Baldur's Gate: Enhanced Edition
Baldur's Gate: Enhanced Edition
Carátula de Baldur's Gate: Enhanced Edition

Baldur's Gate: Enhanced Edition

  • Martín Iraola

El gran clásico entre los clásicos del rol regresa en una nueva versión mejorada, lista para funcionar en equipos modernos con resolución panorámica, algunos nuevos personajes, misiones y modificaciones. Pero lo fundamental es que es una nueva forma de disfrutar un gran clásico.

Hablar de Baldur's Gate con el beneficio de conocer su legado, su influencia y su lugar exacto dentro del panorama del videojuego en general y del rol computerizado en particular es un poco hacer trampas. En su día, el juego de Bioware resultaba un tanto inclasificable: era un juego de grupos controlado en una especie de semi-tiempo real creado a partir de las reglas de un juego de rol por turnos, lo que ya es decir. Contaba con una profundidad, libertad y capacidad de personalización propias de un juego de rol de entidad, con numerosas clases, habilidades, conjuros y equipamiento variado, desde el más común hasta el más extraordinario. Pero además su desarrollo era -relativamente- ágil, su historia estaba bien trenzada, respetaba la clásica distinción moral de nueve arquetipos de D&D y, por encima de todo, nos regalaba una serie de personajes memorables, autónomos en sus objetivos e imaginativos en su concepción, compañeros de viaje que podían estar o no de acuerdo con nuestras acciones, que podían discutir entre ellos y que ofrecían un amplio abanico de opciones para formar nuestro grupo de aventureros en busca de sangre de Kobold.

Después de tanto tiempo, ahora llega esta versión mejorada y exclusiva del servicio Beamdog, una tienda digital de nuevo cuño que busca su sitio en este competitivo mundo. Una de sus mejores armas hasta la fecha es su capacidad de producción propia y los aparentes contactos con los propietarios de los derechos de Interplay, ya que primero estrenaron el servicio con una bastante competente conversión HD de MDK 2 -otro juego desarrollado por Bioware- y ahora se atreven con una readaptación de un clásico entre los clásicos como es Baldur's Gate, sumándole mejoras, mejorando diversos aspectos como el interfaz o la resolución, incorporando algunos nuevos personajes y misiones y trabajando en una versión para iPad que complementará a esta de PC -al parecer, esa versión tablet aparecerá la semana que viene por un problema de última hora-. Aunque Beamdog tiene su propio cliente, se puede optar por descargar el juego solo, para lo que sólo se tendrá que añadir el nombre y la clave de tu cuenta para poder validar usuario e instalarlo.



Nada más arrancar tendremos tres opciones: el propio juego -que incluye Baldur’s Gate y su expansión, Tales of the Sword Coast, una nueva aventura llamada Los Fosos Negros y un Tutorial, que nos permitirá repasar o aprender el funcionamiento básico del juego con distintas clases. Baldur's Gate no es un juego muy complicado en cuanto a su funcionamiento básico, de hecho siempre se caracterizó por tener un interfaz bastante intuitivo y un manejo claro -de nuevo, relativamente, hay que saber de donde se viene particularmente en un género como el rol, construido a base de juegos para los que el concepto "accesibilidad" era poco menos que lenguaje extraterrestre-. Dentro de esa relativa facilidad para adaptarse al interfaz, control e interacción con el entorno, la complejidad viene dada por el uso de los conceptos de D&D adaptados al sistema, lo que aconsejaba tener cierta noción del juego de mesa -o haberse leído en detalle las instrucciones- para entender un poco qué se estaba haciendo.

Este comentario no es baladí, ya que la primera cosa que había que hacer en Baldur's Gate era precisamente crear un personaje entre una bastante imponente variedad de opciones. Aspectos como las diferentes ventajas e inconvenientes de cada raza, los atributos, las clases, las limitaciones de atributo por clase, las alineaciones morales -y sus respectivas limitaciones para las clases-, las habilidades complementarias, proficiencias de armas, selección de conjuros, clases duales... No es el sistema de creación de personajes más amplio de la historia del género ni mucho menos, pero sí es bastante completo y al jugador novel sin base de AD&D le puede costar pillar algunos conceptos a la primera. Aunque desde la óptica del veterano también se puede decir que eso también forma parte del juego, ese iterar en el menú de selección hasta crear el personaje ideal, meditar qué se quiere jugar, probarlo, descartarlo por otra cosa, realizar una nueva campaña con un personaje diferente para probar otro tipo de moralidad o tratar de hacer un personaje potenciado... Aprender forma parte de la esencia del rol y eso pasa por cosas como el crear tu personaje.



