Anonymous: jaque al sector

Anonymous va a ser una de las palabras clave del 2011. Caídas de servidores, saboteos de eventos o sonada presencia en el movimiento 15-M. El colectivo pro-derechos del internauta ha logrado un hito histórico, polémico: amenazar con fuerza el sector del videojuego, y sin mostrar ni una sola identidad. Cómo nacen, cómo protestan y cómo son vistos. Toda la verdad que hay detrás de la alegórica máscara de Uve.

Históricamente las protestas políticas se formaban en las plazas, mediante divulgación panfletaria y consenso de ideales de viva voz. En el contexto de la era de internet, donde nos encontramos innegablemente inmersos, la cuartilla de letras mayúsculas ha pasado a mejor vida dando su relevo al tweet, la enorme pancarta reivindicativa mantenida en alto por 200 personas ahora es un grupo de Facebook con más de 30.000 seguidores y las consignas gritadas en la calle con megáfonos son meras menciones a posts anteriores en cualquier foro de audiencia masiva. El ciudadano de hoy se ha movido del foro público al aire libre al foro virtual que desde su pantalla de ordenador en casa puede visitar y llenar. Hemos dado el salto de la asamblea por turnos pedidos a dedo alzado a la asamblea activamente participativa e individualizada. Y semejante espacio compartido y plenamente interactivo crea el marco ideal para que el activismo -ya llamado ciberactivismo- gane fuerza, seguidores, actuaciones y reivindicación sonada.

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Así nacen cientos de colectivos, internacionales y locales, dedicados a organizar las voces del pueblo usuario de internet y lograr movilizaciones, a veces mediante actuaciones colectivas desestabilizadoras.  Estas organizaciones no lucrativas a menudo tienen jerarquías -como las tradicionales, las que ya se formaban en la Revolución Francesa o los levantamientos bolcheviques- pero un modelo igualitario y sin cargos más altos que el resto de miembros también es posible gracias a la tecnología de hoy. Éste es el caso de Anonymous, el grupo y término más sonado en el mundo de internet en el último año, especialmente en nuestro país donde todo el asunto de la Ley Sinde y el consiguiente enfado de la agrupación ha llenado portadas y portadas de todo tipo de publicaciones.

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El anonimato, la igualdad participativa y el activismo son las claves de un organismo totalmente accesible y cambiante en su composición.  Cualquiera puede ser una parte de Anonymous dispuesta a luchar por el cambio y participar en ataques coordinados desde internet.  El colectivo ha logrado dar auténticos quebraderos de cabeza a enormes multinacionales, agrupaciones políticas, páginas web o servicios de la red. Ningún poder, privado o público, está a salvo de la mirada pendiente de cualquiera de los miles de miembros que tiene la comunidad, todos ellos simplemente representados con un nick y la inolvidable máscara de Uve de Vendetta como icono visual unificador. Cualquier actuación entendida como corrupta o considerada por Anonymous inapropiada, levantará algo más que las cejas, bigote y sonrisa de las miles de estas caretas que amparan sus actuaciones en defensa de los derechos plenos de la ciudadanía. Pero ésta no siempre quiere ser defendida y ahí comienza el conflicto.

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Esta valentía y posición activa no ha exento de polémicas, mala imagen y críticas al grupo. Como organización hacktivista, en ocasiones sus intervenciones han cruzado el umbral de lo que afecta al usuario, consumidor o ciudadano, llegando a incomodar a éste durante algún período de tiempo determinado con la actuación. Además, su mera presencia en actos o concentraciones públicas, ha logrado llamar la atención de los medios de comunicación, quienes no siempre han sido respetuosos con su forma de actuar, a veces por simple desconocimiento, por ideologizar de forma distinta u, otras veces, por tomar una postura defensiva de la comodidad y alejamiento de problemas del internauta medio. Anonymous supone debate encarnizado en todo foro público, y esto trasladado a los medios se transforma en guerra campal de opiniones.

