Europa Universalis IV
Europa Universalis IV
Carátula de Europa Universalis IV

Europa Universalis IV

Uno de los veteranos de la gran estrategia, Europa Universalis, regresa a nuestros equipos con su cuarta entrega. Paradox Interactive nos invita a ponernos al frente de una nación durante los últimos años de la Edad Media, para decidir su destino durante casi 400 años de historia. Una época plagada de conflictos, grandes descubridores y valientes conquistadores.

Más de 12 años han pasado desde que el juego de mesa Europa Universalis saltase del tablero al PC. Un título que ha supuesto algo más que un hito para la denominada alta o gran estrategia, puesto que sentó las bases necesarias para que en compañía sueca fueran surgiendo nuevas licencias de corte similar, ambientadas en otros periodos históricos de interés. A pesar de que gran parte de la mecánica sigue intacta, al menos en esencia, los últimos trabajos de Paradox Interactive nos indican su disposición a renovar ideas, como pudimos ver con la segunda entrega de Crusader Kings. Hoy, analizando la cuarta entrega de Europa Universalis, veremos cuáles son estos cambios y cómo de profundo afectan a un sistema conocido y reconocido por miles de usuarios.

La época escogida para Europa Universalis IV es, y siempre ha sido, la Edad Moderna. Sin embargo, en esta ocasión no nos veremos catapultados directamente al 1492 como en anteriores entregas, y comenzaremos nuestro devenir histórico en el año 1444. Esto nos proporciona un lapso de tiempo hasta la Caída del Imperio Bizantino, y más aún hasta el final de la Reconquista y Descubrimiento de América, eventos que marcan la línea separatoria entre estas dos edades histórica. También acerca el final de Crusader Kings II al inicio de Europa Universalis IV -incluso lo adelanta en 9 años- de forma que el salto temporal entre el final de una partida en el juego de estrategia medieval, y su continuación a la Edad Moderna, sea más que inexistente.

Y es que, como ocurriese con Europa Universalis II, podremos usar nuestra partida finalizada en Crusader Kings II para comenzar una en Europa Universalis IV, respetando los cambios en la historia que hayamos acumulado durante los casi 400 años de historia que componen este otro título. Por supuesto, no se trata de ninguna obligación para poder disfrutar de lo nuevo de Paradox, pero este sistema de continuidad seguro que encantará a los amantes de los juegos desarrollados y distribuidos por esta compañía. Eso sí, quienes procedan de una partida medieval, que no esperen una mecánica parecida una vez cambien a la Edad Moderna. Como es habitual en los títulos que componen esta colección, cada época se rige por unas mecánicas bien distintas... aunque puedan tener elementos comunes.

Europa Universalis IV nos permite escoger diferentes periodos de inicio, siendo el citado año 1444 el punto de partida más temprano. Las naciones disponibles al inicio dependerán del momento escogido, y entre ellas se cuenta el Imperio Otomano, Castilla, Francia, Inglaterra, Portugal, Austria, Suiza, Baviera, Bohemia, Venecia, ... Para cada una de las elecciones se nos describe el contexto histórico de partida, así como el estilo de juego que más beneficiará al bando que hemos escogido. Cada nación tiene, a su vez, un conjunto de Ideas cuyo uso explicaremos más adelante, y un grupo de tecnología a desarrollar. Hemos de prestar atención a la situación diplomática de partida, puesto que nos adentramos en una época bastante turbia, en la que comienzan conflictos a gran escala.

Nuestro desarrollo se medirá a partir de ciertos parámetros, en este ocasión Ducados, Mano de Obra, Prestigio, Estabilidad y Legitimidad. El primero corresponde a la cantidad de dinero que se almacena en nuestras arcas, y se usar para contratar o construir, y el segundo indica la cantidad de hombres disponibles para ser alistados en nuestros ejércitos. El Prestigio es una medida del respeto que nos tienen las demás naciones, útil a la hora de realizar propuestas diplomáticas, mientras que la Estabilidad marca la posibilidad de revueltas dentro de nuestras fronteras. Para finalizar, la Legitimidad valora lo que nuestros súbditos opinan sobre su Rey. Estos recursos irán variando en función de multitud de parámetros, afectados por nuestras decisiones durante la partida.

