Call of Duty: Modern Warfare 3
Call of Duty: Modern Warfare 3
Carátula de Call of Duty: Modern Warfare 3

Impacto de bala

Javi Andrés javi__andres

La exitosa fórmula que Activision imprimió sobre Call of Duty en 2007 alcanza su más refinado exponente. Estrictamente fiel a todas sus claves y estilo, la Tercera Guerra Mundial y un multijugador aún más equilibrado, completo y accesible buscan un nuevo impacto. Por dónde han acabado yendo los tiros.

Tan criticado como rompedor en ventas, el fenómeno Call of Duty ha acabado marcando innegablemente esta generación de videojuegos. Activision percibe que entre manos ha tenido un arma tan poderosa que ha sido capaz de dictar cómo hacer shooters de éxito hoy, desafiando el género desde Call of Duty 4 con una concepción del videojuego como producto cinematográfico y espectacular, que no ponga trabas al jugador para darle emoción y juego directos, una experiencia online más que satisfactoria y sin complicaciones, y la visión de hipotéticos conflictos bélicos actuales donde su papel es absolutamente determinante. Desde que se abandonó la Segunda Guerra Mundial en aquella entrega, han sido muy pocos los cambios gráficos y jugables que se han incorporado, generando una imparable ola de críticas enfrentadas entre los que defienden aún hoy la divertida propuesta de juego que otorga y los que aprecian cada capítulo como una especie de expansión con más mapas, armas, modos o ventajas pero alarmantemente continuistas directrices y tecnología.

MW3, de nuevo, no ha apostado por una fórmula renovada. Los esfuerzos de sus creadores, Infinity Ward, Raven y Sledgehammer, iban más bien encaminados en mejorar y conseguir, sobre esta base inamovible y sólida que hemos recibido anualmente desde hace cuatro temporadas y que también acogieron en Black Ops los angelinos estudios Treyarch, la mejor experiencia Modern Warfare de todos los tiempos. Ha sido un desarrollo intenso y esta vez bajo la fuerte presión de un competidor como el brillante Battlefield 3, con el que no cesan las comparativas. Un respaldo de decenas de millones de jugadores y ser la marca líder de las listas de ventas de todo el mundo avalan una mecánica que todavía no parece llegar a su agotamiento, pero que con este sobresaliente capítulo, obviamente, queda un poco más cerca de él. Todo acérrimo a Call of Duty recibe este año el episodio más equilibrado, amplio, duradero y vistoso, además de su sincronización con el completísimo servicio CoD Elite. Eso sí, no llega exento de puntos conflictivos, como la más clara mano tendida a los nuevos jugadores, con un sistema de experiencia online que hace más accesible ganar partidas aunque no seamos expertos en el FPS o reductores de dificultad ingame. En unas horas comenzará la polémica entre los top players.

Apuesta sobre seguro y ampliación -aún mayor- de públicos objetivo. Sus responsables han disparado presionando los gatillos que mejor conocían y llevan acariciando desde la redefinición de la franquicia a comienzos de generación, y de nuevo, ante nosotros tenemos una demostración de puntería y precisión en la búsqueda del entretenimiento. Todas las quinielas se confirman: estamos ante el Call of Duty más redondo que se haya hecho nunca, especialmente en su vertiente multijugador, aunque eso sí, una obra para nada sorprendente, arriesgada o redefinida. La variedad de modos multijugador competitivos se llevará la mayor atención, claro, pero las nuevas Operaciones Especiales y el modo Supervivencia fomentan juego para largo, compensando una Campaña individual que vuelve a exponerse en un abrir y cerrar de ojos, eso sí, es uno de los parpadeos más memorables dentro de la acción en primera persona que podamos presenciar en este final de 2011.

World War III

3 actos, 17 capítulos y unas 6 horas. Ésta es la duración que dispone la prometida campaña más larga de los tres Modern Warfare hasta hoy. Y lo cierto es que es ligeramente superior en longevidad, variedad y contenidos a las anteriores de Infinity Ward, aunque por supuesto estamos hablando de un modo breve, intenso en su transcurrir, y, un año más, con una trama que no está narrada con reseñables eficacia ni maestría, aunque sí que se aprecia un intento realmente esforzado por parte de sus guionistas, que han logrado un relato mejor, que no notable, con algunos giros y sorpresas. Desde una perspectiva objetivista y los habituales puntos de vista enfrentados, donde controlaremos a un miembro de las fuerzas armadas norteamericanas Delta, o un terrorista, la historia ahora retoma el hilo de Modern Warfare 2, elevando el conflicto internacional de hace dos años hasta nada menos que la Tercera Guerra Mundial, arrancando ahora esta nueva odisea contemporánea de novela bélica catastrofista en una Nueva York devastada, con sus más reconocibles rascacielos y sedes económicas atestadas de terroristas y cayendo bajo la pólvora de atentados. Y no es el único tramo argumental polémico y de los que levantan heridas reales. Ya nos lo advierte un recuadro al principio de cada Nueva Partida como hizo Modern Warfare 2: 'CoD: MW3 tiene secuencias que pueden herir la sensibilidad del espectador, ¿quieres saltarte estos capítulos?'.

