Pokémon Edición Negra
Pokémon Edición Negra
Carátula de Pokémon Edición Negra
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De aquí a la eternidad

Pablo González Caith_Sith

La Quinta Generación Pokémon ya es no es pasado, sino presente y sobre todo, futuro. Pokémon Company reescribe su historia con el que probablemente sea el más sorprendente título de la saga Pokémon hasta la fecha, una sobresaliente aventura que se cimenta sobre década y media de avances que demuestran, una vez más, porqué esta saga ha llegado tan lejos. Blanca o Negra, dos ediciones que graban a fuego su nombre en la historia de Nintendo DS.

Quizá sea Pokémon comparable a Steven Spielberg en el mundo del cine. Es una franquicia popular, quizá la que más penetración ha tenido en las masas de los últimos quince años, a través de tan agresivas como efectivas campañas de merchandising, que van desde spin-offs a modo de videojuegos hasta películas, un juego de cartas coleccionables, peluches y todo tipo de juguetes. Esta sobre-exposición a la franquicia ha llevado a un intento de desprestigiarla, calificándola como un producto 'para niños' en el mejor de los casos. Con Spielberg pasa lo mismo: realizar algunas de las producciones del cine comercial moderno (Parque Jurásico, E.T., la saga Indiana Jones) parece haberle restado crédito: la cinefilia no le considera el gran autor que es y sus obras más valientes y arriesgadas (Munich, War ot he Worlds, Minority Report) han sido recibidas con total frialdad por parte de cierto sector. El tiempo pondrá las cosas en su lugar pero, de la misma forma que Spielberg pertenece a una raza de cineastas en peligro y cuyos estandartes han desaparecido (Kurosawa, Kubrick, Welles), Pokémon no tiene nada que envidiar a las mejores sagas de la historia de los videojuegos.

Puntualización: Pokémon en su línea principal, la portátil y basada en códigos de colores, que se inició a mediados de los 90 con el sobresaliente Pokémon Azul/Rojo, que pronto vería una revisión con Amarillo. La primera generación había puesto el listón tan alto que la segunda corría el riesgo de fracasar. Siempre se dice eso de 'segundas partes nunca fueron buenas', aunque en nuestro sector rara vez sucede y ahí tenemos ejemplos recientes como Uncharted 2 para demostrarlo. La segunda generación pokémon no sólo igualó, sino que superó a la anterior. Oro/Plata pertenecen por derecho propio a la historia del ocio electrónico, quizá como los juegos de la franquicia que mejor han exprimido el hardware para el que fueron concebidos. Largos y profundos, fue la primera vez en la saga en que la jugabilidad estaba hermanada con un argumento y en que la duración no estaba limitada a un arco principal. Hace poco pudimos redescubrir esta joya en Nintendo DS con Oro HeartGold y Plata SoulSilver, demostrándose que por esa pieza maestra de software interactivo no había pasado el tiempo.

Pero antes de llegar a estas actualizaciones vivimos dos generaciones más, cada una superior a la anterior, que pulían defectos e introducían nuevos elementos jugables. La historia quizá no estaba tan estudiada como en los citados Oro/Plata, pero Pokémon nunca había intentado ser un Zelda, ni un Final Fantasy. Se conformaba con ser un ejemplo del RPG entendido como obra para todos los públicos, permitiendo acceso a sus mecánicas a jugadores nuevos y avanzados; había lugar para todos. Y con esta mentalidad llega a nosotros la Quinta Generación, después de deslumbrar en su paso por Japón, donde recibió un 40/40 en la prestigiosa publicación Famitsu y acumula a día de hoy más de cinco millones de unidades vendidas, más de dos millones de las cuales se facturaron en las primeras cuarenta y ocho horas. Todo un hito, pero no es para menos. Porque Pokémon Edición Blanca/Edición Negra (a partir de ahora abreviaremos a B&N) es el juego más espectacular de la franquicia desde un punto de vista visual y conceptual, aunque será el tiempo el que le coloque -o no- a la cabeza -cualitativamente hablando- de la saga.