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Guerra que también se produce internamente, entre los propios anónimos moderados y los más radicales que participan día a día en las actuaciones organizadas y exposición de nombres propios y conductas contra los que tomar cartas en el asunto. Anonymous ha protagonizado cientos de titulares, cambios en decisiones, políticas empresariales y declaraciones. Se ha coronado como el grupo hacktivista más fuerte de la actualidad y ha entrado en todo tipo de industrias relacionadas con el conocimiento y la cultura. Por supuesto, el videojuego, como entretenimiento digital, no ha sido una excepción, y su nombre viene sonando con fuerza y no siempre con justicia. Éste es su lema, y lo que veremos en estas páginas, su historia:

"Knowledge is free.
We are Anonymous.
We are Legion.
We do not forgive.
We do not forget.
 Expect us!
"
 

Un ideal. Miles de miembros

En torno a 2006, justo cuando los tablones de imágenes y vídeos comenzaban a ganar popularidad en la red, varios cientos de usuarios sin nick -identificados como por las webs como 'anónimos'- empezaron una movilización conjunta que acabó llevando a Anonymous como colectivo y meme poderoso de internet. El atractivo inicial residía en la organización colmenar que se estaba formando, sin líderes ni cargos, donde todo anónimo no fuera más que una pieza desconocida de un engranaje con potencial para la lucha contra las irregularidades y desigualdades del sistema político y capital actual. Para pertenecer a Anonymous no hacía falta ser hacker -de hecho es lo que menos hay- o tener intenciones muy participativas. Para el grupo, un Anonymous era y es cualquier activista dispuesto a no tolerar conductas que  considere atentados contra los derechos humanos y de libertad en internet, ya sean patologías materializadas de pederastia, censura cultural, poca transparencia política o desapoyo a los destapes de Wikileaks, como veremos luego.

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Pero esta actitud entregada y supuestamente solidaria se salta a veces los límites de la legalidad o roza a ciudadanos que no quieren ser defendidos, por lo que el debate generado alrededor de sus actuaciones no tardó en aparecer en cada nuevo acto, en ocasiones con tintes de vandalismo que se atribuía ya no a la organización, sino a miembros que actuaban en su nombre pero que no recibían el apoyo de la mayoría de los miles de integrantes que la forman. Al no haber jerarquías y utilizar un sistema igualitario de pertenencia al grupo, Anonymous nunca ha tenido responsables o cabezas visibles que hablen identificándose en nombre del organismo, al contrario, cualquier aparición pública con cara descubierta de uno de sus miembros ha sido rápidamente tachada por el resto de los participantes.

El tamaño, internacional y lleno de ideologías diferentes desde cada casa que apoya, es otro inconveniente que podría haber jugado en contra del éxito de la plataforma. Pero nada de eso, Anonymous es uno de los colectivos más organizados que existen precisamente por su filosofía evasiva de la figura de líderes o el enmascaramiento de todos sus seguidores. Es difícil hablar de cuántos miembros tiene Anonymous y cómo ha sido el crecimiento o decrecimiento en función de los años y su popularidad. Ellos mismos dicen que 'cualquier pueda ser Anonymous, con que simplemente haga uso de Twitter o participe en el canal de chat habitual de IRC'. Y esta estructura favorece también la imposibilidad de desmoronarla, como sí ha ocurrido históricamente en organizaciones activistas, ya que al no haber niveles ni líderes, un topo infiltrado no puede desarticular la organización, pues cualquiera interviene en las decisiones de Anonymous.  El FBI, Policía de diferentes países o equipos de seguridad privados llevan años intentando sin éxito frenar los actos de activismo más radicales, ésos que salen a relucir en los debates más acalorados sobre el grupo.

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'Sería imposible dar cifras, y esa es la gracia de Anonymous. Para empezar, hay que recordar que es una organización que no existe y que por definición es una (des)organización. Anonymous no es nadie y puede ser cualquiera. Salvando las distancias, es como una organización insurgente basada en células, compartimos una marca, Anonymous, pero somos gente independiente, que responde a una ideología común y que participa de cada acción particular de acuerdo con si coincide o no con sus convicciones. [...] No hay sitios oficiales de los miembros de Anonymous', señalaron en conjunto a una entrevista concedida en enero al diario El País.

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Y todo ello, bajo un ideal: la lucha contra la corrupción en los Gobiernos o cualquier otra estructura de poder y la defensa incondicional de la libertad de expresión en internet. Semejante espectro de acción logra acaparar muchísimas actuaciones, planes, participación y perfiles de usuarios, que van desde menores de edad con poco conocimiento informático a verdaderos hackers capaces de idear herramientas que sirvan como software a disposición de los intervinientes en cada ataque, que nunca son todos los Anonymous. Asimismo, algunas páginas .net o .org sirven como simpatizantes destapados de la organización, como Whywefight.net, 4chan.org o Whyweprotest.net, impulsoras todas ellas de las acciones y operaciones más sonadas.

