Ridge Racer: Unbounded
Ridge Racer: Unbounded
Carátula de Ridge Racer: Unbounded

Ridge Racer: Unbounded

Alfonso Arribas

Conducción sin límites. La mítica saga de conducción Ridge Racer ha afrontado un lavado de cara importante y ha orientado su propuesta jugable hacia los coches modificados, la destrucción de los entornos urbanos, los turbos infinitos y los derrapes más extremos. Este nuevo planteamiento corporativo les ha permitido acercarse a todos los conductores que desean olvidarse de su tranquila vida al volante y buscan hacer el loco subidos en máquinas de una potencia indomable.

Namco Bandai sabe de la importancia de la franquicia y ha querido que uno de sus títulos estrella estuviese en manos de una compañía joven, con experiencia en el género y con ganas de ofrecer un producto diferente a los consumidores, pues este nuevo título poco tiene que ver con lo que los fans más clásicos conocen. Bugbear Entertainment, desarrolladora finlandesa encargada del proyecto, lleva desde el año 2001 ofreciendo al mercado videojuegos de conducción interesantes como la franquicia FlatOut, que dispone de 3 entregas y ha cosechado buenas críticas de los amantes del género, una entrega de la franquicia Sega Rally y otros títulos de conducción de menor calado. Con todo este bagaje, y con la confianza plena de Namco Bandai, se ha creado el agresivo Ridge Racer Unbounded.

Siguiendo la moda que ha tenido lugar sobre todo en esta generación de consolas, Ridge Racer también ha modificado su clásico estilo arcade "elegante", algo que le había generado una gran legión de fans adictos a las carreras limpias y a los derrapes eternos. Desde el primer juego de la saga que pudimos apreciar en una conversión excelente en la primera PSX, pasando por el veloz "Ridge Racer Revolution", el más serio "Rage Racer" o el que muchos tienen como el punto culminante de la saga "Ridge Racer Type 4" (con su sombreado Gouraud que le daba un aspecto bellísimo), NAMCO había cuidado con mucho esmero esta saga de conducción. Y la cuidaba por su valor específico dentro del arcade, su estilo propio y la impronta que dejó en los posteriores juegos de este subgénero

Como decíamos, en esta generación se han tomado decisiones en otras cuantas series que han cambiado desde la perspectiva del juego hasta su espíritu inicial (es una pérdida de tiempo el nombrarlas, todos las conocemos). "Ridge Racer" no ha escapado a esta desviación ni en su aspecto gráfico -mucho más oscuro que las amplias carreteras y ciudades cosmopolitas que veíamos anteriormente, con su ritmo de juego bien marcado y su desarrollo adictivo y bien diseñado- ni, lo que es más trascendente, en su mecánica de juego y de conducción. Los usuarios son los que tienen la última palabra para decir si este drástico giro de los acontecimientos es lo que deseaban ver en un juego que tiene por nombre "Ridge Racer" o si el lema "renovarse o morir" está más justificado que nunca. Lo mismo podríamos nombrar en cuanto a otra seña de identidad de la saga: sus míticas bandas sonoras. También se han tenido en cuenta cambios, menos palpables y con consecuencias menos drásticas, pero igualmente reconocibles. El estilo "techno" ha dejado paso a otro más "underground", alejando de nuevo la historia de la saga de la actualidad. Los cambios siempre son bruscos, pero de nuevo veremos si son también acertados...

Domina Shatter Bay
El nuevo Ridge Racer nos pone en la piel de un joven piloto que vive en la ciudad de Shatter Bay. En esta gran urbe ha surgido un grupo de pilotos conocido como los Unbounded que adoran la velocidad, los coches, el olor a gasolina y tienen como único objetivo dominar las calles. Toda esta organización se cimienta, además de en su pasión por los coches, en la necesidad de cambiar un mundo que, como el actual, está sumido en una situación de extrema calma y de parsimonia social ante los graves problemas que le rodean, algo que estos conductores quieren solucionar destruyendo la ciudad.

