Disney Infinity
Disney Infinity
Carátula de Disney Infinity

Disney Infinity

Cesar Otero

La puerta a la sinergia de juguetes reales y videojuegos abierta por Skylanders es usada por una de las líderes en cuanto a entretenimiento infantil. Y es que el gigantesco archivo de IPs de Disney y Pixar sí que dan para un infinito de figuras en esta caja de juegos que es Disney Infinity

ToyBox
Disney. Esa palabra, pronunciada hoy en día, significa una multinacional gigantesca con ramas en distintos sectores de mercados que incluyen el cine –con su división infantil y la adulta-, la literatura, la música, los juguetes, líneas de ropa y un estilo de vida completo en el que casi todo lo que usemos en casa puede tener a Mickey, Pluto o Phineas pegado a ello. Pero Disney es también videojuegos, un sector en el que decidió meterse para dirigirse ella misma y no para simplemente ceder licencias, su nombre o echar una mano en el desarrollo. Pero se le resiste, y considerablemente. Incluso cuando intenta alejarse un poco de su imagen habitual, la de creadora de adaptaciones de sus personajes/films de de estética infantil y dificultad nimia, no ha conseguido lo esperado con IPs tan interesantes como Epic Mickey. Con el cierre de estudios y acuerdos tan millonarios como Marvel o Star Wars –escogiendo en este último caso a EA para que se encargue de los títulos basados en el universo de George Lucas-, y a tenor de rumores no de fuentes anónimas, sino de editoriales tan prestigiosas como el Wall Street Journal, la compañía del tio Walt acomete en Disney Infinity su proyecto más ambicioso y también uno cuyo éxito o fracaso parece que decidirá gran parte del futuro de Disney Interactive en el mundo del ocio consolero.

Su apuesta se llama Disney Infinity, una fórmula de juguetes reales en forma de figuras que se conectan mediante una base a la consola y nos traspasan personajes, juegos, fases, potenciadores, etc al videojuego en sí. Testeada y con mucho éxito por Activision y su hit Skylanders, Infinity echa mano de la enorme galería de películas y personajes que la fábrica de sueños posee y que tiene la facultad de que varias generaciones –abuelos, padres, hijos- recuerdan unas u otras, mezclando de momento en su mayoría las propiedades de Pixar con las de éxitos de imagen real como Piratas del Caribe o  estrenos recientes como El Llanero Solitario –sonoro batacazo en taquilla, aunque su presencia hace pensar en otras licencias que aparecerán si la fórmula tiene éxito como quizás Tron Legacy. ¿Su truco? Enchufar, conectar y jugar, ya sea viviendo aventuras o creándolas en su mejor modo incluido, esa Toy Box virtual que de verdad ejemplifica como nadie el concepto Disney entre nosotros  y nuestros juguetes, entre coger un puñado de estos y montarnos nuestra propia aventura según la imaginación nos dicte que Toy Story inmortalizó.

Plugged
Lo primero es abrir el Starter Pack y darse uno cuenta de que las figuras son bastante más grandes que las de los Skylanders, y además pesadas y de calidad, de esas que pondríamos en las baldas de las estanterías y no las relegaríamos a la caja. Corresponden a Mister Incredible, del film Pixar Los Increíbles, el joven Sully del estreno de este verano Monsters University –tan comercial como usar el Llanero Solitario, pero mejor puesto que Sully sí es un icono-, y tenemos a otro de los personajes Disney que lleva ya una década y apenas cuatro películas, pero que sigue en boca de todos, el capitán Jack Sparrow de los Piratas del Caribe. En el caso de las figuras Pixar, éstas mantienen el mismo diseño de sus homónimos, pero con la de Jack se ha optado por estilizarla en formato animación, en un resultado logrado –aunque la de Davy Jones sí que les ha quedado estupenda. Tenemos también aparte de el juego en sí la base en la que lo enchufaremos todo, y el Play Set, en sí el complemento con los niveles de cada personaje –un cubo con los logos de los tres films en este caso, aunque por ejemplo en el set de cars el Play Set tiene forma de la Copa Pistón. Una tarjeta con un código para la web del juego y el complemento en forma de Power Disc es lo último que sacamos, siendo este último distinto en cada Starter Pack. En este caso tenemos un disco hexagonal de Alicia en el País de las Maravillas que de momento no sabemos qué hace –en otros como por ejemplo el caballo de la princesa Mérida en Brave es un boost para la velocidad del personaje.