Una historia que contar
Lo que más sorprende Pokémon B&N  es que desde su mismo inicio sienta unas bases que nunca se atreve a traicionar, rindiendo un claro guiño al pasado pero dando un paso adelante bastante obvio en términos que no son ajenos al género al que se adscribe (el RPG). Iniciar partida nos lleva por la rutinaria charla de introducción, esa vez a cargo de una profesora pokémon en lugar de un varón, siguiendo con la selección de género para nuestro entrenador/a. Puesto el nombre, una cámara sobrevuela el pueblo inicial mientras unos créditos se deslizan por la pantalla. Van a contarnos un cuento: esto ya no se reduce a 'captúralos a todos y conviértete en el mejor entrenador pokémon del mundo'. La aventura se inicia así en la casa del protagonista y tras una rápida selección del pokémon inicial (de nuevo, tres criaturas basadas en los tipos agua/planta/fuego) se comienza a jugar de verdad. Sin tutoriales absurdos que ralenticen la acción, prima la práctica sobre la teoría. El modo en que se nos introducen los conceptos básicos es tan orgánico que hace que cualquier otra opción sea imposible de aceptar. En apenas quince minutos ya somos libres de recorrer el nuevo continente que se abre a nuestros pasos, Teselia.

A medida que llegamos a nuevos pueblos y ciudades vamos interactuando con diferentes personajes que hacen avanzar la historia, que esta vez relega en el Equipo Plasma la labor de villanos de la función. Este grupo no es el tradicional de la franquicia, cimentándose en una jerarquía más lógica y menos convencional, en la que por encima de todo existe un grupo de fundadores ataviados con unas gabardinas y que en su escalafón más bajo se encuentran una serie de soldados anónimos que portan unas ropas similares a una armadura medieval. Casi en cada ciudad iremos conociendo las (malas) costumbres del grupo y su metodología de trabajo, forjándose así una historia sencilla pero que engancha y fuerza al progreso en la aventura. Lo que en juegos anteriores era una excusa es ahora una vía de narración aceptada y bien llevada a cabo, que paralelamente abre puertas a otros personajes. Pokémon B&N ya no es sólo una joya de la jugabilidad, da un paso más allá. Y funciona.


Aventura
Hablar de Pokémon lleva a hacer una reflexión en torno a su núcleo jugable, que se ha mantenido a lo largo de los años y que jamás ha sido superado ni ha dado señas de cansancio. Lo que consiguió GameFreak en la primera entrega es casi equiparable a la fórmula de la Coca Cola: nadie conoce los ingredientes, pero el resultado es magnánimo. Ha habido numerosos intentos de capturar la 'esencia Pokémon' y todos han acabado sucumbiendo: ni Digimon con su saga 'Digimon World', ni compañías como Konami con su fallido Azure Dreams. Muchos apuntaban a Monster Hunter como evolución de ese concepto pero la comparación cae por su propio peso. Son títulos tan diferentes como Resident Evil y Silent Hill; uno es físico, otro espiritual. Lo difícil es conseguir una mezcla que funciona. B&N se queda cerca de lograrlo, aunque habrá que esperar un poco más para encontrar esta perfección.

Dicho esto, sobra repetir que volvemos a encontrarnos el sistema de juego que ha caracterizado a la franquicia principal (decimos esto ciñéndonos a los RPG portátiles, dejando fuera las ramificaciones) y que ha ido puliéndose con los años. Se mantienen entonces los combates por turnos, el avance a través de diferentes rutas que conectan las localizaciones del continente y que van desde cuevas y bosques, hasta pequeños pueblos o metrópolis, o la interacción con otros personajes para seguir avanzando. También la captura de criaturas sigue siendo el eje, como no podía ser de otra forma, habiéndose introducido en esta ocasión más de ciento cincuenta nuevas criaturas de la más diversa índole. Y a pesar de que al principio sólo podemos interactuar con las especies añadidas, llegado un punto volvemos a verle las caras a los más de 450 pokémon que ya conocemos. Haciendo una cuenta rápida: más de 600 criaturas esperando ser capturadas, entrenadas y puestas a prueba en vibrantes combates.

