el estilo para trasladar la crudeza de algunas situaciones, y los personajes saben expresar perfectamente los problemas en los que están metidos. Esto está perfectamente acompañado de una paleta de colores grisa, con ciertos momentos más coloridos cuando recrea situaciones  -pocas- alejadas de la guerra. No es un Rayman Legends lleno de vida y color, pero sabe transmitir tanto o más en su estilo o propuesta. La banda sonora acompaña bien con melodías que saben aportar tristeza, tensión y desesperación. Mención especial algunas de las obras maestras de la música clásica sonando cuando hacemos las fases de conducción (muy a lo fases musicales de Rayman Legends). Los personajes no hablan en el juego, pero si escuchamos voces dobladas al castellano que narran los acontecimientos entre fase y fase.

LO MEJOR

  • Su apartado visual en todos los sentidos
  • Gran conexión y fidelidad con la primera guerra mundial: datos históricos, documentos, detalles contextuales, recreación de batallas...
  • Los momentos de rompecabezas en zonas abiertas o combinando personajes, brillantes
  • Narrar la crudeza de la Guerra Mundial sin apenas pegar disparos
  • Algunos detalles jugables: coleccionables, las fases de conducción...

LO PEOR

  • Personajes y ciertos momentos del argumento no escapan de ciertos tópicos
  • Tiene altibajos por zonas demasiado fáciles y sencillas que pueden hacerse pesadas

CONCLUSIÓN

Valiant Hearts: The Great War no es solo un más que notable juego de aventuras que sabe mezclar rompecabezas, mecánicas de las aventuras gráficas clásicas y algo de novela interactiva. Es un título que intenta ir algo más allá y quiere ayudar, también, a aprender y recordar sucesos de la Primera Guerra Mundial, una cita que cumple cien años y que en el mundo de los videojuegos no ha sido tan prolífica como la segunda gran guerra. Con un apartado visual brillante -UbiArt Framework vuelve a la carga- y una enorme cantidad de documentos, datos históricos, coleccionables que aportan más detalles sobre la Gran Guerra y diversos puntos de vista de la guerra a través de sus personajes, Valiant Hearts consigue lo que se propuso en su momento. Enamorar por los ojos, convencer desde el mando y documentar desde su contenido. Un juego especial y muy recomendable, que eso sí dista de ser perfecto. A pesar de contar con momentos de puzles interesantes y que nos harán estrujarnos la cabeza de lo lindo, también hay otra cara de la moneda: tiene altibajos evidentes en su desarrollo, con tramos excesivamente planos y sencillos que pueden hacerse algo tediosos por su nula dificultad y linealidad, y no escapa de varios tópicos tanto en personajes como en ciertos momentos del argumento. En todo caso, consigue transmitir todo lujos de detalles de la Gran Guerra como pocos antes.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.