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Evolución, un videojuego para promover el cambio en Cuba

Enrique García enriquegper

El colectivo Quimbumbia busca fomentar la reflexión política “sin odios añejos”.

En un mundo donde superventas como ‘Call of Duty’ (Activision) y ‘Assassin’s Creed’ (Ubisoft) marcan las decisiones empresariales, pocos son los estudios que se atreven a abrazar los llamados serious games, títulos que utilizan los mecanismos del ocio digital para entretener, educar y transmitir valores sociales. Más difícil todavía es que un grupo de desarrolladores utilice la interactividad del ocio digital para tratar una realidad social y política tan compleja como la cubana.

Para Antonio Gómez, miembro del colectivo de desarrolladores Quimbumbia, los videojuegos son un “instrumento para impulsar la reflexión política sin odios añejos” y “fomentar un debate mayor sobre la utilización de Internet como un derecho”. “Estamos convencidos de que los videojuegos poseen un invaluable potencial en la era contemporánea”, opina el representante de la desarrolladora recordando que existen serious games para aprender a conducir, saber brindar primeros auxilios o enseñar historia a los estudiantes.

Cuatro meses han bastado para dar a luz ‘Evolución’, primer proyecto de Quimbumbia que “además de divertir, también contribuye a hacer visible el papel que debe tener la sociedad civil cubana”. El objetivo de este serious game para navegador web (también compatible con tablets y rumbo a Facebook) es “ampliar el diálogo horizontal y que los jugadores experimenten un compromiso con su realidad”.

Evolución’ imita el estilo de Super Mario BROS. para realizar una crítica bidimensional del sistema cubano a través de los ojos de su protagonista, Manolito, un policía de la barriada de Lawton, en La Habana, cuya misión es acceder a información enfrentándose a “mecanismos obsoletos y funcionarios miopes” mientras es perseguido por un robot y por agentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La filosofía social y educativa de este equipo de desarrollo diferenciado de los valores comerciales del videojuego se transmite desde el minuto uno. “Nosotros no tenemos jerarquías”, explica Gómez, que se considera “un miembro más de este colectivo” sin ánimo de lucro formado por un número variable de profesionales de nacionalidad cubana, pero con colaboradores de países como Italia, España, Estados Unidos y Chile.

En Cuba, donde “no existe industria del ocio digital”, remarca Gómez, “un videojuego puede ser un vehículo seguro para cultivar el diálogo sobre la vida social y política, evitando cánones y estereotipos”. Los pocos desarrollos que se acometen en el país están impulsados por el mundo académico, pero cuentan con “poco o nulo” presupuesto  y “sin posibilidades de llegar al mercado”.

El limitado circuito comercial cubano se caracteriza por la “solidaridad de los jugadores”, que acuden a los intercambios de juegos y a partidas domésticas  colectivas para luchar con “todas las dificultades para conectarse a Internet u obtener videojuegos nuevos desarrollados fuera del país”. Los creadores de ‘Evolución’ esperan que gracias al formato web y a la gratuidad, los jugadores puedan “reflexionar sobre temas políticos sin tener que acudir a discursos, programas electorales o datos económicos”.

Quimbumbia seguirá apostando por los videojuegos con finalidad política y social, pero mezclando conceptos tradicionales del ocio digital. El próximo proyecto del colectivo tendrá una mayor “envergadura estética y técnica”, será tridimensional y transcurrirá en una versión virtual de La Habana “plagada de zombies”.