A partir de aquí, el juego es una función de infarto que nos llevará por Londres, París, Hamburgo, Somalia, Oriente Medio o Rusia en una persecución constante de las hazañas del líder soviético terrorista Vladimir Makarov. Nuestro tránsito a tiros por estas ciudades y sus puntos más representativos nos permitirá presenciar barbaridades como la caída de la Torre Eiffel y la plaza de Saint Pierre en Montmartre, un desembarco a lo Día D en el nuevo puente de la ciudad alemana, una intensa persecución en el Metro de Londres y los alrededores del Big Ben o la demolición de colosales edificios enteros ante nuestros ojos. Si algo sabe lograr su desarrolladora en las campañas de Modern Warfare, es dejar sin aliento al jugador, que ahora tendrá otra vez la sensación de ser el epicentro de un conflicto intercontinental de proporciones épicas, una pieza clave en la Historia, y todo ello contado desde un prisma ligeramente más emocional al habitual. No faltan además las referencias a los anteriores juegos de la subsaga MW a modo de retomas o flashbacks. Y sobre flashbacks, cabe mencionar que en su búsqueda de variedad y madurez narrativa, en uno de los capítulos centrales aparece por ejemplo uno totalmente innecesario y sin justificación. Una prueba tangible de que en lo que a guión se refiere, esta Campaña podría haber dado bastante más de sí.

Call of Duty: Modern Warfare 3 no abandona sus pilares, y por ello no desaparecen los scripts por doquier o la linealidad y pasillismo plenos en el desarrollo de la Campaña. A cambio, la espectacularidad ya comentada no falla: todo explota a nuestro paso, los enemigos nos flanquean y caen con diferencias, realismo y estilo, al salir de un interior a la calle pasarán por el cielo varios cazas disparándose o misiles aéreos bombardeando nuestra posición, los accidentes automovilísticos parecen perseguirnos, los derribos, los desastres… Todo sucede alrededor de nuestro personaje, que salva la vida una y otra vez en el último momento de situaciones increíblemente límites. La mecánica lleva al protagonista de cada acto siempre acompañado, dentro de diversos escuadrones con objetivos que, en materia de jugabilidad, no son más que lograr llegar hasta un punto concreto sin perecer en el intento, ya sea a pie, en automóvil, disparando desde aviones, de forma sigilosa o con las nuevas torretas motorizadas. Los comportamientos de estos compañeros controlados por el propio juego son intachables y sorprendentemente coherentes, resultado, eso sí, de unas acciones prefijadas que en cada esquina están preparadas y si lo rejugamos permanecerán tal cual, creando una experiencia sobrecogedora la primera vez pero fría y predecible para sucesivas. No hay ningún atractivo -salvo la posibilidad de seleccionar mayor dificultad- en jugar la Campaña varias veces, por lo que tampoco es un factor que lamentar una concepción de la IA así, scriptada a más no poder para mostrar espectáculo puro.

Predeciblemente, Activision ha querido llevar su marca estrella hasta aún más jugadores, facilitando bastante la experiencia singleplayer y parte del online. Con cuatro niveles de dificultad y la posibilidad de bajar de uno a otro en mitad de la partida, el jugador habitual no debe dudar en establecerse el tercero de éstos, para obtener una experiencia satisfactoria y exigente que de paso prolongue la vida útil del título en solitario y le sirva como fase de prácticas antes de enzarzarse en la vasta jungla de sus modalidades competitivas. Para los nuevos, MW3 en Fácil expone en todo momento el punto donde tenemos que ir y los metros que quedan para alcanzarlo, hay autorregeneración de vida más rápida, asistencia semiautomática en el apuntado, Quick Time Events más sencillos… En su dificultad alta, la experiencia y el realismo ganan enteros, con enemigos que disparan moribundos desde el suelo, persecuciones rapidísimas, pasajes de conducción extrema… la dificultad está muy bien evolucionada en todo momento, aunque bien es cierto que hay tramos en los que nuestros aliados harán prácticamente todo el trabajo, disparando y derribando a todo lo que se mueve. No terminamos de comprender cómo una Campaña donde nuestro protagonista siempre está acompañado por al menos otros dos personajes no se ha hecho multijugador cooperativa, por ejemplo para cuatro. Es perfectamente viable. Call of Duty: MW3 prescinde de este modo para la Historia central y en su lugar nos regala las 16 Operaciones Especiales y otro cuantioso conjunto de misiones en el modo Supervivencia, el sustituto natural de los Zombis de Treyarch que tanto éxito cosecharon, especialmente en Black Ops.