Pokémon Rojo/Azul era un juego que utilizaba una sencilla tabla de debilidades y resistencias para cimentar el devenir de los combates. Estaban los tradicionales (el fuego quema la hierba, y ésta absorbe el agua) y otros más imaginativos, pero eso era todo. Generación tras generación esto ha cambiado. Cada ataque es de un tipo, y cada pokémon puede tener hasta dos. Además todos ellos tienen alguna habilidad especial única, por ejemplo potenciar un tipo de movimientos, o hacer bajar un atributo del rival. Jugar a Pokémon B&N es muy sencillo de base: seleccionando un pokémon de agua tenemos clara ventaja contra uno de fuego; eso está claro. En el segundo gimnasio que visitamos en la aventura, el líder nos hace enfrentarnos con dos pokémon de tipo normal. Uno de ellos tiene una habilidad pasiva que potencia a la segunda criatura, de forma que se crea un combo que sólo puede echarse abajo utilizando la cabeza; así que toca pensar como contrarrestar al rival al mismo tiempo que se crea un equipo eficiente.

B&N, más que nunca, funciona mediante estrategias que se asimilan desde el primer momento pero que en niveles más avanzados implica cierta dedicación. Hay numerosos torneos oficiales de Pokémon al año, varios de ellos patrocinados por la propia Nintendo, y es ahí donde realmente puede verse hasta el nivel al que puede llegar un sistema de juego que a la vez es hermético y abierto, que permite la influencia exterior sin sacrificar su esencia propia. Pudimos asistir hace un par de años a uno y nos quedamos sorprendidos, pero con Blanca/Negra la cosa va mucho más allá. Cada elemento dispuesto en combate es clave para determinar la victoria. Y todo esto sin complicar las cosas: los pokémon siguen teniendo un máximo de cuatro movimientos, el equipo se mantiene de seis criaturas, y las batallas son mayoritariamente de 1vs1.

Decimos esto porque también las tendremos por parejas, como en entregas anteriores, y hasta en tríos, una de las novedades de esta quinta generación. En ambos casos las estrategias deben ejecutarse con mucha más inteligencia: la posición de nuestros pokémon es clave para determinar no sólo el daño realizado, sino también los objetivos a impactar. Uno de los primeros pokémon que se obtienen es un pájaro que en un nivel medio aprende una técnica voladora que permite impactar a varios blancos: dependiendo de su posición en pantalla, dañará a uno o dos enemigos. Si estamos en un tres vs tres y el pájaro está en el centro, su ataque hará impacto en los tres rivales. De esta forma los movimientos masivos hay que controlarlos y preverlos, haciendo que todo sea más orgánico, menos calculado. The Pokémon Company ha hecho grandes avances en lo relativo a los combates y se nota desde la primera batalla, pero no es éste el único cambio a nivel jugable.


De hecho hay muchos, pero eso ya os lo contamos al detalle en nuestros primeros textos. Ojeando nuestra cobertura podéis descubrir absolutamente todo lo que incluye la Quinta Generación, por lo que no vamos a repetirlo de nuevo de forma exhaustiva. Donde si incidiremos es en el hecho de las mejoras que han 'sufrido' los elementos sociales. Volviendo al pasado, todo lo que podíamos hacer en Azul/Rojo era intercambiar criaturas (¡a través del Cable Link!) y enfrentarnos a otro entrenador. Eso era todo y no poco a finales de los '90, cuando Game Boy seguía capitaneando el barco de las portátiles al tiempo que iba oxigenándose conversiones cada vez más pequeñas y potentes: Pocket, Color… y el salto a GBA. Nintendo DS fue el siguiente paso y con él se dijo adiós a engorrosos cables, ahora todo funcionaba mediante infrarrojos. Lo cierto es que la idea romántica de 'ver' cómo el pokémon se deslizaba por el cable link tenía un encanto que no posee la conexión invisible que caracteriza a los infrarrojos; pero el progreso también tiene sus puntos positivos.