Nuestro objetivo dentro de este contexto será el de ascender lo más rápido y alto posible dentro del organigrama de los Unbounded, algo que conseguiremos a base de ganar carreras, destruir rivales, dejar en ruinas la ciudad y realizar todo tipo de trabajos para la banda. Para ello tendremos a nuestra disposición un completo mapa de la ciudad de Shatter Bay que estará dividido en 9 distritos diferentes, cada uno de ellos con sus correspondientes ambientaciones, tales como Distrito financiero, Muelles o Zona de residencia, todas ellas perfectamente recreadas. En un principio, al ser un piloto novato, solamente podremos acceder a uno de los distritos de la ciudad, estando el resto bloqueados. Cada distrito estará compuesto por diferentes eventos que deberemos ir desbloqueando a medida que vayamos consiguiendo puntos durante las carreras, por otra parte, si lo que queremos es desbloquear más distritos, tendremos que ir ganando carreras para que, una vez acumulado un número determinado de victorias, el nuevo distrito se abra ante nosotros, aunque nuevamente con multitud de carreras dentro del mismo que estarán bloqueadas. Todo este sistema de juego nos permitirá disputar más de un centenar de pruebas, aunque estas se olvidan de la trama inicial casi por completo y se convierten en una sucesión de carreras sin demasiado sentido.

Sistema de competición
Las competiciones dentro de Ridge Racer Unbounded se cimientan en la idea de quedar entre los tres primeros para superar el evento, salvo en contadas excepciones, por lo que el jugador deberá ser consciente de que su principal misión es terminar en el pódium. Una vez tengamos esto claro, nuestro pilotaje deberá orientarse a sumar el mayor número de puntos posibles durante cada carrera. La forma más básica de ganarlos será a través de nuestra posición final, puntuando solamente los 3 primeros clasificados y, evidentemente, siendo mayor la cantidad de puntos si terminamos primero. Una vez tengamos asegurados estos puntos, que nos permiten abrir nuevos eventos y subir de nivel a nuestro piloto, deberemos aprovecharnos de la conducción extrema que propone el título para sacar algunos puntos extras.

El piloto deberá derrapar el máximo tiempo posible, destruir a los coches rivales, realizar saltos de decenas de metros, coger todos los atajos disponibles o simplemente destruir la ciudad, todos ellos factores que nos van a aportar unos jugosos puntos extras. Siguiendo esta dinámica, el piloto irá desbloqueando diferentes trofeos preestablecidos como, por ejemplo, Conducir a más de 225km/h, Destruir coches, Derrapar más de 125 metros o Saltos de más de 50 metros, que le darán más puntos. Esta gran cantidad de puntos nos va a permitir subir más rápido de nivel, lo cual automáticamente nos aportará nuevos coches, nuevas piezas para el editor y nuevos eventos dentro de cada distrito.



Como la conducción extrema es obligatoria dentro de RR Unbounded, el piloto tendrá a su disposición un control sencillo en su concepto aunque exigente en su aplicación. El control se basa en acelerar, frenar, utilizar el turbo y derrapar. En el caso del turbo el jugador tendrá que coger el rebufo de los rivales, conseguir trofeos especiales, destruir enemigos o derrapar a muerte para llenar una barra, situada en la parte inferior derecha de la pantalla, que nos indicará cuándo podremos utilizar esta ayuda extra. El turbo, a parte del empujón momentáneo, nos aportará la posibilidad de destruir a los coches rivales simplemente con tocarles y romper el acceso a los atajos que están repartidos por todo el circuito, siendo imposible realizar ambas acciones si no tenemos activado el turbo en ese preciso momento. Los atajos tendrán una especial importancia en algunas competiciones donde deberemos ser simplemente los más rápidos.

En cuanto a los derrapes, Unbounded nos plantea un sistema de juego totalmente arcade, con todas las facilidades que ello conlleva a nivel de pilotaje extremo, sin embargo nos encontramos con un sistema de derrape que requerirá de toda la habilidad y tacto de los pilotos. El jugador no podrá simplemente pulsar el botón y esperar a que su coche derrape y se estabilice al salir de la curva, el usuario deberá contra volantear de manera constante y medir con extrema precisión el tiempo que mantiene pulsado el botón de derrape, algo que marcará la diferencia entre hacer un trompo o salir patinando de una curva a toda velocidad con el turbo cargado.



El resto del apartado jugable se muestra desenfrenado y orientado a una conducción arcade que hará disfrutar a todo tipo de jugadores. El usuario reventará artefactos distribuidos por el entorno, destruirá la ciudad a su antojo, utilizará turbos cada pocos segundos, chocará brutalmente, cogerá multitud de atajos y todo ello a una velocidad que le dejará pegado al asiento. En este sentido es importante recordar que Ridge Racer Unbounded no penaliza excesivamente los errores de pilotaje, por lo que podremos salirnos y reventar nuestro coche, apareciendo nuevamente en marcha a pocos metros del lugar en el que se produjo el accidente, una muestra más del estilo alocado que propone Bugbear.