Cañón con cañón

Es la tendencia, y todo gran FPS parece obligado a incorporarlo. El modo cooperativo de Modern Warfare 3 permite juego únicamente para uno o dos usuarios. En Supervivencia se han implementado a los controles Call of Duty las populares oleadas de enemigos cada vez más fuertes con pausas cronometradas para comprar armas y ventajas en puntos concretos del mapa, recargar las granadas, colocar torretas o preparar apoyo ofensivo de todo tipo. Es el modo que recogerá el testigo de los Zombis, igual de divertido frenético y duradero solo que ahora se añaden destrezas como la aparición enemiga determinada por la posición de lo jugadores, la agresiva IA de los cientos de soldados y hasta tanques que nos rodearán o la posibilidad de recoger sus armas y aprovechar los escudos antidisturbios. Los 16 mapas de los modos competitivos online estarán disponibles a medida que subamos de nivel en Supervivencia, siendo todos ellos estupendos para esta modalidad de juego, con el tamaño y diseño justo que no nos deja descanso ni zonas vacías en las que tengamos que buscar la acción, juguemos solos o en compañía.

Como siempre, tendremos que controlar el dinero que gastamos y buscar hacernos con el mejor equipo posible para cada situación u oleada concreta. La dificultad aumenta en cada nivel y acabaremos enfrentándonos a helicópteros, tanques, los temidos Juggernauts y demás robustez rival. La posibilidad de mejorar y asignarnos distintas perks en cada ronda le da un punto estratégico que hasta ahora no se había alcanzado en un CoD. Es ideal poder comunicarnos con nuestro compañero y repartirnos las zonas, pero sin alejarnos demasiado, pues al caer uno el otro tendrá que ir enseguida a reanimarlo, acabándose la partida si finalmente fallece del todo. Habrá momentos en que la munición escasee, y nos veamos ante un bombardero de combate con una simple pistola M9. Los últimos niveles son un verdadero reto hasta para los más curtidos. Toda la experiencia obtenida en esta modalidad y las Operaciones Especiales no se traduce al multiplayer clásico. Se pueden disputar partidas en una misma consola, a pantalla dividida.

Las Spec Ops, u Operaciones Especiales en la edición española, son 16 misiones independientes de la Campaña en las que tendremos que cumplir diversos objetivos prefijados en la descripción e introducción de cada una, de nuevo en solitario o junto a otro usuario de cualquier parte del mundo pero que esté en nuestra lista de amigos. Son el complemento ideal a la Historia principal, ya que están enmarcadas en nuevas localizaciones y escenarios pero de las ciudades de la trama singleplayer. Pese a su variedad aparente (colocar paquetes explosivos en diversos puntos, rescatar a un rehén, proteger un avión, destapar bombas de gas, acertar dianas en un tramo de pruebas rápido, limpiar un bloque con terrazas desde una posición ideal de francotirador o bombardear una zona), lo cierto es que en mecánica suelen ser muy similares, indicándonos diversos puntos a los que llegar, interactuar, y enemigos concretos a los que abatir. No son tan frenéticas ni divertidas como el resto de modos, pero querremos acabárnoslas todas, como ya ocurrió en su día con las de MW2.