Para realizar acciones, además del gasto de oro, usaremos 3 recursos adicionales: Poder Diplomático, Poder Militar y Poder Administrativo. Se gastarán mientras vamos desarrollando ideas y tecnología, modo en el que nuestra nación irá creciendo para hacer frente a las adversidades, enemigos y el mismo paso del tiempo. La Edad Moderna es una época de grandes cambios, en la que surgirán grandes imperios y se iniciarán el crecimiento colonial a la vez que otras naciones pierden poder y renombre. En el caso de estos recursos, su incremento dependerá de las habilidades del regente de la nación y de sus consejeros, que en Europa Universalis IV se limitan a uno por cada uno de los campos que hemos citado: Administrativo, Diplomático y Militar.

A la hora de escoger consejeros, tendremos que tener en cuenta diversos aspectos. Además de su salario mensual, que puede ayudar a vaciar nuestras arcas, y de su puntuación en la habilidad correspondiente a su campo de interés, cada uno puede proporcionar ayuda de maneras diferentes. Cada personaje disponible es experto en ciertas materias, de manera que potenciará algunos parámetros concretos de nuestra nación. Así, ciertos consejeros mejorarán nuestra influencia en las colonias, otros pondrán mayor énfasis en el espionaje, reducir el coste de la tecnología militar, mejorar las relaciones con el exterior, ... Estos consejeros pueden ser cambiados cuando deseemos, si hacemos frente a su coste en Ducados, perdiendo las ventajas del especialista anterior.

Existen también otras figuras importantes para el desarrollo de la nación: Diplomáticos, Misioneros, Mercaderes y Colonos. Varian en número, en función de las tecnologías desarrolladas y las ideologías adoptadas por nuestra nación, y son necesarios para llevar a cabo muchas tareas. Cualquier propuesta a otra nación requerirá de la intervención de un emisario Diplomático, y no podremos realizar más acciones simultáneas de este tipo que la cantidad de personajes disponibles de este tipo. En cuanto a la Diplomacia, su mecánica es muy parecida a la del resto de juegos de Paradox. Europa Universalis IV nos muestra un avance sobre la predisposición de la otra nación a aceptar nuestra propuesta. Su decisión puede basarse en multitud de parámetros, desde su opinión sobre nosotros hasta la existencia de ciertos elementos de riesgo en el tratado.

La Religión sigue siendo un importante motor durante la época que abarca Europa Universalis IV, y los Misioneros son necesarios para realizar tareas relacionadas con las creencias religiosas. De esta manera, podemos intentar convertir una provincia con una fe distinta, facilitando su integración en nuestra nación y aumentando nuestra Estabilidad. Los Mercaderes, a su vez, se usan para iniciar misiones relacionadas con el comercio, incrementando nuestro poder en las distintas rutas establecidas entre naciones de forma que podamos sacar más beneficio de las mismas. En último lugar, los Colonos nos permiten iniciar un asentamiento en una provincia recién descubierta y aún sin civilizar... desde el punto de vista de las grandes potencias de la época.

Europa Universalis IV hace especial hincapié en las Ideas y en la Tecnología. Las primeras se rigen por Grupos de Idea, que son un conjunto de especializaciones para que nuestro país se desarrolle en ciertos campos: Ideas Nacionales, República Noble, Teocracia Moderna, Oficina del Tesoro y Ayuntamiento, Universidad, Constitución, Ideas Constitucionales y La Ilustración. Estos grupos se van desbloqueando conforme desarrollamos niveles de tecnologías Administrativas, Diplomáticas o Militares, momento en el que podremos escoger un patrón ideológico concreto de entre una serie de posibilidades predefinidas. Además, cada nación dispone de un conjunto propio de Ideas, marcado por una línea de 7 hitos que, conforme vamos alcanzando, otorgan bonificaciones adicionales a algunos de los parámetros de nuestro país.

Las tecnologías, a su vez, se van desarrollando mientras mejoramos los recursos con los que se relacionan. Así, podemos desbloquear nuevos tipos de tropas, edificios, bonificaciones, barcos y hasta incrementar la cantidad de personajes. Cada vez que una tecnología alcanza un nuevo estadio que permita acceder a un nuevo Grupo de Ideas, se nos permitirá escoger una directamente previo pago en el tipo de recurso correspondiente. Aunque el sistema pueda parecer complejo, lo cierto es que demuestra ser bastante intuitivo y nos permite evolucionar nuestra nación hacia variantes muy diferentes. Podemos apostar por la importancia de la colonización, del comercio o del poderío militar, mientras que el resto de países del juego tomarán decisiones equivalentes.

