Proteus
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Carátula de Proteus

Proteus

Cristian Ciuraneta

Tras su paso por PC y Mac a principios de este año, el enigmático e irreverente indie Proteus ‒obra de los creativos Ed Key y David Kanaga, junto a Curve Studios‒ da el salto a PlayStation 3 y PlayStation Vita manteniendo intacto su particular concepto, acercándolo más a una experiencia interactiva que a un videojuego propiamente dicho. Exploración, soledad, estilo retro... Un viaje ecléctico hacia lo desconocido en nuestro análisis.

La línea que separa el videojuego clásico de las experiencias interactivas como Proteus es en ocasiones tan difusa que provoca en el jugador ‒o espectador, definición totalmente subjetiva‒ todo tipo de sensaciones y reacciones; seguramente es algo que busquen sus creadores Ed Key y David Kanaga ‒junto a Curve Studios‒, autores de uno de los indies que más han dado que hablar desde su lanzamiento a principios de este año en PC y Mac. Una viaje a nuestro interior al más puro estilo retro que nos transportará a una serie de islas generadas aleatoriamente situadas en medio de la nada, en las que nuestro único objetivo será explorar el terreno para ser testigos de diferentes reacciones de nuestro entorno y ver el implacable paso del tiempo a lo largo de las diferentes estaciones del año. Sin duda, un título que no dejará indiferente a nadie y que motivará un sinfín de opiniones, tan positivas como negativas. Os invitamos a descubrir tan personal y enigmática experiencia digital en nuestro análisis, ahora mediante Cross-Buy tanto para PlayStation 3 como para PlayStation Vita.

Provocación
Estamos ante uno de los títulos más provocativos de esta temporada, en el sentido más amplio de la palabra; tanto es así que el jugador que se siente ante Proteus esperando un videojuego al uso se sentirá contrariado. Por otro lado, los que den una oportunidad a tan personal experiencia descubrirán todo un mundo pixelado lleno de vida, con varios elementos con los que interactuar y dando pie a una serie de reacciones que provocarán todo tipo de sentimientos, gracias en parte a una banda sonora y unos efectos de sonido dinámicos que seguirán el ritmo marcado por nosotros mismos. Un efímero periplo que bebe de temáticas como la mitología, la acción del hombre sobre la naturaleza, la vida y la muerte o la ascensión y la liberación personal; sensaciones totalmente subjetivas pero compartidas por diferentes jugadores.

El planteamiento no puede ser más sencillo y sobrio; Proteus ofrece un pequeño mundo virtual que nos sorprenderá una y otra vez con cada nueva partida. Merece la pena ver más allá de un aspecto gráfico sacado de la era de los 8 bits aunque en formato tridimensional, con claras reminiscencias a otros títulos de corte similar en su diseño artístico como Minecraft. Una paleta de colores que irá cambiando a medida que avance el tiempo, pasando de los paisajes cálidos y llenos de vida de verano a los más fríos y deprimentes de invierno. Incluso nos encontraremos con curiosas formas de vida que llamarán nuestra atención, pero que se alejarán con nuestra presencia. El nivel de exploración y sorpresa dependerá de nuestras ganar de descubrir todos y cada uno de los rincones de las diferentes islas con cada nueva partida.

Y es que cada viaje en Proteus empieza de la misma manera; emergiendo del océano se nos presenta ante nuestros ojos una nueva isla generada de forma aleatoria. Desde un punto de vista en primera persona empezaremos a caminar sin más, sin ningún tipo de tutorial ni objetivo. Pronto tomaremos tierra y empezaremos a descubrir diferentes elementos como árboles, animalitos que bien podrían ser conejos saltarines, enigmáticos tótems de piedra, cabañas abandonadas... Una serie de figuras totalmente ambiguas que darán pie a que nuestra imaginación haga el resto y que nos preguntemos la razón de su existencia y si en realidad están allí por algún motivo concreto. En realidad, no podremos interactuar directamente con dichos elementos, aunque sí reaccionarán a nuestro paso; determinados organismos vegetales se esconderán ante nuestra simple presencia y si seguimos determinadas pautas, los tótems emitirán diferentes melodías según nuestra dirección.

A pesar de su aspecto retro, Proteus esconde un mundo lleno de vida; la cambiante climatología provocará diferentes reacciones en nuestro entorno. Tan pronto empezará a llover cambiando por completo el paisaje, como sufriremos de fuertes vientos que moverán las copas de los árboles de un lado para otro; y así con cada cambio natural. El interfaz es realmente sencillo puesto que sólo podremos movernos mediante el stick analógico izquierdo y mirar en cualquier dirección con el stick analógico derecho; por otro lado, y gracias al botón X, podremos sentarnos para observar el mundo de Proteus cambiando mínimamente el punto de vista, algo más bajo. Para finalizar con su limitada jugabilidad, podremos capturar imágenes para guardar postales mediante el botón R1, lo que nos permitirá seguir nuestro viaje desde cada captura guardada para así tomar diferentes rutas y ser testigos de diferentes reacciones. ¿Qué ocurriría si hubiera seguido ese camino en lugar de subir esa colina?