A cambio, lo mejor de estas Operaciones Especiales es que están pensadas para jugarse con mucha cooperación y sincronía. Mientras uno cubre desde la altura con un rifle de francotirador el otro corre con escopeta para recoger las C4, uno conduce y el otro dispara, uno cubre el pasillo derecho y el otro el izquierdo, van juntos a un terminal que piratear para acabar antes y proteger la posición, flanquean una base con sigilo, distraen a un tanque armadísimo… Si jugamos acompañados, no tendremos éxito yendo por nuestra cuenta, algo que frente a las oleadas de la Supervivencia sí puede llegar a funcionar más, aunque tampoco del todo, claro está. Todas estas misiones están tratadas como material de juego plenamente online y con un toque de pique contra el resto, logrando puntos con cada baja, pudiendo apuntar nuestros resultados en tablas y rankings internacionales al final de cada éxito, tres tipos de dificultad, contenido a desbloquear, etc. Los más competitivos tienen otra razón más para sacar mucho partido a Modern Warfare 3, aunque la parte esencial del juego está, como todos esperábamos, en sus modos multijugador para hasta 18 usuarios, una faceta clave en la obra mejorada y ampliada de forma más que satisfactoria.

La guerra de los héroes

Lo veníamos diciendo, en multiplayer este nuevo Call of Duty tampoco ha querido inventar nada, no ha buscado revoluciones. Más bien, los esfuerzos de los encargados de esta alabada y exitosa parte de los juegos han ido orientados a lograr el CoD definitivo, el que vuelva locos a todos los asiduos de la marca, los que quedaron algo desencantados con Black Ops, los que nunca han probado Call of Duty en multijugador… Todo el espectro de usuarios posible tendrá cabida en Modern Warfare 3, y esto sin sacrificar en exceso la experiencia para el jugador más hardcore, experto y exigente. Activision ha querido que todo el mundo juegue y tenga algo más de opciones, que el usuario medio vea en esta nueva entrega su juego online de cabecera y que así sea durante muchos meses, un año más. Se ha intensificado lo que las anteriores entregas empezaron a contemplar. Ahora más que nunca, aunque llevemos un equipo magnífico, el arma al máximo, mucho nivel y cientos de horas jugadas, un par de tiros certeros del más novato nos puede fastidiar la partida. El título es más complaciente con el nuevo usuario, pero obviamente sigue beneficiando al habitual, dejándole jugar en su propia liga y comodidades o configuraciones preparadas.

Para ello, las dos grandes revoluciones que su desarrolladora ha preparado consisten, por un lado en el nuevo sistema de experiencia para el armamento, donde además de asignar elementos a las pistolas, rifles y escopetas podremos elevar sus estadísticas y familiarizar al personaje con su uso, ganando rapidez de recarga o precisión. Se ha aumentado el número de armas, hay más de 40. También se han redistribuido las ventajas (o perks), añadido nuevos paquetes de ayuda por rachas de muertes de nuestro propio personaje -un claro apoyo para los menos duchos- y equilibrado el potencial de las más exitosas. Ahora, por ejemplo, si morimos cuatro veces tendremos la ventaja Impetuoso, que nos permite correr el doble durante unos segundos nada más hacer reaparición.Y por otra parte, sus diseñadores han trazado unos mapas de juego más limpios y donde el campeo o los puntos de conflicto reconocibles son ya casi inabarcables y variarán. Esto no quiere decir que el francotirador haya perdido poder -como se ha criticado a veces en Black Ops- pues volverá a ser un rol que desempeñar cómodamente y con el que conseguir tan buenos resultados como los de una ametralladora pesada bien posicionada o el siempre favorito rifle de asalto de los granaderos. Estos escenarios demuestran haber sido testados hasta la saciedad, para lograr una experiencia de juego justa y fabulosa, no cabe duda y el tiempo lo demostrará.

Junto a este tipo de equilibrios bastante exigidos por la comunidad y algo más respetuosos al mismo tiempo con los nuevos alistados, no faltan atractivos para los habituales, como los dos nuevos modos -espléndidos y de éxito asegurado- para el online público, y otros seis muy frenéticos para las partidas privadas. Baja Confirmada es un Deathmatch por equipos clásico en el que tendremos que recoger las chapas dog tags de nuestros rivales recién caídos para que cuente como baja completa de 100 puntos para nuestro equipo. Esto hará que tengamos que estar cerca al disparar, recoger con rapidez la medalla ya que nuestra posición se muestra en rojo en el minimapa y desaparecer de la zona si no queremos ser abatidos. Además, haremos muchísimos puntos recogiendo insignias de los eliminados por otros. Es muy frenético y cambia completamente el concepto y jugabilidad de uno de los modos más tradicionales de Call of Duty, ahora los enfrentamientos son directos, arma contra arma.