Creación
El inicio del juego es ya una declaración de intenciones  absoluta por parte del estudio, en forma de una especie de versión Disney del prólogo de uno de los mejores indies de PlayStation 3 pasado por el tamiz de Epic Mickey, en el que vemos cómo un mundo surge frente a nosotros a medida que avanzamos –la influencia del juego de Warren Spector en este punto es innegable. Magia en estado puro, como aquella que solamente Disney es (para algunos más bien era) capaz de conseguir con tan solo ver a Mickey, escuchar su icónica voz española, y levantar la cámara para ver fuegos artificiales mientras la música restalla. Experta en las IPs que debe mostrar, gente como Jack Skellington –el primero de todos, otra señal del inmenso peso que la obra de arte de Tim Burton sigue teniendo 20 años después-, la princesa Rapunzel de Enredados o el más reciente Rompe Ralph nos saludan –con sus voces españolas de doblaje originales donde es posible, Santiago Segura por ejemplo no repite como Sully, pero sí el doblador de Johnny Depp. Aunque este inicio es un simple paseo por ser un tutorial inicial, el despliegue visual y sonoro bastan para encandilar por completo a los niños, y el cambio constante de mecánicas y universos para cogernos por el tema nostálgico a los más mayorcitos.

Terminando como debe terminar, toda comenzar a usar la parafernalia física. De hecho en pantalla vemos una réplica de la base que brilla, y si nos fijamos en la que tenemos de verdad conectada ante nosotros, veremos que la zona para colocar los personajes también está brillando en un ejemplo de sinergia virtual-física brillante. Colocando cualquiera de los que tenemos –no nos pudimos reprimir a poner a Jack Sparrow-, al instante accedemos al HUB principal del juego, con el clásico castillo Disney situado en un entorno abierto. Estamos en la Toy Box, y lo que es un escenario situado en pleno mar se convierte de pronto en el bosque de la Wonderland original animada de Alicia en el País de las Maravillas–la buena, la de 1951, no la de Tim Burton- en cuanto colocamos el Power Up del que os hablábamos antes, incluso con la BSO original de la cinta, añadiendo más elementos a la Toy Box para la creación de niveles. Un detalle: para jugar con los personajes, estos deben estar sobre la base. Si queremos cambiar del capitán Jack a Sully es tan sencillo como quitar una figura y poner otra. Poner el Play Set en la base es lo que nos da acceso a las fases y universos de cada personaje que vengan en él, en este caso los de Piratas, Monstruos y Los Increibles.

Pulsando el botón rojo que el narrador no se cansa de recomendar, entramos en una lista desplegable con varias opciones. Como Aventuras de Maestría, tutoriales que nos enseñan el modo Construcción, los controles de Combate y los de Conducción, los tres pilares base de la jugabilidad de Infinity. Tambien tenemos Aventuras, que son minijuegos en los que participar desde el HUB sin tener que colocar el Play Set. Son los mismos para los personajes, aunque cambia la ambientación. Tenemos desde carreras de coches normales y con armas, hasta pistas en plan todoterreno para los coches, un coliseo en el que sobrevivir a varias oleadas de enemigos, una plataforma que va desapareciendo y hay que aguantar sin caernos –complicada con enemigos-, o un escenario en el que coger el máximo número de tesoros posible. El problema es que lograr la medalla de oro en cada uno es tremendamente complicado, por lo que contrastan radicalmente con la escasa dificultad de los modos Historia de cada universo. Los Mundos prefabricados nos invitan a recorrer los ya vistos, como el prólogo o nuestros primeros pasos por la Toy Box por defecto -que también podemos modificar-, u optar por una Toy Box vacía y empezar a demostrar la imaginación que aún nos queda editando con todos los elementos, juguetes e items de nuestro cajón desastre de juguetes.

