Ninja Gaiden III
Ninja Gaiden III
Carátula de Ninja Gaiden III
  • 7

    Meristation

A la sombra de los maestros

Ramón Méndez

Ryu Hayabusa abandona su retiro para ponerse a las órdenes de las fuerzas de defensa japonesas con el fin de detener una amenaza terrorista. Un juego cargado de acción y adrenalina que ofrece numerosos cambios con respecto a las entregas anteriores.


Ponerle las manos encima a Ninja Gaiden 3 es una acción cargada de historia de los videojuegos. No son muchas las ocasiones en las que un producto tiene tantos acontecimientos a sus espaldas, y mucho menos tan diversos, hasta el punto de que todo el mundo se hace una cantidad ingente de preguntas a la hora de acercarse a la nueva aventura de Ryu Hayabusa. De por sí, estamos ante una licencia clásica del mercado de los videojuegos, ya que el primer Ninja Gaiden llegó a las tiendas en el año 1988, prolongándose durante toda una trilogía en NES más versiones adicionales para otras plataformas y salones recreativos. Los ocho títulos originales fueron un éxito entre los aficionados y la crítica, presentándonos a un ninja, Ryu Hayabusa, que debía acabar con sus enemigos superando una aventura compleja como pocas.

Y es que esas serían las señas de identidad principales de la franquicia: el protagonista, el uso de la espada y los ninpos y, sobre todo, la extrema dificultad que rozaba la frustración, pero con el toque necesario de calidad como para conseguir incitarnos a volver a jugar una y otra vez hasta dominar todas nuestras habilidades y lograr superar todo los desafíos que se nos planteaban. Pese al éxito, la franquicia pasaría en torno a una década en el ostracismo, hasta que Tecmo decidió recuperarla en 2004 con un título exclusivo para Xbox, de la mano del Team Ninja y de su particular cabecilla por aquel entonces, Tomonobu Itagaki. Ryu Hayabusa se había mantenido con vida a ojos de los aficionados gracias a sus apariciones en la franquicia de lucha Dead or Alive, también responsabilidad de Itagaki y su equipo de desarrollo.

A Tomonobu Itagaki se le puede tildar de excéntrico, de engreído, de sobrado, de pervertido… pero no se puede negar que es un genio que sabe muy bien cómo trabajar con videojuegos y cómo plasmar lo que quiere hacer en todas sus producciones. Así lo demostró con cuatro entregas principales (más remakes) de Dead or Alive y con las tres entregas de Ninja Gaiden (contando Dragon Sword para DS, además de Black, pero no las versiones Sigma para PlayStation 3 de las que renegó siempre) antes de abandonar Tecmo por problemas económicos y personales y embarcarse en una nueva aventura en solitario. Todo lo que hizo Itagaki en Tecmo estuvo acompañado del éxito y de una gran calidad; pero su marcha no hizo que los engranajes del mercado se parasen y el Team Ninja siguió trabajando para desarrollar nuevas entregas de ambas licencias.

La que tenemos hoy entre nosotros llega marcada de polémicas y dudas, ya que es la primera creación propiamente original del Team Ninja después de la marcha de Itagaki, y los cambios que se han ido anunciando a este Ninja Gaiden 3 con respecto a sus predecesores no han sido del pleno agrado de diversos sectores de aficionados. Comentarios, dudas, escepticismo y criticismo prematuro han plagado foros y páginas de todo el mundo antes del lanzamiento del producto. Una vez con él en nuestras manos, podemos asegurar que sí, se nota la ausencia de la mano de Itagaki y se notan diferencias notables con respecto a los capítulos anteriores, generalmente para peor… pero no por ello es un mal título. Al revés, más allá del choque inicial y de las preconcepciones que se puedan tener, Ninja Gaiden 3 es un producto notable que dejará un buen sabor de boca a los amantes de la acción, un comienzo interesante a partir del cual el Team Ninja puede mejorar de cara a futuras producciones.



Historia
Todos los Ninja Gaiden hasta la fecha han tenido argumento, pero lo cierto es que no se convertían en el elemento principal de la aventura. Especialmente en las dos entregas anteriores, donde nos encontrábamos apenas una serie de secuencias inconexas que no tenían mucho sentido por momentos, más allá del lucimiento gráfico y de avanzar levemente por una historia que se podría resumir en el eterno gran enfrentamiento entre el bien y el mal, con Ryu Hayabusa enfrentándose al archidemonio para salvar al mundo de la destrucción. Esta es una de las cosas que se han querido cambiar para esta nueva entrega, y lo cierto es que se nota que se ha puesto empeño en conseguirlo: es, con diferencia, la entrega con más secuencias de vídeo, líneas de diálogo y personajes secundarios que hayamos visto hasta la fecha en la franquicia.