En Defensor en Equipo se juega con una bandera y los dos equipos intentando poseerla, en cualquier parte del mapa, el máximo tiempo posible para hacer más puntos con las bajas. En este modo el respawn se hace rapidísimo y en cualquier parte, incluso dentro de la lluvia de tiros, lo que pone al límite los reflejos por encima de tácticas consensuadas de grupo o todo el equipo que llevemos, también importantes, claro. Mantenernos cerca del poseedor de la bandera, enemigo o aliado, hará que podamos acceder a su control durante unos segundos, siendo respaldado por nuestros compañeros en cuanto la tengamos. Este modo, al igual que el nuevo Juggernaut por Equipos de las partidas privadas, se basará especialmente en los disparos a un solo miembro, un todos contra uno que puede o no tener respaldo y que resulta una locura en pantalla, haciéndose ya de entrada muy divertido y espectacular, aunque no creemos que logre el impacto que las modalidades de más éxito tradicionalmente, que por supuesto vuelven a estar en Call of Duty: Modern Warfare 3 con algunos retoques.

Nada menos que 16 modos de juego distintos tiene esta entrega, 10 de ellos para partidas públicas. Junto a Baja Confirmada y Defensor en Equipo, los encuentros en Capturar la Bandera, Sabotaje, Dominación, Contra todos o Demolición regresan en estos mapas perfectamente pensados para los 18 jugadores que poblarán las partidas. En enfrentamientos con amigos (partida privada) tendremos todos éstos más Infectado (tendremos que evitar ser alcanzados por los Juggernauts para no pasar a ser uno de ellos y estar obligados a infectar al resto de jugadores), Drop Zone (habrá que mantener las zonas de caída de ayudas y ataques aliados), Juggernaut (17 jugadores contra un Juggernaut todopoderoso que al morir deja su relevo al que lo mató), Juggernaut en Equipo, Juego de Armas (todos contra todos, cada baja nos cambia el arma, empezamos con la pistola y acabamos con el escudo recorriendo todo el arsenal), One in the Chamber (solo podemos morir dos veces y cada baja nos añade una bala a la escasísima munición disponible). Sin duda, son formas de juego más desenfadadas y rápidas. Es comprensible que no se hayan incorporado en el competitivo online abierto. Además, se pueden jugar a pantalla dividida en una misma consola con otros tres usuarios, todo un despiporre para compartir con amigos en casa.

En cuanto a las mencionadas modificadas Ventajas, las rachas de muertes se encuentran ahora con seis nuevas incorporaciones más su versión Pro, y retirada de perks realmente descompensadas en potencial  y que todo el mundo llevaba. Están divididas en tres categorías. De la primera, Reconocimiento nos permite ver a los enemigos dañados por explosivos, lo que hará que las granadas también sirvan como delatadoras. En versión Pro esto se amplía a las balas, por lo que podremos disparar pese a saber que no vamos a acabar con un rival, sí marcándolo. Blind Eye nos hará indetectables y más fuertes en versión Pro contra torretas, aviones espía y demás adversario automático. Entrando en el segundo listado, Asesino es otra revisión que nos hará indetectables para el UAV, el sensor de ritmo cardíaco, radar portátil y mirilla térmica, en Pro permitirá que nuestro nombre no aparezca al ser apuntados, lo que genera peor visibilidad y posibilidades de camuflaje. El QuickDraw nos permite apuntar más rápido y preparar antes las granadas o el equipamiento. En la última categoría, como nuevas perks tenemos Marksman, que nos permite identificar enemigos desde más lejos y en su versión Pro mejorar la inestabilidad por respiración al disparar. Por último está Cazador, que nos deja movernos más rápido con la mirilla activa y ralentiza las explosiones de claymore. Todas las demás ventajas se han ajustado en cierta medida para resultar igual de satisfactorias según las preferencias y forma de jugar de cada usuario.

Las armas mejoran y también tienen perks propias. Divididas entre primaria y secundaria, el arsenal de más de 40 opciones, cada una con sus accesorios que equipar y diversos niveles, nos asegura desde ya una experiencia plena y duradera. Queda claro cuando se empiezan a probar unas y otras, y todo el juego demuestra que el equilibrio ha sido la máxima que ha guiado el desarrollo de Modern Warfare 3. Mirillas, silenciadores, detectores térmicos, ampliación de cargador, agilizadores de recarga… un enorme almacén de complementos que iremos desbloqueando poco a poco con nuestras partidas públicas en red y que podemos contemplar desde el minuto uno de juego en las privadas, pues en esta modalidad está todo disponible desde el principio para que personalicemos completamente a nuestro gusto cada encuentro con los miembros de nuestra lista de amigos. Por supuesto, los puntos de experiencia de cada forma de jugar y de las Operaciones Especiales y Supervivencia van por separado. El sistema de evolución de las armas es complejo, con nivel para cada una y aumentos de parámetros posibles como el daño, la estabilidad o la munición máxima soportada. De lo más completo que hemos visto nunca.