Las mecánicas son simples, sencillas y directas: X será el salto, y doble X, doble Salto y también impulsarnos por entre dos paredes cercanas rebotando. Tenemos como en todo buen juego Disney un uso de las plataformas, en algunos casos hasta estilo Uncharted a la hora de trepar por las paredes, deslizándonos de un lado a otro y trepando. Con Triangulo daremos puñetazos siendo Mister Increible, o usaremos la espada con Jack Sparrow. Salto y Puñetazo dan lugar a un golpe en tierra más poderoso, ideal para varios enemigos y/o obstáculos. Con Cuadrado agarraremos cosas o NPCs que pululen por ahí, y las lanzaremos con R2. Círculo servirá para protegernos y esquivar, desde golpes hasta proyectiles.  Y a la hora de disparar armas, apuntamos con L2 y disparamos con R2 adoptando un esquema Third Person Shooter con toques de Ratchet & Clank que funciona muy bien. En cuanto a la salud del personaje, esta será auto-regenerativa en los momentos de acción. Y las chispas de luz azul servirán para que el personaje suba de nivel y desbloquee más cosas.

A la hora de conducir, cada personaje cuenta con su propio vehículo. R2 aceleramos y L2 frenamos. Pero manteniendo ambos apretados y usando la dirección derraparemos, lo que irá llenando una barra bajo el coche que sirve a modo de nitro. Pulsando el stick derecho hacia arriba lo activaremos. Y con L1 daremos un salto de 180º para cambiar de dirección. Aunque el derrapaje es facilísimo –una suerte de Ridge Racer infantil-, la dirección de los vehículos tiende a ser bastante delicada, al menos en el caso de los probados, por lo que es sencillo pasarse a la hora de girar. Aunque es ideal cuando en vez de carrera lo que tenemos es una pista de pruebas y/o de batalla campal.

“Soltad al Kraken…”
Es hora de poner el Play Set y jugar lo que equivaldría al modo Historia de Disney Infinite, que en cada cual que coloquemos será distinto. En el Starter Pack disponemos de tres diferentes, cada cual asociado a cada figura. Los Play Set vendrán incluidos con las figuras correspondientes a su universo, por lo que no podremos jugar con Jack Sparrow en el universo de Monstruos SA por ejemplo –probad a entrar en uno de los tres y colocar otra figura distinta. En el caso de Piratas, tenemos una aventura plataformera con elementos de combate cuerpo a cuerpo y con armas de fuego cuya dificultad es bastante baja –es imposible morir en todo el juego, simplemente nos rompemos y rápidamente aparecemos en el mismo punto en un Respawn inmediato, y la vida se auto-regenera rapidísimo-, aunque hay que recordar hacia quién va dirigida eminentemente la experiencia Disney Infinity. Desbloquear juguetes para el modo Toy Box de construcción al tiempo que reunir chispas para progresar se unirán a los objetivos en cada nivel. Con Jack Sparrow comenzamos en un bote equipado con un cañón con la misión de atracar en puerto.

A lo largo de los niveles en cada Play Set habrá cajas fuertes que solamente se podrán desbloquear si tenemos el personaje adecuado, o todos los personajes. O sea, que con el pack inicial no podemos abrir las cajas de Piratas más grandes, ya que requieren las figuras de Barbossa y de Davy Jones. Estas figuras servirán también para el modo cooperativo, que en la Toy Box y sus minijuegos podemos alternar como queramos, pero que en los mundos de cada licencia en sí deberán ser por ejemplo Sparrow y Barbossa para poder jugar a dos, lo que implica un desembolso económico extra obligatorio para jugar dos personas dentro de cada PlaySet –de hecho Disney tiene un pack de figuras que complementan a las tres principales para el coop en Monstruos, Piratas e Increibles. Repartidos por los escenarios encontramos items que nos proporcionan juguetes para la Toy Box y el modo construcción.

En el caso de Piratas sorprende encontrarse con un título que, aunque reseñamos de nuevo su sencilla dificultad, nos sumerge en un mapeado de entornos diferentes como las distintas islas y ciudades que vamos visitando, que están llenas de secretos y, al estilo RPG, de NPCs con las que hablar para que nos propongan misiones secundarias con las que alargar la duración y desafíos. Y en caso de que tengamos ganas de sentirnos auténticos bucaneros, nada mejor que irnos al puerto, montarnos en la Perla Negra y surcar los mares en plan sandbox manejando el timón –dos posiciones de cámara distintas, exterior y desde el timón en sí- y disparando andanadas de cañones estilo Assassin’s Creed III y IV contra embarcaciones enemigas, ya que hay unas cuantas islas en las que atracar y visitar. En cualquier momento podemos dejar el barco a la deriva y recorrer la proa para disparar en persona con los cañones. O también abrir el editor  y usar lo que hayamos encontrado para personalizar el barco visualmente hablando –quilla, popa, velas. Junto a la lista de misiones tenemos también la Tienda de Juguetes, en la que adquirir items como en este caso una mayor andanada de cañones o velas para navegar más rápido en una adaptación de la serie de películas realmente lograda.

