Epic Mickey: Power of Illusion
Epic Mickey: Power of Illusion
Carátula de Epic Mickey: Power of Illusion

Epic Mickey: Mundo Misterioso

Javi Andrés javi__andres

Pincel en mano, Mickey Mouse explora el Castillo de las Ilusiones que tantos recuerdos nos trae a los que tuvimos Mega Drive. Pero en 3DS la llamada a la nostalgia ha terminado por no ser potente y solo deja un correcto pero para nada sorprendente plataformas al que precisamente le pesa demasiado el nombre Epic Mickey.

Castle of Illusion starring Mickey Mouse es uno de los títulos más recordados de la época de los 16 bits, aquella donde Super Nintendo y Sega Mega Drive competían por las exclusivas y unos imbatibles Sonic y Super Mario reinaban en el género de los saltos. Disney Interactive no paraba de hacer grandes títulos basados en las películas homónimas, como los recordados The Lion King o Aladdin, pero antes llegó el turno de Mickey con su periplo plataformero en el castillo encantado de Mizrabel, una aventura creada por la propia Sega de aquellas de recoger corazones, evitar peligros y combatir enemigos a culetazos, que hoy está grabada a fuego en el corazón de millones de jugadores. Tuvo adaptaciones posteriores para GameGear y Master System, pues fue clave en el género y las ventas de las máquinas de Sega. A partir de aquí, de la nostalgia que levanta un nombre como éste, la IP Epic Mickey anunciaba el año pasado que tendría un episodio exclusivo de Nintendo 3DS que recordaría mucho a aquel: The Power of Illusion (o Mundo Misterioso en la versión española) era el juego llamado a recuperar toda la esencia Castle of Illusion y volvernos a regalar un plataformas mágico y carismático.

Lamentablemente, no ha sido del todo así. Es cierto que los jóvenes estudios DreamRift han puesto en pie un producto de corte muy clásico y aglutinador de muchos de los nombres propios de la factoría Disney, logrando así algo histórico y formidable como obra 2D de mecánica tradicional. Pero a Mundo Misterioso le fallan ciertas inclusiones que han acabado deteriorando la experiencia jugable y son directamente inapropiadas, como su humilde presentación, una dificultad y duración para nada de corte retro, absoluta falta de ideas o diseños sorprendentes... y lo más determinante, el poco acierto con las mecánicas de pintura y disolvente obligados a aparecer para respetar la marca Epic Mickey, aquella que Warren Spector inventó para Wii hace dos años y que ahora ya empieza a parecer sobreexplotada, más aún con el resultado también por debajo de las expectativas del solo notable Epic Mickey 2: El Retorno de dos Héroes.

Vuelta al castillo de otra Mizrabel

Este cartucho de 3DS intercala un gran juego de plataformas lateral centrado en rescatar del Castillo de las Ilusiones a más de 30 personajes de Clásicos Disney, conocidos como Cenicienta, Goofy, Bestia, Pinocho, Rapunzel, Alicia, Tío Gilito, Aladdín, Ariel... y secundarios como Lumiere de La Bella y la Bestia o John Darling de Peter Pan, también enfrentándonos a villanos como Úrsula, el Capitán Garfio, la Reina de Corazones, Gastón o Scar. Y por supuesto Mizrabel, que esta vez en lugar de encarnarse como en Castle of Illusion en la malvada anciana de Blancanieves pasa a estar representada por Maléfica, de La Bella Durmiente, un salto extraño y en ningún momento explicado. A través de niveles laterales muy conservadores y no demasiado inspirados en diseños y formas Mickey Mouse irá cruzándose con estos personajes, hasta llegar a su querida Minnie, también raptada según comenta Oswald al principio del juego, que por supuesto tiene pleno coprotagonismo junto a Pepito Grillo como aliado en este viaje.

Con este trasfondo, se expone un esquema de niveles cortos y puntos de guardado solo al terminarlos bastante directo y divertido. Una Fortaleza central actúa como sede de operaciones, tiendas, misiones secundarias que activar y ampliación de más salas del castillo que abran más fases de saltos. Es la parte "rolera" de un juego en realidad bastante lineal y centrado en los saltos, no demasiado largo de terminar por primera vez y ni siquioera muy duradero si se quiere conseguir al 100%. A la Fortaleza irán a parar todos los personajes rescatados, cada uno en una estancia que tendremos que ir mejorando para que se activen nuevos diálogos y encargos opcionales, tareas que al resolverse proporcionan a Mickey más e-Tickets para comprar y mejorar. Esta zona del juego, esta mirada firme a las mecánicas RPG, sienta bien para alimentar la variedad, pero pronto nos daremos cuenta de que no va muy allá y toda su evolución está totalmente guiada, con poca libertad ni decisiones que varíen la partida de un usuario a la de otro.

