La Dolce Vita de Sony
Meses. Eso es lo que falta para que el concurrido mercado portátil reciba a otro nuevo vástago: PS Vita es la nueva apuesta de Sony por reinar en un terreno en el que, a diferencia de la sobremesa, todo funciona mucho más rápido, y en el que las novedades triunfan, fracasan y son renovadas a una velocidad endiabladamente mayor.
Retrocedamos en el tiempo unos años, a los albores de la presente generación, entre 2005 y 2006. En ese año, el mercado portátil ofrecía dos alternativas bien diferenciadas: Nintendo DS, la revolución táctil, y PSP, clasicismo gamer. Sony optaba claramente por mantenerse fiel al jugador tradicional y brindarle juegos similares a los que lucía su sistema de sobremesa, PlayStation 2. El hardware debutó con fuerza, mucha fuerza, aunque, hasta la época actual de transición que atravesamos, la carrera de PSP ha sido un trayecto de montaña rusa más que de autopista recta, ya que ha atravesado vertiginosas subidas -caso de Monster Hunter o God of War- con abruptos períodos de descenso en los cuales muchas de ellas durmieron el sueño de los justos en un cajón mientras sus usuarios esperaban con ansia la llegada de ese nuevo gran juego con el que desempolvar su portátil.
Pero no es justo hacer leña de un árbol que, aunque varias veces dio visos de estar en proceso de caída, nunca terminó por hacerlo, recuperándose incluso con un vigor y éxitos renovados, como nos mostraban una y otra vez las ventas semanales japonesas del sistema en los últimos meses. PSP nos ha brindado grandes experiencias que muchos no creían posible, como los cúlmenes de su hardware enmarcados en las dos entregas de God of War, o en los GTA, Monster Hunter, Crisis Core: Final Fantasy VII, LittleBigPlanet, MGS Peace Walker, Tekken: Dark Resurrection o su incursión en el terreno de la Realidad Aumentada con el éxito patrio Invizimals, por citar algunos; además de poder llevarnos a todas partes joyas como los tres Final Fantasy de PlayStation: VII, VIII y IX. Pero es la similitud en los acontecimientos, en las promesas, en las campañas -amén de la imperante crisis-, lo que quizás esté preocupando a los usuarios que quieran comprarla, algunos de los cuales pensarán en este circo mediático de eventos, conferencias y anuncios que rodean a Vita con cierto déjà vu a lo que tuvo lugar hace casi siete años en la salida de PSP.
Para muchos, elementos como el juego cruzado entre PlayStation 3 y PS Vita anunciado con Wipeout 2048 o los recopilatorios de Metal Gear Solid HD y ZOE HD supondrá una novedad, pero lo cierto es que títulos como el fallido (aunque visual y sonoramente espectacular) Lair de PS3 ya ofrecían esta posibilidad con PSP, amén de otros como el Formula One Championship Edition (que finalmente eliminó al salir a la venta la función de PSP como espejo retrovisor) o el FPS Resistance 2. Aunque seguro que no es este, ni la batería, precio o complementos, el aspecto que más inquieta, no. Es otro; algo así como un rumor Sotto voce que anida en todos los que nos sentimos atraidos por ella -tanto los que venimos de PSP como los que no-, y queremos saltar al tren Vita, como duda deseosa de ser respondida pero a la vez imposible en estos momentos: Las intenciones de Sony con respecto a su máquina. Bien es cierto que el lanzamiento inicial de Vita se intuye prometedor en Japón, con una primera Line up que incluye Juggernauts tan poderosos y atrayentes como Uncharted: Golden Abyss -PSP hizo gala en su llegada de nada menos que Medievil: Resurrecction o el port de Midnight Club 3: DUB Edition, que apenas envidiaba al de PS2-, a los que hay que sumarle decenas de nuevos juegos que en su mayoría apenas son proyectos ahora mismo, y que ampliarán el catálogo del hardware de 26 juegos en su lanzamiento a los 100 en marzo de 2012, al menos en tierras niponas. Pero, tras un lanzamiento que se promete casi igual de intenso en Occidente, ¿qué? ¿Qué hará Sony a partir de ahí? ¿Se volcarán todas las editoras, tal y como prometen ahora, con PS Vita igual que con PlayStation 3? ¿O el efecto 3DS pegará también en su cada vez más próxima compañera y rival portátil táctil?
