Corpse Party
Corpse Party
Carátula de Corpse Party
  • 8

    Meristation

Terrorífico miedo

Will van Dijk

Parece que a PSP le queda un suspiro, la promesa de que algún triple A pueda sacudir la monotonía de lanzamientos que brillan por su ausencia. Normalmente es justo en este momento cuando producciones de segunda categoría llaman la atención por ofrecer algo nuevo. En esta sintonía llega Corpse Party, una aventura atípica que deja entrever grandes ideas tras su puesta en escena. Tan original como arriesgado, aquí importa más la historia que la experiencia jugable.

La tradición de pequeñas curiosidades portátiles no abandona el panorama videojueguil desde hace ya bastantes años. Ahora que se ha puesto de moda la distribución digital, es frecuente ver cómo propuestas de bajo presupuesto se cubren de gloria sin más motivo que su propia originalidad, sea por los motivos que sea. En el catálogo de PSP encontramos un buen número de ejemplos que confirman este estamento, aunque probablemente el más popular de todos sea Half-Minute Hero. Pocas veces habíamos visto cómo una aventura tan convencional y aparentemente ridícula resultaba ser un sleeper que marcaría las pautas del regreso a la moda de los 8-Bits. No se puede hablar de una disposición visual apabullante, pero sí de una mecánica de juego poco usual. Todo aquel que quisiese disfrutar de ella se veía, al menos durante unos meses -luego aparecía también en XBLA-, en la necesidad de adquirir una PSP para probar sus mieles.

Eso es lo que se busca en esta clase de productos: llamar la atención de un núcleo específico de jugadores y convencerlo de que allí podrán encontrar justo lo que buscan. Estas propuestas no suelen ser pasto de grandes multitudes, no suelen pasar por los ojos de la prensa y, en la gran mayoría de los casos, tampoco cuentan con un apoyo publicitario significativo. Así que descubrirlas suele ser una cuestión de azar, o simplemente de persistencia en la búsqueda de títulos que se alejen de los tópicos a los que se entrega hoy por hoy esta industria.

Novela visual
La obra de Team GrisGris sigue los pasos de aventuras que ha habido ocasión de analizar en estas líneas tiempos atrás, aunque probablemente la comparación más evidente se deba realizar con 999. Corpse Party es, en esencia, una novela visual. El legado del título encuentra sus orígenes en el popular programa de creación de juegos de rol japoneses, RPG Maker, de gran popularidad a principios de la década pasada (y parte también de la anterior). Aunque de él surgieron títulos que posteriormente se convertirían en piezas de culto entre aficionados, existe una producción ingente de videojuegos de segunda categoría que se han recuperado de una forma u otra para conquistar a un grupo de jugadores determinado. Corpse Party se juega como en JRPG tradicional al uso, pero variando algunos de los conceptos que generalmente se suelen atribuir al género.

Días convulsos
Se acercan días complicados en la academia Kisaragi Academy, de reconocido prestigio a nivel internacional. En las últimas semanas se ha puesto de moda entre los estudiantes la práctica de artes oscurantistas sin más fin que el de pasar un buen rato. Un día cualquiera, varios amigos se reúnen en un aula. Una historia de terror sucede a la otra con todo lujo de detalles ante el pavor generalizado de quien allí se encuentra, pues el lugar es idóneo, atrapados entre libros, pupitres y lúgubres estancias desconocidas. Uno de los chicos que presencia la escena se imagina de puertas hacia dentro qué sucedería si, justo en ese momento, sucediese uno de los desastres que recientemente asolan al país del sol naciente.

Precisamente la querencia de pasar toda la vida juntos motiva a este pequeño grupo de estudiantes a poner en práctica uno de los rituales que se estilan en estos días, forjando una alianza de eterna amistad entre compañeros. Justo cuando finaliza la ceremonia, extraños ruidos suenan más allá de las ventanas, con más fuerza que el viento y más furia que la peor tormenta que hayan conocido. Dentro de la escuela ‘Heavenly Host' se palpa la incertidumbre hasta que, en el momento más inesperado, el suelo se sacude con furia, apagando a su paso toda fuente de luz. Unas horas más tarde todo vuelve a la normalidad, o al menos así sería de no ser por el caos reinante en la mente de los jóvenes estudiantes.


Se plantea inevitablemente la duda que azota la mente de quien sufre pánico: ¿cómo salimos de aquí? Corpse Party rompe con las tendencias a las que se habitúa el género del horror, dado que su acercamiento a esta premisa se ajusta a las mejores historias de miedo que hayamos podido leer en literatura o ver en la gran pantalla. No se limita a poner al jugador en situación, ofreciendo una sucesión de escenas congeladas con diálogos interminables. El concepto de novela digital, como bien se explicaba anteriormente, cambia ligeramente su definición para dar paso a la clásica disposición en 2D, de corte típicamente JRPG. Nuestro objetivo pasa por salvar la vida de un grupo de muchachos que han de superar sus miedos para salir de la trampa mortal en la que han caído.