Fear Tech
No tan fiel desde el punto de vista de la trama, pero capturando por completo el estilo de cada IP en la que se basan. Tal y como le sucede a Los Increíbles, que nos abre Metroville en un sandbox de superhéroes con Mister Incredible y su fuerza en una suerte de Crackdown/Saints Row IV –también manejamos vehículos- para niños. El Play Set basado en Monsters University supone otra vuelca de tuerca, ya que la acción se codea aquí nada menos que con toques de infiltración Stealth y la capacidad de Sully de asustar a todo el mundo. Ciñéndonos estrictamente a la duración, cada Play Set nos durará unas 4 horas de juego explorando lo justo y yendo a la historia principal. Sumándoles las sidequest y la exploración tenemos para 1-2 horas más, y seguirán quedando tareas por hacer con otros personajes. Nosotros en particular hemos encontrado la parte de los Piratas del Caribe la más equilibrada, sobre todo con los combates navales –en cooperativo uno maneja el timón y otro apunta los cañones- y un tramo final muy bueno.

En Los Increíbles,a  pesar de ser la que más acción contiene, el problema radica en las constantes oleadas de enemigos que no nos dejan movernos a gusto por una ciudad que es nuestro campo de juego particular, lo que se suma a las peticiones que nos encargan los ciudadanos en forma de misiones cuyos objetivos se repiten. Monstruos juega mucho a la diversión en cuanto a que el joven James P Sullivan es el típico estudiante experto más en bromas y novatadas que en asignaturas, por lo que la guerra contra la universidad enemiga Fear Tech se traduce en secuestros de mascotas o el uso de bolas de papel del Water. En este caso, más que los objetivos a cumplir, divierte más esa Universidad abierta que explorar.

El problema viene dado de que su mejor modo, el Toy Box para construir lo que queramos, requiere y exige que nos pasemos los tres Play Sets e investiguemos a conciencia para ir añadiendo elementos y posibilidades de construcción. Y hay que echarle varias horas para poder ir desbloqueando y hacernos con un inventario generoso, ya que si vamos directos por los Play Sets y no echamos cuenta a los items que nos brindan objetos, la variedad en el Toy Box no será muy alta. También, como hemos comentado, hay que usar los personajes extra para desbloquear más contenido, lo que ya rompe un poco con la magia y muestra la cara del marketing más descaradamente comercial Disney –por si la inclusión de El Llanero Solitario no lo dejaba ya claro-, ese que nos pide más dinero para seguir disfrutando. Aunque si no vamos a usar el coop en los Play Sets –a 20€ el pack de los tres villanos o los tres compañeros que secundan los que ya tenemos-, con el Starter Pack ya tenemos  para un buen puñado de horas a poco que nos enganchemos en el modo Creación.

Caja de Juguetes
Vamos con el modo editor, cuyo tutorial es una simpática prueba que necesita un punto de partida. Con Select abrimos la interfaz, y lo primero es escoger si queremos la vista de juguetes, que mostrará todos los elementos que tenemos de un vistazo, o la de Construcción que los enseña de forma más lineal y permite colocarlos en el terreno. Tras seleccionar elementos con los gatillos, en este caso una palmera, con el stick izquierdo la moveremos sobre el terreno, con X la colocaremos y con el stick derecho controlaremos la cámara en una vista de 360ª en todas las direcciones.  Con Círculo saldremos del editor y regresaremos a la perspectiva in-game desde el escenario. Palmeras, colinas, incluso cañones para solventar largas distancias –llamados juguetes de acción- conforman un menú vasto que con cada nuevo ítem descubierto, medallas ganadas, Play Set y figura se va llenando de más elementos, que tratándose de la licencia Disney escapan un poco a lo habitual pudiendo crear en una pared una entrada a una cueva colocando la cabeza de tigre que daba acceso a la Cueva de las Maravillas de Aladdin.

