Dust: An Elysian Tail
Dust: An Elysian Tail
Carátula de Dust: An Elysian Tail

Dust: An Elysian Tail

Salva Fernàndez salbaFR

El verano en Xbox Live Arcade se cierra esta semana con la llegada de Dust: An Elysian Tail, una propuesta encantadora desde un primer momento que mezcla con acierto rol, plataformas y acción sin descanso en un mundo lleno de fantasía. Esta es la historia de un chico llamado polvo...

Dust: An Elysian Tail es el último de los títulos que Microsoft preparaba para el Summer Live Arcade de este 2012, y es seguramente el que mayor sorpresa ha causado de entre los grandes nombres que han ido apareciendo a lo largo de estos últimos meses en el bazar de Xbox 360. El lanzamiento estrella era el trabajo de los españoles Tequila Works con Deadlight, había renombre en Hybrid por ser de los creadores de Scribblenauts y el retorno esperado estaba en los monopatines de Tony Hawk’s Pro Skater HD. Que la aventura de Dust y Fidget haya sido escogida como cierre de esta serie de productos se entiende cuando te adentras en el mundo de fantasía creado por Humble Hearts. No hay mejor manera de cerrar el verano.

Suena casi surrealista, pero estamos ante un producto que se ha creado entorno a una sola persona como es su diseñador Dean Dodrill, capaz de crear un juego enorme en contenido y en posibilidades. Inicialmente pensado para el bazar de juegos indies, la obra de Dodrill ganó el Dream Build de Microsoft de hace tres años y consiguió un contrato para sacar un videojuego Arcade. Un salto que no ha desaprovechado y que seguramente hará que escuchemos su nombre en otros proyectos en poco tiempo. Aunque Dust: An Elysian Tail se retrasara más de la cuenta, la verdad es que ha valido la pena viendo el resultado final de este Action RPG con muchas plataformas, combate que guiña el ojo a los juegos de acción de toda la vida y mantiene una aura especial gracias a su desarrollo bidimensional y a su especial apartado artístico.

Polvo eres…
Dust es un joven personaje con la cara medio tapada que no sabe ni quién es ni qué hace en medio del bosque en el que se despierta. A su lugar acude una espada ancestral que dice tener como destino llegar hasta él y acompañarlo en el camino que tendrá a partir de ahora. La guardiana de esta espada, Fidget, es el tercer personaje protagonista en discordia. Un ‘gatiélago’, mitad gata mitad murciélago, que acompañará a Dust en su aventura casi por obligación: debe devolver la espada a su lugar antes de que “alguien” se entere que ya no está. Con esta premisa arranca una aventura de fantasía en la que se van destapando diversos elementos. Gran variedad de monstruos acechan el mapamundi del videojuego, e intentamos rescatar a un pueblo de ellos para de paso conocer más sobre nosotros. El argumento, sin ganas de destripar, se desarrolla a caballo de los monstruos, nuestra amnesia y lo que parece ser no tan evidente: a lo mejor en el pasado los monstruos no eran tales y el malo éramos nosotros y el clan del que provenimos. 

La obra de Humble Hearts se puede enmarcar en el género del Action RPG, aunque con matices porque va mucho más allá de esto. Con un desarrollo bidimensional, lo que significa que avanzamos siempre en un mismo plano, Dust: An Elysian Tail construye un mapeado largo y enorme en caminos, para nada lineal. Avanzamos por fases que pueden tener entradas y salidas por los cuatro costados –izquierda, derecha, arriba y abajo- hacia otras fases. Cada mundo tiene un principio y un final, por lo que cuando salimos de él nos vamos a un mapa del mundo del juego en el que escogemos a que rincón queremos viajar. La estructura de los niveles recuerda mucho a la saga Metroid, primero por sus distintos caminos a elegir y segundo porque ya en los primeros compases veremos zonas inalcanzables que deberemos revisitar cuando tengamos el equipamiento y las habilidades pertinentes.

Precisamente la riqueza de los mundos de este Elysian Tail es una de las grandes virtudes del juego descargable para Xbox 360. Los mundos están llenos de enemigos por todos lados –que se regeneran al volver a pasar por las fases-, secretos y tesoros que descubrir. Desde cofres con objetos de todo tipo que abriremos con llaves también escondidas por los niveles –y que se usan mediante un sencillo QTE- a tiendas de un misterioso mercader donde nos aprovisionaremos de lo necesario, pasando por amigos enjaulados secretos que nos potencian atributos concretos, notas y escritos que dan pistas de otros tesoros… completar el 100% de cada mundo no es tarea fácil, y menos si contamos con el resto de contenido que ofrece la aventura de Dust en forma de misiones secundarias o arenas de desafío.