La historia nos narra cómo las fuerzas de defensa de Japón acuden a Ryu Hayabusa para detener una amenaza terrorista en Londres. El motivo: que el enemigo ha pedido expresamente la presencia del afamado ninja del clan del Dragón. Nuestro héroe acude a la llamada del deber y se desplaza a Inglaterra, donde descubrirá que los ataques terroristas no son más que una pequeña distracción cuyo objetivo final es él mismo y su espada del dragón. De hecho, un desconocido enemigo enmascarado aprovecha su enfrentamiento para infligir una maldición a Ryu, la cual se va expandiendo a lo largo de su brazo y lo va debilitando: todo el daño causado a sus enemigos le está siendo devuelto poco a poco, y lo va consumiendo como un veneno.



Sin querer entrar en más detalles para evitar destripes innecesarios, podemos destacar que Ryu contará habitualmente con la ayuda de Mizuki, de las fuerzas de defensa, y deberá rescatar y defender a una niña pequeña que está relacionada con ella. También habrá más personajes secundarios dentro del propio plantel de las fuerzas de defensa y de la CIA (científicos, altos cargos, militares…), además de la aparición puntual de antiguos conocidos como el padre de Ryu, Momiji, Ayane, Muramasa u otros nombres sacados de la trilogía original, que hacen un pequeño cameo. Como decimos, el argumento tiene mucha importancia e incluso el desarrollo del mismo crea una serie de restricciones a la propia jugabilidad de las que hablaremos más adelante.

Aunque no está mal del todo el argumento y el modo en el que se desarrolla, hay que reconocer que hay cosas que chocan con la tradición de la franquicia y que pueden provocar el rechazo en los aficionados más extremistas. Pese a todo, la historia cumple su cometido aún a pesar de ser relativamente típica y poco sorprendente, caótica por momentos y sin quedar muy claro por qué hacemos algunas cosas. Pero no necesita más para funcionar y muchas de las escenas son muy interesantes, convirtiéndose en un hilo conductor satisfactorio que esconde algunas sorpresas y que, al final, acaba teniendo sentido. En total, el juego y el argumento se desarrollan a lo largo de ocho capítulos, un total de aproximadamente ocho horas de juego; una cifra inferior a la de anteriores entregas, lo cual es una pena.

Sistema de juego
Por mucho que se haya intentado ofrecer una historia más profunda y elaborada, es en la jugabilidad donde Ninja Gaiden siempre ha hablado con voz propia. En este aspecto, este nuevo capítulo juega un poco en distintos territorios, manteniendo detalles propios de la franquicia pero con características novedosas que algunas funcionan mejor que otras. A nivel básico, Ninja Gaiden 3 es un hack and slash en el que avanzaremos por los escenarios acabando con todos los enemigos que salgan a nuestro paso; de hecho, la dinámica será de zonas cerradas de las que no podremos salir hasta acabar con todos nuestros rivales, así que no nos quedará otra que sacar a relucir todas nuestras habilidades ninja si queremos avanzar hacia la siguiente zona.

A nivel de mando, tendremos un botón de ataque normal, otro para el ataque fuerte, un tercero para lanzar dagas y el inevitable botón de salto. Además, con un gatillo esquivaremos, con otro usaremos el arco y con un tercero lo dispararemos, quedando el cuarto gatillo para situar la cámara justo detrás de Ryu. A partir de estos botones en apariencia sencillos se van desarrollando todo un complejo entramado de combos y ataques especiales como realizar un ataque cargado (manteniendo pulsado el botón de ataque fuerte), llevar a cabo combinaciones aéreas, movernos rápidamente de un lado a otro del enemigo golpeándole siempre, etcétera. Dominar todas las posibles combinaciones no será sencillo, aunque podremos comprobar las que tenemos disponibles en cualquier momento, pulsando el botón Back/Select.

Es preciso aquí hacer una parada antes de profundizar más en el sistema de combate, para destacar el hecho de que tan solo tendremos un arma disponible: la espada. Esto se antoja un paso atrás enorme con respecto a los anteriores, sobre todo cuando vemos en determinados momentos del juego las cuchillas y la guadaña de la entrega anterior (como un caramelo al que no tenemos acceso y que ya se ha confirmado que se ofrecerá mediante contenido descargable), ya que parte del encanto de los capítulos anteriores radicaba en que con cada arma la jugabilidad cambiaba radicalmente. Así pues, no tendremos variedad de estilos de juego ni de posibilidades de control, viéndonos limitados a la espada. Dicha restricción tiene una base argumental relativamente justificable y comprensible, pero es difícil discernir hasta qué punto merece la pena sacrificar, en una franquicia como esta, posibilidades de juego en detrimento del argumento.