Los niveles se estructuran por mundos, tres de cada uno de los que intervienen más el jefe de cada película. Peter Pan, Aladdín o La Sirenita son algunos de los reunidos, no hay demasiados como decíamos antes y pronto se llega por primera vez a los títulos de crédito. Eso sí, mundos como el de Aladdín recuerdan pronto al juegazo de consolas de 16 bits. Cada fase se divide en dos partes, recorriendo los escenarios más recordados de las películas, como los cielos de Londres, la selva de Nunca Jamás con los Niños Perdidos y el velero pirata Jolly Roger de Garfio en el primer mundo, el ala este del Castillo, dedicada a Peter Pan. Enemigos pequeños y genéricos como setas, armadillos, erizos o murciélagos (muy retro) pueblan todas las plataformas y arquitecturas de las fases, sin demasiada genialidad en diseño y con un planteamiento para hacer saltar a Mickey bastante artificial. Son niveles intrincados con cientos de saltos que acaban por hacerse divertidos y amenos, sí, pero no tienen esa frescura que despieran hoy en día otros muchos títulos del género, empezando por New Super Mario Bros.

Recoger a los personajes perdidos solo consiste en llegar hasta donde estén y que se dispare una conversación estática en texto para luego hacerlos desaparecer y trasladarse así mágicamente a la Fortaleza. No es obligatorio rescatar a todos los de cada mundo, ni hay muchos, aunque Oswald esperará que así lo hagamos para reunir más fuerza en la Sala del Corazón, donde se gestiona una barra de amigos recuperados para enfrentarnos a cada jefe. Y sobre los jefes, éstos siguen una mecánica de ataque y descanso también muy, muy tradicional, sin reto alguno para el experimentado en el que posiblemente sea el género más trillado de la historia, el género de Super Mario Bros (plataformas lateral). Esto podría ser entendido como un regreso a los sistemas de jefes clásicos, como los del Castle of Illusion original, pero no logra retomar aquel gameplay bien, pareciendo hoy anticuado y poco interesante como obra de 2012. Eso sí, es tan ágil, colorido y ameno como cabe pedirle.

Pararse a pintar

Hasta aquí tenemos en Mundo Misterioso un título fiel a Disney, divertido en su planteamiento como videojuego de corte clásico y apto para todo tipo de públicos. Pero hay un error de diseño que ha acabado lastrando la experiencia bastante. La obligación de meter los dibujos en la pantalla táctil con el PincelMágico y el Disolvente que caracteriza a la marca Epic Mickey ha sido unverdadero error para un plataformas directo como éste, que ninecesitaba esta mecánica de trazados y coloreo de bocetos, ni estáinsertada con astucia, ralentizando completamente la experiencia y siendo la peor parte de un planteamiento que debería haberse centrado en buscar más niveles, personajes y películas y no tirar de este recurso de pintar y despintar objetos en la pantalla táctil para interactuar con ellos en la principal.

Puede parecer una valoración dura, pero Epic Mickey: Mundo Misterioso acaba siendo uno de esos juegos en que si se avanza despacio la dificultad es bajísima, y despacio obliga a menudo a avanzar, pues tendremos que pausar la partida para repasar en la pantalla inferior un boceto y que así aparezca en el nivel, o, por el contrario, borrarlo con disolvente y así eliminarlo. Los objetos a pintar pueden ser cañones que impulsen, trampas, plataformas, cajas o incluso personajes que nos ayudarán. A despintar pueden ser todos estos mismos más barreras, cadenas cortantes, bloques, trampillas... Y despintar es precisamente una labor más lenta y ardua que dibujar con pintura azul, pues no solo exige repasar los bordes de un dibujo con disolvente verde sino también colorear todo el interior, labor absolutamente sencilla y sin nada que aportar a una jugabilidad que estaba claramente pensada como plataformas y que a menudo se ve interrumpida por estos momentos de tocar la pantalla inferior, con el dedo o el stylus, mejor con el primero para no mantener el lapiz en la mano.

Es verdad que gracias a esta implementación se insertan algunos puzles o se presta mayor atención a los niveles, también con algunos juegos de rapidez para pasar la vista de una pantalla a otra, pero lo cierto es que DreamRift se podría haber ahorrado este "minijuego" constante y muy repetitivo, siempre con los mismos bocetos a dibujar y muy sosegado al subir el dibujo de una pantalla a otra, exponerlo en el escenario, etc. Durante la primera hora de juego se acepta, parece cosa de magia y es innovador. A partir de aquí empieza a repetirse hasta lo inadmisible, siendo pesado cada vez que aparece e incluso frustrante en las valoraciones que hace de nuestro trazo, dejando la sensación de crearse de forma algo aleatoria. Mal, Regular, Bien y Perfecto son las cuatro notas que se disparan a medida que trazamos, haciendo una valoración final del dibujo que rellena la Barra de Estrella, un medidor que se vacía rápidamente y permite a Mickey saltar más y moverse más rápido durante unos segundos, útil para llegar a superficies más altas o alejadas.

