Atraco a mano descargada

El desmadre y los abusos perpetrados por el contenido descargable continúan viento en popa y a toda vela. A lo ya existente se suman ahora los trucos de pago y los DLCs que llegan incluso antes de que el juego físico se ponga a la venta. El día en que tengamos que pagar incluso para encender la consola ya no queda tan lejano.

Todo aquel lector asiduo a esta sección sin duda sabrá que no es ni mucho menos la primera vez que este columnista dedica unos párrafos al siempre polémico tema del contenido descargable, el cual ha convertido la presente generación de consolas en la llave maestra que las compañías no dudan en utilizar para vaciarnos los bolsillos de una forma tan descarada y abusiva como recurrente. La primera de dichas columnas data de 2007, y en ella ya dejaba entrever que todo lo que las compañías nos estaban vendiendo con el por entonces aún en pañales DLC (¡El futuro del entretenimiento interactivo! ¡Los videojuegos verán alargada su vida útil hasta el infinito! ¡El usuario podrá modificar y adaptar cada juego a su gusto con solo seleccionar entre el contenido disponible!) tenía gato encerrado. Como ejemplos más evidentes ponía los de videojuegos como Folklore (RPG de PS3 lanzado en 2007, que tuvo el dudoso honor de ser uno de los primeros títulos cuyos DLCs se lanzaban al mismo tiempo que el juego físico llegaba a las tiendas, dejando con ello bien claro que dicho contenido no era otra cosa que partes del juego seccionadas para ser vendidas aparte) y el por entonces aún futurible Street Fighter IV (Capcom anunció cuando el juego aún estaba en desarrollo que contaría con DLCs, los cuales resultaron ser las vestimentas adicionales que nos vendieron a precio de oro).

Pues bien, aquello acabó siendo tan solo la punta de un iceberg que no ha hecho sino acrecentar su volumen con el paso del tiempo cual bola de nieve descendiendo por una larga y empinada pendiente. En una de las últimas columnas que dediqué al DLC ya bromeaba asegurando que, tal y como estaban yendo las cosas, las compañías no tardarían mucho más en poner precio incluso a los trailers de sus juegos. Pues bien, finalmente la realidad ha acabado superando a la ficción y es que, aunque los trailers siguen siendo gratuitos (no por mucho tiempo, créanme), ahora resulta que también tendremos que pagar para poner trucos a nuestros juegos. Ha sido Capcom (cómo no), compañía pionera y puntera en esta nueva forma de 'negocio', la que ha decidido dar el primer paso con Dead Rising 2: Off the Record. Dicho título, que ya de por sí no deja de ser un DLC del Dead Rising 2 original, solo que vendido en formato físico en lugar de digital (eso sí, a precio reducido; y es que Capcom otra cosa no, pero magnánima y buenaza con sus clientes lo es un rato largo), dispone en plataformas descargables y por el módico precio de 4.99 euros de lo que se ha dado en llamar 'Modo debug', que no es otra cosa que la llave para acceder a invulnerabilidad o munición infinita. Sí, eso mismo que en generaciones precedentes conseguíamos mediante una combinación de botones o como premio al pasarnos el juego. Pues bien, ahora no tendremos que forzar nuestros pobres y cansados dedos pulsando una cadena más o menos larga de botones, ni nos veremos obligados a jugar un título durante horas. Ahora con solo pagar cinco euretes de nada lo tendremos ahí, al instante, sin esperas de ningún tipo. Alguien debería poner un monumento a Capcom por facilitarnos la vida de esta manera.

Pero ojo, no solo a Capcom. El panteón de compañías que rinden culto al dios DLC se encuentra más que desbordado. Otro caso reciente lo tenemos en THQ, la cual ha decidido poner al alcance del usuario los contenidos 'adicionales' de Saints Row The Third diez días antes de que el juego llegue a las tiendas, para que así los podamos ir comprando y los tengamos ya listos y dispuestos para cuando introduzcamos el disco físico en nuestras consolas. ¡Gracias, THQ! Curiosamente, uno de dichos contenidos lleva el nombre de 'Pack invencible', y por la módica cantidad de 2.49 euros nos permite introducir en el juego trucos como cargadores infinitos para nuestras armas o más salud para nuestro personaje… Umm, curioso, acaba de asaltarme una perceptible sensación de deja vu, como si ya hubiera vivido esto antes… Bah, imaginaciones mías. El caso es que el paquete de contenidos descargables de Saints Row The Third (que han sido creados independientemente del título principal, con la única intención de expandir la experiencia jugable, no seamos mal pensados) incluye lo que han dado en llamar Pase de temporada (tres misiones adicionales, junto a algunos trajes y vehículos) por 19.99 euros, el Online pass (cómo no) por 7.99 euros, el ya mencionado Pack invencible, el Nyte Blayde (2 trajes y un vehículo) por 2.49 y el Ataque Shark (un arma y un sombrero) a precio especial: solo 1.49 (una ganga, vamos). Si lo sumamos todo, nos encontramos con que para disfrutar del juego Saints Row The Third junto a todos sus contenidos (que vuelvo a repetir, han sido creados de modo total, completa y absolutamente independiente; vamos, que no es que hayan cogido el 5 o el 10% del material del juego en desarrollo para vendérnoslo aparte a precio de oro, no seamos mal pensados) solo tendremos que pagar la módica cantidad de casi 100 euros (euro arriba, euro abajo).