Además de todas estas perks 'pasivas', están las tradicionales rachas de bajas, aunque MW3 ha rebajado la presencia de éstas en pos de un juego más condicionado por la habilidad y los reflejos. Ahora, podremos seleccionar entre numerosos paquetes de ayuda según las bajas que hagamos, divididos en Asalto, Soporte y Especialista, también con muchos nuevos, por supuesto. Es un placer ir descubriéndolos y desbloquearlos junto a ítems menos útiles ingame, como los emblemas y galardones, que vuelven a otorgársenos al final de las partidas para reconocernos los diversos récords que logremos, pero que los más habituales querrán poseer al completo, en una cuantiosa colección mejor organizada que en anteriores CoD. Además, hay centenares de desafíos concretos por arma, mapa, generales, experiencia... No dudamos de que este juego no hará perder éxito a los modos online más concurridos tradicionalmente, pero sin duda, sus propuestas son buenas alternativas y no simples añadidos insípidos. Ahora queda dejar que el tiempo haga volcarse a la comunidad en unas y otras opciones, y que todos estos ítems coleccionables que comentamos empiecen a estar en las vitrinas virtuales de millones de jugadores, al igual que sus armas en los máximos niveles pero nunca haciendo invulnerables a sus portadores, algo que puede enfadar y mucho a los que más tiempo dedican al juego, que, como hemos empezado diciendo, ahora morirán con algo más de facilidad ante los noveles.

Call of Duty: Modern Warfare 3: Pre-Análisis

Y precisamente para pros, MW3 incorpora por fin Call of Duty: Elite, el servicio de comunidad del juego que no tardará en llenarse de usuarios que encuentren en él la solución ideal para conectar con otros gracias a sus virtudes de red social y gestor directo de vídeos del juego grabados desde su modalidad Cine, aprender y mejorar dada la abundante información detalladísima de las partidas, y competir usándola como lugar de consulta de convocatorias de torneos oficiales, contenidos adicionales, mejores marcas o premios físicos otorgados por la propia Activision para los más fieles. Sin duda, Elite es una respuesta más de la compañía para hacer que Call of Duty: Modern Warfare 3 permanezca en el tiempo y siga reinando el juego online en consolas. Al servicio se accede con facilidad desde el propio menú Multijugador y tiene una sincronización automática con cada encuentro que disputemos. La opción gratuita es bastante completa, aunque la Premium (de pago), como es lógico, la supera en todo y servirá para los más exigentes y competitivos.

El servicio no llega en español hoy mismo. Su precio de suscripción anual es de 56,99 euros, y con ello tendremos acceso a todos los DLC que Activision irá lanzando de forma periódica, algunos ya visibles desde la red social Elite. También, todo lo relacionado con las creación de clanes tendrá una base de operaciones más amplias en el servicio Premium, habrá acceso para torneos diarios con premios físicos reales (iPads, televisores HD, merchandising de CoD...) y posibilidad de participar en encuentros digitales con algunas personalidades de Hollywood, por ejemplo, o crear contenido para el futuro canal Call of Duty TV, accesible desde Elite y donde se reproducirán partidas y otros contenidos relacionados con la marca. Sin duda, para los más asiduos puede resultar rentable esta inscripción, sobre todo al asegurarse todos los DLCs del juego planeado para los próximos nueve meses.

La explosión que ya hemos visto

Por último, llegamos a otro punto conflictivo, el apartado técnico. Modern Warfare 3 no es ningún desborde visual, no es lo que en videojuegos llamamos un benchmark tecnológico que rompa barreras, para nada. El motor IW creado por Infinity Ward para el primer MW (Call of Duty 4) llega a su versión 5.0 en esta entrega, reinterpretando efectos como los brillos y destellos lumínicos, el espesor y comportamiento del agua o la fluidez de los momentos más recargados. El juego no abandona ni por un segundo los 60 frames y logra una solidez nítida y robusta, señal de lo cómodos que trabajan los actuales sistemas con un motor que ya tiene más de cinco años y que lleva acompañando a Call of Duty desde 2007. Las explosiones, texturas poco vistosas en plantas y arbustos, poligonado extremo de ciertas zonas o detalle poco marcado en el modelado de los personajes son algunas de sus principales señas negativas que en MW3 no han desaparecido pese al intento de mejora, no tan visible como cabría esperar y se prometió al presentar el juego. Lo cierto es que a esta saga empieza a pesarle demasiado este engine, y, solo porque sus programadores saben sacarle un partido increible, logra dar la talla junto al resto de aspectos del producto.