La cruceta servirá para orientar la dirección de los objetos, como un puente, y subirlo o bajarlos de nivel. Con R1 accedemos a las Mochilas y Herramientas, equipando por ejemplo una varita mágica en vez de la pistola de Jack, que se usa igual que un arma y nos permite  directamente eliminar objetos como una estatua, o seleccionar una sala entera y traerla hacia nosotros. El poder que nos da esta varita en cuanto a alterar las superficies pintándolas o haciéndolas desaparecer está disponible también mientras colocamos los elementos. Tendremos que acordarnos de guardar la partida. Y además, ésta podrá llamarse como nosotros decidamos. Otro de los elementos del HUB principal será la sala de los Héroes, un templo que irá creciendo en el que ver elementos como los Power Up canjeados –como el de Alice-, las estatuas de héroes, descripciones y videos suyos –de las IPs de esta primera hornada como Piratas, Enredados, Pesadilla o Phineas & Pherb-,  o los potenciadores logrados como fuegos artificiales. Para que la estatua de nuestro personaje aparezca no basta con ponerla en la base, sino que además hay que llegar como mínimo al nivel 1 con este. Entonces aparecerá en su pedestal correspondiente.

Una vez contemos con bastantes elementos, y siempre teniendo que en cuenta que tampoco nos podremos salir mucho de mecánicas básicas como plataformas, carreras y disparos -no contamos de momento con la enorme libertad de otros títulos como Little Big Planet 2-, la imaginación es el límite en forma de crossover con Jack Sparrow volando sobre Dumbo, Davy Jones a lomos de un caballo contra Rayo McQueen, o crearnos un desafío de plataformas y shooter en tercera persona en el multijugador a  4 con apoyo de helicópteros y vehículos que se convierten en versiones Monsters junto a paredes de pinchos y elementos que nos transforman en gigantes. O usar la cámara en 2D y crear un Super Rompe Ralph Bros.  El único pero es la equivocada forma de obligarnos no a jugar los Play Sets, sino a repasarlos a fondo para disponer de opciones que aseguren la libertad sin límites que la Toy Box ofrece, algo que por un lado potencia la rejugabilidad, pero de forma más que necesaria, obligatoria.

Crossover
Visualmente el universo Disney es representado con un detalle de fidelidad extremo. En casos como Piratas del Caribe, todo, desde la Perla a los personajes y la tripulación de El Holandés Errante han sido estilizados, convertidos en juguetes que es al fin y al cabo lo que manejamos,  pero el capitán Jack conserva todo el amaneramiento y los particulares gestos que Depp le brindó en la gran pantalla. En otros, como la Metroville de los Increíbles, el diseño es tal cual veíamos en la cinta. Y en la Toy Box es un auténtico placer para los fans hacer crossovers de universos Disney - estar corriendo con Rayo McQueen en mitad de un puerto de Piratas, o sumergirnos en una pelea a pistolas protegiéndonos tras la Roca del Destino del Rey Leon y usándola como punto elevado. Pero nos hemos encontrado con bugs, con fallos que provocan que tengamos que reiniciar el juego, con colisión de texturas en algunas partes del escenario, por lo que el parche inicial se hace más que necesario para poder disfrutar de por otra parte un buen sistema de iluminación –esa luz del sol- y unas animaciones de los protagonistas geniales –Sparrow se lleva la palma. No os esperéis precisamente texturas fotorrealistas, aunque el estilo artístico en el que se mueve el juego tampoco requiere de ellas, acertando con ese aire de juguetes constante.

Con  una suite orquestal magistral que cambia con el escenario –ahora el tema Woody de Toy Story en pleno Oeste, ahora algo del jazz de Monstruos SA, ahora sonoridad pirata para Jack Sparrow- es como empieza Infinity, que puede presumir de una BSO realmente cuidada. En los Play Sets nos encontramos con que las bandas sonoras originales no han sido licenciadas, pero sí la partitura, por lo que en algunos momentos de por ejemplo Piratas del Caribe escucharemos algo bastante distinto del original de Badelt y Zimmer, aunque las notas del film se abrirán hueco tarde o temprano en una composición orquestal irreprochable en todos los Play Sets por otra parte. Quizás que el error, el fallo verdaderamente imperdonable es no oir la clásica marcha Disney que acompaña a ese castillo de la Cenicienta que precede a todas las películas de la casa del tio Walt, pero se compensa en parte con un doblaje al español que cuando puede, recupera las voces de los actores en nuestro idioma –Jack Sparrow, Mister Increíble, Rompe Ralph-, aunque en otras ocasiones toca acostumbrarse, como con Sully.