Y en el caso de Pokémon B&N, son tantos que es imposible no rendirse a ellos. En un punto determinado de la aventura nuestro protagonista será obsequiado con el C-Gear, un artilugio que abre las puertas a la interacción social tanto de forma local como Online, haciendo de la experiencia pokémon algo globalizado y no limitado al entorno físico. No se reinventa la rueda pero facilitar el acceso desde la pantalla táctil a todas las opciones que brinda la franquicia a nivel multijugador es un gran acierto. Con un simple click y sin perder demasiado tiempo, podemos no sólo combatir o intercambiar criaturas, sino además guardar códigos de amigo o, en lo referente al primer ejemplo, disputar batallas aleatorias contra gente sin necesidad de su friend code. La introducción de una suerte de modo cooperativo, la inclusión de una serie de delirantes eventos como un concurso musical o la posibilidad de conseguir a cualquiera de los casi 650 pokémon conocidos, abren las puertas a un juego que durará, al menos, hasta que 3DS reciba el siguiente integrante de la franquicia: años.

Pokémon B&N se empeña en recoger la semilla de las entregas anteriores y lo hace sin dejarse nada en el tintero. Los combates siguen siendo igual de profundos pero ahora han ganado también en términos visuales, con sprites vivos que se mueven mientras esperan recibir órdenes y que reaccionan a los ataques de formas más imaginativas. Esta actualización visual se extiende a todos los ámbitos de la aventura, desde los personajes que vamos encontrándonos, perfectamente caracterizados, hasta los entornos o el diseño de las ciudades. Más que nunca en un juego Pokémon se siente que lo que se está viendo es único y especial, todo ello logrado gracias a un engine que inicialmente simula el aspecto tradicional (con añadidos tridimensionales) y que poco a poco va derivando en numerosos juegos de cámaras y perspectivas, como ocurre en cierto momento de la aventura, cuando el protagonista decide tomar un puente que conducirá a la ciudad más espectacular que se ha visto en la franquicia.

El simple paseo en el puente sirve a The Pokémon Company para ejecutar un juego de cámaras que experimenta desde todas las perspectivas y distancias, haciendo que un sencillo 'avanzar hacia delante' se convierta en algo más. La llegada a Ciudad Porcelana es igualmente espectacular, una recreación de Nueva York (según el equipo de desarrollo) en el que cada calle cambia la perspectiva del jugador: tercera persona vista isométrica, travellings laterales y elegantes giros sobre eje, dar un paso es adentrarse en la personalidad de la ciudad. No son muchas las localizaciones que explotan esta soberbia presentación, lo cual es una verdadera lástima, pero tampoco puede decirse que otros parajes no valgan el viaje por si mismos. Las zonas de hierba ahora son más vivas e incluso encontraremos entrenadores ocultos, no únicamente esperando eternamente a que nos crucemos con ellos para entablar batalla. Lo mismo sucede con las desérticas o las cuevas, por poner dos ejemplos.

Pokémon B&N también recupera los ciclos del día,  que no sólo muestran el día y la noche sino también las transiciones: amaneceres, atardeceres; los pokémon que salen en la hierba también cambian dependiendo de la hora, de forma que jugar en determinadas franjas es clave para 'hacerse con todos'. También se han introducido las estaciones, que cambian en un lapso de un mes de tiempo real (basándose en la fecha interna de la consola). Cuando se inicia la aventura es otoño, pero el mes que viene, en abril, será invierno; evidentemente no se corresponden con la realidad, pero teniendo en cuenta que a lo largo de un año humano viviremos hasta tres veces las diferentes estaciones en la aventura, y que de ésta dependen la aparición de las distintas criaturas, es todo un acierto. Queda claro pues que en Pokémon B&N tampoco se han descuidado los aspectos técnicos, que encuentran en las melodiosas composiciones tradicionales un complemento perfecto al diseño artístico. Habría sido curioso ver cómo las funciones 3D de 3DS se habrían adaptado a esta aventura, pero ya tendremos tiempo para eso. Por ahora tenemos un juego que saca provecho de su plataforma y que no por su aspecto ‘naif' debe llevar a engaño: hay muchísimo trabajo detrás y se nota desde el primer segundo.