…Y en polvo te convertirás
A medida que vamos avanzando en la trama principal mejoramos habilidades de todo tipo. Esto nos permite por ejemplo conseguir movimientos como agarrarnos a salientes –llegando así a lugares que antes no podíamos- o hacer un movimiento a ras de suelo que permite pasar por escondites de pequeño tamaño. Con elementos así se permite, avanzada la trama, revisitar lugares anteriores en búsqueda de más tesoros, secretos y objetos. Solo con las misiones principales –se dividen en capítulos- estaremos un mínimo de diez horas para terminarlo en dificultad normal. Y eso sin contar las veces que moriremos y repetiremos zonas concretas hasta terminarlas y encontrar otro punto de guardado. Este es uno de los elementos mejorables del juego: es muy exigente –nada que objetar, al contrario- y la lejanía de algún punto de guardado puede llegar a ser frustrante cuando repites una zona más de diez veces.

Pero es que la grandeza del juego radica en las misiones secundarias: decenas y decenas de ellas. Llegamos a un pueblo y de ocho NPC, siete tienen una secundaria que encargarnos. Desde recuperar un objeto perdido a ayudar a un amigo en peligro o hacer un combo (+1000) concreto y dedicárselo a quien nos lo pide… hay de todo, y está esparcido por el mundo de Dust. Algunas sidequests que nos encarguen, de hecho, no las podremos hacer hasta que tengamos más habilidades disponibles. Todo esto le da una gran vida al juego, ya que recogemos encargos que intentamos hacer cuando podemos o cuando queremos. En contenido nos podemos ir más allá de las quince horas para completarlo todo. Otro elemento destacado son las Arenas de combate, zonas específicas en las que sumamos puntos matando enemigos y luchando contrarreloj para llegar a un punto concreto y donde se nos penaliza si nos golpean, si caemos, etc. Desafíos –sobre todo si queremos obtener 4 estrellas y buena puntuación para los marcadores- de dificultad elevada que añaden más contenido al juego.

Beat’em up, RPG y plataformas
La mecánica de juego a través de la cual se realizan y se exploran todos los elementos mencionados sobre el juego es sencilla. Estaremos la gran parte del tiempo machacando enemigos con un sistema de combate que recuerda al de los hack and slash: un botón para atacar rápido, otro para hacer ataques especiales como el torbellino, un tercero para lanzar proyectiles con Fidget –que los va aprendiendo de los jefes finales- y el stick derecho para hacer movimientos evasivos. Con esto tenemos los clásicos combos de cuatro veces X; dos veces X y dos Y o pulsar X y acto seguido Y para lanzar el enemigo al aire y seguir el combo en los cielos. Sencillo, directo e intuitivo a lo que se le añaden los ataques especiales combinando el torbellino de Dust (la espada da vueltas sobre sí mismo) con los proyectiles de Fidget, que sive para golpear a muchos enemigos a la vez.

A pesar de la voluntad de este sistema de combate, lo cierto es que a la práctica se acerca más al clásico beat’em up masivo (pero en 2D) en el que tenemos decenas de enemigos en pantalla y vamos machacando la X y la Y sin cesar para derrotarlos. La gran multitud de enemigos destaca más por molestar por su cantidad que por sus patrones, algo que se deja a enemigos de más envergadura y menos presentes en la aventura. Esto provoca que haya cierto caos en pantalla cuando luchamos, teniendo que tener la vista muy puesta en nuestra vida porque se esfuma en un santiamén, y que podamos conseguir combos de hasta mil golpes sin despeinarnos y superando siempre los cien impactos a poco que tengamos diversos enemigos en pantalla. El combate acaba siendo algo pobre y repetitivo a la larga, usando las mismas combinaciones para acabar con decenas de enemigos a la vez. Estaremos machacando tan a menudo grupos de monstruos que nos puede hastiar en ciertos momentos. Eso se debe principalmente a que después del primer tramo de juego y algunos proyectiles de Fidget ya no conseguimos más movimientos y los enemigos tampoco exigen más para acabar con ellos: el resultado es que puede aburrir estar machacando igual durante tanto tiempo y tantas veces seguidas.

La aventura de Dust no pierde nunca, eso sí, su alma de Action RPG. Nuestro personaje sube niveles de experiencia que ganamos matando enemigos, descubriendo secretos o terminando misiones principales y secundarias. A medida que ganamos niveles tenemos gemas que nos permiten mejorar atributos como la salud, la defensa, el ataque o Fidget. De hecho, la esencia RPG está en cada ataque que damos, donde sale cuánta vida le quitamos al enemigo, donde vemos que hacemos ataques críticos… para mejorar nuestras posibilidades en combate tenemos objetos a equipar como potenciadores de armas, armaduras para la defensa, anillos que potencian elementos concretos… y diseños de objetos que vamos descubriendo. Con un diseño en mano lo que tenemos que hacer es buscar los materiales que nos pide para llevarlos a un herrero y conseguir así que nos cree esa armadura devastadora. El intercambio con el mercader es interesante, ya que si le ofrecemos materiales que no tiene él nos los pagará bien y los podrá reabastecer en futuros encuentros.

