Diablo III, Demon Hunter

A menos de un mes del lanzamiento de Diablo III, y con un largo proceso Beta en el que se ha podido explorar las capacidad de los héroes reunidos, iniciamos un rapaso individual a cada uno de ellos, buscando el ayudar a encontrar el adecuado para cada jugador. Comenzamos con el misterioso Demon Hunter, un especialista en trampas y armas a distancia.

Una de las clases que viene redefinida en Diablo III y la que tal vez haya generado mayor curiosidad en la comunidad (por el número de comentarios en los foros) es la del Demon Hunter. Este cazador de demonios vive permanentemente en una dualidad constante, fruto de la ira que le provoca el recuerdo de la muerte de sus seres queridos a manos de las fuerzas del mal y, al tiempo, intentando mantener la necesaria disciplina que sus habilidades le requieren. Es por ello que su barra de energía se divide en dos: rojo para el odio, azul para la serenidad. Aunque su manejo radique lejos de lo que hayamos visto en anteriores ediciones de la saga, lo cierto es que su fragilidad en el combate cuerpo a cuerpo desaconseja el acercamiento contra los enemigos y favorece que los abata a distancia, donde claramente esta clase muestra su excelencia por encima de todas las demás.

El Demon Hunter es un maestro de la ballesta, especialmente de la ballesta a una mano, un arma de recarga rápida que domina hasta tal punto que puede llevar dos al mismo tiempo duplicando la cantidad de daño que reciben sus adversarios, tanto si éste se dirige a un único rival como si ejecuta el rol de control de masas, dividiendo las fuerzas enemigas y ralentizándolas cuando se dirigen hacia su persona. Pero tan importante resulta aprender a coser a flechas a la horda maligna como a evitar el peligro cercano a toda cosa. Por esa razón también es un maestro de la evasión y de la colocación de trampas, siendo capaz de realizar retiradas agresivas saltando hacia atrás y disparando sus armas sin perder un segundo.

Como en todas las clases en Diablo III, existen dos habilidades principales asignadas una a cada botón del ratón. En el click izquierdo podremos escoger entre cuatro de ellas y todas nos servirán para generar odio, la parte roja de nuestra esfera de energía. En la beta hemos podido probar las tres primeras: hungering arrow, un disparo capaz de penetrar a los enemigos y que forma la parte primera y principal de nuestro arsenal; entrangling shot, que nos permite reducir la velocidad de nuestros rivales y preparar nuestro siguiente golpe, y bola shot, que dispara una cadena de dos bolas explosivas de cadencia muy lenta pero que generan daño explosivo con un generoso radio de impacto. La colocación de runas sobre estas habilidades, algo que evidentemente estaba muy limitado por nuestro nivel, hizo que hungering shot fuera la habilidad preferida de nuestro cazador, debido a su facilidad para penetrar los cuerpos de los enemigos y alcanzar más de un blanco a la vez si éstos se encontraban alineados, cosa que ocurría con cierta frecuencia en los estrechos pasillos de la catedral.

También se nos puso a nuestra disposición tres habilidades secundarias - pero más poderosas - en el botón derecho que no generaban odio sino que lo gastaban: impale, rapid fire y chakram. La más notable y la que sin duda alguna resulta de una efectividad escandalosa para el control de masas es la de rapid fire, porque permite mantener pulsado el botón y dirigir una miríada constante de flechas en la dirección que apuntemos el ratón, arrasando todo lo que se encuentre al paso. Las habilidades defensivas nos permiten ganar tiempo para huir del combate (soltar pinchos, invisibilidad momentánea) y cuestan disciplina, como las de caza. A medida que vamos progresando en los niveles del Demon Hunter también adquirimos habilidades pasivas que nos proporcionarán beneficios inmediatos tanto a la cantidad de daño que ofrecemos por segundo como a nuestras posibilidades de supervivencia.



Con nuestra experiencia hasta este punto, debe decirse que el manejo de esta clase se realiza de forma muy intuitiva y que al tratarse de causar daño a distancia, muy raramente veremos nuestra esfera de vida correr peligro. El Demon Hunter es una máquina de matar enemigos pura y dura con una enorme capacidad de supervivencia y suficientes recursos como para limpiar una pantalla en cuestión de segundos, siempre y cuando seamos cautos con el uso de la barra de energía, especialmente la de odio. Es, de todas las tipologías de héroes que hay, con la que probablemente nos ha sido más fácil acabar el primer acto sin apenas usar pociones de vida. Requiere algo de micromanejo cuando la situación se tensa pero si además vamos acompañados con alguien más que absorba el daño (una pet tanque, otro jugador a melee) estamos ante la máquina de matar definitiva.

Visualmente tal vez no sea la clase más espectacular ni cuando se maneja ni tampoco en los pantallazos estáticos; no es tan vistoso como lo era la amazona en Diablo 2 ni tampoco tan oscuro y carismático como el nigromante, clase con la que guarda cierto parecido físico. Eso sí, sus habilidades cortan al enemigo como un cuchillo la mantequilla y Blizzard ha puesto hincapié en dotar al Demon Hunter de cierta personalidad chulesca que va acorde con su efectividad en combate. Para todos aquellos jugadores que prefieran la acción a distancia y no sean ávidos devoradores de magia, sin duda el cazador de demonios va a ser el primer personaje con el que vayan a acabar el juego. Garantizado.

Diablo III

El clásico hack'n slash de Blizzard regresa tras una larga temporada en el olvido con Diablo III. Cinco nuevos chéroes -Bárbaro, Monje, Médico Brujo, Cazador de Demonios y Hechicero- lucharán en Santuario contra los planes de dominación de Azmodan, Señor demoníaco del Pecado. Para PC, PlayStation 3 y Xbox 360.

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