Seguramente esa duda querríamos todos que nos la contestasen ya. En mi caso, me lanzaré con toda probabilidad al tren Vita en cuanto llegue a la estación, y conmigo se unirán muchos gamers más seguramente, con los que cruzaré anécdotas, bromas y esperanzas en las enormes colas del primer día. Pero los usuarios más dudosos, los que no hagan más que observar su 3DS, o la 3DS de su vecino, y/o la PSP de este que coge polvo en el cajón, o que simplemente valoren muchísimo su inversión monetaria, tardarán bastante más en decidirse. Toda compañía que lanza un sistema al mercado sabe de sobra que debe mantenerlo bien nutrido de títulos, o la competencia se la comerá viva (SEGA lo aprendió tan bien, que por desgracia no ha vuelto a hacer otra consola desde la Dreamcast), y Sony, con la ventaja de haber podido analizar la singladura comercial de la portátil estereoscópica de Nintendo, no parece dispuesta a que eso pase también con su nuevo sistema, a tenor de no solo del catálogo, sino de la cantidad de funciones, modos y posibilidades que anuncia implementar, o que se están estudiando en estos momentos, o sencillamente con los que se especulan para PS Vita.
Pero bien es cierto que las palabras se las lleva el viento. Y que prometer el cielo para luego, citando al insigne Bob Dylan, nos quedemos "llamando a las Puertas del Cielo", restará mucha, muchísima confianza por parte de los usuarios, algunos de los cuales tildarán a la compañía de haber seguido con Vita la estela de PSP en vez de la de PlayStation 3. Confianza que Sony, tras lo ocurrido a su servicio PSN, no se puede permitir perder. Por eso, los que vamos a dejarnos 250/300 euros, dólares, yenes, libras o la moneda que sea, le pedimos a Sony que no nos encandile con un catálogo inicial que atrape y muchas promesas para el futuro que al final se queden sobre el papel, porque, adoptando un tono mas AndrewRyanesco (el insigne creador del concepto utópico Rapture en Bioshock), ¿quién tiene el poder de elegir esto? ¿Quién es capaz de decidir si algo tiene exito o no? "El poder es nuestro", dirán las compañías, "ya que nosotras hacemos los juegos y las consolas". "El poder es nuestro", dirán las tiendas, "porque nosotras fijamos los precios". "Ni hablar, el poder es nuestro", dirán las revistas, "porque nosotras os aconsejamos y guiamos en las compras". Pues no, nada más lejos de la verdad. ¿Quien tiene el poder de convertir un juego o un sistema en un éxito o un fracaso? ¿Quién decide?
Tu. Yo. Nosotros los jugadores lo hacemos. Nosotros decidimos ir a la tienda a por ese juego. Nosotros elegimos hacer cola o reservar un sistema. Nosotros los gamers. Nosotros tenemos ese inmenso poder. Y las editoras lo saben, por eso montan campañas de publicidad de millones de dólares. Las tiendas lo saben, por eso compiten entre sí por los precios y fomentan la 2ª mano. Y las revistas lo saben, por eso analizan, desmenuzan y ofrecen al jugador una muestra de lo que este verá si se decide por tal juego o por tal otro. Nintendo ha cometido su primer error grave en años, y Sony tiene una oportunidad inmejorable de situar su Vita en una poderosa posición del mercado. Pero para ello nos necesita a nosotros, los gamers, los cuales tenemos el inmenso poder, como un emperador romano, de condenar su sistema a la muerte virtual en la arena. O elevarla junto a Helios a los altares de la victoria. Suya, solamente suya pues, es la decisión sobre el futuro de su sistema, decisión que a su vez condicionará a la par que estará condicionada por la nuestra, por la decisión de los gamers. Una buena muestra, sin duda, de la simbiótica relación que existe entre ellas, las compañías, y nosotros, los usuarios, los cuales al fin y al cabo hemos puesto a Sony, y a Nintendo, EA, Microsoft, Activision o Ubisoft, a todas en general, en el lugar que ocupan ahora.