Lo que es más, dicha espada es única y viene determinada por el propio juego: no habrá posibilidades de mejorar el arma ni de realizar cambio alguno a nivel de personalización. Esto también nos lo encontramos en el terreno de las armas secundarias, que en Ninja Gaiden 3 se limitarán también a un simple arco, el cual, por argumento una vez más, tampoco tendremos siempre a nuestra disposición. Eso sí, tendremos kunais para lanzar, aunque su efectividad y su uso es bastante bajo, limitándose fundamentalmente a momentos en los que el propio juego nos indica que los usemos. Sin duda, esto es algo muy decepcionante desde el punto de vista jugable, ya que va en contra de lo que muchos aficionados se esperaban de esta producción y aleja excesivamente a esta entrega de las cotas de calidad habituales que se alcanzaron en entregas anteriores de la franquicia.

Cierto es también que se notan pequeños matices en el control que cambian sensiblemente la jugabilidad, que no es exactamente la misma que en entregas anteriores. De hecho, en cierto modo ya no exige tanto del usuario y se antoja un poco más guiado, más sencillo encadenar golpes entre enemigos. Y como hay menos armas y no hay posibilidades de mejora, da la sensación de que el número de combinaciones posibles es menor, antojándose un tanto repetitivo a nivel de control. No todo es tan extremo como parece al compararlo con las entregas anteriores, ya que de por sí Ninja Gaiden 3 es un buen título de acción cargado de adrenalina, en el que disfrutaremos de las bellas coreografías de golpes que intercambiaremos con nuestros enemigos y viviremos momentos de tensión, frustración y satisfacción por igual.

A ese respecto, aunque hay diversos niveles de dificultad ninguno llega a compararse con los de los capítulos anteriores. El juego se ha simplificado sensiblemente (es recomendable evitar el modo Héroe, que es sencillamente ridículo), de tal modo que a los veteranos curtidos les resultará notablemente fácil llegar al final salvo en la dificultad más elevada, mientras que pensando en ampliar el mercado, la nueva curva de dificultad se antoja adecuada para el gran público. Uno de los motivos para este aumento de sencillez radica en que se han eliminado los objetos del juego, así que recuperaremos salud de forma parcial tras cada combate y de forma total al guardar partida en un halcón (que son más bien puntos de control, lejos de los puntos de guardado que eran las estatuas de dragón).

Esto se debe a que hay dos tipos de daño: el parcial (se va vaciando la barra, dejando de ser blanca para ser gris) y el grave (se va acortando la barra gris, de tal modo que no recuperamos toda nuestra vitalidad). El daño recibido y la cantidad recuperada va variando según la dificultad seleccionada, aunque nunca llega a convertirse en un auténtico problema ya que con el ninpo también podremos recuperar vitalidad durante el enfrentamiento. Hablamos de ninpo en singular porque únicamente tendremos uno a nuestra disposición (también debido a su importancia en determinados momentos concretos del desarrollo argumental), a diferencia de los diversos que teníamos en capítulos previos.

No solo eso, sino que es exageradamente poderoso (una secuencia que barre a todos los enemigos en pantalla) y no se conserva de un combate a otro. Es decir, la barra de ninpo se llena paulatinamente a lo largo del combate y cuando esté llena la podremos usar pulsando dos botones a la vez, barriendo a los enemigos y recuperando vitalidad. Sin embargo, como decimos, de no usarlo lo perderemos; así que no tiene sentido guardar ninpos para grandes jefes finales (sobre todo porque en algunos ni se llenará la barra de ninpo, impidiendo que lo usemos, mientras que en otros nos obligarán a usarlo para poder acabar con él). También tendremos la posibilidad de usar nuestra maldición (que brillará de rojo a medida que vertamos más sangre) para realizar un golpe más potente en una secuencia de muertes veloz y cruenta.