La mayor novedad que encontramos en estos primeros compases es algo que los veteranos de Baldur’s Gate que se hayan molestado con los mods más básicos conocen bien: todas las clases de Baldur’s Gate II incorporadas. El juego original era algo más limitado en este aspecto, contaba con una serie de clases típicas: Clérigo, Druida, Ladrón, Bardo, Luchador, Ranger, Paladin, Magos y Magos especializados, además de clases duales y multiclases con sus reglas específicas en cuanto a subir nivel. En cambio la segunda parte incorporó toda una serie de clases especializadas y versiones específicas dentro de clases establecidas -distintos tipos de clérigos según deidad, Cambiaformas, Vengadores y Druidas Totémicos para los druidas, Monje Guerrero, Bárbaro, Hechicero, Kensai, Cazador de Magos, Caballeros, Asesinos...- Básicamente, cualquiera de las clases base del primer juego tenía dos o tres especializaciones muy distintas en el segundo, dando una enorme riqueza de selección, así que un mod introdujo todas esas clases retroactivamente en el primer juego para que los jugadores pudieran iniciar la campaña completa directamente con la clase elegida -las dos entregas de la serie están interconectadas en cuanto a narrativa-. Esta versión imita esa idea y eso nos permite comenzar con una amplísima cantidad de opciones desde el comienzo.

El juego es muy fiel al original así que empezamos en el mismo lugar: Candelero, como el hijo adoptivo de Gorion, un mago de renombre entre los callados muros de esta fortaleza dedicada al conocimiento. El juego está basado en el mundo de Reinos Olvidados, así que los que conocen sus personajes y leyendas estarán muy familiarizados con los nombres que se utilizan aquí. A partir de aquí comenzará una gran epopeya de la que nos ahorraremos comentar detalles pese a la condición de clásico del juego y el tiempo que ha pasado desde el lanzamiento original. Sólo decir que es una historia emocionante y al más puro estilo de una gran campaña rolera: empezando de muy abajo y abriéndote camino hasta alturas insospechadas, una gran trama que ha cautivado a millones de jugadores en todo el mundo y que merece ser disfrutada con calma si no lo has hecho ya. Una vez recorridos los rincones de este lugar, realizado algunas tareas y después de un par de sorpresas, nuestro progenitor nos llamará para contarnos que debemos partir del único hogar que hemos conocido en nuestra existencia, y además hacerlo de noche y con urgencia, sin dar más explicaciones. Aquí comienza una leyenda.



De estos primeros compases se pueden sacar varias cosas en claro. Por un lado, vemos que la resolución y el contenido ha sido adaptado a las nuevas pantallas, lo que resulta bienvenido para poder disfrutarlo todo a pantalla completa -aunque nuevamente, esto no es nada que no se pueda hacer con un mod gratuito. Los años no pasan en balde para nadie, pero Baldur’s Gate ha envejecido con clase y los retoques visuales le sientan bien, aunque no sea un juego tan destacable como su segunda parte, mucho más variada y rica en cuanto a sus entornos. La nostalgia no puede cegarnos y la naturaleza angular de muchos componentes del escenario o la falta de detalles en algunas partes son más que evidentes, pero la perspectiva ayuda mucho en cuanto a evitar obsesionarse por los detalles y nos permite verlo todo con la necesaria distancia para ver el conjunto bastante agradable. Comprobamos que se han hecho bastantes mejoras en el interfaz, incorporando elementos también propios de Baldur’s Gate como el poder resaltar objetos en pantalla, además también se han hecho varios retoques visuales y prácticos en los menús, por lo que todo resulta algo más intuitivo, detalles como el de hacer que cada personaje tenga un círculo del color de sus ropas para identificarlo mejor a primera vista por ejemplo. Está muy bien conseguido a ese respecto.