Destruir la ciudad
Todos los aspectos tratados anteriormente a nivel jugable son un reflejo claro de lo que otros videojuegos de conducción arcade como Burnout o Need for Speed han podido ofrecer hasta la fecha, sin embargo, Ridge Racer Unbounded va más allá en su propuesta y ha creado una ciudad que nos permite ser unos auténticos bestias. El jugador podrá comprobar a los pocos segundos de subirse en su vehículo que la ciudad está modelada para que la destruya a su paso. El usuario hará saltar por los aires medianas de hormigón, pilares de acero o bidones de gasolina sin que por ello reciba un daño mayor que la rotura de partes de la carrocería.

Toda esta volatilidad del entorno no implica que seamos siempre indestructibles, por lo que deberemos tener cuidado con nuestra forma de conducir. El jugador podrá ver, con un vídeo en cámara lenta, cómo su vehículo acaba destrozado contra muros, gasolineras o todo tipo de elementos indestructibles que iremos conociendo a medida que juguemos muchas horas al título, obligándonos a realizar una conducción muy precisa en momentos muy concretos. Toda esta funcionalidad jugable viene perfectamente recreada gracias a un motor gráfico que destruye con soltura el entorno y no sufre por ello ningún tipo de ralentización.



Modos de correr
Dentro de esta enorme ciudad y en cada uno de los distritos disponibles nos vamos a encontrar una gran variedad de modos, con un máximo de 12 participantes, donde conseguiremos el respeto necesario para ser un verdadero Unbounded. El estilo más habitual y agresivo es Dominación, aquí el piloto deberá luchar por acabar entre los tres primeros y, mientras consigue ese difícil objetivo, ir ganando el mayor número de puntos extras posibles haciendo el loco por la ciudad. Otro sistema de juego igual de agresivo y desenfrenado será Ataque de Eliminación, modo que nos obligará a destruir al mayor número de enemigos que podamos en un tiempo determinado y con un turbo que es prácticamente infinito, marcando nuestra posición en el pódium el número de eliminaciones que hayamos completado. Siguiendo con el tiempo, tendremos el estilo Contrarreloj que en Ridge Racer Unbounded es uno de los modos más variados y divertidos.

Siguiendo con los modos de juego, Ataque de derrapes nos obligará a ser unos maestros del derrape si queremos ganar una gran cantidad de puntos, siendo nuevamente imprescindible terminar entre los 3 primeros para superar la carrera. Finalmente tendremos las carreras Shindo, donde el jugador deberá correr un número determinado de vueltas contra enemigos Shindo, ganando simplemente el más rápido, un modo de juego divertido donde los Unbounded serán especialmente agresivos y competitivos. Al finalizar cada una de estas pruebas el usuario tendrá a su disposición un completo panel informativo donde se indicarán todos los puntos, trofeos y elementos especiales que haya completado, siendo un panel muy intuitivo y fácil de seguir.


Circuitos y coches
Para poder correr en todos estos modos de juego tendremos a nuestra disposición una gran variedad de vehículos y trazados. En el primer caso nos vamos a encontrar un variado catálogo de máquinas modificadas al extremo que, aunque se inspiran claramente en coches reales, no disponen de las licencias oficiales de las marcas, aunque no por ello dejaremos de ver vehículos espectaculares. Todos estos coches estarán organizados en diferentes categorías según sus características físicas y potencia, pudiendo encontrar dentro de este muestrario desde Muscle car americanos, hasta superdeportivos pegados al suelo que nos dejarán boquiabiertos. Cada uno de ellos podrá ser seleccionado con colores diferentes, preestablecidos previamente. En este sentido nos encontramos con uno de los aspectos más pobres del videojuego, ya que no podremos modificar nada de la carrocería, el color o el interior de los coches, algo que los fans de este tipo de videojuegos echarán en falta.

A nivel de circuitos, aunque tenemos una gran cantidad de trazados y ambientaciones, nos vamos a encontrar con un catálogo poco variado, aunque no por ello monótono, ya que siempre aparecerán pequeños detalles que los harán diferentes. Dentro de estos trazados vamos a tener, aprovechando la estructura de las calles, paneles informativos que nos darán datos relevantes de la carrera, tales como distancia respecto al líder o número de vueltas completadas, que nos permitirán estar informados de lo que sucede con un simple vistazo. Estos circuitos contarán con un altísimo índice de destrucción y con una recreación muy depurada, trabajando el motor gráfico con total fluidez y sin bajada de framerate a pesar de las explosiones y el gran número de vehículos en pista, pues también puede que tengamos tráfico real durante las carreras.



