Guerra abierta
Playstation Vita llega esta semana a las tiendas e inaugura oficialmente la guerra portátil en igualdad de condiciones. Nintendo 3DS ya no está sola en el mercado, por lo que la nueva generación de mano está completa. ¿Ganará solo una? ¿Tendremos victoria política? ¿Los smartphones se llevarán el gato al agua?
22 de febrero de 2012: comienza la batalla portátil, el segundo round de SONY en este ágil y cambiante territorio. Nintendo ya está curada en salud en esto de las consolas de mano. Seamos francos. La mayor amenaza que Nintendo 3DS ha tenido hasta la fecha era su hermana mayor, DS. Tener al enemigo en casa puede resultar muy ventajoso cuando te engrosa la facturación y aunque está claro que Satoru Iwata lleva desde agosto -rebaja de precio- prefiriendo vender más 3DS que DS, colocar el modelo anterior de la consola sigue siendo rentable para las arcas de la Gran N. En la cara opuesta, la falta de Playstation Vita en Navidad en Occidente se ha combatido con una PSP low cost a 99 euros ante la que han caído rendidos algunos usuarios ocasionales y jugadores hardcore por fetichismo.
Cara a cara, pantalla táctil con pantalla táctil, tres dimensiones contra gráficos y aperturismo a lo digital, a lo que venden otras marcas como Apple, a lo que atrae a los compradores de alta tecnología. Son, una vez más, dos soportes absolutamente diferentes, con públicos objetivos diferenciados, algo que se nota con solo ver un par de anuncios publicitarios, y que combaten, aparentemente, en igualdad de condiciones, pues dependen directamente de dos gigantes de la industria del videojuego. Tiene mérito que SONY consume este segundo asalto tras PSP, una consola muy afectada por el mal endémico de este sector, la piratería, y que ha vendido más de 70 millones de unidades en todo el mundo.
Presentados estos hechos, debo decir que la fórmula me suena. El duelo PSP vs. Nintendo DS mantuvo unos esquemas similares a la batalla Playstation Vita vs. Nintendo 3DS. La alta tecnología de la primera portátil de SONY impactó directamente contra la simplicidad de la doble pantalla de Shigeru Miyamoto. La fórmula cautivó a los jugadores ocasionales, a los pequeños de la casa con Nintendogs, Animal Crossing y compañía. Captar a este público generalista fue el gran triunfo de Nintendo durante este primer asalto. PSP libró la batalla en otro terreno hasta hace pocos años, cuando dio rienda suelta a la imaginación de los más pequeños con productos originales como Invizimals.
Con los públicos definidos y las dos consolas sobre la mesa, Nintendo 3DS parte con la lógica ventaja de su precio inferior, rectificado en un acto sin precedentes por la propia Nintendo a pocos meses de su estreno, y con un año de vida por delante. Es injusto, desde mi punto de vista, comparar a Vita con 3DS en el momento actual sin tener en cuenta estos dos datos sensibles. La rebaja de precio, por qué no decirlo, también podría llegar a la plataforma de SONY en el futuro (¿alguien esperaba la decisión de Iwata?). Una consola que cuesta 249 euros (299 en su modelo con 3G y Wifi) puede tener su precio justificado por la tecnología que incluye, pero en tiempos de crisis la cartera no está para dar muchos saltos.
El paralelismo con la anterior generación de sistemas portátiles puede dar la victoria a priori a Nintendo 3DS, pero insisto: no es posible comparar a dos consolas a vuela pluma sin tener en cuenta todos los factores. Pero sin lugar a dudas lo más significativo se encuentra precisamente en el marco externo, en algo que no controlan ninguna de las dos compañías madres de estos sistemas: los cambios producidos en la industria del videojuego. Los smartphones han cambiado la forma de jugar del vulgo, de esa masa crítica que aupó a Nintendo DS a la posición de más vendida en el primer asalto. Estos jugadores han podido evolucionar a hardcore gamers -los menos-, continuar perpetuando su ADN nintendero con 3DS y hasta desaparecer de la industria para reducir su experiencia de juego a los móviles.
Se produzca un movimiento u otro, lo cierto es que Playstation Vita envía una dulce sonrisa a esos estudios que producen títulos de menor calado y más simples, esos que tanto gustan al pueblo llano que compró Nintendo DS por Brain Training y compañía. La apuesta de SONY por la conectividad es, a priori, beneficiosa para este colectivo y más abierta en términos generales con el uso de aplicaciones y la interacción con redes sociales (Twitter, Facebook, etc.). Nintendo sigue en sus trece de desconectar sus sistemas de las redes sociales y de separar el concepto de consola del de dispositivo multimedia, a pesar de algunos intentos anecdóticos al estilo de la casa realizados con 3DS. Aquí, a pesar de haber salido un año antes, sigue yendo tarde.
Esto es, a fin de cuentas, una carrera de fondo, en la que se necesita tiempo para determinar vencedores y derrotados. Esta segunda confrontación acaba de comenzar y la primera mano de cartas esta sobre la mesa. 3DS juega con el tiempo extra a su favor, Playstation Vita con un consumidor objetivo que es capaz de pagar lo que cuesta por la tecnología. Lo que sí os puedo decir, queridos amigos, es que tanto SONY como Nintendo ganarán a su manera, cual políticos tras acabar unas elecciones donde no existen los derrotados. Sea cual fuere la más vendida, los jugadores seremos los grandes beneficiaros de la competencia. Seamos de una u otra marca, disfrutemos de sendos sistemas porque la próxima generación portátiles será otro cantar gracias tecnologías como el juego en la nube que, por cierto, llama ya con éxito a la puerta de los smartphones y las tablets.
Esta columna es una opinión personal del autor que no representa necesariamente la de MeriStation.