LO MEJOR

  • Accesible para iniciados y profundo para el jugador avanzado.
  • Los combates son más vibrantes y estratégicos que nunca.
  • Más de 650 pokémon disponibles, todos ellos diferentes e igualmente válidos.
  • No se ha olvdado de su esencia, a pesar de las mejoras…
  • Refuerza el elemento narrativo sin descuidar el jugable.
  • Su componente multijugador lo hace un juego prácticamente eterno.
  • Técnicamente tiene momentos de auténtico deleite.

LO PEOR

  • La historia principal no es tan larga como la de Oro/Plata.
  • … aunque sacarlo en Nintendo DS ha limitado sus posibilidades, no innovando en exceso.

CONCLUSIÓN

Pokémon Edición Blanca/Edición Negra no revoluciona una franquicia que durante años ha demostrado -en su vertiente clásica- estar a la altura de las mejores de la historia del ocio electrónico, pero añade suficientes novedades y mejoras como para considerarlo, quizá, el juego de la saga más sorprendente que existe ahora mismo en el mercado. Al principio del análisis apelábamos a que será el tiempo el que defina si será, o no, el mejor integrante de la franquicia (Oro/Plata y sus soberbios remakes en DS se lo pondrán difícil), basándonos en la vida útil que se le otorgue y en cómo calará en la comunidad. Y es que es Pokémon la franquicia de rol monojugador que más se acerca a las convenciones de un MMO, apoyándose en la comunidad y el multijugador para determinar su vida útil. Lleva quince años dando guerra y no da muestras de cansancio; Blanca/Negra no apagarán la mecha, aunque sólo el tiempo determinará cuanto tiempo se mantiene encendida. [image|nid=1458687|align=center|preset=inline] Ciñéndonos al ahora, al presente, encontramos dos cartuchos diferenciados (como es habitual en la saga) por varios pokémon exclusivos y por una región, única de cada edición, que ocupa el mismo lugar en el mapa. Decidirse por uno u otro depende exclusivamente de afinidad, pues tanto argumento como desarrollo son compartidos. The Pokémon Company nos brinda otra sobresaliente aventura que potencia el componente social, narrativo y visual, sin olvidarse de qué hizo grande la licencia y potenciando todas y cada una de las partes que conforman su base. Si nunca te ha gustado Pokémon recomendarte este sería -en parte- una locura, aunque el refuerzo de los citados elementos podría hacerte cambiar de opinión. Pero si eres de los nuestros y no infravaloras un juego por su aspecto, esta es la mejor oportunidad posible para adentrarse en el mundo de pokémon. [image|nid=1459592|align=center|preset=inline] Igual de accesible que antaño, permitiendo el rápido acceso a iniciados y la profundización en sus mecánicas para el jugador avanzado; esto es todo lo que la saga podía dar esta generación de portátiles y así ha sido. Dista de ser una Obra Maestra, ¿pero cuántas de éstas salen al año? Sin brillantes armaduras, ni un abanico de armas a cada cual más destructiva. Sin explosiones ni espectaculares cinemáticas, ni sangre salpicando la pantalla. Pokémon se ha servido única y exclusivamente de su honestidad, una herramienta a través de la cual ha llegado a su público potencial. Y el resultado está aquí: una franquicia millonaria que suma un integrante digno de figurar en la historia de la licencia, y que inicia una aventura hacia la eternidad. Una compra obligada y, a falta de ver con qué nos sorprenden en 3DS y NGP, el mejor juego portátil del año. [image|nid=1457941|align=center|preset=inline] Refuerza el elemento narrativo sin descuidar el jugable. Los combates son más vibrantes y estratégicos que nunca. Accesible para iniciados y profundo para el jugador avanzado. Más de 650 pokémon disponibles, todos ellos diferentes e igualmente válidos. Su componente multijugador lo hace un juego prácticamente eterno. Técnicamente tiene momentos de auténtico deleite. No se ha olvdado de su esencia, a pesar de las mejoras…

9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.