The New Adventures of Sherlock Holmes: The Testament of Sherlock
The New Adventures of Sherlock Holmes: The Testament of Sherlock
Carátula de The New Adventures of Sherlock Holmes: The Testament of Sherlock

The Testament of Sherlock Holmes

Will van Dijk

Si existe un detective por excelencia dentro del gremio, ese es Sherlock Holmes. El detective, de la mano de su inseparable compañero, recobra popularidad en otros ámbitos artísticos sin olvidar los videojuegos. Su última aventura es a la vez renacer y regreso. Esta aventura gráfica, siguiendo los patrones modernos del género, hace gala de un interesante argumento, pero no da la talla a nivel técnico. Lo comprobamos.

Holmes es uno de los personajes inmortales que se suelen asociar al nacimiento de la ficción detectivesca. Detective sutil e intrépido donde los haya, el gentleman inglés ha pasado a los anales de la historia tanto por sus peculiares métodos de investigación como por el hecho de contar con la inestimable compañía del Dr. Watson. Pero, por encima de cualquier otra de sus virtudes, Holmes destaca por su infalible uso del razonamiento deductivo, característica que le llevaría a ser mundialmente conocido desde que Arthur Conan Doyle narrase sus primeras hazañas en el Londres de finales del siglo XIX. A él se le debe el nacimiento de un género hoy en alza, que acapara gran parte de la parrilla televisaba actual y que sigue siendo una fuente inagotable de recursos. Recientemente, el también británico Guy Ritchie resucitó la vida del personaje en el celuloide por medio de Robert Downey Jr. y Jude Law, en uno da las muchas caracterizaciones que podemos encontrar en el mundo artística acerca del personaje.

Lo cierto es que generalmente se asocia el nombre de Sherlock Holmes con un estilo fino y recatado, quizá estrambótico, pero siempre efectivo y útil. No sólo en la literatura o en el cine, sino también en el mundo de los videojuegos, Holmes puede presumir de entregarse en cuerpo y alma a la cualquiera que sea la causa que investigue. Sus últimas aventuras se han saldado con buenas críticas por parte de la prensa y con una recepción aceptable en el lado de los aficionados, aunque hasta el momento parece que Sherlock se ha conformado con brillar sin llamar especialmente la atención. El caso más reciente al que se enfrenta el detective le obliga a probar su propia inocencia ante los extraños acontecimientos que tienen lugar tras resolver su última investigación, aunque siguiendo un método inusual en él. El otrora delicado detective empleará cualquier método para probar su inocencia mientras pierde la confianza de la ciudadanía londinense a pasos agigantados. Con ella, también la de Watson.

El testamento de un héroe
Frogwares afronta de esta manera el sexto desarrollo de un videojuego basado en el personaje creado por Doyle, empleando como ya se hizo en el pasado un argumento nuevo. La compañía francesa tenía previsto el lanzamiento del título en 2010, un plazo que posteriormente se vería dilatado hasta septiembre de 2012. Al parecer, uno de los motivos de este ‘aplazamiento’ tuvo que ver con la creación de un nuevo motor gráfico con el que se pretendía renovar la imagen que la franquicia había ofrecido hasta este momento. O más concretamente: con el hecho de lanzar el título en consolas, relegando su campo habitual (compatibles) a un segundo plano. En una de las exigencias impuestas por Focus Home Interactive, los encargados de su distribución en Europa, Sherlock Holmes no cambiaría sólo de actitud de cara al público, sino también de diseño.

Si la historia y el motor gráfico se han renovado, ¿se puede esperar lo mismo de la mecánica? Lo cierto es que no. Frogwares apuesta en este capítulo por emplear el estilo de juego que tan buenos resultados les ha dado en el pasado, lo que se traduce en la presencia de un escenario en el que Holmes ha de encontrar pruebas para, posteriormente, realizar una deducción que le lleve a resolver el caso. Las novedades no se encuentran en la mecánica propiamente dicha, sino en los muchos inconvenientes con los que se tropieza el jugador a la hora de ponderar qué pruebas son las más significativas para arrojar algo de luz al camino de la verdad.  