En lo militar, se ponen a nuestra disposición distintos tipos de tropas en función de la tecnología, añadiendo nuevas conforme avanzamos en el campo correspondiente. Cada unidad reclutada reducirá Ducados de nuestra tesorería, Mano de Obra de nuestra nación y reducirá la Estabilidad mientras los ciudadanos se preocupan por entrar en guerra. Las tropas no son reclutadas de forma automática, ni tan siquiera las mercenarias, y todas necesitarán de unos días de preparación que varían en función de los edificios y avances investigados. En Europa Universalis IV hay que prestar atención a la importancia de una buena flota, puesto que muchas veces tendremos que atravesar mares... sobre todo si empezamos conflictos en las zonas que vamos a colonizar.

Los ejércitos y flotas pueden ser comandados Generales y Almirantes, respectivamente, mejorando su efectividad. Cada uno de estos personajes viene definido por cuatro valores: Disparo, Choque, Maniobra y Asedio. Si en un momento dado no contamos con los recursos necesarios para encontrar un líder para nuestras tropas, podremos hacer que nuestro soberano o su heredero tomen el mando. Una decisión arriesgada, puesto que la muerte del regente viene acompañada de la posibilidad de que la Legitimidad del nuevo monarca sea menor (ya que los súbditos quizás no crean que realmente se merezca gobernar) mientras que la del heredero puede desembocar en alguna trifulca política y la entrada en la línea de sucesión de algún candidato mucho menos... apetecible.

La colonización pasa por distintos estados. En primer lugar, tendremos que descubrir las zonas inexploradas del globo, para lo que mandaremos alguna flota de barcos. No todas pueden atravesar cada una de las porciones marítimas del mapa, y solamente aquellas comandadas por un Explorador o un Conquistador pueden llevarnos al Nuevo Mundo o estudiar los mares de África. En estos sitios hallaremos provincias vacías, que no pertenecen a ninguna nación, aunque también podemos encontrarnos con civilizaciones desconocidas. Si mandamos un Colono, comenzaremos un asentamiento que, una vez haya recibido suficiente población y se haya desarrollado, se convertirá en una provincia más de nuestro imperio. Aunque hay que prestar atención a los nativos de las zonas que vamos a colonizar.

Las provincias pueden desarrollarse mediante la construcción de edificios, desbloqueables al investigar tecnologías, que tienen efectos diversos. Algunos reducen los tiempos de reclutamiento de tropas, otros permiten la construcción de barcos, mejoran los rendimientos del comercio para las rutas que atraviesen su territorio, reducen las posibilidades de rebelión o aumentan los ingresos por tasas e impuestos... La compra de edificios requiere de gasto en Ducados y tiempo de construcción. Esta interfaz ha sido mejorada respecto a otros juegos de Paradox, con un menú que nos permite ver de un plumazo dónde podemos construir cualquier tipo de edificio sin necesidad de entrar a examinar cada provincia de forma individual, y que también puede usarse para reclutar tropas rápidamente.

Al igual que Crusader Kings II, en Europa Universalis IV tendremos Misiones y Decisiones. Las primeras son tareas que tendremos que ejecutar con éxito, como conquistar cierta provincia o alcanzar alianzas concretas con algunas naciones, y al cumplirlas recibiremos importantes recompensas. Las segundas son acciones directas, que solamente pueden realizar si hemos cumplido algunos requisitos previos, y que se aplican inmediatamente en nuestro reino. Así, mediante decisiones podemos aprobar leyes nuevas que tendrán efecto directo en los parámetros en los que se mide nuestra evolución, y hasta tomar decisiones tan importantes como la de unificar un reino si ciertas provincias están bajo nuestro poder.

El juego transcurre, como es habitual en Paradox, sobre el mapa del mundo dividido en numerosas provincias. Alternaremos esta vista con la aparición de distintas ventanas y menús, en los que ajustaremos parámetros o podremos tomar decisiones importantes para nuestro reino. En ocasiones surgirán eventos aleatorios y otros predefinidos para ciertos momentos históricos concretos, en los que se nos instará a escoger entre dos o más opciones. Las flotas y tropas, así como su movimiento, son perfectamente visibles en el mapa... aunque los combates se desarrollan en una ventana contextual que nos muestra la evolución de la misma. También disponemos de distintos filtros para el mapa general, que nos proporcionarán una vista rápida de la situación de alianzas, revueltas, creencias, ...