Crea tu ciudad
Dejando de lado el extenso modo campaña que presenta el título, nos encontramos con uno editor de circuitos muy potente que hará las delicias de los jugadores. El usuario podrá configurar totalmente una ciudad entera, con sus correspondientes distritos, en apenas unos minutos. Para ello tendrá acceso a un doble editor, un básico y otro más avanzado, que darán rienda suelta a nuestra imaginación. El editor básico cimienta su funcionalidad en una cuadricula vacía donde iremos colocando las diferentes piezas que hayamos ido desbloqueando en el modo principal. Para ello iremos seleccionando el tipo de entorno que queremos poner, según las zonas de Shattery Bay completadas, para posteriormente elegir el tipo de tramo que vamos a poner, siendo obligatorio un tramo de inicio y cerrar completamente el trazado; Cumpliendo esos requisitos mínimos nuestra única limitación será el presupuesto, que nos determinará el máximo de tramos que podremos poner para crear el circuito.

Una vez terminado el trazado podremos acceder, si queremos, a una construcción más compleja del mismo, gracias a un editor avanzado que nos permitirá trabajar en tiempo real. El jugador tendrá a su disposición todo tipo de saltos, explosivos, objetos indestructibles y volátiles, para colocarlos donde quiera. La única limitación se encontrará en algunas zonas muy concretas donde no podremos ubicar objetos, estando el resto del trazado a nuestra disposición. Mientras vamos colocando los elementos podremos acceder al circuito como pilotos para testear si todo lo que hemos ido poniendo funciona como esperábamos, una función de la que saldremos simplemente pulsando un botón.



Para adaptar aún más la experiencia a nuestros gustos podremos configurar el número de vueltas, si habrá tráfico, los rivales presentes, el tipo de coche a emplear, la dificultad o la hora del día en la que se disputará la carrera. Como nota final cabe indicar que no existe un límite de objetos y que podremos crear todas las locuras que se nos pasen por la cabeza, sin duda una opción muy divertida y que se potencia enormemente por la posibilidad de subir todos los circuitos a internet.

Domina el mundo
Ridge Racer Unbounded ha querido ofrecer un multijugador online a la altura y para ello, aparte de los circuitos predefinidos, nos vamos a encontrar con una enorme variedad de tramos creados por los usuarios que irá aumentando a medida que la comunidad crezca y que alargarán la vida del título hasta el infinito. Dentro de estos trazados el jugador podrá disputar carreras con hasta 12 participantes en todos los modos disponibles y con todos los coches de su enorme catálogo a su disposición, una variedad que asegura horas y horas de diversión online para una comunidad que, si crece, puede ser realmente espectacular. En el apartado más negativo no dispondremos de un multijugador offline en pantalla partida, una opción que se ha vuelto habitual en muchos títulos pero que no deja de ser una ausencia incomprensible en un género como la conducción arcade.

Apartado visual y sonoro
A nivel gráfico nos encontramos con un motor que se mueve con soltura y que, aunque luce muy bien, no es uno de los más punteros de la industria. A pesar de sus limitaciones tendremos una destrucción de los entornos muy efectiva que abusa de la rotura exagerada de todo tipo de estructuras, convirtiéndose nuestro coche en una auténtica apisonadora. Esta destrucción tan irreal se basa en la necesidad de ofrecer un videojuego arcade sin límites que no penalice al usuario en sus arriesgadas maniobras y a su vez aporte un toque de espectacularidad muy interesante.



En el caso de los vehículos nos encontramos un modelado correcto y con peso que presenta leves daños en su carrocería exterior que, sin ser muy profundos, aportan algo de realismo a los constantes choques, ya que no existirá ningún daño interior que afecte a la maniobrabilidad. Para terminar con este apartado, los trazados presentarán una gran recreación y una iluminación depurada, que se irá adaptando a cada fase del día, pudiendo apreciar una pulida ambientación según la zona de la ciudad en la que nos encontremos.