Busca, recoge… y evita morir.
Para ello no sólo debemos combatir (suele ser sinónimo de perder la vida a las primeras de cambio), sino recorrer una a una todas las estancias de la academia para encontrar el objeto que nos lleve hasta la siguiente estancia, hablar con nuestros compañeros, indagar en los motivos que ha llevado a cada uno a estar ahí, etcétera. La mecánica de juego se aleja de toda complicación aparente para entregarse a una terrorífica historia de terror, donde un error se salda con nuestra muerte. Una mala decisión nos lleva irremediablemente a conocer los créditos y la siempre molesta pregunta de volver a repetir la partida desde el último punto donde ésta se ha guardado (algo poco preocupante dada la considerable cantidad de puntos para salvar partida). Y aunque la jugabilidad no trascienda de una serie de sencillas acciones a realizar, el empaque del juego destaca cuando se analiza la sutileza con la que se presenta esta historia.

Corpse Party ha aparecido en distintas versiones en Japón, algunas actualizan el contenido, mientras que otras simplemente mejoran la disposición visual. Esta edición se antoja como la más completa que ha aparecido hasta la fecha, dado que en ella se incluyen los cinco actos troncales de la historia, amén de algún que otro extra que invita a seguir jugando una vez se haya terminado la partida por primera vez. Es un dato paradójico, especialmente si se tiene en cuenta la pobre disposición gráfica de la aventura. Sin embargo, lo cierto es que Corpse Party brilla con luz propia gracias a la sensación de desasosiego que transmite, a base de pequeños sonidos, ruidos y, en general, de representar con extrema sutileza cómo se vive el miedo en una academia japonesa.

Además de ahondar en estos aspectos, el título se las ingenia para abordar esta cuestión con madurez, principalmente en lo que respecta a la actitud que demuestran los personajes a la hora de conversar entre ellos. Lo más normal es que prácticamente todo el que nos rodea trate de buscarse la vida para sobrevivir, con ataques de pánicos, agresividad desmedida y otros problemas derivados de la reclusión y del miedo. No es un estudio psicológico de la personalidad humana, pero tampoco lo pretende. Básicamente se ofrece la información necesaria para que el jugador se encargue de rellenar los huecos que aquí no se explican, y que probablemente lleven a retomar la aventura una vez finalizada. Es una lástima que se aprecie cierta falta de tacto a la hora de abordar estas cuestiones, tan bien retratadas en las últimas aventuras de este corte aparecidas en el mercado. Nótese que también forma parte de la herencia que ha de cargar por sus orígenes, como bien se ha comentado a lo largo de este análisis.

De otra generación 
Sabemos que la mecánica ofrece más libertad que en otras novelas, que la parte técnica es fundamental para generar una buena ambientación pero, ¿qué sucede con la parte gráfica? Es imposible no destacar negativamente la apariencia que luce el título, por más que se insista en recordar sus raíces. Corpse Party se juega como un JRPG al uso, manejando sprites en 2D que han de vagar de estancia en estancia descubriendo una forma de abandonar el edificio. No hay en todo el recorrido un solo escenario que realmente llame la atención, ni detalles retro que hagan pensar en que este estilo gráfico se ha empleado por alguna razón específica (como sí sucedía en Half-Minute Hero, por poner un ejemplo). Para poder disfrutar del contenido es imprescindible obviar esta cuestión y, lo que es más importante, entender que gran parte de su encanto radica precisamente en su condición de viejo juego de culto acondicionado a los tiempos que corren. Aunque sea a su manera.

LO MEJOR

  • El argumento, como hilo conector de todo lo que sucede durante la aventura.
  • El uso que se otorga al sonido, crucial para entender la atmósfera.
  • Propuesta tremendamente original, única en su especie en estas tierras.

LO PEOR

  • Algunas muertes inesperadas rompen el ritmo de la partida.
  • La herencia RPG Maker y todo lo que ello conlleva a nivel técnico.
  • Sistema prueba y error, sin demasiado hueco para redibujar la historia.

CONCLUSIÓN

Se suele dar con cierta frecuencia en el mercado de las portátiles esto que venidos comentando a lo largo del análisis: no siempre es imprescindible un aspecto gráfico encomiable o sorprendente para ofrecer a los jugadores una aventura que merezca la pena ser disfrutada. Corpse Party aparece en el mercado digital de PSP para ampliar la oferta de un catálogo ya de por sí bastante variado, rico en posibilidades. La herencia RPG Maker del título resta profundidad visual, pero al mismo tiempo le confiere una esencia poco común, se diría casi imposible de hallar hoy por hoy en otra consola. Si bien es cierto que sus principales atributos radican en ofrecer una historia muy interesante -no exenta de manidos clichés-, también se maneja con soltura a la hora de ofrecer motivos para continuar con la aventura, pese a los inconvenientes que suele suscitar repetir una misma escena en varias ocasiones, haciendo uso del siempre recurrente sistema de ‘prueba y error'. [image|nid=1675621|align=|preset=inline] Al margen de esto, y a juzgar por la relación calidad/precio que ofrece Corpse Party, es difícil no recomendar su adquisición si buscamos una aventura distinta, que relega su aspecto técnico a un segundo plano para fijar la lupa en un argumento digno de una película de terror, por más que guste de utilizar ciertos recursos que le restan puntos de originalidad. En cualquier caso, es una obra destacable para cerrar la trayectoria de una consola que, como bien se comentaba al comienzo del análisis, ha dado -y probablemente todavía dará- mucho de qué hablar. [image|nid=1675622|align=|preset=inline] Propuesta tremendamente original, única en su especie en estas tierras. El uso que se otorga al sonido, crucial para entender la atmósfera. El argumento, como hilo conector de todo lo que sucede durante la aventura.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.