Europa Universalis IV supone un gran salto técnico respecto a su antecesor, e incluso se aprecian mejoras gráficas si lo comparamos con el anterior trabajo de Paradox, Crusader Kings II. De nuevo, el mapa vuelve a mostrarse en 3D, con una calidad y nivel de detalle excelente, y los modelados de tropas y flotas lucen mucho mejor que en anteriores entregas de la colección. El sonido vuelve a estar compuesto por una serie de efectos destinados a llamar nuestra atención sobre eventos concretos, y un hilo musical que ambienta a la perfección el momento histórico en el que nos encontramos, con una buena variedad de melodías. Sin embargo, el fuerte de este tipo de título no suele estar en este apartado, aunque la realización sea de lo mejor que exista actualmente en la gran estrategia.

Nos encontramos ante un título complejo, aunque posiblemente más accesible que las primeras versiones de los juegos de Paradox. La compañía se ha esforzado en incluir cada vez más pistas en pantalla, de forma que podamos saber en cada momento lo que estamos viendo, y la información se presenta siempre de forma clara. Ante un título que se rige por una cantidad tan enorme de parámetros, en ocasiones puede ser complicado saber de dónde procede cada valor, y para ello se nos ofrece una ayuda en pantalla que podemos consultar en cualquier momento. Por si esto fuera poco, Europa Universalis IV viene acompañado de una serie de tutoriales con los que aprender los entresijos de cada uno de los aspectos que componen el juego.

Navegar a través de la información disponible puede parecer complicado al principio, pero en pocos minutos se demuestra más intuitivo de lo que uno podría haber llegado a pensar. Además, suelen existir varias maneras de acabar en la misma ventana de información, y es raro que no encontremos lo que buscamos. Los últimos trabajos de Paradox están consiguiendo interfaces más pulcras y mucho más visuales, complementando los datos con iconos significativos que nos permitan reconocer la información de un simple vistazo. Con el añadido de los resúmenes y los símbolos de alarma ante ciertas circunstancias que necesitan de nuestra atención inmediata, los jugadores tienen más fácil adentrarse por vez primera en este tipo de títulos.

Desafortunadamente, su actual versión, que esperamos sea corregida rápidamente, viene con fallos garrafales en la localización al castelllano. En Europa Universalis IV se acumulan palabras que no se han traducido con líneas que se salen de su espacio en la interfaz, arruinando parte del buen trabajo desarrollado por la compañía en otros aspectos. La situación puede llegar a ser tan horrible que, seguramente, muchos prefieran pelearse con su idioma original a sufrir intentado leer frases que se superponen unas sobre otras. Suele ser habitual que los juegos de Paradox traigan alguna errata de traducción en sus primeras versiones, pero en esta ocasión para que ni se hayan preocupado de echar un vistazo a lo que estaban preparando para nuestro idioma.

En su modo multijugador, Europa Universalis IV nos permite unirnos en partidas formadas por hasta 32 jugadores. Los elementos diplomáticos toman entonces un sentido mucho mayor que en las partidas para un único jugador -y eso que ahí ya son extremadamente importantes- como la posibilidad de formar coaliciones contra una nación que consideremos está creciendo demasiado. Si bien la IA utiliza este recurso a su favor, se basa en parámetros valorables, mientras que en una partida multijugador siempre pueden existir otros intereses. El funcionamiento general de este modo, es exacto al de una partida para un único jugador.

LO MEJOR

  • Fantástica profundidad histórica.
  • Mejoras a nivel visual y de interfaz.
  • Más accesible a nuevos jugadores.

LO PEOR

  • Fallos garrafales de localización.

CONCLUSIÓN

Nos encontramos ante una fantástica revisión de la saga, muy necesaria para poder adaptarla a nuestros días. La profundidad de los cambios que se perciben en Europa Universalis IV respecto a su antecesor, así cómo lo que pudimos ver en Crusader Kings II, parecen apuntar a una renovación de la colección de Paradox que hubiese comenzado en orden histórico... con el objetivo de rehacer los principales títulos de estas series y compatibilizarlos para que sea más fácil identificar cierta continuidad entre ellos. Si eres un amante de este tipo de estrategia, seguro que pasarás muchas horas frente a Europa Universalis IV.

8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.