El despegue de 3DS
Nintendo 3DS ha tenido un inicio lento tanto a nivel de lanzamientos como de ventas. La consola empieza definitivamente a despegar con anuncios recientes que le auguran un futuro prometedor. Pero... ¿Hasta dónde puede llegar una apuesta continuista en muchos elementos de DS?
Nintendo 3DS avanza algo más lento de lo que algunos presuponían en su momento. Seguramente muchos de los que pensaban que la compañía de Kioto iba abajo sin frenos por desprenderse de la gallina de los huevos de oro -parecía un suicidio desprenderse del nombre Gameboy- ahora esperaban, también, a una nueva consola que entrara como un elefante en una cacharrería. Pero no ha sido así, y la respuesta del mercado ha sido algo más fría de lo que todos, incluida Nintendo, esperaban. La consola arranca despacio, pero sin pausa.
La apuesta que salió a la venta hace escasos meses es la de una portátil continuista en lo referente a la base: doble pantalla, una de ellas táctil, el stylus, el micro, la posición de los botones
la mejora de potencia, el stick adicional que acompaña a la cruceta y las 3D son sus valores añadidos, pero a simple vista pueden parecer menores que el salto que se dio entre Gameboy Advance y Nintendo DS. Eso sí, con el reclamo de las tres dimensiones sin gafas y la renovación de hardware, que siempre es atractivo. Aceptando, pues, que se bebe claramente del éxito cosechado y se añaden novedades interesantes -tenemos 3D hasta en la sopa actualmente- ¿cuál ha sido el problema?
Nintendo nunca ha tenido rival en el terreno portátil. Si algo ha demostrado la compañía japonesa es saber, mejor que nadie, como vender su producto aunque no tuviera pantalla a color (Gameboy contra GameGear) o aunque fuera mucho menos potente que su competidora (PSP). Pero con su nueva consola Nintendo ha cometido algunos errores de cálculo que no han ayudado a romper récords y agotar unidades por doquier como podría suponerse cuando hablamos de la sucesora de un éxito millonario como Nintendo DS. Ha faltado contenido.
El catálogo de salida de Nintendo 3DS no fue para tirar cohetes. El producto más potente de la misma compañía fue un Pilotwings que acabó por debajo de la oferta de la saga en sí, una apuesta ligera. Nintendogs apenas ofrecía una evolución de ese producto rompedor que se convirtió en un fenómeno social que todos los niños tenían. Y el aficionado clásico de la compañía de Kioto no encontró un Zelda, ni un Mario, ni Donkey Kong ni tan siquiera un Kirby. Todo aquello que diferencia a Nintendo: sus videojuegos. La apuesta ha sido clara: dejar el protagonismo a las third parties, que en algunos casos han respondido a las expectativas (Street Fighter, Dead or Alive) y en otros simplemente han hecho acto de presencia con nombres reconocibles (Splinter Cell, Rayman, Resident Evil ).
Hacer un guiño a las terceras compañías, consciente como es Nintendo que ellos mismos son el peor de los competidores para aquellos que publican en sus consolas, ha tenido como contraprestación unas expectativas de ventas por debajo de lo esperado. The Legend of Zelda: Ocarina of Time servirá como revulsivo, y no es para menos, pero es solo una primera piedra de lo que tiene que venir. El E3 sirvió para ver que la salud de Nintendo 3DS está fuera de toda duda. Desde Kid Icarus a Mario Kart, pasando por Luigi's Mansion, Starfox y, como no, juegos de thirds parties como el Resident Evil que realmente espera el usuario medio o Metal Gear Solid 3DS. Hay consola para años y ventas seguras. Porque hay juegos que la respaldan.
Pero el fenómeno Nintendo 3DS ¿podrá, realmente, superar al de su predecesora? Poco a poco se añaden contenidos que deberían haber salido de inicio como la tienda online, el navegador o el tema de vídeos en 3D (entraría, todo esto, en lo que hemos comentado como error de cálculo), aunque todo esto no queda claro que sea suficiente. Para vender sí, para vender las cifras estratosféricas de DS... ya se verá. Las 3D parecen atractivas para una gran parte del público, y más sin intermediarios en forma de gafas de por medio, pero también provocan dudas en muchas otras personas. Lo admitía Iwata hace poco y será trabajo de Nintendo explicar el espectáculo visual que supone, la posibilidad de regular el efecto y la no obligación de usarlo constantemente. Todo lo matizable sobre esta técnica es necesario que se explique, que se eduque, para que se entienda como un valor añadido y no algo que genere dudas.
Si se consigue esto, se tocará de nuevo la tecla del éxito que siempre ha acompañado al binomio Nintendo y portátil. El camino no es otro que el software -que cumplirá- y las bondades de las 3D, entre ellas la flexibilidad que ofrece la plataforma en este sentido. Porque Nintendo 3DS nunca podrá competir con el factor sorpresa de abrirse con juegos sociales, con puzles de control sencillo, con los brain training y con todos los derivados que abrieron la consola a mi madre, a mis tías y tíos. Eso ya lo hizo DS. A la nueva consola le toca luchar con la promoción de algo que si no se ve, no se palpa (imágenes en 2D de un juego en 3D, dicen los anuncios), a darle importancia todo tipo de añadidos -juego en línea, tienda online, navegador como la mayoría de smartphones- que no se necesitaron en el pasado y a combatir, de momento, con una predecesora que a pesar de los años y de tener sucesora sigue vendiéndose a día de hoy.
Más evolución que revolución, la consola ha arrancado tarde, pero el primer paso -darse cuenta de los errores- ya se ha dado. Que despega no hay dudas, solo hace falta tener la consola entre manos para darse cuenta del potencial que tiene y el apoyo que cuenta de la industria, pero hasta donde llegará
dependerá de muchos factores. Se trata de saber gestionar el legado de su predecesora y darle continuidad. Y a veces esto -mantenerse- parece ser más complicado que llegar.