La pintura y el disolvente tienen también presencia en el gameplay como proyectiles para acabar con los enemigos, gastando las barras que sirven también para dibujar y desdibujar, por lo que no se puede abusar de este ataque a distancia. Mickey además aprenderá algunos movimientos en su aventura, pero como principales ataques contará con el torbellino (a lo Diablo de Tazmania) y el salto con culetazo, quizá el más eficaz de todos los golpes. Recogerá e-Tickets y corazones de mejora de salud en los niveles, y tiene vidas ilimitadas. Eso sí, al morir, volveremos al principio de la fase, con todo lo recogido o personajes rescatados reseteados, teniendo que volver a por ellos, todos los tickets perdidos, y, lo peor de todo, lo pintado o despintado otra vez como lo encontramos al principio, volviendo a tener que parar a esta labor, siempre facilona y repetitiva.

Presentación de antaño

En su búsqueda de lo retro -o quizá más bien como mera excusa de ese aire clásico- Epic Mickey: Mundo Misterioso tiene una serie de aspectos visuales muy descuidados y poco adecuados hoy. Para empezar están el plano diseño de la Fortaleza, los menús, diálogos de texto y cinemáticas estáticas, para nada reseñables y que le hacen parecer un juego humilde y de bajos presupuestos, algo que no es dada la gran cantidad de licencias y precioso aspecto gráfico que dispone en contraposición. Sí, sobre gráficos poco se puede tachar a este tributo al píxel y los juegos de Disney de los 90. Los escenarios están plagados de detalles y curuosidades solo perceptibles si nos paramos a contemplarlos, guiños constantes a Castle of Illusion, hay un gusto exquisito por lo particular y la solidez, también plena fluidez de animaciones y avance del scroll lateral, y, por supuesto, total y avivado colorido, respetando por completo la estética de cada película y personaje.

Unos textos algo menos obvios, de tipografía mayor y con ciertas animaciones para que pierdan estatismo le hubieran sentado de maravilla, así como alguna modalidad de juego más y cierto mimo en la interfaz de tiendas y otros menús. En cuanto al efecto 3D estereoscópico, éste es bastante suave pero logra sacar partido a algunas secciones y entornos, como el castillo central, con las ventanas en un plano más atrás y la luna al fondo del todo, o Agrabah, que dibuja bastante lejos el Palacio del Sultán. No molesta y se juega perfectamente con el efecto activado. Ahora bien, ni sorprende ni aporta nada.

En lo sonoro también hablamos de un apartado notable pero con lugar para la crítica. La recopilación de efectos y músicas MIDI son una total seña de identidad para que recuerde a los videojuegos de hace dos décadas, pero se podría haber ido un poco más allá y añadir una variedad consistente como para que hablemos de una obra sobresaliente en cuanto a audio, y no que se queda en una compilación muy básica, insuficiente hoy. Ahora bien, las melodías de cada mundo, con total respeto por las partituras de las películas donde se ambientan las fases, son una de esas delicias que juegos que coquetean tanto con Disney, como Kingdom Hearts, deben siempre hacer, y Mundo Misterioso no se queda atrás además de incluir la pieza central de Epic Mickey y otras composicones propias solo para este juego, con alguna sorpresa final y más referencias a Castle of Illusion.

LO MEJOR

  • La Fortaleza y el tono rolero de aceptar quests, gastar dinero en tiendas, abrir zonas...
  • Música y efectos totalmente respetados de las licencias y con aire retro.
  • Los mundos de los Clásicos Disney que reúne: Aladdin, Peter Pan, La Sirenita...

LO PEOR

  • La obligación de dibujar y desdibujar en la pantalla táctil, pesadísima y rompedora del ritmo.
  • No busca ir más allá que los plataformas de antaño, con niveles que pronto se repiten en ideas, estructura y enemigos.
  • Presentación muy sobria: diálogos estáticos, menús simples, poco detalle en la pantalla inferior, corto...

CONCLUSIÓN

Todo el que recuerde con cariño las tardes con Castle of Illusion starring Mickey Mouse, una de las envidias de Nintendo a principios de los 90, tenía puesta la atención en este Epic Mickey: Mundo Misterioso. El ratón más famoso del mundo vuelve en 3DS a las plataformas laterales y el Castillo de Mizrabel, pero añade algunas ideas de la propiedad intelectual Epic Mickey que más vale que hubiera desdibujado con su disolvente. Los trazos en la pantalla táctil frenan una experiencia muy clásica que funcionaría mejor sin esta exigencia de cambiar la atención y desempeñar, en definitiva, un minijuego que ya ni sorprende ni agrada, y pronto cae en la repetición. Varios universos Disney como Aladdín o La Sirenita perfectamente rescatados se dan la mano en esta mezcla de saltos y cierto y acertado toque RPG que sin duda recuerda al clásicazo de Sega pero que no ha sido todo lo ambicioso que debería, empezando por su escueta duración. Precioso, detallado y colorista, el que iba a ser un imprescindible de la portátil se queda en un producto correcto y destacable solo dentro de su género y la reunión de personajes que consigue, pero no mucho más. Pocas sorpresas y pocas innovaciones en una apuesta conservadora, divertida en general pero a la que le ha faltado esfuerzo para ser histórica como la pieza de museo de la que partía.

6.8

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.