Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King
Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King
Carátula de Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King
  • 7

    Meristation

Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King

Cristian Ciuraneta

Uno de los grandes J-RPG de PlayStation 2 llega a dispositivos iOS y Android de la mando de Square Enix, un port táctil del memorable Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King, eso sí, con algunas particularidades y un precio de salida decididamente alto. Conozcamos más de cerca en nuestro análisis todos y cada uno de los entresijos de un título obligado para lo fans del rol nipón clásico.

Este 2014 se cumple el décimo aniversario desde la aparición en territorio nipón de Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King y Square Enix no ha querido perder la oportunidad de llevar a nuestros dispositivos iOS y Android un port táctil de tan querido J-RPG. Y es que estamos ante el primer juego de la serie que llegó a occidente ‒recordemos que no fue hasta 2006 cuando lo recibimos en Europa con una versión mejorada‒, siendo Dragon Quest una de las sagas de rol que más fans arrastra desde sus inicios; así, El periplo del Rey Maldito ‒título de la versión española del original‒ presentaba diseños del siempre genial Akira Toriyama, un guión lleno de giros y sorpresas, jugabilidad marca de la casa y hasta 100 horas de juego para completar al cien por cien una aventura para el recuerdo. Veamos en nuestro análisis si esta nueva adaptación táctil logra mantener el tipo tras casi una década, eso sí, con una serie de condicionantes que a continuación pasamos a detallar. ¡Acompañad al Héroe, Yangus, Jessica y Angelo en un periplo fantástico lleno de sorpresas!

A pesar de no ser la franquicia J-RPG más conocida en occidente, la saga Dragon Quest fue una de las que estrenó el género en Japón allá por 1986 con su primera entrega para NES. A lo largo de los años, sus diferentes secuelas han ido pasando por multitud de plataformas ‒MSX, Super Nintendo, Game Boy Color o PlayStation, entre otras‒, eso sí, sin salir de tierras niponas. Y es que no fue hasta 2006 cuando en Europa recibíamos la octava entrega, conocido aquí como Dragon Quest: El periplo del Rey Maldito, todo un J-RPG de corte clásico que encandiló a los fans del género desde el primer día y que se ha mantenido tras casi una década como uno de los títulos más recordados del género. Lo tenía todo: decenas de horas de juego, personajes tan sorprendentes como memorables, un diseño artístico a cargo del mismísimo Akira Toriyama y una jugabilidad J-RPG clásica a más no poder pero que funcionaba a la perfección.

Ahora, cuando está a punto de cumplirse el décimo aniversario de su aparición en Japón, tanto la AppStore como Google Play reciben un port táctil del título original de PlayStation 2; y por original nos referimos a la versión japonesa de Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King, eso sí, con los textos traducidos al inglés. Así, los fans del juego seguramente se pregunten si dicho port táctil llega con las mejoras de la versión occidental, es decir, con voces en inglés, temas orquestales y menús rediseñados; por desgracia, Square Enix se ha decidido a llevar a iOS y Android la versión original, sin ningún tipo de extra, con lo que tanto las interpretaciones de los personajes como las nuevas melodías de la banda sonora se han quedado por el camino, no sabemos si por temas de copyright o por no aumentar demasiado el tamaño de la aplicación, que ya está en 1,39 GB en su versión 1.0.0.

Sea como fuere, Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King para dispositivos táctiles es una versión algo descafeinada de la que pudimos disfrutar en su día en nuestras PlayStation 2; eso sí, a pesar de ello, se trata de uno de los mejores J-RPG de la historia y que los fans del género y de la franquicia en concreto no deberían perderse. Pero sigamos con lo qué nos ofrece este nuevo port táctil. Toda la grandeza de la octava entrega sigue ahí, es decir, una jugabilidad clásica dentro del género pero que resulta totalmente efectiva, hasta 100 horas de juego si pretendemos completar la historia principal y las numerosas misiones secundarias disponibles, decenas y decenas de personajes que nos brindarán geniales diálogos, combates por turnos al más puro estilo Square Enix ‒con la novedad ya en su día del Tension meter, que nos permitirá cargar ataques más poderosos mientras los otros personajes siguen luchando‒, un guión lleno de sorpresas y un diseño artístico obra de uno de los mangakas más populares, Akira Toriyama, que brindó su ingenio para crear todo un universo fantástico.

En Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King tomamos el control de un joven Héroe que viaja con el Rey Trode en busca de Dhoulmagus para hacerle pagar sus crímenes. Junto a él viajarán diferentes personajes, cada uno de ellos con sus propias motivaciones y habilidades; Yangus, un bandido de gran corazón, Jessica una joven hechicera y Angelo, un joven caballero de fuerte ‒y a menudo problemática‒ personalidad que busca venganza. A partir de aquí empezará un periplo que nos llevará a descubrir un vasto mundo lleno de peligros, mazmorras por explorar, enemigos por derrotar y aldeas y ciudades que visitar. Tampoco faltarán los épicos combates por turnos, entornos tridimensionales de gran belleza ‒aunque el paso de los años no perdona‒ y sorprendentes giros argumentales.