El chat IRC: la mesa de operaciones

El sistema IRC (Internet Relay Chat) es uno de los chats más utilizados en la red desde que ésta se masificó, a finales de los 90. Anonymous hace un pleno uso de los canales de esta herramienta de comunicación digital para poner en contacto en tiempo real y bajo anonimato a todo aquel que quiera participar en un ataque u operación concreta. Los ideales de unión para la fuerza son la base del organismo, y poner en un mismo espacio a todas las partes intervinientes es el imprescindible primer paso de cualquier acción, en la red o en la calle. Con canales dedicados a cada país (en IRC marcados mediante #) o acciones concretas, cualquier Anonymous puede hacer sus sugerencias, pero nunca será elevado a una categoría superior que la del resto de simpatizantes. No obstante, existen algunos moderadores de estas salas de foro, autodenominadas AnonOps

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De esta plaza virtual han salido auténticas operaciones de insumisión y queja activa, pues la 'venganza' o castigo, y el 'no perdonamos, no olvidamos' son dos de las bases del colectivo. Al no haber una web oficial ni portavoces visibles y representantes estáticos, todos los intentos policiales de desarticulación o arresto por asociación ilícita, acceso a datos u otros límites legales rebasados han caído habitualmente en el fracaso. En caso de que se produzcan detenciones, como ha ocurrido en España, casi todos los canales de IRC relacionados se hacen eco de ellas y hasta se han montado movilizaciones pidiendo las absoluciones.  Pese al anonimato, alienación típica de internet y desconocimiento de unos miembros con otros, el grupo mantiene su fuerza y unidad más allá de las líneas de chat y las imágenes compartidas, en una demoledora defensa de cualquiera de sus miembros como si de una gran familia se tratara. No son pocos los especialistas que han analizado con curiosidad este caso y comportamiento.

Cualquier Anonymous sabe que no puede resaltar sobre el resto ni actuar por cuenta propia en nombre de la organización, pero a cambio puede contar con absoluto respaldo de ésta en caso de que se produzcan lo que ellos consideran 'abusos de poder'. Ésta es una de las esencias del éxito de esta estructuración, tan sólida como enorme y diversificada, donde cada parte forma un todo y cada operación es plenamente debatida y planificada de manera empática por todos los participantes. El periódico The Guardian decía al respecto ya en 2008 'están más organizados de lo que ellos mismos creen', y es que realmente es un organismo ejemplar que basa su éxito en todas las facilidades comunicativas y de anonimato sin liderazgos que presta internet.

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La denegación de servicios. El DDos

Echar abajo la web oficial de Sony, la del partido irlandés Fine Gael, la del Gobierno egipcio de Hosni Mubarak o la de la Fiscalía de Suecia no son actos sencillos a realizar por un pequeño equipo. Anonymous basa su invitación a la intervención en la simplicidad de ésta, en poner facilidades al internauta para volcarse en sus causas y ser una parte más de este vasto aglomerado. Para ello, los primeros ataques del colectivo ya utilizaban una herramienta sencilla y eficaz, la acción conjunta. No es cuestión de conocimientos ni de implicación excesiva. Solo basta con tener ganas de ciber-manifestarse y actuar en consecuencia de los ideales del grupo, de ahí han salido acciones verdaderamente desestabilizadoras.

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Casi todos los ataques estándar parten del llamado sistema de denegación de servicio (DDos) que satura un servidor concreto haciéndole miles de peticiones justo al mismo tiempo. Mastercad, Amazon, SGAE, Gobierno tunecino, Policía Nacional…  cualquier web puede venirse abajo si falla su servidor por exceso de tráfico al unísono, y la herramienta LOIC (Low Orden Ion Cannon) es una de las claves en las actuaciones del grupo, favoreciendo el acceso a estos dominios de forma paralela entre muchísimos usuarios. A ella se suman otros tantos participantes que acceden de manera manual o desde aplicaciones de Linux, creando auténticos hitos históricos que han obligado a muchas empresas a reforzar su seguridad y hasta dar marcha atrás en decisiones vitales, como veremos más adelante. 'Anonymous no necesita especialistas en informática ni hackers, ya que cualquiera puede dominar este sistema de actuación', señalan algunos comunicados del grupo.