Una de las mejores modificaciones sin duda es el diario, que ha dejado de ser una amalgama de textos en los que era difícil discernir qué estaba pendiente o qué había que hacer en una determinada misión para pasar a convertirse en una buena referencia con el que continuar tus aventuras. Menos afortunado ha sido el cambio realizado en los videos cinemáticos, que ha sido sustituidas por unas escenas semi-animadas que incluso han sido recortadas respecto a las originales, que no eran muy largas para empezar -por ejemplo, en la misma intro original la víctima trata desesperadamente de salvar su vida diciendo una críptica frase: “hay otros, puedo enseñártelos, ¡por favor!” que en esta versión se omite. Vale que las originales son escenas cinemáticas arcaicas -aunque muy bien producidas para su época-, pero la calidad de las nuevas escenas dan cierta sensación de pobreza -para no hacer algo definitivamente mejor, mejor no hacer nada-. Detalles, pero estamos hablando de un clásico y en los clásicos hay que cuidar los detalles o se acaban viendo cosas como que Han Solo no dispara primero.

Volviendo al juego, lo que se respeta escrupulosamente es un brillante sistema de combate que en su día fue todo un descubrimiento. Está claro que el sistema de combate por turnos es la mejor opción para crear sistemas tácticamente ricos con mucha complejidad y variedad de posibilidades, mientras que por otro lado habrá siempre jugadores que quieran acción rápida y contundente. Queda un poco burdo decir que Baldur’s Gate está a medio camino entre esas dos tendencia, pero también es la forma más fácil de explicarlo. Como si fuera un RTS, puedes manejar a tus “unidades” -tanto miembros del grupo como seres invocados- seleccionandolos con el ratón y marcando en la pantalla dónde tienen que ir y a quién tienen que atacar. Diversos modos de IA nos permiten personalizar los automatismos de cada miembro, pero en cualquier momento puedes tomar el control de uno de tus personajes darle órdenes concretas. Gracias a la posibilidad de parar el tiempo con la letra espacio, tienes el margen de maniobra necesario para comandar diferentes movimientos concretos a la vez a varios personajes distintos, definiendo tu táctica a cada momento. Al final todo resulta en una apasionante amalgama táctica repleta de bolas de fuego, enemigos que saltan hechos pedazos ante un crítico bien dado y un puñado de lobos invocados buscando sangre de Orco.



Al comienzo de la aventura contaremos rápidamente con una acompañante: Imoen, pero rápidamente aparecerán variopintos posibles acompañantes que pueden acompañarte en tu viaje hasta completar grupos de seis. Como se comentaba al principio, estos personajes tienen su propia escala moral y sus propios objetivos, lo que hace que algunos de ellos exijan que les ayudes en sus tareas particulares a riesgo de que abandonen el grupo. Huelga decir que todos los personajes clásicos están en esta aventura: Jaheira, Viconia, Xan, Dynaheir, Xan, Edwin, el “gran” Tiax, Xzar... y sí, por supuesto que está Minsc junto a su inseparable Boo. Hay más de una veintena de personajes seleccionables -es muy posible completar la campaña sin cruzarte con alguno de ellos- y todos tienen un pequeño rango de voces, una buena cantidad de diálogos y una marcada personalidad que alimenta la dinámica de grupo, reforzando de paso el rol del personaje protagonista a través de las conversaciones con ellos. Siguiendo la premisa de libertad del juego, puedes aliarte con cualquiera, pero a la postre tus compañeros pueden decidir abandonarte o incluso decidir que eres una amenaza para lanzarse contra ti.

A ese gran elenco de protagonistas, esta versión incorpora tres personajes. Uno es Rasaad yn Bashir, un monje en busca de iluminación interior y de iluminar a otros con sus actos, un maestro de artes marciales con una misión específica que nos llevará a una nueva zona en busca de su destino. El segundo personaje sería Neera, una medio-elfa maga salvaje cuyo oscuro pasado no ensombrece su chispeante sentido del humor. Y por último estaría Dorn il-Karn, un medio-orco que ha firmado un pacto con una criatura infernal para que le de poder a cambio de satisfacer su deseo de venganza, un Blackguard -lo que en terminología de los Reinos Olvidados se podría definir como un “anti-paladin”. No conviene hablar demasiado de los personajes ni de sus motivaciones y objetivos, ya que es una de las cosas realmente frescas de esta versión para el jugador veterano y merecen la pena ser descubiertos por uno mismo. En general, se aprecia que se ha puesto un gran esfuerzo en ellos -quizás hasta demasiado en comparación con los clásicos-, aunque sobre lo bien que caerán o no dependerá posiblemente de los gustos de cada jugador -tampoco es que los personajes clásicos sean universalmente queridos por todo el mundo, cada jugador tiene sus preferidos y odiados, es lo que da tener un elenco tan amplio y diverso-. Hay que indicar que esos personajes, así como una serie de imágenes de personajes, aparecen ya "de fábrica" en la Tienda DLC, así que se espera que Beamdog vaya sumando contenido con el paso de los meses mientras prepara la versión mejorada de Baldur's Gate II -en principio para Agosto del 2013-. Supuestamente, si todo les sale bien, podrían incluso recibir la bendición para desarrollar Baldur's Gate III, pero primero tienen que probarse comercial, creativa y técnicamente.