Otro aspecto que ha sido muy controvertido y comentado es la inclusión de QTE. En determinados momentos de la acción aparecerán en pantalla botones que deberemos pulsar para poder avanzar. En ocasiones aparecerán durante secuencias de vídeo (pulsar botones para saltar, esquivar, devolver un ataque…), otras veces se presentarán durante los propios combates (para rematar a un enemigo y evitar que se defienda del golpe que le queremos asestar), y serán muy habituales al avanzar por el juego (como la escalada usando los kunai, movernos por cuerdas, etcétera). Aunque en general muchos de ellos no desentonan y hasta quedan bien, hay varios QTE que cortan el ritmo del juego (especialmente los de los combates) y algunos, que es obligatorio forzarlos y superarlos para poder avanzar, pueden resultar frustrantes en un juego cuyo sistema de combate se basa en realizar complejas combinaciones de botones que no necesariamente son los mismos que se nos exigen en el QTE de rigor, avocándonos al fracaso en nuestro ataque.

En general, todas estas dinámicas (combate con espada, ninpo, arco, maldición, QTE…) se combinan con bastante acierto, dando sentido a todo lo que hacemos y logrando que, tras el choque inicial del cambio de estilo, vayamos aceptando lo que Ninja Gaiden 3 propone desde el punto de vista jugable. A todas luces, es un juego de acción decente, que palidece ante su predecesor inmediato y ante otras propuestas de la actual generación, pero que consigue dejar horas de diversión, sobre todo gracias al toque más cinematográfico que se le ha dado a toda la producción. Donde no se ha acertado tanto, tal vez, es en el abanico de enemigos a los que nos tendremos que enfrentar en esta ocasión, un terreno en el que Ninja Gaiden 3 vuelve a perder en el terreno comparativo.

No es que sean malos ni que no cumplan a la perfección su papel, sino que no son tan variados tan impactantes como en entregas anteriores. En general se suelen repetir bastante, pudiendo contar apenas algo más de una decena distintos, de los cuales varios repiten de Ninja Gaiden II. Los grandes jefes finales tampoco salvan la papeleta en este aspecto, al ser bastante sencillos en general y depender mucho de unas rutinas tan exageradamente marcadas que, salvo que la máquina quiera ser injusta, no tardaremos más de unos minutos en aprenderlas y saber hacerles frente de manera fiable y segura. Pese a todo, nos dejan algún que otro momento memorable, sobre todo cuando se acumulan enemigos que nos rodean y atacan desde todas direcciones y a distancia.

Multijugador
Pese a que el modo de juego principal es la historia de Ryu y la espada de dragón, no nos podemos olvidar de que hay más opciones de juego enfocadas ya hacia el multijugador. Por un lado, tenemos un modo misiones que podremos afrontar en solitario o en cooperativo; su desarrollo es muy sencillo y básico: tendremos un escenario cerrado y deberemos sobrevivir a oleadas de enemigos, buscando conseguir la puntuación más elevada mediante combos y aguantando el mayor tiempo posible. En segundo lugar, tendremos la guerra entre clanes ninja, un modo únicamente competitivo en el que hasta ocho jugadores se dividirán en dos equipos con el objetivo de acumular más muertes que los rivales. Este modo resulta interesante, ya que todos los usuarios tendrán las mismas habilidades de Ryu y, en cierto modo, todo se reduce a comprobar quién sabe manejarse mejor con dichas artes ninja dentro de un terreno de combate.

Dichos enfrentamientos serán bastante veloces e intensos, y además de acabar con los enemigos tendremos la posibilidad de hacernos el seppuku cuando queramos salvar nuestro honor ante una humillación. En estos modos contaremos con nuestro propio avatar, es decir, un ninja al que podremos personalizar con diferentes toques (sombreros, colores de ropa y espada, etcétera) y que iremos subiendo de nivel cuanto más juguemos. Una característica que empieza a ser habitual en los modos multijugador de todas las producciones y que, si bien no se convierte en el elemento más profundo y de mayor importancia del juego, sí que da un pequeño interés extra a este modo de juego. En ciertos aspectos, este multijugador competitivo se antoja un tanto fuera de lugar en lo que es la franquicia Ninja Gaiden, de tal modo que no deja de ser un pequeño extra que no aporta demasiado y que es fácil pasar por alto.

Apartado técnico
Una vez más, la comparación con su legado le pasa factura a Ninja Gaiden 3. Aunque técnicamente cumple con solvencia en todos y cada uno de sus apartados, está lejos de impresionar con lo hizo en el pasado. Si las dos primeras entregas podían ser un auténtico espectáculo audiovisual (tal vez por el hecho de ser exclusivas, con la mayor dedicación y presupuesto que eso puede suponer), Ninja Gaiden 3 peca de extrema simpleza en muchos aspectos. Pese a que, en general, la producción ofrece escenarios sólidos y buenas animaciones, hay momentos en los que las sensaciones que transmite son inferiores. Por ejemplo, las zonas en las que nos movemos directamente en la oscuridad o a través de la gélida niebla de la Antártida, secciones en las que no veremos absolutamente nada y que se antojan un tanto incómodas tanto visual como jugablemente.