Las máximas acciones del organismo

En 2006 tiene lugar uno de los primeros actos de Anonymous como semilla germinal de lo que es hoy, antes de que YouTube contara en sus archivos con los numerosos vídeos de avisos de operaciones o grabaciones del acontecer de éstas una vez llevadas a cabo. Esta primera actuación conjunta surge en protesta a la noticia de que un niño de dos años había sido expulsado de una piscina pública por ser portador del virus del Sida, el VIH. En la red social simuladora de hoteles Habbo, Anonymous decidió emprender su manifestación, una de las primeras plenamente virtuales desarrollada en un mundo virtual. Varios integrantes del aún desdibujado colectivo rodearon una de las piscinas digitales, prohibiendo a todos los avatares bañarse en ella alegando que estaba cerrada debido al Sida. El acto no dejó de ser una manifestación en contra de la noticia norteamericana pero quedará en la historia comola primera acción conjunta en internet del grupo.

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En 2006 y 2007, Anonymous comenzó a sincronizar ataques contra personalidades concretas que para la organización entorpecieran la libertad en la red y ciber-delincuentes denominados en algunos foros 'inhumanos', como el acusado de pederastia Chris Forcand. La Policía reconoció haber sido ayudada en el arresto por un 'vigilante de Internet que actuaba en nombre de Anonymous'. Es en 2008 cuando el colectivo logra su popularidad más absoluta con el llamado Proyecto Chanology, donde comenzaron a ganar también mucho peso las webs simpatizantes. Le había llegado la hora a la Iglesia de la Cienciología y a la religión en general, a la que el grupo suele mirar con recelo en cualquier actividad en la red. Una entrevista con el actor Tom Cruise fue retirada de YouTube a petición de los cienciólogos. Anonymous lo entendió como una muestra plena de censura y ofensa a la libertad de información y expresión, y arrancó una cruzada de vídeos, informes, llamadas telefónicas y manifestaciones que acabaron con la concentración de unas 8.000 personas ante iconos de la Cienciología o el estreno de películas de Cruise.

La siguiente hazaña internacional y mediáticamente llamativa fue saturar YouTube de vídeos con pornografía disfrazada de vídeos infantiles en el llamado YouTube Porn Day. La polémica sobre si el servicio de vídeos debía tener o no este tipo de contenidos para adultos levantó algunas declaraciones en contra dentro de la propia agrupación, lo que generó las primeras guerras internas sonadas. Varios actos del estilo se repitieron durante 2009 y 2010, pero no fue hasta diciembre de este 2010 cuando el nombre volvió a sonar con fuerza ante un nuevo azote. La Operation Payback desestabilizó webs antipiratería y funcionó como el hacha de guerra alzada del organismo contra los derechos de autor y las limitaciones o prohibiciones de compartir contenidos culturales en internet.  Todo aquel artista que se manifestara a favor corría el riego de ver su web hackeada o caída por herramientas DDos, como le ocurrió a Gene Simmons, uno de los vocalistas del grupo Kiss.

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Justo en este contexto, una vertiente de Anonymous se enfrasca en otra lucha vital para el grupo: la publicación de todo el asunto e informes de Wikileaks. El colectivo se acerca así a otros organismos y medios de comunicación volcados con esta iniciativa de destape de información. La Operation Payback se ensaña en ese momento con sistemas financieros y de dinero en internet de la talla de VISA, Mastercard, PayPal, PostFinance y Amazon. En ningún momento se busca hackear o robar datos de estos websites pero sí se logran paradas de mantenimiento de varios días en algunos casos y por supuesto crear un escándalo internacional en torno a la seguridad que empleaba cada uno de ellos. La opinión pública empieza a ver menos agradables las intervenciones de Anonymous, y algunos medios de comunicación redactan reportajes que los tachan de peligrosos piratas informáticos.

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De repente España cobra absoluto protagonismo en la agrupación y sus miles de miembros se vuelvan con la contrariedad a la Ley de Economía Sostenible (Ley Sinde), concretamente en su apartado que vela por los derechos de los autores y las limitaciones a los contenidos compartidos en internet y webs de descargas. El DDos de Anonymous echa abajo la página del PSOE, la de CiU, Congreso de los Diputados, Sociedad General de Autores (SGAE) y Ministerio de Cultura. Poco después, el domingo 13 de febrero de 2011 más de medio millar de personas se desplazan hasta la entrada del Teatro Real de Madrid con la característica máscara de Guy Fawkes para dejar constancia de su descontento en la Gala de Entrega de los Premios Goya, abucheando a la ministra de Cultura, González Sinde, en su entrada al recinto. Algunos miembros de Anonymous España desaprobaron esta actuación y su preparación tuvo que pasar por varios consensos.