Con la inclusión de estos posibles compañeros y sus misiones se alarga el contenido del juego unas cuantas horas, aunque hay algo más: Los Fosos Negros, una aventura adicional que nos llevará a una arena de combate donde hacer frente a grupos de enemigos cada vez más fuertes para disfrute de los invitados, 15 oleadas repletas de peligrosas criaturas y enemigos temibles a las que hay que sobrevivir. Es una aventura entretenida pero algo insustancial en cuanto a narrativa, ya que el principal entretenimiento es simplemente combatir en condiciones excepcionales por lo que será más del agrado de los que disfrutan de la faceta táctica. Los cambios en conjunto son bienvenidos y ofrecen una motivación al veterano para ver qué hay de nuevo, pero tampoco se puede decir que transformen el juego de manera radical. Los que quieran experimentar cosas nuevas tienen cientos de mods disponibles como personajes, misiones, campañas, conversiones totales, megamodificaciones... todo disponible y gratuito -de calidad muy variable, eso sí, hay excelentes trabajos, cosas notables y auténticas aberraciones pero eso es lo que tiene el desarrollo comunitario-.

No nos podemos olvidar de una muy buena incorporación a esta edición: una traducción al castellano fantástica. No sin grandes esfuerzos y sí con mucha generosidad, el Clan DLAN ha llegado a un acuerdo con Beamdog para que esta versión tuviera por defecto una traducción castellano -la única manera de que la hubiera tenido, ya que al parecer la traducción original está parcialmente perdida-. Puesto que el mismo grupo que realizó la conocida Traducción Mejorada de Baldur’s Gate, hacen falta pocas pruebas de su conocimiento y capacidad. Es todo un regalo a la comunidad castellanoparlante y a buen seguro que los usuarios sabrán apreciar y agradecer los desinteresados esfuerzos de un grupo que lleva años permitiendo a mucha gente disfrutar de sus videojuegos favoritos en su propio idioma. Las pocas voces que hay están en su inglés original, pero Baldur's Gatees un juego que se basa en el texto de todos modos -una faceta porcierto refrescante el volver a esos diálogos con diferentes ramas y enel que cada respuesta puede ser un gran y profundo párrafo, está claroque hay ciertos juegos que no necesitan voces de actores para serexcepcionales-.

LO MEJOR

  • Es Baldur's Gate, sobran las palabras.
  • Una traducción al castellano de calidad.
  • Buenos retoques en interfaz y presentación, buena puesta al día.
  • Los añadidos son bastante interesantes y suman al juego.

LO PEOR

  • Nada que no se pueda mejorar con la versión original y varios mods gratuitos.

CONCLUSIÓN

El problema fundamental de esta Enhanced Edition es que realmente no aporta nada demasiado extraordinario con respecto a lo que ofrece tener el juego original y la tremenda selección de mods disponibles. Incluso aunque no se tenga el original, servicios como GOG lo ofrecen a un precio inferior -20 dólares de la versión mejorada frente a 10 euros-. Teniendo en cuenta que esta versión mejorada tiene algunos problemas con la instalación de mods, la verdad es que el pack pierde algo de atractivo, por lo menos en PC. En unos días, si todo sale bien, saldrá la versión para iPad y eso sí que puede ser aportar un potente extra, el tener un juego de esta categoría en formato portátil, pero de momento habrá que esperar. Hay que dejarlo muy claro, Baldur's Gate es un juego extraordinario, más allá de cualquier número asociado aquí. Si la valoración no es más alta es por la lógica de la comparativa de precio con ofertas presentes en el mercado -se puede conseguir el pack completo de toda la serie por menos dinero-. Pero si no te gusta mucho calentarte la cabeza con modificaciones y quieres volver a disfrutar de este clásico, o quieres experimentarlo por primera vez sin complicaciones, lo cierto es que es una versión muy recomendable, con múltiples mejoras, un gran interfaz, una excelente traducción y una serie de extras bastantes atractivos.

8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.