Far Cry 3: Blood Dragon
Far Cry 3: Blood Dragon
Carátula de Far Cry 3: Blood Dragon
  • 8

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Far Cry 3: Blood Dragon

Martín Iraola

Acción, testosterona, y estética retro futurista que nos lleva de vuelta a los 80 en un singular giro de tuerca de la fórmula de Far Cry 3. Blood Dragon es un divertido viaje por muchos de los tópicos de las películas de Action Heroes.

En lo que respecta a Far Cry 3: Blood Dragon, hay dos tipos de personas. Si eres un amante del cine de acción de los 80, un fan de Terminator, Delta Force, Rescate en Nueva York, John Carpenter, Paul Verhoeven, Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Chuck Norris... o, más rápido, si te encantó la película “Los Mercenarios”, Blood Dragon tiene algo que te puede interesar. Si tu refinado gusto va más allá de ese entretenimiento “absurdo y violento” seguramente será mejor que busques en otro lado. Blood Dragon es un extraño spin off de Far Cry 3 que en un primer lugar se presentó como si fuera una broma del “Fool’s Day” -el día de los inocentes anglosajón, el 1 de abril- y luego resultó ser un juego de verdad. Es un proyecto realizado a partir de la base de Far Cry 3, pero completamente independiente, creado con claro propósito de crear algo divertido y desenfadado, acción pura con algo de infiltración, mucha testosterona, algo de humor y un claro propósito de homenajear a los 80 en más de un sentido.

El argumento no necesita demasiadas explicaciones. Eres Rex “Power” Colt -el nombre que todo Action Hero desearía tener-  un Cyber-Commando Mark IV de última generación, mitad hombre, mitad máquina, todo americano. La misión es simple: conseguir a la chica, matar a los malos y salvar al mundo, para lo que habrá que asaltar una misteriosa isla y enfrentarse a nuestro antiguo comandante, el Coronel Ike Sloan, que ha amasado un ejército de cyborgs y prepara una misteriosa arma biológica con la que pretende dominar el mundo. Una vez infiltrado, habrá que conquistar 13 bases mediante el conocido método de eliminar a todo lo que se mueva, para lo que se cuenta con un arsenal de lo más variado, incluyendo algunas armas gloriosamente ridículas y pasadas de rosca junto a algunas más tradicionales como el arco, que junto a algunos movimientos cuerpo a cuerpo, nos permitirá eliminar silenciosamente a los guardias si optamos por la vía sigilosa.

La idea que sustenta esta oferta es interesante. Es un juego desarrollado bajo el Dunia Engine 2, el motor de Far Cry 3 y uno de los más avanzados de la industria, un titánico y multimillonario trabajo diseñado para crear juegos al más alto nivel, sin embargo aquí lo tenemos puesto al servicio de un juego descargable de 15 euros. La isla en donde se desarrolla Blood Dragon no es ni mucho menos tan grande como la de Far Cry ni tiene la misma cantidad de contenido, pero su raíz está clara. En cierto sentido es como si fuera un conversión total, un juego completamente nuevo realizado sobre la base original. Recuerda al ambicioso concepto de ampliaciones de GTA IV, en el que los dos episodios no eran ampliaciones sino nuevas historias con personajes distintos pero usando la base ya establecida con Liberty City. Esto puede ser algo que vamos cada vez más: aprovechar una base hecha para hacer algo diferente a una escala menor y sacar más provecho al trabajo realizado en menos tiempo.

Esta aproximación crea una gran familiaridad con todo lo que vemos. Al principio todo parece radicalmente distinto, el escenario es una amalgama rojiza en permanente penumbra y con luces de neón en cada esquina, un escenario retro-futurista que poco tiene que ver con los impresionantes paisajes del juego en el que se basa. Pero a cada paso que das todo se vuelve más reconocible: las acciones, los objetivos, los movimientos... si ya has jugado a Far Cry 3 empiezas a notar que estás haciendo exactamente las mismas cosas que hacías en el juego original -lo que no es necesariamente malo ni mucho menos, pero puede afectar a quien esté algo cansado de la estructura original-. Se han eliminado algunos elementos como el crafting, pero por lo demás es bastante parecido en su base: cazar animales -perdón, cybe-ranimales-, conquistar bases y realizar misiones secundarias, siempre buscando el guiño con ese ambiente ochentero que busca constantentemente.