A todos estos elementos falta añadirle saltos en plataformas constantes esquivando obstáculos, agarrandonos a salientes, etc. Y elementos de puzle cogiendo objetos explosivos y llevándolos a puntos concretos, abriendo nuevos caminos mediante gemas de colores que vamos consiguiendo a lo largo de la aventura y jefes finales que nos pondrán las cosas más difíciles que otros enemigos aunque el diseño de estas fases no sea demasiado inspirado. Destacar en este punto que el control de Dust es exquisito en todas sus facetas, desde la sencillez del combate a la precisión de los saltos que demos. Solo en algún momento concreto puede darnos problema (a la hora de bajar por unas escaleras puestas en posición isométrica si tenemos que además lidiar con enemigos en esa zona) pero no sentiremos nunca que fallamos un salto o algún movimiento por problemas en el control.

Estamos ante un videojuego difícil ya en su dificultad normal. Dust es exigente, algo que nos obliga a saber movernos bien entre la multitud de enemigos si no queremos morir una y otra vez. Nuestra vida dura menos de lo que pensamos, debemos ir siempre bien preparados de provisiones alimentarias –nos dan vitalidad- y echar un ojo al contador constantemente, ya que con el fragor de las batallas no nos damos cuenta y acabamos muertos. Aunque hay bastantes puntos de guardado esparcidos por los mundos,  mejor preparar a consciencia cada combate porque algunos están alejados de donde venimos y si no llegamos estaremos con el ensayo-error hasta que tengamos más cuidado. O mejor manejo del mando.

Un mundo cuidado y detallista
Lo primero que destaca de Dust: An Elysian Tail es su particular apartado artístico. El juego está dibujado a mano y eso le da un aura muy especial y bello tanto a los escenarios, ricos en detalles en primera línea y en elementos decorativos como los fondos, como en los personajes con sus curiosos diseño de toque infantil pero encantador. Se juntan grandes cantidades de enemigos en pantalla con sus consecuentes ataques, con nuestros efectos especiales y explosiones… y rinde perfectamente. No tiene grandes alardes técnicos pero tampoco los necesita. Ni los pretende. Quiere ser cautivador, y lo consigue. Es un juego que demuestra haber sido hecho con ganas en todos los elementos, algo que podemos ver en las charlas con los personajes que vamos encontrándonos por el mundo: todos tienen voces –en inglés eso sí- y un tono muy particular según el diseño del NPC en cuestión. La banda sonora acompaña a las mil maravillas el apartado visual, dando ritmo y encantando a través de los oídos. El juego llega traducido completamente al castellano en lo referente a textos.

LO MEJOR

  • Aventura principal larga y exigente ya en su dificultad 'normal'
  • Lleno de contenido adicional: secretos, arenas de desafíos, decenas de misiones secundarias...
  • Los elementos de plataformas, rol y puzles
  • A nivel audiovisual es cautivador

LO PEOR

  • El sistema de combate es pobre, haciéndose pesado una vez avanzado en la aventura...
  • ... A lo que se unen unos patrones de la gran mayoría de los enemigos demasiado simples
  • La separación entre algunos puntos de guardado puede llegar a ser frustrante

CONCLUSIÓN

Dust: An Elysian Tail es una bonita y agradable sorpresa para un bazar de Xbox 360 que no para de recibir grandes propuestas. Nos encontramos ante un producto muy completo en lo que contenido se refiere, gracias a una larga campaña principal acompañada de decenas de misiones secundarias, arenas de desafíos y multitud de tesoros y secretos que buscar en los mundos. Un Action RPG de desarrollo bidimensional con una estructura de fases que recuerda a Metroid, con combates al más puro estilo beat’em up masivo y con un componente esencial de rol que gira alrededor de la mejora y potenciación del personaje. Hay mucho que hacer en el mundo de Dust, y no es tarea sencilla dada la dificultad del juego, otro guiño a los juegos de antaño. Bello y bucólico, solo la excesiva simpleza del sistema de combate –que lo hace algo pobre a la larga- y algunos elementos que se repiten más de la cuenta cuando llevamos una decena de horas de juego a nuestras espaldas empañan una aventura sorprendente, rica y exigente.

8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.