Por otro lado, uno de los asuntos más debatidos en relación a su apartado gráfico venía también de la comparativa con Battlefield 3: la destrucción de los escenarios. Siendo honestos y pese a algunas excepciones como los cristales, algunas plantas, los coches u objetos sueltos sobre mesas que se mueven y deforman, Modern Warfare 3 tiene muy poca interacción con los entornos, mucho menos destructibilidad de éstos. Aquí solo cae o se destroza lo que sus programadores han preparado para ello. Por ejemplo, en uno de los mapas multijugador ambientado en un mercado árabe, hay decenas de puestos con frutas y objetos de todo tipo. Nada se mueve por muchas granadas que le tiremos, sin embargo, las macetas de al lado se romperán en pedazos al mínimo balazo. La experiencia de este juego funciona de otra forma a la del juego de EA DICE, tanto en la Campaña como en el Multijugador, y que las coberturas se destruyan, las paredes se vengan abajo, etc. no es una necesidad en una mecánica algo más "arcade"como ésta. Parece ser que sus desarrolladores casi ni se lo han planteado.

Para Modern Warfare 3 se han batido los récords de la propia Activision en sesiones de captura de movimientos de actores reales y comportamientos físicos de todo lo que veamos en pantalla. Y esto en el juego queda totalmente expresado. Sobre todo en la campaña, las animaciones de todos los soldados y hasta animales o vehículos son formidables, fluidas y sorprendentemente variadas. Lo cierto es que el modo principal para un jugador logra aquí mucho más espectáculo gracias al enorme esfuerzo que ha hecho su equipo de programación por alcanzar una experiencia sobrecogedora y muy realista, donde todo se comporta con su peso e inercia que lo haría en la realidad. Esto trasladado a la Torre Eiffel cayendo o un submarino explotando que genera oleaje con el tronido es toda una demostración de los mejores y más impactantes resultados a la altura de los efectos especiales de las mejores superproducciones de Hollywood que puede lograr este motor y todo el trabajo arduo detrás para dejarlo lucirse al máximo.

En cuanto al sonido, en esta ocasión se ha sustituido al laureado Hans Zimmer por Brian Tyler (BSO de John Rambo, Fast & Furious entre otras), con un trabajo de composición bastante bueno, realmente a la altura de los memorables temas de los anteriores Modern Warfare. Todo está orquestado y la música vuelve a jugar un papel importante en nuestra experiencia con el mando, entrando con fuerza en los momentos más épicos, emotivos o frenéticos. Y el apartado de efectos acústicos no es para menos. Junto al notable doblaje al castellano de todas las voces del juego, ahora sus programadores han conseguido que las armas resuenen más, con verdadera fuerza para cada disparo que ejecutemos. También se ha logrado realismo en las explosiones y todos los FX de las demoliciones, pudiendo escuchar perfectamente la lluvia de escombros que estamos contemplando atónitos en pantalla. En el multijugador, no hay ninguna perk que nos haga totalmente silenciosos por lo que los pasos para detectar enemigos cercanos y acecharlos volverán a marcar las partidas más competitivas. El juego a nivel sonoro se comporta de forma sobresaliente.

LO MEJOR

  • La Supervivencia en cooperativo, frenética, muy desafiante y duradera.
  • Situaciones de impacto, el CoD más emocional y sobrecogedor.
  • Su modo más exitoso, el online, se ha perfeccionado y equilibrado sustancialmente.
  • Un producto continuista pero redondo y amplio, ejemplo de la experiencia cosechada con la saga.
  • Variedad descomunal de armas, formas de equiparlas, mejoras y ventajas.

LO PEOR

  • El mayor acercamiento a los inexpertos puede frustrar a los habituales.
  • Gráficamente no es ningún benchmark. El IW 5.0 apenas evoluciona las anteriores versiones.
  • La Campaña vuelve a ser corta y de narrativa confusa. Sin cooperativo, que era perfectamente posible.