Ciertamente, Proteus es una experiencia única. Dependiendo de nuestro grado de implicación ‒y paciencia‒, tardaremos entre 30 y 40 minutos en completar un viaje, desde nuestro despertar en el océano hasta la conslusión, siempre gracias al paso de las diferentes estaciones del año. Así, al final de cada estación podemos optar por continuar a la siguiente mediante un círculo brillante que aparecerá en determinados puntos del terreno; será nuestra decisión si queremos seguir adelante o permanecer en un sitio determinado durante el tiempo que consideremos, para así vivir unas experiencias u otras. Y es que la propia concepción de Proteus es tan arriesgada como diáfana; exploración, sonidos, experiencias... Un viaje a nuestro interior a través de un mundo fantástico.

No hay duda de que sus mecánicas son muy particulares y que no gustarán a todo el mundo; tanto es así que muchos jugadores abandonarán el pad o la portátil de Sony tras varios minutos de exploración sin mucho más que hacer que observar las reacciones de un mundo vivo y colorido, con ciclos de día y noche y cambios de clima. Eso sí, no hay ningún tipo de dificultad, ni enemigo, ni objetivos que cumplir; somos nosotros y Proteus, una invitación a explorar nuestro grado de curiosidad a través de un mundo virtual. Para ello, el jugador debe dejar atrás cualquier prejuicio para así dejarse llevar por un desarrollo totalmente contemplativo, lento y monótono, sí, pero lleno de magia y abstracción, una experiencia que poco tiene que ver con el videojuego clásico y que trata de llevarnos por otras vías experimentales.

Profundizando algo más en las versiones que nos ocupan para las consolas de Sony, Proteus hace uso de dos sistemas diferentes para generar islas de forma aleatoria, aprovechando las opciones de localización tanto de PlayStation Vita como de PlayStation 3, para así acercarse a una experiencia compartida sin recurrir a un modo multijugador. Mientras que en la consola de sobremesa se recurre a la fecha del sistema para generar islas totalmente diferentes entre partidas, en la portátil se usa la geolocalización, lo que provocará que diferentes jugadores disfruten de una misma isla según la fecha o situación geográfica y compartir así experiencias y sensaciones en cada viaje personal.

Por lo demás, presenta un acabado calcado al de la versión original de compatibles, con un diseño artístico retro de lo más cautivador y personal, presentando paisajes realmente agradables a la vista a pesar de la marcada sencillez de sus gráficos; por otro lado, y con todo tipo de juegos similares a nivel artístico, no resulta muy original ni rompedor. Eso sí, la ambientación lograda en todo momento es uno de los grandes logros de Proteus, sumergiendo al jugador que tenga la predisposición para ello en un mundo tan enigmático como pasajero en su concepción. Los diferentes cambios climatológicos ‒y sus efectos sobre la isla‒ terminan por completar una atmósfera totalmente cautivadora; nubes de tormenta, lluvia, noche cerrada, viento o el brillante sol en lo más alto son sólo algunos ejemplos de la inmersión lograda en este sentido.

Sexto sentido
El apartado sonoro es quizás el apartado más cuidado de la experiencia Proteus, con melodías dinámicas que se adaptarán perfectamente a nuestro ritmo de exploración; podemos pasar de un ambiente totalmente tranquilo y agradable sentados en lo alto de una montaña a vivir fuertes emociones gracias a intensas notas sonoras en mitad de una tormenta. En definitiva, estamos ante un nuevo experimento interactivo que muchos no calificarán como videojuego al uso, pero que logra lo que muchos otros títulos de corte clásico ni llegan a plantear: que el usuario o jugador experimente sensaciones y se pregunte lo que realmente está viviendo en esos momentos, sin tener que recurrir a mecánicas estandarizadas vistas una y otra vez. Eso sí, el precio a pagar por una experiencia de este tipo puede resultar algo cara teniendo en cuenta la escasa longevidad del mismo, puesto que a pesar de que se ofrece en Cross-Buy para ambas consolas, llega a un precio de 12,99 euros.

LO MEJOR

  • Las postales nos permiten vivir diferentes experiencias
  • Acompañamiento musical dinámico y subversivo
  • Diseño artístico atractivo...

LO PEOR

  • ...Aunque poco original a estas alturas
  • Ausencia de variedad; experiencia muy personal y subjetiva
  • Precio elevado a pesar del Cross-Buy

CONCLUSIÓN

Proteus es diferente; alejándose por completo del término clásico de videojuego, sus creadores han completado una experiencia indie que no dejará indiferente a nadie. Tanto es así que resulta extremadamente complicado su recomendación a un público generalista, puesto que la mayoría abandonarán la aventura a los pocos minutos debido a una marcada ausencia de parámetros totalmente asentados en la industria; no hay un objetivo concreto, ni enemigos, ni un argumento absorbente, ni nada que hacer salvo explorar todas las islas que se irán generando de forma aleatoria durante el tiempo que decidamos sumergirnos en su propuesta experimental, un indie descargable que evocará a todo tipo de sensaciones y que nos dará la libertad para hacer lo que creamos conveniente. A ello debemos sumar un precio algo elevado de 12,99 euros con posibilidad Cross-Buy para ambas plataformas; Proteus cumplirá las expectativas de aquellos dispuestos a dejarse llevar por su etéreo planteamiento, aunque no convencerá al resto de jugadores que busquen algo más que un bello aunque atrevido experimento digital.

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.