En cuanto al sonido disfrutaremos de un apartado muy potente y lleno de canciones electrónicas que nos incitarán a correr sin límites y, sin duda, está a la altura de los mejores títulos. La sonorización de vehículos cumple a la perfección pero se echa en falta algo más de variedad según las características de los diferentes coches, mostrando por otro lado una sonorización de los espacios muy bien integrada y que nos adentra perfectamente en la ciudad de Shatter Bay.

LO MEJOR

  • Completísimo editor de circuitos adaptado a todo tipo de públicos.
  • Un multijugador online que da acceso a todos los circuitos que se crean en todo el mundo.
  • Estilo arcade muy desenfrenado y espectacular.
  • La destrucción exagerada de los entornos es el toque diferenciador...

LO PEOR

  • ... Dentro de una jugabilidad que no presenta cambios respecto a los grandes títulos del género.
  • Coches inventados y que no aportan una gran variedad ni diferencia entre sí.
  • No se puede modificar el aspecto interior ni exterior de ningún vehículo salvo los colores predefinidos.
  • Carece de multijugador en pantalla partida.
  • La historia de los Unbounded se diluye entre las carreras.

CONCLUSIÓN

Ridge Racer Unbounded ofrece una experiencia jugable orientada de manera extrema al arcade, lo que nos permite disfrutar de carreras rápidas y llenas de acción. Para ello el jugador contará con un control muy sencillo donde el turbo y la técnica depurada del derrape serán fundamentales. A la hora de hacer patinar a nuestro vehículo deberemos calibrar con gran precisión el tiempo que pulsamos el botón así como contra volantear sin parar para evitar que el coche se dé la vuelta, tal vez el único elemento que nos obliga a ser algo más puristas. El resto de su apartado jugable nos ofrece carreras llenas de destrucción con hasta 12 coches donde deberemos correr para ser el más rápido y para dar más espectáculo que nadie. Esta conducción agresiva a base de derrapes, saltos, eliminaciones y todo tipo de trofeos especiales nos harán ascender mucho más rápido en el organigrama de los Unbounded. Finalmente, será importante utilizar los atajos y aprovechar perfectamente la volatilidad de toda la ciudad, pudiéndose destruir desde muros de hormigón hasta pilares de puentes, un apartado que hace de este arcade una apuesta, si cabe, más desenfrenada que la del resto de títulos de este corte. Todos estos factores jugables, aunque siempre efectivos y espectaculares, son ya muy habituales para los fans del género, por lo que será difícil que su jugabilidad, salvo la destrucción de los entornos, sorprenda a los usuarios.

Para dar rienda suelta a toda esta esencia nos vamos a encontrar con un profundo modo campaña que nos permitirá recorrer la ciudad de Shatter Bay distrito a distrito. Este modo, aunque se presenta con una historia interesante, acaba perdiendo toda su fuerza y únicamente se sustenta en correr prueba tras prueba, dejando la historia de los Unbounded en un plano secundario. Sin embargo, aunque este modo es muy extenso, donde realmente encontraremos una duración casi infinita será en el apartado online. El jugador encontrará, aparte de los trazados predefinidos, una ingente cantidad de circuitos creados por usuarios de todo el mundo a través del potente editor que presenta Ridge Racer Unbounded, permitiendo así que el jugador cada día encuentre nuevas pistas donde competir sin límites. A pesar de su profundidad se echa en falta la posibilidad de correr en casa en pantalla partida con nuestros amigos, un modo que debería ser obligatorio en todos los videojuegos de este género.

El editor nos ofrece la posibilidad de crear un circuito básico, utilizando una cuadrilla vacía sobre la que se colocan piezas predefinidas, y de utilizar una opción más avanzada donde podremos editar hasta el último elemento del entorno, creando desde auténticas locuras hasta circuitos muy técnicos simplemente con un poco de dedicación extra, sin duda un apartado muy interesante y lleno de opciones. Todo vendrá acompañado de un motor gráfico solvente que mueve con suavidad todas las explosiones, colisiones y destrucciones que vayamos provocando, así como un apartado sonoro que nos ofrece canciones muy cañeras a la altura de los mejores títulos y que nos incitarán a correr más y más rápido. El nuevo Ridge Racer abandona su estampa habitual para adquirir matices más callejeros y juveniles, adaptándose a un público que reclama diversión y espectacularidad por encima de un simple arcade. Una interesante oferta que sigue los parámetros de otras sagas archiconocidas y que se convierte en una compra interesante para los amantes de un género tan nutrido como éste.

7.3

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.