CONCLUSIÓN

¿Alguien esperaba cambios en una fórmula que vende y funciona como el primer día? Modern Warfare 3 será quizá la despedida de la subsaga en esta generación, y ha buscado con ello perfeccionarse a sí mismo hasta tal punto que, sin dejar de ser más de lo mismo, todos los que alguna vez hayan pasado buenos ratos con esta marca queden automáticamente interesados por él. Empezando por la Campaña, los estudiso detrás del juego nos han regalado unas seis horas de lo más intensas y sobrecogedoras, con imágenes que se graban en la retina y que no tardarán en generar polémica. La experiencia en esta modalidad monojugador es más plena que en otros juegos. Ahora, sin abandonar los pasillos y decenas de scripts en cada capítulo, seremos más activos, disfrutaremos de situaciones aún más variadas y localizaciones completamente reconocibles, viniéndose abajo por el inevitable estruendo que formaría la Tercera Guerra Mundial. Las grandes penas de este modo son no haber tenido cooperativo para recorrerlo en compañía, tener una narrativa algo forzada y mal ejecutada o la IA rival en ciertas situaciones, donde solo se expone para que disparemos a gusto. [image|nid=1321743|align=|preset=inline] Las Operaciones Especiales y Supervivencia son modalidades que entenderemos completamente como un añadido, no una de las claves firmes del juego. De hecho, nos llevará bastante superarlas en todos sus modos y logrando todos los puntos de experiencia, pero no serán a las que más tiempo dediquemos. Jugar a Supervivencia con un amigo es toda una experiencia de nerviosismo y diversión sin complicaciones. Cuando Activision dijo que este nuevo CoD no tendría Zombis no fueron pocos los que pusieron el grito en el cielo. Ahora, tras dedicar muchas horas a este modo sucesor que recoge lo mejor de otros grandes como la Horda de Gears of War 3, no podemos más que asegurar que, pese a su sencillez aparente, está tan bien confeccionado (aparición de los enemigos aleatoria, precio de las ayudas y armas, dificultad creciente de las oleadas, variedad de éstas, jefes...) que nos hará pasar mejores ratos de lo que podríamos esperar. El reto verdadero consistía en hacer atractiva su forma de juego más exitosa, el multijugador online. Equilibrado, mejor diseñado en mapas y ventajas, fomentador de que subamos más y más las armas de nuvel con el nuevo sistema de experiencia o respetuoso a partes casi iguales con expertos y novatos, este elenco de nada menos que 16 modos (8 nuevos) acaparará todo el protagonismo cuando vayan pasando los meses. Call of Duty es garantía de juego durante muchas semanas, y en esta edición se ha creado tantísimo material desbloqueable, desafíos, mejoras y medallas que la invitación a dedicarle cada vez mayor tiempo pasará a ser exigencia a medida que nos adentremos. Los habituales no encontrarán demasiados cambios pero sí un juego más redondo, con más opciones y donde hay variedad de usuarios y configuraciones. La integración con Elite asegura por otra parte el refuerzo de la multimillonaria comunidad de usuarios que respaldan y llenan las partidas cada día a todas horas. La experiencia en red Call of Duty ha alcanzado su punto máximo, ahora solo nos queda esperar para ver si el agotamiento de la desestabilizadora tendencia tarda. [image|nid=1321324|align=|preset=inline] Como si de una revisión muy completa de un simulador deportivo o de conducción se tratase, este último Modern Warfare ha llegado para sorprender a los más escépticos, entre los que me incluyo. Infinity Ward, Raven y Sledgehammer han demostrado que partiendo de una base así de tremenda, las exigencias para no arriesgar y crear un juego mediocre deben ir en la línea de la mejora y la ampliación. Ya a parte está el debate de si ha llegado el momento de que Call of Duty vuelva a redefinirse por completo como hizo su cuarta entrega, o si el arma de oro de Activision aún guarda más balas en su cargador. Este juego llega para reflejar toda la experiencia cosechada por los distintos programadores y entregas que han ido sucediéndose. Gustará a todos los que quieran darle una oportunidad, será odiado por todos los que no soporten la fórmula. Directo, rápido y con impacto consecuente, como la más letal de las balas. Su modo más exitoso, el online, se ha perfeccionado y equilibrado sustancialmente. La Supervivencia en cooperativo, frenética, muy desafiante y duradera. Un producto continuista pero redondo y amplio, ejemplo de la experiencia cosechada con la saga. Situaciones de impacto, el CoD más emocional y sobrecogedor. Variedad descomunal de armas, formas de equiparlas, mejoras y ventajas.