Del mismo modo, en general el juego ofrece una sensación de extrema oscuridad y suciedad. Son muchos los momentos en los que, ya sea por el tipo de fase o por la secuencia de ataque, nos vemos dentro de un halo de oscuridad que no permite que se vea con claridad lo que estamos haciendo; lejos quedan los brillos y la claridad, aquí se ha optado por potenciar la oscuridad y el misterio con un resultado no del todo satisfactorio. Son pequeños detalles que deslucen un tanto el acabado general de la producción, que de no ser por eso ofrecería un nivel mucho mayor gracias a la belleza de algunos escenarios y al detalle de algunos personajes y estructuras. Eso sí, siempre y cuando la muy molesta cámara lo permita, ya que tiende a situares en el peor lugar posible en los momentos más inesperados, en ocasiones obligándonos a avanzar a ciegas al no poder percibir claramente cuál es nuestro destino. La eliminación de los desmembramientos es algo que se hace notar demasiado, sobre todo tras determinados ataques, y se intenta paliar con un tipo de enemigos creados específicamente para disfrutar de desmembramientos, pero es evidente que no es lo mismo en ningún momento.

Además, los QTE, si bien en general ofrecen una secuencia espectacular, producen algunos saltos en la acción y las animaciones, como si faltase parte de la secuencia, entre el momento de pausa para que reaccionemos y el momento de hacerlo, dejando en ocasiones un sabor agridulce. Pese a estos problemas, el acabado visual general del juego sigue siendo digno y no desluce en el catálogo de ninguna de las dos plataformas. Todo esto viene acompañado de un cuidado apartado sonoro, de estilo similar a lo que estábamos acostumbrados en las entregas anteriores, con melodías intensas en la acción y más relajadas en momentos tranquilos, que se adaptan con maestría a cada momento del juego y consiguen, pese a no ser inolvidables, que nos sumerjamos en lo que Ninja Gaiden 3 nos ofrece. El trabajo de doblaje (en inglés con subtítulos) también funciona correctamente, y nos deja con unas voces interesantes y bien interpretadas.

En cuanto a la jugabilidad, por lo general Ryu responde adecuadamente a nuestras indicaciones con el mando. El sistema de control, como ya hemos comentado, no es tan profundo ni tiene una respuesta tan suave como en capítulos previos, pero pese a todo seguimos teniendo la posibilidad de desarrollar un amplio número de combinaciones de ataques que nos exigirán, en muchas ocasiones, una destreza importante para realizarlas con éxito. Sin embargo, en algunos momentos dará la impresión de que Ryu ataca al enemigo que no queremos, sobre todo tras secuencias de QTE para acabar con nuestros rivales. Pese a todo es un juego muy manejable, con una gran respuesta del mando, y aunque no es muy largo de por sí, tiene modos extra y diferentes modos de dificultad como para incitarnos a seguir jugando más tiempo, ya que no aburre fácilmente.

LO MEJOR

  • Es divertido y consigue enganchar.
  • Intenso y cargado de acción, con momentos memorables.
  • La gran cantidad de guiños a entregas anteriores.

LO PEOR

  • La comparación con los capítulos previos: más fácil y sencillo en casi todo.
  • Cómo rompen el ritmo tantos QTE y secuencias de Ryu sufriendo la maldición del brazo.
  • No es demasiado largo en su modo historia.
  • El vernos limitado a un solo arma es algo que le pesa por momentos, sobre todo cuando vemos otras en acción.

CONCLUSIÓN

Ninja Gaiden 3 tiene un gran peso sobre su cabeza, que es el legado de la franquicia a la que pertenece. Los magistrales capítulos anteriores han puesto el listón muy alto y la comparativa es casi hasta dolorosa. Ninja Gaiden 3 es un título más sencillo en cuanto a dificultad, más simple en cuanto a estilo de juego, más corto y menos espectacular técnicamente. Pero si no fuese por ese nombre que luce en la carátula, por sí mismo se trata de un título interesante, un buen juego de acción que consigue entretener sin problemas. Las comparativas son odiosas aunque, en ocasiones, inevitables, pero Ninja Gaiden 3 se merece una oportunidad más allá de su pasado. Es un paso atrás importante, pero también uno que sirve para demostrar que el Team Ninja tiene potencial para seguir adelante con la franquicia. Un juego que satisfará a los amantes de la acción, aunque decepcionará a los amantes de la licencia.

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.