Camino a la verdad
La mecánica de juego sitúa al jugador en un escenario que reúne unas condiciones determinadas, impuestas por el crimen o asesinato que se haya cometido. Holmes aparece en un mapeado en el que las pruebas aparecen indicadas con una pequeña lupa. Cuando Holmes se acerca a un área de interés, la interfaz posibilita la selección entre distintos objetos que el detective analiza meticulosamente. A veces sólo se obtiene un fugaz comentario en el que se refleja su opinión sobre el mismo, mientras que otras la búsqueda se salda con la obtención de una prueba fundamental para resolver el caso. La primera prueba a la que se somete (tras un preliminar que sirve como tutorial para comprender el funcionamiento de la mecánica) pone al jugador ante el decrépito cadáver del Obispo de Knightsbridge, brutalmente asesinado y muy probablemente también torturado.

La imagen es grotesca: un señor apostillado en una silla típica de la época isabelina muestra claras señas de haber sido golpeado duramente. La sangre reseca en prácticamente todos los miembros de su cuerpo o los dedos retorcidos y descolocados son algunas de las bondades que impactan al detective y al Dr. Watson. El sempiterno ayudante acompaña a Holmes con anotaciones sobre los elementos que éste encuentra en las escenas del crimen, con lo que se obtiene un punto de vista añadido que viene bien tener en cuenta antes de pasar al periodo de razonamiento deductivo.

Después de analizar y recoger todas las pruebas del escenario, Holmes pasa a un submenú en el que requiere la ayuda del jugador para solucionar sus dudas. Aquí se formulan preguntas y se ofrecen varias respuestas. En base a las que sean escogidas, el detective podrá continuar su aventura o se verá obligado a regresar sobre sus propios pasos para analizar detenidamente qué ha fallado en su planteamiento. Es esencial tomar un descanso antes de pasar a este paso: encontrar la respuesta adecuada es bastante más difícil de lo que parece. En los escenarios no sólo encontraremos pistas, sino también algunos puzles (en forma de información adicional) cuya resolución es fundamental para que la investigación llegue a buen puerto. Tratar de buscar una respuesta a los acertijos que se plantean hubiese sido la atracción central de la feria de no ser por los tremendos desniveles que éstos padecen constantemente. La frustración es un sentimiento que no deja de aflorar a lo largo de la aventura por estos desniveles injustificables, fruto en parte de la propia mecánica de juego.

Puzles, acertijos… Culpabilidad
Resolver los casos propiamente dichos no supone un esfuerzo especialmente significativo, pero sí requiere una buena dosis de concentración para que no se quede fuera ninguna pista o para dar un paso en falso. Es, después de todo, la dinámica habitual del género. Holmes pasa de escenario en escenario cediendo eventualmente el testigo al Dr. Watson y a un tercero con forma canina: un precioso can con un olfato prodigioso que ayuda a la pareja a encontrar uno de los ‘objetos’ perdidos del Obispo. Dado que la mecánica de juego no es excesivamente compleja de comprender, y dado que básicamente sigue los mismos patrones que sus antecesores, el aspecto más interesante del global es sin duda el nuevo motor gráfico.

El nuevo engine que Frogware pone en escena recrea algunas localizaciones del Londres de 1898, generalmente interiores. El resultado del trabajo del estudio francés es destacable en cuanto se refiere a la disposición propiamente dicha de los escenarios: la iluminación, el diseño del inmueble e incluso de las vestimentas de los personajes, todo es correcto y sitúa al jugador en una época convulsa. Sin embargo, el modelaje de Holmes y compañía está por debajo de lo que se debe exigir a un título de estas características, lo mismo que sus robóticos movimientos. Hay una innumerable cantidad de escenas animadas en las que dos o más personajes dialogan entre sí, aunque por lo general el rango de movimientos es bastante limitado y la sensación de realismo, nula.