LO MEJOR

  • El prólogo, una pequeña obra maestra de magia Disney y ritmo imparable
  • Tres Play Sets bien diferenciado
  • Navegar manejando a la Perla con Jack Sparrow escuchando las notas de la película
  • El Toy Box, para crear crossover de universos Disney sin fin
  • El estilo artístico y el apartado sonoro
  • Una gran propuesta para su público base principal
  • La calidad de las figuras…

LO PEOR

  • … Aunque 10 € por cada una y 20 por un Play Set nuevo con dos acaba disparando el coste de la experiencia
  • La forma de desbloquear elementos e items para el modo Creación
  • Se echa mucho de menos universos más clásicos, y otros como el Llanero Solitario sobran claramente por su único fin publicitario y comercial
  • Obligar a pasar por caja con las figuras extras para poder jugar en coop dentro de cada universo
  • Los Bugs gráficos

CONCLUSIÓN

¿Cómo resumimos lo que es Disney Infinity? Quizás la forma más acertada sea la de acordarnos de cuando éramos unos enanos, cogíamos la caja llena de piezas LEGO, Playmobil, y todo tipo de muñecos y la tirábamos sobre el suelo, empezando a formar, de manera ‘random’ que se dice ahora, lo que nos saliera de la imaginación. Infinity nos propone eso mismo, solo que de forma virtual. Tenemos piezas de terreno, personajes, coches, pistas, items, plantas, pistolas, plataformas… La imaginación es lo que nos dicta las fronteras de lo que llegamos a crear. Y además, el juego nos ofrece tres campañas bien distintas que, aunque sean de escasa dificultad y con un ritmo que presenta altibajos, lo cierto es que nos hemos divertido de lo lindo con el Kraken y Davy Jones, con las BMX de Sully haciendo de las nuestras en la universidad o saltando los edificios de Metroville. Una pena que los problemas de bugs o las decisiones a nivel corporativo de cómo extender la experiencia –los muñecos son geniales, pero podemos llegar a dejarnos un dineral adquiriéndolos todos para jugar otros Play Sets- empañen la que es una de las producciones Disney más Disney que la compañía ha llevado a cabo en muchos años. Porque aquí dentro está su magia, la que de verdad representa al tío Walt, pero presentada a veces con retazos tan comerciales que nos duele a los adultos –sobre todo en el bolsillo-, pero no a los niños.

Y es que si para alguien es Disney Infinity, es para ese público que no diferencia una textura a 1080p de altísima carga y fotorrealista de una plana a 720; una experiencia guiada de 8 horas facilona de una sandbox de 30 horas, porque no les importa, porque se están divirtiendo pegando tiros con una pistola laser, o montando con Mike Wazovski en el coche de Mister Increíble mientras Rayo McQueen y Perry el Ornitorrinco van tras él y Jack Sparrow les adelanta volando. Los más mayorcitos se sentirán como ese Andy al final de Toy Story 3, cuando le dice adiós a sus muñecos porque ya ha crecido y no siente lo mismo, pero nuestros hermanos y hermanas pequeñas, primos, hijos, sobrinos, esos se sentirán como la niña que de repente se ve con juguetes nuevos que un adulto le ha regalado (los más pequeños y los que seguimos aún aferrando nuestra sombra de Peter Pan, que no somos pocos precisamente). Teniendo en cuenta el potencial de licencias –Tron, Star Wars, Marvel, Pesadilla Antes de Navidad, El Rey Leon, Aladdin, Hércules, Mulan, Atlantis, Basil, Taron, El Pato Darwing, Rogger Rabbit, Monkey Island, Patoaventuras, Grim Fandango- tan gigantesco que posee Disney, Infinity podría o quedarse en los Play Sets que saquen este año y punto, o expandirse al estilo Skylanders pero con la ventaja de contar con series que el gran público conoce de sobra. Esperemos que estudio y editora tomen nota de los fallos y los corrijan, puesto que la idea y concepto tras la propuesta lo merecen, y más aún con Play Sets con figuras de Luke Skywalker y Darth Vader, de Iron Man y Loki, de Simba y Scar, Aladdin y Jaffar que sí suenan más atractivas que las del Llanero Solitario sin duda.

7.8

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.