Tanto es así que en Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King tendremos mucho por hacer; desde perder horas en el juego y los casinos hasta entrenar a nuestro propio equipo de monstruos para tomar parte en emocionantes batallas, no sin descuidar nuestro equipamiento, armas y habilidades. A lo largo de nuestra aventura podremos entablar conversaciones con todo tipo de personajes que, a menudo, nos introducirán en nuevas misiones con las que hacernos más fuertes, subiendo de nivel a través de un sistema sencillo sin clases definidas, pero que nos permitirá mejorar ciertas habilidades para que nuestros héroes se adapten a nuestro propio estilo de juego.

¿Y qué hay del nuevo interfaz táctil? ¿Se ha logrado una buena adaptación a tablets y smartphones? En parte sí, pero con diversos condicionantes a considerar. Lo primero que llama la atención es su nuevo sistema de juego; y es que tendremos que situar nuestro dispositivo táctil de forma vertical, lo que puede resultar extraño a la mayoría de jugadores. En smartphones permite que podamos jugar con una sola mano, aunque en tablets resulta más incómodo, especialmente en las de mayor tamaño. Además, debido a la posición vertical, se pierde totalmente la vista panorámica, con lo que la cámara se centrará sólo en nuestro personaje, obviando todo a nuestro alrededor. Hasta que no nos acostumbremos, resultará bastante extraño. Para mover a nuestro Héroe podremos recurrir a un joystick virtual situado en la parte inferior de la pantalla y usar diferentes iconos contextuales para entrar en los menús, el mapa o cambiar de ángulo de cámara.

Durante los combates podremos acceder a un sistema de menús y ventanas cómodo y rápido, resultando más amable que el interfaz principal. Por lo demás, terminaremos por adaptarnos sin demasiados problemas. En cambio, en lo referente a rendimiento, no podemos aceptar ciertos contratiempos que desde Square Enix tratan de justificar con un sistema de salvado rápido al que deberemos recurrir en demasiadas ocasiones. Y es que este port presenta algunos problemas de rendimiento más que molestos, que ocasionarán bajadas de framerate e incluso cierres inesperados de la aplicación, algo inaceptable teniendo en cuenta el actual hardware de tablets y smartphones y que se trata de un título con casi diez años a sus espaldas, eso sin contar con las largas pantallas de carga.

Y llegamos al último punto criticable, si no el que más, de este port de uno de los J-RPG más celebrados de la historia: su precio. Así, Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King llega a la AppStore y Google Play a un desorbitado precio de 17,99 euros, una auténtica locura si tenemos en cuenta la década que nos separa de su lanzamiento original, no sin olvidarnos de sus contratiempos y condicionantes, como la pérdida de voces y temas orquestales, la llegada de los textos totalmente localizados al inglés y las reiteradas bajadas de rendimiento. Está claro que Square Enix debe tomar cartas en el asunto y ofrecer parches que arreglen dichos problemas técnicos, pero no es de recibo que un port de un título de 2004 llegue a casi 20 euros. Si somos capaces de aceptar dichos aspectos, no podemos dejar de recomendar uno de los mejores J-RPG de la era de PlayStation 2 y de los videojuegos en general, una obra redonda en todos sus aspectos que vuelve a nuestros días tras una serie de decisiones poco acertadas en su vertiente comercial; aún así, Dragon Quest VIII es todo un must have para los amantes del buen rol clásico.

LO MEJOR

  • Vuelve uno de los mejores J-RPG
  • Jugabilidad de corte clásico divertida y efectiva
  • Diseño artístico genial; horas y horas de juego

LO PEOR

  • Precio de salida inaceptable
  • Numerosos problemas técnicos
  • Sin voces y textos en inglés

CONCLUSIÓN

Dragon Quest VIII: Journey of the Cursed King llega a dispositivos iOS y Android en forma de port táctil con demasiados condicionantes, siendo su precio de salida el mayor inconveniente de todos. Y es que pagar 17,99 euros no es de recibo por muy bueno que sea un título con una década a sus espaldas; además, debemos sumar la total localización de sus textos al inglés, la pérdida de voces de los personajes y los temas orquestales de la versión occidental del título original y numerosos problemas técnicos que se traducen en algunas bajadas de rendimiento e incluso cierres inesperados de la aplicación. Aun así, Dragon Quest VIII es un juego en mayúsculas, uno de los mejores J-RPG con una gran legión de seguidores que se mantiene fresco como el primer día a pesar de los años a sus espaldas, con cien horas de juego si queremos completarlo al cien por cien, momentos épicos, personajes memorables y un guión lleno de giros y sorpresas.

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.