No se trata tanto de realismo como de ser conscientes de que la interfaz gráfica se ha trabajado mucho más de cara a los decorados que a los protagonistas de la historia, lo cual es en parte comprensible, pero no justificable. Hay que tener en cuenta que se trata de la primera obra que Frogware desarrolla con una consola como matriz, un hecho que quizá explique este defecto.

Un detective bajo la sombra
Incluso a sabiendas de los defectos gráficos y de la ausencia de novedades en la mecánica de juego, es innegable que toda aventura basada en un detective se rige por el argumento; es siempre la calidad del guión la que define la calidad de la experiencia. Hasta el momento Frogware había realizado un gran trabajo en este aspecto, elemento que se mantiene intacto también en esta aventura. Como se comentaba en la introducción, Holmes cuenta con la difícil papeleta de justificar su inocencia ante un pueblo que ha perdido la confianza en él. El detective cierra su último caso con un sonoro éxito: un lote de joyas es devuelto a uno de los adinerados de la ciudad. Apenas transcurren unas horas cuando estalla una misteriosa noticia que acusa a Sherlock Holmes de haber robado uno de los collares del lote, dado que se ha entrega una réplica falsa en lugar de la pieza auténtica. Antes de poder justificar su inocencia, Holmes ve impasible cómo todas las pistas comienzan a apuntar hacia su culpabilidad, en una bola que no parará de crecer de este momento en adelante. Hasta el propio Dr. Watson pierde la confianza en Holmes.

El detective no reparará a la hora de utilizar nuevos métodos para llegar a la verdad, con lo que sólo logra cargarse aún más de culpa a los ojos de su propio ayudante, que incrédulo se ve obligado a cargar con un testigo cuando la historia avanza. El guión sigue la línea de otras aventuras de Holmes en cuanto a originalidad y calidad. Aunque se echa en falta un poco más de ritmo, es lo suficientemente entretenida como para justificar el esfuerzo que supone resolver cada caso para comprobar qué depara el siguiente.

LO MEJOR

  • El argumento, sin grandes alardes, entretiene hasta que se termina la aventura.
  • La ambientación londinense y la atmósfera que se respira. Buena puesta en escena.
  • Una duración bastante considerable. La relación calidad/precio es favorable.

LO PEOR

  • Las animaciones no dan la talla a nivel técnico.
  • Las taras de la mecánica convierten en frustrantes algunas situaciones.
  • El ritmo de juego, muy pausado. Se echa de menos algo más de ritmo.

CONCLUSIÓN

El testamento de Sherlock Holmes sigue los pasos de sus antecesores en cuanto a la mecánica de juego se refiere, con un sencillo sistema de localización de pruebas y posteriormente de razonamiento deductivo. Es el jugador quien decide qué pasos prefiere seguir para alcanzar la verdad (aunque generalmente sólo existe una vía para acceder a ella), y en base a sus deducciones puede obtener el éxito o un fracaso estrepitoso. Los pocos cambios que presenta la mecánica impiden hablar de una aventura que se salga de lo convencional, a lo que se suma un aspecto visual que no da la talla en cuanto al diseño de los personajes y a sus respectivas animaciones. La ambientación, junto con el aspecto que presentan los decorados, es el punto técnico más destacado si se deja a un lado el sonoro, con su correspondiente doblaje y melodías típicas de finales del siglo XIX, época en la que transcurre el argumento.

Esta versión oscura de Holmes ofrece nuevos e interesantes motivos para sumergirse en una aventura que, por su relación calidad/precio, se presenta como una apuesta interesante para las tardes de otoño que ya están aquí, y para el futurible invierno, ya a la vuelta de la esquina. Su conformismo le impide aspirar más alto, pero no decepcionará a quien busque una historia interesante.

6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.