Al entramado Sinde en España, aún inacabado y a la espera del borrador de ley final, le siguen los siguientes actos de Anonymous, en los que se volcó en los primeros meses de 2011 con países como Egipto, Túnez o México y supuestas desigualdades e injusticias que en ellos estaban ocurriendo. A estas acciones internacionales les precedió una de las agresiones más radicales de la historia de internet. Aaron Barr, director ejecutivo de la firma de seguridad informática HBGary Federal anunció que se había infiltrado con éxito en Anonymous y revelaría sus claves. En represalia, los miembros de Anonymous hackearon el sitio web de HBGary Federal y modificaron la página inicial. Hubo que hacer uso de técnicas más sofisticadas de lo habitual, ingeniería social… La organización terminó adquiriendo el control total de los servidores, incluyendo el control del correo electrónico de la empresa, lo cual culminó con la publicación en línea de 68.000 e-mails confidenciales, la eliminación de archivos y  destrucción de 1 TB de copias de seguridad. Los correos electrónicos filtrados revelan los documentos y presentaciones de otras empresas de seguridad informática como los de Endgame Systems que prometen software de ataque de calidad, o el informe 'La Amenaza que supone Wikileaks'.

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Jaque a los videojuegos

El colectivo ya había lanzado algunos avisos y descontentos con actuaciones contadas de algunas compañías del sector videojuegos. Fue este pasado abril de 2011 cuando su enorme brazo llegó con fuerza y desequilibrio hasta Sony y PlayStation. Tanto, que se atribuyeron al colectivo y a todos sus integrantes uno de los ataques más feroces que hemos visto jamás en esta industria: la caída de casi un mes de todo el sistema PlayStation Network debido a la intrusión externa y robo de datos que protagonizó cientos de noticias durante todo el mes de mayo y dejó sin juego online a más de 77 millones de jugadores, sin expositor a unas 200 compañías desarrolladoras y frenó el devenir de títulos Triple A que finalmente han sido marcados por el incidente, aún sin presuntos culpables y con el comunicado de Anonymous sobre la mesa negando cualquier implicación del colectivo como tal.

La acción comenzó por atacar con DDos varios sitios de Sony, en represalia a las acciones legales que la compañía había tomado contra Geohot y Graf-Chokolo, los informáticos que lograron acceder al código interno de PS3 para habckearlo y hacerlo libre. Dos días después, Anonymous anunció un parón de sus ataques para no agredir al usuario final de PS3. El 4 de mayo, Sony reestablece PlayStation Network y centra su investigación en Anonymous, ya que había encontrado mensajes del grupo en la recuperación de sus archivos. Todavía, dos meses y medio después, no hay nada claro sobre la autoría de aquellos ataques a la empresa de PlayStation aunque muchas voces especialistas apuestan por un ataque de uno o varios miembros de manera individual y sin respaldo del grupo. Otro nombre, Lulzsec, está también ligado a este episodio. Anonymous dijo no respaldarlo.

Absolutamente todas las empresas del sector del videojuego miraron con recelo a la organización hacktivista tras su intervención en la lucha judicial Geohot-Sony. Nintendo y Microsoft lamentaron la entrada del colectivo en esta industria y no fueron pocas las compañías que endurecieron su sistema de seguridad por temor a un efecto en cadena que las acabara arrastrando, como Apple, que permanece en el punto de mira. Los usuarios, por su parte, vieron más sucia la imagen de Anonymous en cuanto las primeras noticias mencionaron su nombre en relación a PlayStation Network. No fueron pocos los miembros de la asociación que salieron en defensa de la máscara de Uve para desvincularla de todo el asunto PSN. No obstante, si algo se sacó en claro de todo el choque con Sony antes de la suspensión total de PlayStation Network, fue que también esta industria ha sido puesta en jaque, aunque no necesariamente invadida por hackers.

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Guerra civil anónima

Como venimos diciendo, muchas acciones del grupo no han sido fácilmente consensuadas, entre ellas aquel primer ataque a Sony por el asunto Geohot. La gran masa de pensamientos distintos que componen Anonymous, organización totalmente desligada de la política, y la ausencia total de líderes hacen que algunas operaciones sean mal vistas por integrantes, se genere disconformidad o se actúe por cuenta propia. Los canales #AnonOps de IRC no siempre son un espacio limpio y agradable. A veces se producen acalorados debates que pueden durar semanas o incluso meses, y aunque hay moderación, ninguna voz es en teoría superior a otra. En los últimos días, entre la polémica de Sony y el supuesto secuestro o 'golpe de estado' de un miembro hacia uno de los principales canales de IRC para Anonymous, las guerras internas están a flor de piel. El enfrentamiento moderados VS. radicales no es nuevo, se da en cualquier organismo combativo, y en Anonymous, sin líderes, puede ser una lacra mayor de lo esperado. No obstante, no existe un clima de crispación ni faltas de respeto.