¿Es esto abusivo? Al menos bajo mi punto de vista (y es que, como soy un mal pensado, opino que el disco físico que llega a las tiendas por 70 euros está incompleto, ya que una parte notable del contenido del título es obligatorio comprarlo aparte), pagar 100 euros por un juego (no por una edición coleccionista, sino por un juego normal junto a su manual de instrucciones de cuatro páginas mal contadas) lo es. ¿Es esto denunciable? Faltaría más. ¿Son las compañías las culpables de la presente situación? Por desgracia, aquí la respuesta bajo mi punto de vista es un rotundo no.

En fechas recientes, Activision ha anunciado a bombo y platillo que ha vendido la escalofriante cifra de 20 millones (sí, veinte) de DLCs de Call of Duty: Black Ops. 20 millones de descargables, a unos 14.49 euros cada DLC (dichos DLCs consisten en unos 4 o 5 mapas y la posibilidad de luchar contra zombis). Hagan el cálculo, señores, y una vez obtenida la cifra, vuelvo a plantear la pregunta: ¿Son las compañías las culpables de la presente situación? Pues no, los culpables de esta debacle no somos otros que nosotros, los usuarios. Cada vez que compramos un trajecito para el Street Fighter, un mapita para el Call of Duty o un cochecito para el Saints Row no estamos haciendo otra cosa que jalear a las compañías para que sigan con esta actitud abusiva. Los aficionados a los videojuegos estamos siendo los más ciegos, permisivos e inocentes de entre todos los consumidores de cualquier otra industria de entretenimiento. Y es que esto no está pasando en el cine, la literatura, o el cómic. Esto está pasando aquí y ahora, y somos nosotros los que lo estamos permitiendo. Y ojo, que aquí no estoy tirando la piedra y escondiendo la mano. Aquí me cuento como uno más, y es que yo también entro en el juego de los DLCs.

Si un título gusta, es muy difícil resistirse a comprar contenido para él, aun siendo perfectamente consciente de que ese contenido ya debería estar incluido en los 70 euros que has pagado por el juego. ¿Puede un aficionado de Call of Duty resistirse a comprar el primer pack de mapas de Modern Warfare 3 que Activision venda vía DLC? O aquel al que le apasione Saints Row, ¿puede resistirse a soltar 20 euros para comprar las tres misiones adicionales de las que consta el Pase de temporada, a pesar de que las están vendiendo incluso antes de que el juego llegue a las tiendas? Es difícil, por no decir imposible, resistirse a hacerlo. Entonces, ¿cómo solucionar el problema que tenemos entre manos? Si no piensan que es un problema, sumen el precio que han pagado por sus juegos favoritos junto a todo el contenido 'adicional' que han adquirido para él. Para terminar, regresemos a uno de los aspectos de la industria (por no decir el único que queda) que aún es gratuito: los trailers. ¿Cuántos de ustedes habrían pagado por ver el tráiler de Grand Theft Auto V? (Al que no le guste GTA, que sustituya dicho juego por su título favorito). Sean sinceros, yo seré el primero en contestar: Como aficionado acérrimo a la franquicia GTA, habría pagado por ver ese tráiler (10 céntimos, 50 céntimos… el precio es lo de menos), al igual que un aficionado acérrimo a Street Fighter acaba pagando por un traje para su personaje, un artículo para su avatar o un fondo de escritorio para su dashboard. Las compañías son perfectamente conscientes de ello, y así nos va. Lo dicho, tenemos un problema, y solo podremos solucionarlo cortando por lo sano al dejar de consumir esta clase de contenido. ¿Tenemos la fuerza de voluntad suficiente como para hacerlo?

Esta columna es una opinión personal del autor que no representa necesariamente la de MeriStation.