Lustro de Cambios
PlayStation 3 cumple cinco años en Europa. Un lustro de tiempo en el que el sistema de Sony y ella misma han vivido algunos de los momentos más duros aunque también dulces de su historia en el sector.
“Cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud”. Esta cita, de Publio Terencio Afer, autor de comedias que vivió, escribió y murió entre el año 195 y el 159 Antes de Cristo, bien puede reflejar parte de la que ha sido la trayectoria de PlayStation 3, que acaba de cumplir cinco años de vida en Europa. El sistema de sobremesa más reciente y potente de Sony hasta la fecha hace suya la palabra ‘Cambios’ para autodefinir su recorrido por la presente generación -la más complicada de su trayectoria- hasta finales de 2006, plagada de continuo éxito absoluto con sus predecesoras PlayStation y PlayStation 2. PS3 ha supuesto para Sony un punto y aparte en varias de sus políticas, como la de no depender cuasi en exclusiva de un catálogo de juegos Third Party, o la de afrontar con una actitud más abierta su papel en la generación.
El mercado actual fue el causante de ello, y así se lo hizo saber a los directivos de Sony cuando lanzaron una auténtica bestia multimedia; una consola con la que se comería el mercado virtual de un solo bocado, algo cuestionable sobre todo por el precio esgrimido y añadidos como el lector de Blu-ray, elemento innovador al que no pocos acusaron de haber lastrado el devenir de la consola, sobre todo por haber tenido que crear un mercado propio y hacerlo crecer al tiempo que peleaba con otros . Con una consola carísima en el mercado, carente en su inicio de juegos que realmente llamasen la atención, Sony tuvo que debatirse en varios frentes abiertos: en el terreno de los formatos peleó por la instauración del Blu-ray frente al rival HD-DVD; en el empresarial por reducir los costes de fabricación que le provocaron pérdidas monetarias incluso años después de haber lanzado la consola; y en el jugable con sistemas como la Wii –estandarte en cuanto a innovación- y la propuesta más clásica de Xbox 360, que llevaba ya año/año y medio en el mercado (depende de si hablamos del americano o el europeo en el momento de lanzarse PS3), la otra opción para entrar en la generación HD, algo más barata y con Triple Ases como Gears of War mirando por encima del hombro a los Resistance y Motorstorm de la Line Up inicial europea de PS3.
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo” manifestaba el escritor ruso Alexei Tolstoi. Y esto mismo parecía Sony al entrar en la 7ª generación: quería cambiar el mundo multimedia, los hogares, haciendo que PlayStation 3 fuese el mueble central del salón al igual (y más aún) que con PS2. Una política ambiciosa que incluso a muchos analistas les parecía que se alejaba de la esencia, de aquello para lo que una consola de videojuegos es desarrollada, construida y comercializada: los juegos. Al fin y al cabo, y aunque una parte importante de los usuarios que desembolsamos 600 euros una mañana del 23 de marzo de 2007 buscábamos esas innovaciones como el lector de BR –maniobra similar al lanzamiento de PS2 con su lector de DVD-, la mayoría de jugadores querían un hardware de juegos sin más ni más. Y a muchos les pareció que Sony precisamente había descuidado esa parte, ofuscada en alcanzar cuantas más funciones multimedia pudiese mejor.
Aunque, por fortuna para sus usuarios, esto no ha sido así. Y de todas las decisiones que la compañía nipona ha tomado en esta generación, una de las que más le ha ayudado a superar la reticente acogida inicial –que provocó un hecho inesperado a las dos semanas de lanzarse PlayStation 3, la sustitución de Ken Kutaragi, el padre del sistema desde sus inicios, por Kaz Hirai al frente de SCE, un cambio visto como una renovación en las estrategias de Sony-, ha sido sin duda alguna la apuesta de esta por hacerse con un catálogo de exclusivos First Party que convenciesen a los usuarios, continuando IPs como God of War, Gran Turismo, Metal Gear Solid, Killzone o Ratchet & Clank a la vez que nos ha brindado sagas y experiencias nuevas como Resistance, Heavy Rain, Heavenly Sword, Eye of Judgement, el mercado digital con Flower y Journey, o la que ha sido una de las sagas vendeconsolas por excelencia, su joya de la corona, Uncharted. Todo ello mezclándolo con multiplaformas como Resident Evil 5, Final Fantasy XIII, Assassin’s Creed, Call of Duty o Skyrim. Una buena decisión, una gran decisión que ha conseguido aupar al sistema a los puestos que ocupa ahora en todo el mundo, alcanzando una posición y cifras que le han permitido seguir peleando por la corona de la actual 7ª Gen.
En cinco años, Sony ha logrado rentabilizar su sistema PS3 reduciendo los costes de producción; se ha unido a los sensores de movimiento aparte de con las funciones de su DualShock 3 con su periférico Move; ha publicado propuestas jugables como el innovador LittleBigPlanet; ha ganado la guerra de la Alta Definición instaurando el BR como futuro inmediato del sector; ha superado contratiempos como un ataque hacker sin precedentes en su servicio PSN; ha conseguido brindar a sus usuarios propuestas que parecía iban a ser exclusivas como Mass Effect 2 o Braid, y rozar la perfección jugable y visual con ejemplos como Uncharted 2. PlayStation 3 ha tenido unos comienzos difíciles, pero se ha recuperado y mantenido merced a un cambio de actitud y de haber pensado en cambiarse a sí misma en vez de al cambiante mercado que la rodeaba. Y la prueba de esto, sin entrar en comparativas con sus rivales, son sus cifras de ventas y su base de unidades instaladas en todo el mundo, las cuales hablan por sí solas. Sony planea seguir manteniendo PS3 viva por otros cinco años con propuestas como The Last Guardian o The Last of US, aunque esté por ahí la sombra de PlayStation 4 planeando por encima de nuestras cabezas. Como usuario, reconozco que en ocasiones lo he pasado mal con la consola de Sony –la escasez jugable inicial sumada a su precio, el ataque a PSN y el silencio que la compañía mantuvo durante días -, pero por suerte han sido más los buenos ratos que su variado catálogo físico y online multiplataforma y su importante librería de títulos exclusivos me ha hecho pasar, que es lo que en última instancia, fuera parte de cifras, fuera parte de estadísticas, cruce de opiniones de quién tiene más o sentencias de quién es mejor, es lo que verdaderamente importa. Así que felicidades PlayStation 3, por estos cinco años de grandes experiencias jugables que muchos, pad en mano, hemos vivido junto a tí.