Los primeros pasos del juego son una prueba de fuego que determinará el grado de disfrute que puedes sacar de Blood Dragon. Es bien conocido que el tutorial de Far Cry 3 es bastante malo y tedioso, uno de esos pobres ejemplos de tutorial que asume que el que está enfrente no ha cogido un pad en su vida. Aquí los desarrolladores han optado por tomárselo a broma y meter un tutorial igualmente malo, pero haciendo constantes referencias a lo malo que es. Cosas como “Presiona X para demostrar tu habilidad de leer” y bromas sobre cómo comprando el pack premium puedes hacer que el juego vaya solo, un humor de brocha gorda que a algunos le hará gracia y a otros no. Los que pertenecen al segundo grupo lo tendrán complicado durante el resto del juego porque esa es la línea que mantiene constantemente. No hay ni rastro de sutileza en la forma en la que el título expresa su humor y menciona sus referencias, el juego es un homenaje a todo lo absurdo y divertido de una parte específica de la cultura del entretenimiento de los 80, así que opta por ser un reflejo de eso más que una parodia, sin complejos ni medias tintas. Pasado el tutorial, los desarrolladores ofrecen una espectacular secuencia de acción rica en explosiones para recompensar la paciencia del jugador y fijar el tono del juego.

El principal vehículo para desarrollar este mensaje lo tenemos en el propio Rex Colt, un auténtico héroe de acción de voz bronca armado con todo un arsenal de chascarrillos de una línea propios de su profesión. Cosas como “tienes algo en tu garganta, a mí” cuando usa el cuchillo por sorpresa con un guardia son buenos ejemplos de esta cualidad, imprescindible en la profesión. Otro aspecto que distingue a Rex es el estilo con el que usa sus armas. Un héroe cualquiera, en un FPS cualquiera, se conformaría con recargar de forma más o menos visible y punto, pero eso es aburrido. En Blood Dragon cada vez que recargamos es un ejercicio de malabarismo espectacular, una prueba de que el protagonista no sólo es mejor que sus rivales, también es más chulo. Podemos incluso mandar al cuerno a nuestros enemigos, tanto con el brazo humano como con el cibernético, pequeños detalles que dejan a las claras quién es el más macho de toda la isla.

Al contrario que Far Cry 3, el protagonista llega a la isla bien preparado, como se espera de un Cyber-Commando. Rex puede correr a máxima velocidad el tiempo que quiera sin cansarse, no necesita respirar así que también puede estar en el agua apuñalando cyber-tiburones hasta que se aburra, y las alturas no son un problema para él, pues puede saltar a tierra en cualquier condición sin recibir daño alguno. Además llega con todo un arsenal preparado, con rifle de francotirador, ametralladora y un equipo de destrucción completo al que se van incorporando constantemente nuevas armas. La progresión descarta el uso de árbol de desarrollo y en su lugar apuesta por una progresión lineal en la que vas acumulando experiencia y puntos según completes objetivos o dependiendo de la forma en la que des muerte a los malos. Matarlos a base de balazos no será lo mismo que eliminarlos de forma silenciosa, con explosiones o disparos en la cabeza, así que es un incentivo para variar nuestro repertorio. Habilidades que en Far Cry 3 había que aprender mediante desbloqueo aquí están por defecto, pero aún así hay algunas armas y habilidades especiales realmente espectaculares que se obtienen en los niveles más altos.

La estructura es siempre la misma, ir a alguna de las bases ocupadas, desactivar las defensas y encontrar el modo en el que liquidar a todo lo que haya dentro. Una vez hecho esto, consigues acceso a una serie de misiones secundarias que incluyen cazar a exóticos animales o buscar y destruir a peligrosos cyber-asesinos. Estas misiones llegan además cargadas de referencias a cosas como el Equipo A o las Tortugas Ninja, por lo que siempre es entretenido buscar las referencias. Su mayor problema es que cae en la monotonía y no ofrece la suficiente variedad, cayendo un poco en la trampa de coleccionar por coleccionar -el propio protagonista se queja al respecto-. A medida que vayas avanzando en el juego podrás hacer cosas como equipar tu rifle de francotirador con balas explosivas, acceder a una escopeta de cuádruple cañón o equiparte con el Killstar, un arma que nos permitirá descargar devastadores rayos láser con la mano. De cara al final del juego, con todo el arsenal disponible, el juego se convierte en una divertida orgía de destrucción en la que eres capaz de despachar ejércitos enteros sin sudar.