Valores exportados, identidad diluida

Hacen ruido, desactivan sistemas, boicotean eventos… un activismo tan fuerte no siempre es bien visto por todos los ciudadanos, mucho menos por los de ideales opuestos y búsqueda de orden dirigido. Anonymous, como toda organización activa, tiene una doble función: actuar y hacer que se vean bien sus actuaciones. Cualquier suspensión de un servicio o web en el que el usuario se vea interrumpido en su actividad genera una imagen negativa que deben saber limpiar como si de una huelga de transportes o el corte de una calle por manifestación se tratase. La labor de restauración y búsqueda de apoyos llega a resultar más dura que los propios actos y operaciones. Anonymous parece haberse dado cuenta de ello.

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Y esto se agrava además con una imagen diluida y de contornos confusos como la de una agrupación tan cambiante, abierta a cualquiera y masificada, con distintos niveles de participación en función de la integración y ningún nivel de jerarquía. Anonymous supo escoger bien su icono, la máscara de Uve de Vendetta en representación de Guy Fawkes, el revolucionario conspirador religioso que quiso atentar contra todos los lores británicos en el siglo XVII. La icónica careta recuerda al protagonista de la película que sacó uno de los mejores papeles de Natalie Portman en su rol de adolescente asustadiza. Anonymous ha logrado con ello un anagrama que impone respeto y amenaza, un símbolo claro para atribuirse actuaciones y firma para cualquier comunicado, pintada o reivindicación pública. Valores como la anarquía y la lucha contra el poder se asocian a esta sonriente máscara, que ha aparecido en cientos de manifestaciones y hasta coprotagonizado el movimiento 15-M, con una gran repercusión y respaldo a los Indignados.

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Todos estos ideales se inhalan de la careta de Uve, lo que enemista al grupo con ciertas ideologías o esquemas de pensamiento. No son pocos los medios de comunicación que ven el colectivo como un peligro indeseable que no va más allá que la mísera búsqueda de atención y demostración de las amenazas que pueden llevar a cabo. Sin embargo, toda gran empresa y organismo está muy pendiente de su poder, ya demostrado en la mayoría de sus actos. Anonymous lucha también por esa imagen negativa que le asignan los medios y líderes de opinión contrarios, es una de las principales guerras que tiene pendientes, entre otras cosas ahora que ya han sido borradas cuentas relacionadas de Twitter, Google+ o Facebook.

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Pero los medios solo se hacen eco de lo que es noticia, y es noticia el arresto de varias personas que dicen pertenecer a Anonymous y haber actuado conjuntamente. El mes pasado gran parte de la prensa generalista nacional publicaba que se había "detenido a la cúpula de Anonymous', con la consiguiente burla de la prensa internacional sobre el asunto ya que la organización no tiene cúpulas ni jefes marcados. Se liberaron a las pocas horas. Esa misma noche, bajo el hashtag de Twitter #opPolicia se organizó una operación conjunta a la web de la Policía Nacional Española, con un ataque DDos que la dejó sin funcionamiento durante horas. En Turquía e Italia, días después, ocurrieron episodios parecidos, resueltos en cada caso bajo las leyes de estos países.

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Anonimato y acción polémica

Anonymous genera admiración y descontento al mismo tiempo. Es uno de los nombres más sonados de internet actualmente y su popularidad lo ha convertido para unos en la ONG de la red y para otros en la amenaza vandálica capaz de contaminar el orden cibernético. Jerarquía simple, igualitaria y efectiva -pese a las últimas discusiones internas-, actuaciones demoledoras y una más que obvia señal de amenaza para cualquier organismo con poder de hoy. Sus actos llegan hasta el ciudadano, pero a su vez le invitan a no permanecer pasivo. Lucha e interés por el cambio. La máscara de Uve aún tiene muchos planes para el futuro, y asegura 'seguir velando por la justicia y la libertad, y la lucha contra la corrupción'. Anonymous ha dado y dará que hablar, ha abierto una nueva era de ciber-organizaciones, capaces de fomentar el activismo entregado desde casa y sin identificar a los participantes. Son las movilizaciones y revueltas de la época que vivimos.