Uno de los detalles más notorios del juego son las criaturas que dan nombre al juego. Resulta que en la isla, además del ejército enemigo hay unas criaturas conocidas como los Blood Dragon, que vienen a ser dinosaurios con luces de neón capaces de lanzar rayos láser y que están sueltos por el lugar. Su naturaleza agresiva los hace lanzarse contra cualquier cosa que tengan a mano y son extremadamente duros, muy resistentes y con una terrible potencia de fuego, por lo que son un rival poco recomendable si no se cuenta con alguna de las armas más poderosa. Pero los dragones también pueden ser usados en nuestro favor. Sólo necesitamos arrancar el corazón a los enemigos humanoides a los que nos enfrentemos, sabotear la barrera protectora de una base y atraer al dragón con los corazones como cebo. A partir de ahí sólo queda ponerse en algún lugar alto y ver como la criatura arrasa la base sin tener que mover un dedo -y teniendo en cuenta que luego hay que eliminar o llevar al dragón lejos para poder “liberar” el complejo-.

Gráficamente el resultado es un poco decepcionante, fundamentalmente porque se ha abusado del estilo estridente que han querido utilizar. Los entornos son menos complejos en cuanto a vegetación y topología comparados con Far Cry 3, hay más interiores -bastante sosos visualmente- y además esa noche permanente, acompañado de la densa niebla y el tono rojizo del escenario que impide disfrutar realmente del paisaje. Se ha querido seguir un estilo determinado para dar ese aspecto distópico, lo que llama la atención las primeras horas, pero al cabo de un tiempo se vuelve algo cansino. En cuanto a rendimiento, prácticamente idéntico a Far Cry 3 pese a ser un juego menos recargado y mucho menos vistoso. En consolas no llega a 30 FPS pero al menos ofrece una tasa de frames sólida sin grandes altibajos, con el tearing como máximo enemigo. En PC ya depende del equipo que se tenga, aunque hay usuarios que se han quejado de problemas de rendimiento en ordenadores que no deberían tenerlo. Pero en general, los que hayan jugado a Far Cry 3 en compatible pueden repetir configuración para conseguir resultados similares -se mantiene la recomendación de bajar primero la calidad los efectos de post-procesado si notas que la tasa de frames no está donde tiene que estar, ya que esta opción consume un cantidad ingente de recursos para el resultado que se obtiene. En cuando a sonido, la banda sonora es espectacular y un enorme acierto, repleta de temas que siendo originales, nos recordarán a melodías importantes e icónicas de esta época.

LO MEJOR

  • Controlar a un personaje llamado Rex “Power” Colt
  • La banda sonora, excepcional, puros 80.
  • Los chascarrillos de Rex y algunos de los toques de humor.
  • La presencia de los dragones y las posibilidades que abren.
  • Un combate divertido y contrastado.
  • Magnífica relación calidad/cantidad/precio.

LO PEOR

  • El humor no se mantiene a un nivel constante.
  • Algo repetitivo.
  • El estilo visual acaba cansando con tanta oscuridad.

CONCLUSIÓN

Far Cry 3: Blood Dragon te ofrece un Far Cry 3 mini, con una campaña de alrededor de 10 horas de juego -más o menos dependiendo del tiempo que inviertas en objetivos secundarios, búsquedas de cintas de VHS y en dar vueltas por la isla-. Una experiencia sandbox más que notable por unos 15 euros, dotada además de una gran personalidad y una banda sonora de lujo. El humor es el que es y seguramente no convencerá a todo el mundo -las escenas “narrativas” contadas con gráficos propios de la época de los 16 bits, incluyendo una escena de sexo bastante curiosa, tendrán sus fans y sus detractores, por ejemplo-. Lo malo de homenajear esta clase de películas es que éstas son experiencias de hora y media, dos horas como mucho. Cuando llevas unas cuantas horas escuchando los mismos chascarrillos de Action Hero de Rex, pierden un poco de gancho. Pero incluso aunque no comulgues con el estilo de humor del juego, Blood Dragon ofrece un producto de relación calidad/precio que lo hace atractivo para cualquier fan de los shooters, especialmente si ya disfrutó del Far Cry 3 original y quiere más. Sería bueno que en el futuro los estudios se animaran con más iniciativas de este calibre.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.